ANTORCHA
UN MENSAJE CRISTIANO Y ECUMENICO.....

¡Bienvenido a mi blog!

Inicio

Mi Perfil

Calendario
<<   Junio 2017    
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   
Apúntate
Suscríbete al blog

Categorías
General (211) Sindicar categoría
Derechos Humanos (32) Sindicar categoría
Diálogo interreligioso (7) Sindicar categoría
Familia y Sociedad (151) Sindicar categoría
Archivo
Junio 2017 (19)
Mayo 2017 (18)
Abril 2017 (15)
Marzo 2017 (27)
Febrero 2017 (26)
Enero 2017 (28)
Diciembre 2016 (31)
Noviembre 2016 (32)
Octubre 2016 (19)
Julio 2012 (2)
Mayo 2012 (2)
Marzo 2012 (1)
Febrero 2012 (2)
Enero 2012 (1)
Diciembre 2011 (1)
Octubre 2011 (1)
Septiembre 2011 (3)
Agosto 2011 (2)
Julio 2011 (3)
Mayo 2011 (4)
Abril 2011 (4)
Marzo 2011 (2)
Febrero 2011 (4)
Enero 2011 (5)
Diciembre 2010 (3)
Noviembre 2010 (4)
Octubre 2010 (5)
Septiembre 2010 (4)
Agosto 2010 (4)
Julio 2010 (3)
Junio 2010 (4)
Mayo 2010 (5)
Abril 2010 (5)
Marzo 2010 (4)
Febrero 2010 (4)
Enero 2010 (4)
Diciembre 2009 (6)
Noviembre 2009 (7)
Octubre 2009 (11)
Septiembre 2009 (15)
Agosto 2009 (19)
Abril 2009 (3)
Marzo 2009 (1)
Febrero 2009 (1)
Enero 2009 (6)
Diciembre 2008 (2)
Noviembre 2008 (5)
Octubre 2008 (4)
Septiembre 2008 (4)
Agosto 2008 (2)
Julio 2008 (4)
Junio 2008 (4)
Mayo 2008 (6)
Sindicación
Artículos
Comentarios
Enlaces
Blog DE FREDY
eGrupos
EL HERALDO
EL NUEVO RINCON DE FREDY
LA VIDA POSITIVA
MERCABÁ
MIRA VOS - VIDEOS
NOTICIAS DE LA NASA
Padre MARIO
PARA REFLEXIONAR
SAN ROQUE RCC - Mensajeros de la Paz
ZoomBlog
 

¡Qué fácil es quejarse del mundo de hoy!

Un mundo mejor se construye solamente haciendo el bien, aquí y ahora, en primera persona, con pasión, entusiasmo y esperanza.


Por: P. Adolfo Güémez, L.C. | Fuente: Catholic.net



Cuando hablo con padres de familia, no es raro que surja la queja: «Ay, es que antes no era así... La juventud de hoy…» Es cierto, hay muchas cosas de qué preocuparnos, pero, ¿de verdad estamos tan mal como pensamos?

  «La gente murmura de su tiempo, como si hubieran sido mejores los tiempos de nuestros padres. Pero si pudieran retornar al tiempo de sus padres, murmurarían igualmente. El tiempo pasado lo juzgamos mejor, sencillamente porque no es el nuestro.» No es un texto de hoy, sino de hace 1600 años. Fue escrito nada menos que por el gran san Agustín de Hipona.

El mundo de hoy no es más difícil que el de ayer; es, simplemente, diferente. Y a los educadores nos corresponde ver la manera de aprovechar estas diferencias para el bien.
 
No ha existido generación que no se haya quejado de su propia época, porque en todas siempre ha habido pros y contras. Como los contras los vemos muy fácilmente, vamos a hacer un breve análisis de algunos de los pros.
 
Nuestra sociedad ha sido irremisiblemente globalizada. Las fronteras se diluyen cada vez más, y se abre con ello un horizonte ilimitado de posibilidades de cooperación, ayuda y enriquecimiento mutuo.
 
La comunicación es hoy más rápida que nunca. Antes era imposible estar informados al instante sobre la situación mundial, o sobre algo tan pequeño como el día a día de un amigo que viviera a miles de kilómetros de distancia. Hoy eso es una realidad que todos dan por descontado.
 
 
 
Al unir estos dos aspectos –fronteras abiertas y comunicación inmediata–, se puede reaccionar más fácilmente a las tragedias humanitarias, ofreciendo ayuda efectiva a países de los que tal vez jamás habíamos escuchado. Esto ha generado una mayor sensibilidad hacia el mal ajeno que hemos de apoyar y encauzar.
 
Por otro lado, existe en todos el deseo de triunfar, de hacer algo que valga la pena. Con frecuencia se reduce al ámbito económico, pero incluso en éste, bien enfocado, se puede hacer mucho bien: creando empleos, generando mecanismos más justos, etc.
 
Además, podemos aprovechar esta tendencia para elevar las miras hacia los ideales universales de solidaridad, paz, justicia…
 
Vivimos en un mundo sediento de la verdadera felicidad. Esta sed es buena, pues sólo el sediento busca algo para beber. El vacío existencial, la sed que tiene el mundo, ha de ser aprovechado para ofrecerle la verdadera Agua que lo saciará (cf. Jn 4, 14).
 
Asimismo, la juventud actual está ansiosa de recursos materiales y espirituales, pero hemos de ayudarla a vencer la tentación de elegir las vías más fáciles o ilusorias, para encontrar el camino de la Verdad plena.
 
Lo que he escrito no significa adaptarse a la situación actual, sino querer llevar a plenitud todas las cosas buenas que existen, venciendo el mal con el bien (cf. Rom 12, 21).
 
También el Papa Francisco lo afirma: «En todos los momentos de la historia están presentes la debilidad humana, la búsqueda enfermiza de sí mismo, el egoísmo cómodo y, en definitiva, la concupiscencia que nos acecha a todos. Eso está siempre, con un ropaje o con otro; viene del límite humano más que de las circunstancias. Entonces, no digamos que hoy es más difícil; es distinto. Pero aprendamos de los santos que nos han precedido y enfrentaron las dificultades propias de su época.» (Evangelii Gaudium n. 263)
 
Es momento de renunciar a nuestra comodidad, de dejar atrás las quejas amargas y de comenzar actuar sobre nuestra realidad. Sólo si nos convertimos en hombres nuevos, el mundo se convertirá en nuevo.
 
Un mundo mejor se construye solamente haciendo el bien, aquí y ahora, en primera persona, con pasión, entusiasmo y esperanza.

Publicado por ALFRE306 el 11 de Junio, 2017, 9:37 | Referencias (0)

¿Rompo mi relación?

No rompas tu relación hasta que respondas a estas 5 preguntas


Fuente: http://amorynoviazgo1.blogspot.mx



Muchas personas terminan precipitadamente sus relaciones aumentando así su sufrimiento.
En mi servicio a parejas separadas que buscan mediación en aras de resolver problemas de custodia, pensión o división de bienes, observo claramente que la separación no ha estado bien resuelta.


La herida es muy grande y por eso no logran entenderse solos, eso sucede muchas veces porque la decisión fue tomada en un momento de rabia o gran dolor.


Por eso si estás desanimada/o, cansada/o de intentar y piensas en la separación, no lo hagas de inmediato, respira hondo y reflexiona sobre estas cuestiones a continuación:


¿Te traicionó?
Primero, es necesario tener la certeza y no pensar que es obvio.
Hace algunos días hice una mediación con una pareja separada desde hacía dos años y sólo entonces lograron hablar, él dice que nunca supo por qué ella lo dejó y cuando ella habló de traición él lo negó categóricamente.
Yo me quedé pensando si aquella mujer había terminado el matrimonio antes de aclarar toda esa historia.
Teniendo la certeza es necesario analizar las propias condiciones para lidiar con eso, pues no sirve mantener la relación y continuar sufriendo por lo que ocurrió.
Conozco a muchas parejas que después de ese trauma decidieron reconstruir la relación y lograron vivir incluso mejor que antes.
Pero eso sólo es posible con el cambio de ambos y el arrepentimiento sincero de quien ha traicionado.


