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Familia y Sociedad


10 frases que oyen los padres que saben decir no

A todos mis amigos sus padres se lo permiten...


Por: Redacción | Fuente: Religión en Libertad



Laura Peraita, en el diario ABC, consulta a Victor Arufe, profesor de la facultad de Educación de la Universidad de La Coruña, sobre las quejas de los niños que dicen a sus padres que "a mis amigos sí les dejan hacer tal cosa".

«Los niños, por edad, tienen derecho a exigir todo aquello que se les antoje porque no son conscientes de los efectos que tienen a largo plazo en su desarrollo. Pero los padres también están en su derecho a decir que no, precisamente para educarles en valores como la responsabilidad, la espera, la frustración, el aburrimiento... El problema es que por comodidad, la mayoría de las veces, los padres ceden. Están demasiado ocupados con el trabajo y hay menos paciencia a la hora de aguantar berrinches», explica Victor Arufe.

Este profesor puede señalar una serie de frases que dicen algunos niños a los que se les ponen límites que comparan con los de sus amigos, que casi carecen de esas reglas. Arufe cree que son padres «"en peligro de extinción" y no influenciados por modas pasajeras del ámbito de la educación. Pero... a quienes admiro y arropo», asegura.

1. Todos mis amigos tienen más y mejores consolas que yo
El profesor explica que si unos padres escuchan esto a menudo es porque se preocupan de que su hijo no está en este mundo solo para jugar a decenas de videojuegos y tener diferentes consolas. Una o dos pueden ser más que suficiente.

«Una para casa y una portátil, para llevarla de viaje; con esto ya están cubiertas las necesidades básicas (si se le puede llamar así) del tiempo de ocio destinado a los videojuegos. Si le acostumbran a tener todas las que salen nuevas, los padres serán grandes cliente de estas marcas de videojuegos, pero no serán buenos educadores».



2. Los padres de mis amigos les dejan ver «realities» y otros programas de televisión en horario nocturno
«Soy consciente de que esos padres os perjudican a muchos de vosotros. Respirad y contad hasta 10 cada vez que escuchéis decir esto a vuestro hijo. Después, preguntadle qué le puede aportar para su crecimiento personal ver esos programas».

3. Quiero un perro como el del vecino y nunca me lo quieres comprar
Cuando llegue este momento, Arufe aconseja preguntar al niño si él se hará responsable de bajarlo todos los días, lavarlo, limpiar lo que ensucia en casa, ponerle la comida y bebida a diario, llevarlo al veterinario, etc. «Si aún así dice que sí, entonces un día lo lleváis a la protectora más cercana y allí preguntáis por el perro que mejor se adapte a vuestro hogar».

4. No entiendo por qué tengo que hacer tanto deporte
Esta frase es un buen síntoma porque «hay muchos niños comodones que no les gusta esforzarse. El deporte es un gran medio para trabajar los valores de esfuerzo, resiliencia, sacrificio, constancia... Valores que serán necesarios en el mundo adulto. Dejarse llevar por lo que quiere un niño sedentario es crear las bases de una persona condenada al sedentarismo. Desde pequeño —explica— debemos establecer un hábito hacia el deporte, y ser conscientes que al principio puede no gustar a los niños. Eso sí, no te pases inscribiéndole a muchos deportes», advierte.

5. Nunca me compras ropa de marca
«Y qué felices los hacemos cuando de repente un día le compras una sudadera Nike!», apunta Victor Arufe. Lo importante es tener ropa, la marca es lo de menos.

«Debemos decirles que no siempre las marcas ofrecen calidad y que, incluso, si la compra puede que otros veinte niños lleven la misma prenda. Enséñale a valorar si le sienta bien, si le gusta el tacto de esa prenda, los colores, si ahorra dinero con la paga al no comprar una prenda de marca que es más cara, etc».

6. Mis amigos van a un restaurante de comida rápida una o varias veces a la semana y nosotros casi nunca

«Qué malos son los padres que no van casi nunca a los restaurantes de comida rápida y se preocupan por darle la mejor alimentación a sus hijos a base de caldos y comidas bien preparadas con ingredientes lo más naturales posible», ironiza este profesor.

«Estoy seguro de que cuando vaya a una hamburguesería u otro restaurante de comida rápida lo va a disfrutar mucho más que el niño que va tres veces por semana. Estas son las cosas que os agradecerán cuando sean adultos».