¿Él/ella te desprecia?
¿Te resientes a causa de algunos comportamientos que él/ella tiene que te hacen sentir despreciada/o o como dicen por ahí, “mal querida/o”?
Las crisis son comunes en la relación de dos e incluso es frecuente sentir rabia, pero es necesario que sea algo pasajero, situaciones puntuales y breves que se resuelven por el empeño de ambos.
Pero si tú eres objeto de insultos y desprecio, si la persona que te debería admirar vive haciendo que te sientas inferior, entonces las cosas están al contrario en tu vida.




¿Desde hace cuánto tiempo las cosas no están bien entre ustedes?
Cuando estamos heridos tendemos a no mirar nada positivo en nuestro alrededor, parece que todo está mal. Entonces, es necesario poner de lado las emociones y evaluar si existen razones para todo ello o si las emociones se están apoderando de nuestra mente.
Vale la pena también recordar los buenos momentos y analizar si es posible reconquistarlos.


¿No estás fantaseando?
Muchas mujeres y hombres están en una relación, pero imaginan con encontrar a otra persona que les guste más. Miran a las parejas de los demás y se llenan de admiración, les gustaría encontrar un compañero/a como el/la de alguna de ellas.
Acuérdate de que “la hierba de mi vecino siempre es más verde” y cuidado con dejarte llevar por las apariencias.


¿No estás siendo influenciado/a?
¿Los familiares y amigos que no simpatizan con él no te estarán influenciando? Piensa, esta persona no necesita agradar a todos, sino a ti.
Claro que es importante que él tenga consideración con las personas con las tu convives, pero eso no significa que él tenga que agradar siempre.
Vale mucho la pena prestar atención a eso, pues las personas seguirán con su vida tras tu separación, tu vida es la que sufrirá una gran sacudida.


Si después de mucho análisis estuvieras convencida de que lo mejor es optar por romper, entonces estarás tomando una decisión madura y no corres el riesgo de arrepentirte más tarde.

Publicado por ALFRE306 el 9 de Junio, 2017, 10:29 | Referencias (0)

Nuestra generación y el medio ambiente

El interés por el medio ambiente es una de las características de esta generación.

Se necesita una ecología humana, el respeto de la dignidad, como prerequisito para atender la crisis ambiental


Por: Óscar Fidencio Ibáñez | Fuente: yoinfluyo.com



Paulatinamente y desde hace poco más de 50 años los movimientos sociales en pro del medio ambiente han crecido y han logrado la creación de instituciones y leyes que previenen la contaminación del aire, del agua y del suelo; la investigación científica ha acompañado esos procesos señalando los problemas causados por la depredación de los ecosistemas, las sustancias químicas perniciosas, los riesgos de la energía nuclear o de los gases de efecto invernadero.

La Iglesia también se ha manifestado sobre la cuestión ambiental con un énfasis en la vinculación de la contaminación con la explotación salvaje de los recursos y sus efectos devastadores para la naturaleza y los seres humanos, particularmente los más pobres. También los escritos han madurado y responden cada vez de manera más clara a los distintos retos planteados por la cuestión ambiental, pasando por el documento de la reunión en Aparecida, Brasil -que por cierto esta semana cumplió 10 años de su conclusión-, y que bosqueja gran parte del pensamiento del Papa argentino, hasta llegar a la publicación de Laudato Si, la encíclica sobre el tema.

Como muchos de los temas de esta época, el medio ambiente no deja de ser controversial. Esta semana el grupo de los países más industrializados, el G-7, discutió los acuerdos de Paris para combatir el calentamiento global sin el acuerdo del presidente de Estados Unidos, quien mantiene una postura política a favor de una explotación de los recursos naturales que favorezca el modelo capitalista actual, sin responsabilidad con la sociedad y el medio ambiente.

En varias encuestas, los jóvenes que muestran un desencanto por la política, se muestran proclives a apoyar causa en beneficio de los animales o la naturaleza, lo que ha favorecido el crecimiento de organismos no gubernamentales y partidos políticos que atienden estos temas, a pesar de que algunas de las políticas que éstos promueven, afectan más que beneficiar al medio ambiente.

Dentro de la gran gama de movimientos ambientalistas existen diversas posturas y raíces de pensamiento que muchas veces terminan siendo contradictorias, por ejemplo, la protección de animales o plantas que logra protección legal, mientas que los bebés no son protegidos por la ley. Lo mismo pasa con campañas que pretenden cuidar la naturaleza a partir de campañas de reducción de la natalidad dirigidas particularmente contra los más pobres, cuando la manipulación de poblaciones se ha demostrado en muchos casos contraproducente, no sólo entre animales y plantas, sino también entre grupos humanos, provocando en ocasiones efectos más perniciosos que los que se buscaba evitar.



A manera de ejemplo se puede ver el video de la reintroducción de lobos al Parque Nacional de Yellowstone y sus beneficios en el mejoramiento de todo el ecosistema; o cómo los problemas demográficos de países industrializados en Europa que sufren problemas sociales y económicos derivados de su baja fertilidad y la migración de personas de zonas devastadas por sobre explotación o conflictos generados por el paradigma tecno-capitalista actual.

Otra contradicción de la época es el respeto por “lo natural”, y al mismo tiempo el rechazo al “orden natural”. La apología de la “naturaleza” y al mismo tiempo la “desnaturalización” de los conceptos, o el rechazo a las cosas más “naturales”, como la diferencia de sexos. “La valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente”.

Uno de los principales argumentos en Laudato Si es la necesidad de una ecología humana, que implica respetar la dignidad del ser humano y el respeto a toda la creación como un prerrequisito para atender la crisis ambiental que se origina en una crisis antropológica. Construir un ambiente de respeto entre las personas, y para con la naturaleza es una oportunidad para encauzar la sensibilidad ambiental de la época hacia actitudes constructivas de respeto, paz y solidaridad.

Publicado por ALFRE306 el 7 de Junio, 2017, 11:53 | Referencias (0)

¿Realmente se puede vender el alma al demonio?

Teológica o filosóficamente hablando no es algo factible, veamos el porqué


Por: n/a | Fuente: DiocesisdeCelayaMX.blogspot.com



Hace días pasó en mi ciudad en Monterrey Nuevo León, que a una mujer joven durante un rito satánico que hacían en su casa, le pidieron que ofreciera a su hijo, un pequeño de 3 años, y sin piedad lo quemó vivo dentro de su casa. ¿Qué dice la Iglesia sobre estas almas que por otras son ofrecidas al demonio? Era un niño, creo yo que a su edad aún no conocía el pecado, ¿qué pasa con él entonces? ¿Se condena o entra en la justicia divina y confiamos esté en la casa de Dios? ¿Podemos hacer algo por esas almas? 

La tragedia de Fausto es una obra de teatro basada en una historia escrita por Goethe en la que este doctor vende su alma al diablo para conseguir poder y conocimiento. Fausto hace un trato con el diablo: venderle su cuerpo y alma para recibir placeres y poderes sobrenaturales durante algunos años.

El diablo, aceptando el trato, le concede al Dr. Faustus el goce de los placeres del pecado durante esa temporada, y su destino parece estar sellado. Pero cuando se cumple el plazo, Fausto intenta frustrar los planes del diablo, enfrentándose a una muerte espantosa.

Esta historia es pues una leyenda que funciona bien como una metáfora de la paga del pecado, aunque no tenga ningún asidero bíblico ni teológico.

En la sagrada escritura no existe ningún caso de una persona que haya literalmente “vendido” su alma a Satanás. Tampoco teológica o filosóficamente hablando es algo factible.



A partir de aquí hay que tener pues en cuenta 5 cosas:

1. Nadie puede pactar con el diablo para ofrecerle o venderle la propia vida (o el alma) o una vida ajena, por la sencilla razón que no nos pertenecemos a nosotros mismos, como tampoco nadie nos pertenece; todos le pertenecemos a Dios, somos suyos (Sal 8, 6-7; Ef 2, 10).

Cuando se escucha decir que una persona le ha vendido el alma al diablo se está diciendo simplemente que dicha persona, para conseguir a toda costa sus objetivos, ha preferido recurrir a medios non sanctos (pecados graves) sin importarle su condenación; es solo una figura metafórica. Por otra parte, no es posible firmar ningún tipo de contrato con el diablo y menos aún protocolizarlo ante notario.

En el mismo sentido también son erróneas aquellas afirmaciones de muchos cuando, por ejemplo, dicen: “Yo con mi cuerpo hago lo que quiero”, o “yo tengo derecho a decidir sobre mi cuerpo”. El espíritu, alma y cuerpo (la totalidad) no le pertenecen a la persona humana, sino a Dios su creador; en consecuencia cada uno está llamado sólo a respetar y administrar los dones de Dios comenzando por el don de la vida.

2. Aunque le pertenezcamos a Dios, Él no nos obliga a estar a su lado, en su casa, como expresa la parábola del Padre misericordioso (conocida también como del hijo pródigo) (Lc 15,11-22), en que, muy a su pesar, el padre deja marchar a su hijo menor.

Si optamos conscientemente por estar lejos del Padre, Él, aunque no quiera, permite que nos vayamos, nos deja ir para sufrir. Cristo nos liberó para que seamos libres; nosotros debemos mantenernos firmes en esa libertad para no someternos otra vez al yugo de la esclavitud (Ga 5, 1).

3. Y hablando concretamente del bebé que “supuestamente” fue ofrecido al diablo, siendo asesinado por su propia madre al arrojarlo al fuego, pues ese bebé no tendrá un destino de condenación haya o no recibido el sacramento del Bautismo.

Ese niño le pertenece a Dios su creador, y la madre, en un acto de demencia, tampoco tenía la posibilidad, como se ha dicho antes, de ofrecerlo al diablo porque no es suyo, no le pertenece aunque sea “su” hijo.

En caso de que el bebé en cuestión no hubiera recibido el sacramento del bautismo, él tiene un camino de salvación (Catecismo, 1261). “El Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de ser asociados, del modo queDios conoce, al misterio pascual” (Gaudium et spes, 22).

4. No le podemos ofrecer a nadie lo que no nos pertenece. Una persona puede ofrecer lo que ha hecho consciente y voluntariamente con sus propias manos. Y Dios objetivamente sólo puede recibir lo que esté de acuerdo con su voluntad. Las ofrendas a Dios han de ser lo mejor de lo mejor, recordemos la ofrenda de Abel (Gn 4, 4).

Dios sólo recibe lo bueno; ni Él puede recibir lo malo ni el diablo puede recibir lo bueno (la santa e inocente vida de ese bebé de tres años).

5.- Y finalmente recordemos que el poder de Satanás está limitado por la voluntad de Dios (Jb 1, 10-12; 1 Co 10, 13). Él defiende lo suyo y Él ha provisto los medios para defendernos contra los ataques de Satanás y contra su poder (Ef 6, 11-12).

 

Publicado por ALFRE306 el 6 de Junio, 2017, 13:02 | Referencias (0)

El Día Mundial del Medio Ambiente: conectar a las personas con la naturaleza

En medio de la resaca por la decisión de Donald Trump contra el cambio climático, Naciones Unidas realiza un llamamiento a preservar el medio natural

Día Mundial del Medio Ambiente Imágenes del Día Mundial del Medio Ambiente
Un niño abraza un árbol para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente, en el bosque de Gokarna, en Katmandú (Nepal) AP

El Día Mundial del Medio Ambiente es el evento anual más importante para promover la acción en favor de la naturaleza. Este año, el país anfitrión es Canadá, y el lema elegido tiene un amplio alcance, ‘Conectar a las personas con la naturaleza’, que será el eje de las celebraciones en todo el planeta en medio de la resaca por la decisión del presidente de Estados Unidos de retirar a su país el Acuerdo de París sobre el cambio climático.

El Día Mundial del Medio Ambiente es una jornada para todas las personas en todas partes del mundo. Desde que se aprobara su celebración, en 1972, los ciudadanos de todo el planeta han organizado miles de eventos relacionados con él: desde campañas de limpieza de vecindarios a acciones que hacen frente a los delitos contra la fauna y flora silvestres o actividades de reforestación. Este año, Naciones Unidas considera que la reciente decisión de Donald Trump no puede empañar ni frenar la celebración en todo el mundo, sino todo lo contrario.

Este día nos brinda la oportunidad de conseguir una opinión pública bien informada y mejorar la conciencia, la conducta y la responsabilidad de los individuos, de las empresas y de los colectivos sociales en cuanto a la conservación y a la mejora del medio ambiente. El Día Mundial del Medio Ambiente ha ido ganando relevancia desde que comenzó a celebrarse y en la actualidad es una plataforma mundial de divulgación pública con amplia repercusión en todo el globo.

A ello ha contribuido, sin duda, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que declara la determinación para “garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”. En concreto, los objetivos 14 y 15 se centran en la conservación de los ecosistemas marinos y terrestres, así como en el uso sostenible de estos recursos.

El lema de 2017 del Día Mundial del Medio Ambiente se centra en la conexión de las personas con la naturaleza, y nos anima a salir al aire libre y adentrarnos en ella para apreciar su belleza y reflexionar acerca de cómo somos parte integrante y lo mucho que dependemos de ella. Nos reta a descubrir maneras divertidas y apasionantes de experimentar y promover esa interrelación.

De hecho, millones de habitantes de zonas rurales en todo el mundo pasan su jornada diaria en conexión con la naturaleza y son plenamente conscientes de que dependen de ella en lo más básico: acceso al agua y fertilidad del suelo. Estas personas son quienes primero sufren las amenazas que los ecosistemas afrontan en la actualidad, ya sea por la contaminación, por el cambio climático o por la sobreexplotación.

La importancia que la naturaleza ha tenido siempre en nuestras vidas y la necesidad de preservarla y darle el valor que tiene ha llevado a los economistas a desarrollar maneras de medir el valor multimillonario de los denominados ‘servicios de los ecosistemas’, que abarcan desde la actividad de los insectos cuando polinizan los árboles frutales, hasta los beneficios para la salud o recreativos que aporta practicar senderismo.

El lema de este año por el Día Mundial del Medio Ambiente, ‘Estoy con la naturaleza’, acaparó un tercio de los votos en la encuesta realizada el mes pasado a nivel mundial, superando así a otras tres propuestas finalistas. El lema ganador gustó en especial entre los hablantes árabes e ingleses.

Para celebrar esta jornada, de reconocimiento, concienciaciación y disfrute de la naturaleza, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) utilizará hoy las etiquetas #ConlaNaturaleza y #DíaMundialdelMedioAmbiente para los mensajes que publique en las redes sociales en torno a este acontecimiento, que dará comienzo con una invitación a los seguidores para que nos hablen de su parque nacional favorito o el refugio de especies silvestres que más les gusta.


Publicado por ALFRE306 el 5 de Junio, 2017, 11:24 | Referencias (0)

Redes Sociales: ¿satisfacción o infelicidad?

¿Cuál es mi expectativa con esta publicación? ¿quién quiero que sea el beneficiario, yo mismo o los demás?


Por: Leopoldo Sayegh LC | Fuente: http://lcblog.catholic.net



Últimamente ha habido interés sobre la «infelicidad» que trae –en ciertos casos– el uso de las redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram. ¿Infelicidad en qué sentido? Algunas personas equiparan su autoestima o su realización al número de likes o de followers que tienen. Esto puede causar frustración e incluso depresión en los casos donde no hay éxito o popularidad. Lo más sorprendente es que esto también sucede en quienes «sí» gozan de popularidad.

A partir de estos fenómenos han surgido diversos artículos que critican dichas redes porque bajan el autoestima, “desencarnan” las relaciones humanas, encierran a las personas en un mundo virtual, promueven el narcicismo y la vanidad… No descarto que todo esto pueda darse. Pero me pregunto: ¿cuál es la razón de fondo? ¿Acaso estas redes conducen “inevitablemente” a estos males? Sin querer defender ni atacar las redes, procuremos descubrir qué hay más allá del simple fenómeno. ¿Qué es lo que lleva a esos jóvenes –y no tan jóvenes– a sentirse infelices e incompletos?

La raíz del problema está en la tergiversación del concepto de compartir. En todas estas redes la palabra clave es «compartir». A través de estas redes solemos compartir fotos, momentos, frases, estados de ánimo, canciones, experiencias… ¿El hecho de compartir estas cosas es causa de infelicidad? Evidentemente no. El problema es precisamente publicar con una intención equivocada. Cuando uno comparte algo –sea lo que sea– lo hace para ofrecer un bien a alguien más, no para recibir un bien para uno mismo.

Apliquemos esto a las redes sociales… Si tu intención y tu expectativa realmente es compartir, entonces no habrá razón para sentirte frustrado. El mismo hecho de publicar algo te traerá la satisfacción de haber logrado tu objetivo. Si, por el contrario, tu satisfacción depende de cuántos likes te dan, entonces tu objetivo no era simplemente compartir. Tal vez no lo pienses de modo explícito, pero en el fondo buscas una gratificación de parte de los demás. Tu expectativa no está en el otro, está en ti mismo. En la raíz hay egoísmo y vanidad. El «compartir», en cambio, nace de la generosidad.

Si no quieres sufrir de este mal, pregúntate en cada ocasión: ¿cuál es mi expectativa con esta publicación? ¿quién quiero que sea el beneficiario, yo mismo o los demás? Si son los demás, entonces conténtate con compartir. Si eres tú mismo, es posible que pronto te unas al grupo de los que se sienten insatisfechos al usar las redes sociales. Recuerda, la base del «compartir» no es el egoísmo es la generosidad.

Publicado por ALFRE306 el 4 de Junio, 2017, 13:31 | Referencias (0)

10 realidades sorprendentes sobre el matrimonio según La Biblia

Muchas personas se sorprenden muy a menudo cuando se dan cuenta de que La Biblia nos habla muy claro sobre el matrimonio


Por: Dave Willis | Fuente: Dave Willis's Blog // Pildoras de Fe



¿Puede hablarnos la Biblia sobre las realidades del matrimonio?

Como fundadores de una página en Facebook sobre matrimonios,mi esposa Ashley y yo hemos tenido miles de interacciones con personas de todo el mundo que quieren mejorar sus matrimonios.

Desde esta página compartimos algunos principios que mucha gente ha comentado que le han ayudado a salvar sus matrimonios

Obviamente no podemos tomar el crédito por inventar estos principios, porque han sido tomados al pie de la letra de nuestro gran libro titulado La Biblia (una disculpa si alguien pensó que nosotros hicimos estos principios).

La gente se sorprende muy seguido cuando se da cuenta que La Biblia nos habla del matrimonio.



Como cristiano, creo con todo el corazón que las verdades bíblicas tienen aplicación práctica en TODAS las etapas de la vida, pero aún si no compartimos la misma fe, creo que estos principios eternos de La Biblia pueden revolucionar tu matrimonio.

Te reto a que hagas la prueba. Han sido efectivos por miles de años.

Diez realidades sorprendentes acerca del matrimonio según La Biblia (sin orden particular)

1.- El sexo debe ser prioridad para ambos esposos.

Desde que Dios inventó el sexo, tiene mucho diciendo cómo debe ser utilizado y disfrutado. Esto significa que se debe usar con frecuencia dentro del matrimonio por ambos esposos sometiéndose a las necesidades y deseos del otro.

Hacer el amor debe ser una prioridad altísima dentro del matrimonio. Esto es serio. La frecuencia y la intimidad en la habitación, traerá también una intimidad más grande en todos los demás aspectos del matrimonio.

La cita bíblica

“Que el marido cumpla los deberes conyugales con su esposa; de la misma manera, la esposa con su marido. La mujer no es dueña de su cuerpo, sino el marido; tampoco el marido es dueño de su cuerpo, sino la mujer.” (1 Cor 7,3-4)

Una reflexión:

"Se necesita más que sexo para construir un gran matrimonio, pero es casi imposible construir un gran matrimonio sin sexo". (Dave Willis)

Mucha gente choca con lo que lee lo que Jesús dijo en el #2 de esta lista…

2.- Jesús dijo que la pornografía (lujuria) es una forma de adulterio.

Nuestra tendencia es creer que mientras no cometamos un acto sexual con alguien fuera del matrimonio, entonces seremos “monógamos”, pero el estándar de Dios acerca de la monogamia incluye no solamente lo que ocurre en la recámara, sino lo que sucede en la mente. Esto incluye pornografía, novelas explícitas, “echar un vistazo” a otras personas, etcétera.

Este es un alto estándar, pero se debe a que el matrimonio es una prioridad muy alta.

¿Qué nos dice la Biblia?

“Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”. (Mateo 5,28)

Mi reflexión:

"No seas monógamo solamente en lo físico, sé monógamo también en la mente. La verdadera intimidad empieza en el corazón y en la mente, no en la recámara". (Dave Willis)

El siguiente punto de esta lista es la definición del amor según La Biblia (Lo cual con frecuencia se mira diferente desde la definición según nuestra cultura)….

3.- El amor es un compromiso incondicional, no un sentimiento voluble

Las parejas que hablan acerca de que “el amor se acaba” en realidad no conocen el verdadero significado del amor.

El amor, en su más pura naturaleza, no es un sentimiento traído por las hadas, sino un compromiso. El amor es una elección, más que un sentimiento. Se enraíza en el compromiso mucho más que en la compatibilidad.

El amor no es una historia con final feliz, el amor es una historia sin final.

¿Qué nos dice la Biblia?

“El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. (1 Cor 13,7)

Mi reflexión para este punto

"Un matrimonio fuerte requiere de dos personas que eligen amarse entre sí aún en aquellos días en los que deben esforzarse para agradarse uno a la otra". (Dave Willis)

El siguiente punto revela la principal necesidad de cada esposo y de cada esposa…

4.- Cada esposa necesita amor y cada esposo necesita ser valorado.

AMBOS, hombre y mujer, necesitan AMOR y SENTIRSE VALORADOS, pero los hombres tienden hacia un único deseo, el de ser valorados y apreciados, mientras las mujeres tienden hacia un único deseo, ser amadas y admiradas.

Uno de los más grandes retos en el matrimonio es dar amor cuando la pareja actúa de manera “no amorosa”, o valorarla cuando actúa de manera irresponsable; sin embargo es importante hacerlo. Dios nos da lo mejor de Sí cuando menos lo merecemos, y así nos llama a que nosotros lo hagamos con nuestra pareja.

La gente usualmente necesita amor cuando menos lo merece

Lo que nos dice la Biblia 

"En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como a sí mismo, y la esposa debe respetar a su marido". (Efesios 5,33)

Reflexión:

"Los grandes matrimonios no suceden por suerte o por accidente. Ellos son el resultado de una consistente inversión de tiempo, consideración, perdón, afecto, oración, mutuo respeto y un compromiso como roca sólida, entre esposo y esposa". (Dave Willis)

El punto número 5 revela lo que Dios piensa acerca del divorcio…

5.- Dios odia el divorcio* (aunque ama a las personas, aún divorciadas)

Dios está lleno de amor, y La Biblia no nos da muchos ejemplos de aquello que “odia”, pero el divorcio sí que está en esta lista.

Debido a que Dios ama mucho el matrimonio, su corazón se rompe ante el dolor del divorcio (y nuestros corazones así debieran sentirlo también).

Ciertamente hay circunstancias donde el divorcio puede ser la única opción que quede (maltrato continuo y riesgoso), pero lo que sucede actualmente es que muchas parejas ven el divorcio como primera opción en lugar de un último recurso.

¿Qué nos dice la Biblia? 

"Odio el divorcio, dice Yahvé, Dios de Israel, y al que hace el mal sin manifestar vergüenza. Tengan, pues, mucho cuidado y no cometan tal traición”. (Malaquías 2,16)

Mi reflexión

"En casi todos los casos, la única persona que “gana” en un divorcio, es el abogado. El esposo y la esposa, ambos sufren fuertemente, sufren en sus finanzas, sus relaciones y sus emociones". (Dave Willis)

* Aclaratoria: 

Si eres una persona divorciada y vuelta a casar, por favor no leas esto para sentirte juzgado o avergonzado. Cuando leo todo lo que La Biblia tiene que decir acerca de la gracia, y veo los ejemplos de los grandes líderes en La Biblia que se sentían muy lejos del estándar de Dios, me reconforta saber que Dios ofrece segundas oportunidades y nuevos comienzos. No puedes cambiar tu pasado, pero puedes empezar ahora y construir un nuevo futuro, conducido por la gracia de Dios.

El punto número 6 debería cambiar las prioridades en tu matrimonio...

6.- Las necesidades de tu pareja tienen que estar antes que las tuyas. 

En nuestra naturaleza humana egocéntrica, tendemos a mirar cada relación (incluyendo el matrimonio) como un camino para resolver nuestras propias necesidades, pero el matrimonio significa que debemos sacrificar nuestros propios derechos por el bien del otro. Esto requiere mutuo sometimiento y servicio a la pareja aun cuando esto no es recíproco.

Esto es modelado por Jesús cuando vino a servirnos y aún más, murió por nosotros cuando no lo merecemos.

Lo que dice la Biblia: 

"Sean dóciles los unos a los otros por consideración a Cristo: las mujeres a su marido, como si fuera el Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres deben ser dóciles en todo a su marido. Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella". (Efesios 5, 21-25)

Una reflexión para ti:

"Los matrimonios más felices tienen dos personas  donde ambos, consistente y deliberadamente, ponen las necesidades del otro por delante de sus propias necesidades". (Dave Willis)

En el siguiente punto se revela como debe ser la relación ideal entre un hombre y su esposa…

7.- Un marido y su mujer están unidos en TODO. 

No puede haber un “tuyo” o “mío” cuando se trata de dinero, esperanza, sueños o pleitos. El matrimonio significa compartir todo. Esto incluye el no guardarse secretos uno al otro, también incluye el que en los desacuerdos exista un “ganador” o un “perdedor” porque ambos, o pierden, o ganan juntos cada vez.

También incluye recordar que nunca debes dejar a tu pareja caminar sola porque ustedes están unidos en todo.

Una cita bíblica clara: 

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne”. (Génesis 2,24)

Reflexión

"El esposo y la esposa deben funcionar como dos alas de la misma ave. Deben trabajar juntos, o si no, el matrimonio nunca despegará". (Dave Willis)

El punto 8 debería sorprenderte, pero es la cosa más importante de esta lista…

8.- Un matrimonio es cosa de 3.

Por supuesto que no estoy hablando de poligamia (aun cuando en algunas partes de La Biblia se expresa que era una práctica y que por cierto causaba un gran drama familiar).

El tercer miembro de un matrimonio es Dios Mismo. Él creó el matrimonio no solamente para ser habitado por un hombre y una mujer, sino más bien, un hombre, una mujer en una relación que crece y que incluye a Dios.

Entre más se ame a Dios, más capacidad tendrán los esposos de amarse uno a la otra.

Una cita bíblica a tener presente siempre: 

“El Señor irá delante de ti; él estará contigo y no te abandonará ni te dejará desamparado. No temas ni te acobardes”. (Deuteronomio 31,8)

Reflexión:

"Los matrimonios más fuertes están construidos sobre la base de una fe compartida. Entre más amen a Dios, más capacidad tendrán para amar verdaderamente al otro." (Dave Willis) 

9.- Un esposo y una esposa nunca deben guardarse secretos uno a la otra.

La primera imagen que vemos en La Biblia fue ilustrada como “desnudez”. Esto obviamente nos da un vivo retrato de la importancia de la desnudez física en el matrimonio, pero la desnudez en La Biblia también representa una vulnerabilidad y transparencia emocional.

Los matrimonios más fuertes son “matrimonios desnudos” lo que significa que no existen secretos, contraseñas ocultas, compras a escondidas, dinero guardado o cualquier otra cosa no compartida.

El nivel de tu transparencia determinará el nivel de confianza y fortaleza en tu credibilidad, y así de fuerte será tu matrimonio.

Cita bíblica

“Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.” (Génesis 2,25)

Una reflexión que te ayudará:

"Una verdad dolorosa es siempre mejor que una mentira escondida".  (Dave Willis) 

10.- Tu primera LEALTAD debe ser siempre tu pareja. 

La Biblia habla acerca de “dejar y unirse”. Este es un claro llamado hacia la lealtad. Una vez casados, no podemos dejar lugar para otros miembros de la familia u otros asuntos antes que el matrimonio.

Tu cónyuge debe ser primero. Defiéndanse el uno al otro. Protéjanse el uno al otro, estén ahí el uno para el otro

Cita bíblica 

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” (Génesis 2,24)

Una gran reflexión para tu matrimonio:

"Cuando te encuentres forzado a elegir entre tu carrera y tu cónyuge, tus amigos y tu cónyuge, o aún, entre tu familia y tu cónyuge, debes elegir siempre el poner a tu cónyuge por delante del resto. Si tu primera lealtad no es hacia tu cónyuge,  entonces no entiendes el verdadero significado del matrimonio" (Dave Willis)

Artículo originalmente publicado en Dave Willis´s Blog
Adaptado y traducido al español por Rafael Ruiz, para PildorasdeFe.net

 





Compartir en Google+




Consultorios

Maria Isabel Álvarez Gaitán
Asesorías familiares, cursos prematrimoniales

Ma. Luisa Gabriela Deras Malacara
Consultoría y ayuda personal y familiar

Francisco Mario Morales
Problemas con hijos incrédulos. Educación sexual en familia.

Salvador Casadevall
Espiritualidad conyugal, etapas del matrimonio, perdón, solidaridad y educación de los hijos

Javier Mandingorra Gimenez
Orientador Familiar

Estanislao Martín Rincón
Educadores católicos – Orientación Familiar – Apologética

Enrique Santiago Ellena
Especialidad en temas de familia, especialmente en la relación de las personas

Francisco Mario Morales
Problemas con hijos incrédulos. Educación sexual en familia.

Marta Grego
Consultora Familiar. Aborto, post aborto, adicciones

Rosa María Villegas-Smith
Acompañamiento a mujeres con embarazos no deseados
[+] Ver más consultores

Publicado por ALFRE306 el 3 de Junio, 2017, 12:37 | Referencias (0)

No vivas sólo para tus hijos

10 “tips” que pueden ayudarnos a educar de manera correcta a los hijos y enseñarles el verdadero sentido de la vida


Por: Laura Costas Labarthe | Fuente: www.somosrc.mx



   
¿Qué podemos entender con estas palabras? ¿Es que los padres no tenemos la obligación y el deber de “hacer todo” por nuestros hijos?

Depende de lo que se entienda por “vivir sólo por los hijos”. Pensemos en la historia de Jaime, un chico inteligente y simpático con un potencial para convertirse una persona valiosa para él mismo, su familia y la sociedad.

Pablo, desde que nació fue el amor de su padre, no hubo juguete, reloj, viaje, capricho, que no le fuera cumplido de inmediato por su papá. Terminó una carrera pero no ha tenido un solo empleo en su vida. Actualmente, Jaime es un hombre casado al que su padre le resuelve todo. Sin empleo, mantiene a su familia subsidiado con la tarjeta y fondos que papá tiene siempre a su disposición.

Por supuesto que este padre ama profundamente a su hijo, pero con un amor asfixiante que no le ha permitido realizarse, crecer, independizarse. Y, lo más triste: Jaime no es feliz. ¿Qué aprendizaje nos deja esta historia?

A continuación propongo 10 “tips” que pueden ayudarnos a educar de manera correcta a los hijos y enseñarles el verdadero sentido de la vida:



1.- No des a tus hijos todo lo que te pidan

Esto comienza desde que son pequeños. No te prives de algo que quieras o necesites, no corras a la tienda, aunque tu situación económica te lo permita, con tal de darle el último juguete que salió al mercado. Todos hemos visto clósets saturados de juguetes rotos y descuidados, que sirvieron para entretener unas horas a los niños.

2.- Enséñalos a tolerar la frustración

En la vida real, no nos es posible conseguir todo lo que deseamos en el momento que lo queremos, a costa de lo que sea. Los niños que crecen pensando que así será su vida, tiene serios problemas cuando crecen y se enfrentan a la realidad. La frustración es inevitable, no los prives de aprender a tolerarla y manejarla.

3.- Normas y consecuencias

Desde muy temprana edad, establece límites, no esperes a que tengan tres años de edad para comenzar. Las normas señalan un camino, camino que deberá ser lo suficientemente ancho para que el niño tenga opciones y lo suficientemente bien definido para que crezca sabiendo que si brinca los límites, tendrá que aceptar la consecuencia de su conducta.

4.- Responsabilidad

Responsabilidad ante sus acciones, ante sus responsabilidades familiares, que deben comenzar en los primeros años, proporcionadas en cada etapa de su desarrollo. Responsabilidad en el colegio, cumplir con trabajos y tareas solicitadas y, si no lo hiciera, permite que sufra las consecuencias y no vayas a reclamarle al maestro. Dales la oportunidad de vivir y respirar, equivocarse y aprender de sus errores. Así podrá crecer y desarrollarse en la vida. Dale raíces para que tenga seguridad, autoestima y sentido de pertenencia. Dale alas para que pueda volar cuando llegue el momento.

5.- Respeto

Es deber de los padres dar ejemplo e inculcar en sus hijos el respeto a todas las personas, comenzando en familia. Respeto a la autoridad de sus padres, a sus abuelos, maestros, directivos de escuelas, etc. Respeto entre todos y cada uno de los miembros de la familia, respeto a las personas que nos ayudan en el hogar, a la cajera del supermercado, al “viene-viene” que acomoda el coche…

Es muy triste ver pequeñitos “tiranos” a los que sus papás obedecen; adolescentes que faltan al respeto a sus padres y al que se atreva a ponerles un límite.

Es triste ver niños, adolescentes y jóvenes prepotentes, que “siempre tienen la razón”, que faltan al respeto a sus padres y maestros y, lo más grave, con la aprobación de los mismos papás.

Recuerda, tú eres la autoridad, el responsable de la formación de tus hijos, no su “cuate”. En la vida hay normas, leyes, jefes, autoridades, límites, orden…Prepara a tus hijos para vivir en el mundo real.

6.- Comunicación

Establecer en la familia una comunicación respetuosa, franca y asertiva. Saber y respetar lo que cada uno piensa, quiere y lo que le disgusta. Aprender a escuchar.

Estar de acuerdo en “no estar de acuerdo”. Tratar de no ofenderse unos a otros y, cuando suceda, tener la nobleza de pedir una disculpa.

No olvidar las cuatro palabras claves: ¿Puedo?, Por favor, Gracias, Perdón.

7.- Valores

Los valores sembrados en familia permanecen en el corazón de las personas. Al llegar a la juventud, cada uno va encontrando su camino, camino que, de alguna manera, será apoyado por los valores vividos en casa. Valores humanos y morales. Los hijos deben tener clara la diferencia entre el bien y el mal, en esta época en que todo se ha vuelto relativo y los parámetros de vida van esfumándose cuando no los tenemos claros. Amor es el valor fundamental y éste lleva al perdón.

Y, no olvides que los abuelos son fuente de seguridad y permanencia, son las raíces de la familia, la experiencia y la sabiduría. Son sembradores de valores y tradiciones.

8.- Vida de pareja

El mejor regalo que los padres pueden dar a sus hjos es vivir una vida de pareja plena. No siempre es posible por distintas circunstancias, pero cuando lo es, cultiva el amor de pareja, recuerda, tarde o temprano los hijos se van, se casan, se cambian de ciudad y te quedas solo con tu cónyuge. Haz que valga la pena.

9.- Espiritualidad

El hombre es materia y espíritu. Es importante atender las dos áreas, siendo la espiritual la que da sentido de trascendencia. Cualesquiera que sean tus creencias, son un tesoro para la realización y la felicidad de las personas.

10.- Alegría y paz

En un hogar dónde se respira la alegría, la vida es plena, divertida, generosa, compartida. La alegría es fruto de un corazón abierto, fruto del servicio a los demás, de la paz del alma.

Publicado por ALFRE306 el 2 de Junio, 2017, 17:02 | Referencias (0)

Papá involucrate en mi vida, pero no seas sobreprotector

¿Cuánto deben estar presentes los padres? ¿Cuál es la medida?

Un video divertidisimo con una reflexión profunda que nos ayudará a entender la sobreprotección.


Fuente: catholic-link



Es un video divertido. Sin duda. Y quizá nos haga reír pues –de alguna manera– nos podemos ver sutilmente reflejados en estas escenas que no son para nada exageradas. Más aún, se han vuelto tan normales que podemos enumerar una larga lista de justificaciones que sustentarían el supuesto desmanejo emocional que a veces sufrimos cuando acompañamos a nuestros hijos a alguna clase o taller extra curricular y nuestros pobres niños no son tratados como lo que obviamente son: campeones mundiales en potencia de lo que sea.

Y esta idea de que todos tenemos por hijos a genios encerrados en cuerpos de niños o adolescentes no es creación nuestra. Es más, me atrevería a decir que es fruto de ideologías que promueven concepciones de la vida que –entre otros muchos efectos negativos– nos confunden sobre el verdadero sentido de lo que es vivir y lo que implica alcanzar la verdadera felicidad. Si no, ¿por qué no basta mirar alrededor y darnos cuenta qué tal vez el 99.9% de las personas que conocemos son seres humanos comunes y corrientes, que no salen en ninguna revista o programa de televisión y que en esas condiciones, le encuentran un gran valor y sentido a su vida?

Lo que pasa es que hoy —entre otros pensamientos que se creen progresistas— varios “gurús” de la pedagogía nos han convencido, con palabras complicadas y mezcla de conceptos, de que si nuestros hijos no son millonarios, presidentes de alguna transnacional o medallistas olímpicos, la culpa es nuestra o, paradójicamente, del sucio sistema opresor que exige tener a las personas sub-empleadas y como robots para alimentar sus intereses capitalistas.  Claro, desde su fortalecido ego, para ellos no cabe la posibilidad de que el funcionamiento normal de la humanidad desde su creación tenga un sentido que permita alcanzar la realización personal.

Tal vez este “new age” de la educación –que exacerba la emocionalidad, menosprecia el conocimiento en pro de la tecnología y confunde la exigencia con la explotación infantil— combinado con otros factores socioeconómicos y culturales, ha dado como resultado que a los niños se les pida que actuen cada vez menos como niños. Pero no porque no los dejamos jugar como antes —o porque hagan muchas tareas, como sostienen otros— sino también porque los privamos de su derecho a ser educados en la exigencia, el esfuerzo y el trabajo en las cosas ordinarias de la vida. En cambio, hoy los sobreprotegemos y tratamos de suplir todas sus necesidades aduciendo que no pueden perder el tiempo haciendo su cama cuando por delante tienen un futuro tal que no pueden invertir ni un segundo en nimiedades.

Y es ahí, en ese cambio de paradigma paternal, que empieza a manifestarse un nuevo tipo de padre que hoy es categorizado como “helicóptero”. El término “padre helicóptero” tiene su origen en el año 1969, en el libro Between Parent & Teenager de Haim Ginot. Allí se habla de una adolescente quien dice: «tengo a mi madre siempre encima como un helicóptero». El concepto se extendió luego, alrededor del año 2000, cuando los directivos de las universidades americanas detectaron un mayor número de padres de estudiantes que se entrometían demasiado en la vida académica de sus hijos prácticamente adultos. Inclusive, hay universidades en Estados Unidos que contratan personal exclusivamente para atender llamadas y correos de los padres que quieren ayudar a sus hijos hasta a escoger los cursos que deben llevar. Y no es raro, también, que algunos profesionales de selección de personal hayan recibido a jóvenes candidatos que asistían a la entrevista de trabajo… ¡con su mamá!



Estamos quizá frente a uno de esos casos en donde lo complejo es encontrar el punto de equilibrio. ¿Cuánto deben estar presentes los padres? ¿Cuál es la medida? Autores como Carl Honoré, en su libro Bajo presión, opinan sarcásticamente que «la infancia es algo demasiado precioso para dejarlo a cargo de los niños y los niños son algo demasiado precioso para dejarlos solos». Y no le falta razón ya que tenemos suficiente evidencia de que el cuidado excesivo no está trayendo, desafortunadamente, buenos resultados ni mucho menos, niños mejor educados.

Si bien abordar este tema puede exceder el espacio de este post, quisiera compartir algunas ideas que nos ayuden a reflexionar sobre si, de alguna manera, estamos siendo padres sobreprotectores hasta el punto de estar dañando a nuestros hijos.
 

Algunas reflexiones

Hay que aprender a diferenciar entre estar involucrado ser sobreprotector. Lo primero es el impulso último que necesitan los chicos para consolidar la confianza en sí mismos. En cambio, la sobreprotección produce el efecto contrario porque genera la idea de que no pueden lograrse objetivos por uno mismo.

¿Estamos educando para el éxito? ¿Para cuál? Gran parte del síndrome de los padres helicóptero se debe a que se sigue una cultura que ansía la fama, el poder, el dinero y la belleza al estilo Hollywood. Y si educamos a nuestros hijos según esta idea que no contempla el fracaso, pueden terminar justamente fracasando y sin entender por qué o cómo llegaron ahí, inundados de las ansías de los padres por ese sueño que, seguramente, nunca cumplirán.

¿No queremos que nuestros hijos fracasen? Entonces no tendrán tolerancia ante la frustración, ese mecanismo que ayuda a superar situaciones contrarias. Cuando no se tolera el fracaso, se puede pasar de una simple tristeza temporal a una depresión más profunda.

Es un sentimiento normal querer que nuestros hijos sean felices y que no sufran. Sin embargo, crecer y hacerse fuerte implica afrontar obstáculos y experimentar la adversidad porque es ahí donde uno desarrolla competencias y destrezas para afrontar la vida en distintos ámbitos y momentos.

Irónicamente, desde la perspectiva descrita arriba, educar para el éxito no contempla realizar tareas domésticas. ¿Cómo vamos a hacer que nuestros hijos pierdan tiempo en cosas tan básicas? Sin embargo, la familia es la mayor escuela de virtudes y, claro está, involucrarlos en los trabajos de la casa les enseña a tener disciplina, responsabilidad y autonomía.

¿Confundimos presencia excesiva con cuidado? Es momento de preguntarnos si es que estamos cubriendo necesidades reales de nuestros hijos o estamos imponiendo una fantasía personal de lo que nosotros quisiéramos que ellos sean.

Finalmente, algo que sí les podemos dar a nuestros hijos sin límites es amor. En eso nunca nos excederemos. Y el verdadero amor no ata ni genera dependencias. Es un don gratuito que busca lo mejor para el otro. No es un sistema de méritos y retribuciones.

VER VIDEO:   https://youtu.be/dHJPtq4DOAQ



Publicado por ALFRE306 el 1 de Junio, 2017, 11:26 | Referencias (0)

¿Por qué no todas las religiones son iguales?

La verdad sobre Dios es accesible en la medida en que se acepte el dejarse llevar por Dios y lo que Dios ordene


Por: . | Fuente: ACIprensa



Se piensa que todas las religiones son buenas. Todas -salvo degeneraciones extrañas que son como la excepción que confirma la regla- llevan al hombre a hacer cosas buenas, exaltan sentimientos positivos y satisfacen en mayor o menor medida la necesidad de trascendencia que todos tenemos. En el fondo, da igual una que otra. Además, ¿por qué no puede haber varias religiones verdaderas?

Es cierto que uno tiene que ser de espíritu abierto, y apreciar todo lo positivo que haya en las diversas religiones, que es sustancialmente diferente que decir que existen varias religiones verdaderas: si solamente hay un Dios, no puede haber más que una verdad divina, y una sola religión verdadera.

La sensatez en la decisión humana sobre la religión no estará, por tanto, en elegir la religión que a uno le guste o le satisfaga más, sino más bien en acertar con la verdadera, que sólo puede ser una. Porque una cosa es tener una mente abierta y otra, bien distinta, pensar que cada uno puede hacerse una religión a su gusto, y no preocuparse mucho puesto que todas van a ser verdaderas. Ya dijo Chesterton que tener una mente abierta es como tener la boca abierta: no es un fin, sino un medio. Y el fin -decía con sentido del humor- es cerrar la boca sobre algo sólido.

Como cristiano que soy, creo que el cristianismo es la religión verdadera. Porque si uno no cree que su fe es la verdadera, lo que le sucede entonces, sencillamente, es que no tiene fe.

Lógicamente, creer que el cristianismo es la religión verdadera no implica imponerla a los demás, ni menospreciar la fe de otros, ni nada parecido. Es más, la fe cristiana bien entendida exige ese respeto a la libertad de los demás.



Ahora bien, la adhesión a la verdad cristiana no es como el reconocimiento de un principio matemático. La revelación de Dios se despliega como la vida misma, y toda verdad parcial no tiene por qué ser un completo error.

Muchas religiones tendrán una parte que será verdad y otra que contendrá errores (excepto la verdadera, que, lógicamente, no contendrá errores). Por esta razón, la Iglesia Católica -lo ha recordado el Concilio Vaticano II- nada rechaza de lo que en otras religiones hay de verdadero y de santo. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, aunque discrepan en muchos puntos de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres.

¿Y por qué la religión cristiana va a ser la verdadera?

Para responder esta pregunta, se pueden aportar pruebas sólidas, racionales y convincentes, pero nunca serán pruebas aplastantes e irresistibles. Además, no todas las verdades son demostrables, y menos aún para quien entiende por 'demostración' algo que ha de estar atado indefectiblemente a la ciencia experimental.

Digamos -no es muy académico- que es como si Dios no quisiera obligarnos a creer. Dios respeta la dignidad de la persona humana, que Él mismo ha creado, y que debe regirse por su propia determinación. Dios jamás coacciona (además, si fuera algo tan evidente como la luz del sol, no haría falta demostrar nada: ni tú estarías leyendo esto ni yo ahora escribiéndolo).

Para creer, hace falta una decisión libre de la voluntad: la fe es a la vez un don de Dios
y un acto libre. Y nadie se rinde ante una demostración no totalmente evidente (algunos, ni siquiera ante las evidentes), si hay una disposición contraria de la voluntad.

En este caso, sugiero, para comprensión de la lectura, comentar algunas de las razones que pueden hacer comprender mejor porque la religión cristiana es la verdadera. No pretendo hacerlo de modo exhaustivo ni tremendamente riguroso: se trata simplemente de arrojar un poco de luz sobre el asunto, resolviendo algunas dudas, o bien fortaleciendo convicciones que ya se tiene: sólo intento hacer más verosímil la verdad.

Un sorprendente desarrollo

Podemos empezar, por ejemplo, por considerar lo que ha supuesto el cristianismo en la historia de la humanidad. Piensen cómo, en los primeros siglos, la fe cristiana se abrió camino en el Imperio Romano de forma prodigiosa. El cristianismo recibió un tratamiento tremendamente hostil. Hubo una represión brutal, con persecuciones sangrientas, y con todo el peso de la autoridad imperial en su contra durante muchísimo tiempo (unos dos siglos).

Es necesario pensar también que la religión entonces predominante era una amalgama de cultos idolátricos, enormemente indulgentes, en su mayor parte, con todas las debilidades humanas. Tal era el mundo que debían transformar. Un mundo cuyos dominadores no tenían interés alguno en que cambiara. Y la fe cristiana se abrió paso sin armas, sin fuerza, sin violencia de ninguna clase. Y, pese a esas objetivas dificultades, los cristianos eran cada vez más.

Lograr que la religión cristiana se arraigase, se extendiera y se perpetuara; lograr la conversión de aquel enorme y poderoso imperio, y cambiar la faz de la tierra de esa manera, y todo a partir de doce predicadores pobres e ignorantes, faltos de elocuencia y de cualquier prestigio social, enviados por otro hombre que había sido condenado a morir en una cruz, que era la muerte más afrentosa de aquellos tiempos... Sin duda para el que no crea en los milagros de los evangelios, me pregunto si no sería éste milagro suficiente. Algo absolutamente singular en la historia de la humanidad.

Jesús de Nazareth

Sin embargo, la pregunta básica sobre la identidad de la religión cristiana se centra en su fundador, en quién es Jesús de Nazareth.

El primer trazo característico de la figura de Jesucristo -señala André Léonard- es que afirma ser de condición divina. Esto es absolutamente único en la historia de la humanidad. Es el único hombre que, en su sano juicio, ha reivindicado ser igual a Dios. Y recalco lo de reivindicado porque, como veremos, esta pretensión no es en modo alguno signo de jactancia humana, sino que, al contrario, va acompañada de la mayor humildad.

Los grandes fundadores de religiones, como Confucio, Lao-Tse, Buda y Mahoma, jamás tuvieron pretensiones semejantes. Mahoma se decía profeta de Allah, Buda afirmó que había sido iluminado, y Confucio y Lao-Tse predicaron una sabiduría. Sin embargo, Jesucristo afirma ser Dios.

Los gestos de Jesucristo eran propiamente divinos. Lo que de entrada sorprendía y alegraba a las gentes era la autoridad con que hablaba, por encima de cualquier otra, aun de la más alta, como la de Moisés; y hablaba con la misma autoridad de Dios en la Ley o los Profetas, sin referirse más que a sí mismo: "Habéis oído que se dijo..., pero yo os digo..." A través de sus milagros manda sobre la enfermedad y la muerte, da órdenes al viento y al mar, con la autoridad y el poderío del Creador mismo.

Sin embargo, este hombre, que utiliza el yo con la audacia y la pretensión más insostenibles, posee al propio tiempo una perfecta humildad y una discreción llena de delicadeza. Una humilde pretensión de divinidad que constituye un hecho singular en la historia y que pertenece a la esencia misma del cristianismo.

En cualquier otra circunstancia -piénsese de nuevo en Buda, en Confucio o en Mahoma- los fundadores de religiones lanzan un movimiento espiritual que, una vez puesto en marcha, puede desarrollarse con independencia de ellos. Sin embargo, Jesucristo no indica simplemente un camino, no es el portador de una verdad, como cualquier otro profeta, sino que es Él mismo el objeto propio del cristianismo.

Por eso, la verdadera fe cristiana comienza cuando un creyente deja de interesarse por las ideas o la moral cristianas, tomadas en abstracto, y le encuentra a Él como verdadero hombre y verdadero Dios.

Cuando se trata de discernir entre lo verdadero y lo falso, y en algo importante, como lo es la religión, conviene profundizar bastante. La religión verdadera será efectivamente la de mayor atractivo, pero para quien tenga de ella un conocimiento suficientemente profundo.

¿Puede uno salvarse con cualquier religión?

La verdad sobre Dios es accesible al hombre en la medida en que éste acepte dejarse llevar por Dios y acepte lo que Dios ordena; en la también en que el hombre quiera buscar a Dios rectamente. Por ello, es un barbarismo decir que los que no son cristianos no buscan a Dios rectamente. Hay gente recta que puede no llegar a conocer a Dios con completa claridad. Por ejemplo, por no haber logrado liberarse de una cierta ceguera espiritual. Una ceguera que puede ser heredada de su educación, o de la cultura en la que ha nacido, y en ese caso, Dios que es justo, juzgará a cada uno por la fidelidad con que haya vivido conforme a sus convicciones. Es preciso, lógicamente, que a lo largo de su vida hayan hecho lo que esté en su mano por llegar al conocimiento de la verdad. Y esto es perfectamente compatible con que haya una única religión verdadera.

En esta línea, la Iglesia Católica señala que los que sin culpa de su parte no conocen el Evangelio ni la Iglesia pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna.

Y como asegura Peter Kreeft, el buen ateo participa de Dios precisamente en la medida en que es bueno. Si alguien no cree en Dios, pero participa en alguna medida del amor y la bondad, vive en Dios sin saberlo. Esto no significa, sin embargo, que basta con ser bueno sin necesidad de creer en Dios para lograr la salvación eterna. La persona no debe creer en Dios porque nos sea útil, o porque nos permita ser buenos, sino, fundamentalmente, porque creemos que Dios es verdadero.

En esta línea hay que mostrarnos un tanto escépticos ante algunas crisis de fe supuestamente intelectuales, pero que en el fondo esconden una opción por fabricarse una religión propia, a la medida de los propios gustos o comodidades. Cuando una persona hace una interpretación acomodada de su religión para rebajar así sus exigencias morales, o no se preocupa de recibir la necesaria formación religiosa adecuada a su edad y circunstancias, es bien probable que la pretendida crisis intelectual bien pueda tener otros orígenes.

¿Por qué, entonces, la Iglesia es necesaria para la salvación del hombre?

La Iglesia peregrinante es necesaria para la salvación, pues Cristo es el único Mediador y el camino de salvación, presente a nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia» (Lumen gentium, 14).

Siguiendo a la Dominus Iesus, esta no se contrapone a la voluntad salvífica universal de Dios; por lo tanto, «es necesario, pues, mantener unidas estas dos verdades, o sea, la posibilidad real de la salvación en Cristo para todos los hombres y la necesidad de la Iglesia en orden a esta misma salvación» (Redemptoris missio, 9). Para aquellos que no son formal y visiblemente miembros de la Iglesia, «la salvación de Cristo es accesible en virtud de la gracia que, aun teniendo una misteriosa relación con la Iglesia, no les introduce formalmente en ella, sino que los ilumina de manera adecuada en su situación interior y ambiental. Esta gracia proviene de Cristo; es fruto de su sacrificio y es comunicada por el Espíritu Santo» (ibid, 10).

Ciertamente, las diferentes tradiciones religiosas contienen y ofrecen elementos de religiosidad, que forman parte de «todo lo que el Espíritu obra en los hombres y en la historia de los pueblos, así como en las culturas y religiones» (Redemptoris missio, 29). A ellas, sin embargo, no se les puede atribuir un origen divino ni una eficacia salvífica ex opere operato, que es propia de los sacramentos cristianos. Por otro lado, no se puede ignorar que otros ritos no cristianos, en cuanto dependen de supersticiones o de otros errores (cf. 1 Co 10, 20-21), constituyen más bien un obstáculo para la salvación.

En este sentido, la Dominus Iesus es bastante clara cuando afirma que con la venida de Jesucristo Salvador, Dios ha establecido a la Iglesia para la salvación de todos los hombres. Esta verdad de fe no quita nada al hecho de que la Iglesia considera las religiones del mundo con sincero respeto, pero al mismo tiempo excluye esa mentalidad indiferentista «marcada por un relativismo religioso que termina por pensar que "una religión es tan buena como otra"» (Redemptoris missio, 36). Como exigencia del amor a todos los hombres, la Iglesia «anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas» (Nostra aetate, 2).

Artículos relacionados:

Publicado por ALFRE306 el 31 de Mayo, 2017, 13:31 | Referencias (0)

 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com