7. Todos mis amigos tienen móvil menos yo
También puede decirte que todos los amigos tienen mejores móviles que él. «Si tiene móvil, tendrás que enseñarle a usarlo, gestionarlo, hacerle ver el gasto que conlleva para ti, decirle que lo cuide, que lo use a unas determinadas horas del día, que no envíe ni comparta cosas que puedan estar relacionadas con valores negativos, bullying, etc. En definitiva, que tendrás que emplearte a fondo para que no sea un niño o adolescente cuyos papás le han cedido al móvil la función de su tutoría y acompañamiento en la vida. Si no tiene móvil, invítale que te diga cinco razones importantes para que se lo compres. Me temo que no llegará a las cinco», confiesa.

8. Todos mis amigos tienen Instagram
En este asunto, Arufe es tajante. «Es increíble cómo muchos padres consienten que sus hijos menores de edad estén enganchados a diferentes redes sociales solo con el objetivo de compartir fotos de su cuerpo o estética corporal, llenas de filtros y desvirtuando la realidad. ¡El mundo no necesita cuerpos bonitos, necesita mentes sabias!».

9. Todos mis amigos se acuestan a la hora que quieren
Los niños deben tener horarios y el sueño está dentro de ese horario. El profesor recomienda establecer dos tipos de hora para acostarlos: la diaria adaptada al horario de la escuela y la de fin de semana. Lo importante es que descansen las horas que recomiendan los expertos en pediatría y sueño. Hay niños que van con mucho sueño al colegio y no son capaces de prestar atención o seguir la explicación del profesor, lo que puede conducir a un fracaso escolar.

10. A todos mis amigos les dan una paga mayor que la mía
Dice un viejo proverbio chino: «regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida». «Acostumbrar a los hijos a recibir pagas grandes sin apenas hacer esfuerzo para conseguirlas es crear una obligación que no tienes por qué tener. Conforme avance en edad —explica Arufe— te irá pidiendo más y más cuantía, y llegará un momento, a los 16 años, que te pedirá semanalmente 50 euros a los que no podrás acceder. Ahí empezará un conflicto familiar difícil de resolver».

Publicado por ALFRE306 el 18 de Noviembre, 2017, 8:50 | Comentar | Referencias (0)

El Síndrome de Peter Pan

Estamos educando a nuestros hijos para la vida adulta?


Por: Lucía Legorreta de Cervantes | Fuente: yoinfluyo.com



El llamado Síndrome de Peter Pan está muy extendido en la actual sociedad y paradójicamente se refiere a los hijos mayores, con trabajo bien retribuido y que no se marchan de su casa.

Adultos no independientes

En el ámbito familia, suelen sentirse con el derecho para exigir a los demás cualquier sacrificio, se preocupan excesivamente de su aspecto físico y bienestar personal y se las ingenian para que toda su familia esté pendiente y gire en torno a él.  Sólo con mucha dificultad disculpan cualquier omisión, retraso o error en los pequeños encargos que realizaron a sus familiares y se manifiestan incapaces de tolerar la más pequeña crítica negativa, aunque esté objetivamente fundada.

En el ámbito profesional suelen manifestarse excesivamente hipersensibles ante el hecho de ser evaluados por sus superiores, no toleran la frustración que acompaña a las críticas, a pesar de que éstas estén bien fundadas, reaccionan de forma explosiva o inhibiéndose, ante cualquier pequeña corrección que se le hace, les encanta hablar de sí mismos, de sus logros, éxitos y triunfos hasta la auto-exaltación, les incomoda tener que escuchar lo que otros refieren de ellos mismos y manifiestan una intensa intolerancia e incomprensión ante los defectos ajenos.

En el ámbito social, algunas de las notas que concurren a su caracterización son las siguientes:  no disponen de verdaderos amigos, aunque si de muchos conocidos, el compromiso propio de la amistad les pone nerviosos, sus relaciones sociales son muy inestables y poco duraderas y nadie les parece suficientemente bueno o digno de su amistad,  cambian de parecer súbitamente, de acuerdo a que satisfagan o no sus intensas exigencias en lo relativo a su personalidad, posición social y necesidades y casi siempre exigen un trato y consideración especiales.

¿Habías escuchado esto antes?  ¿conoces a un adulto joven, que presenta estas características?

Pues es algo serio y que está presente en nuestra sociedad. El Síndrome de Peter Pan, ha sido y es estudiado por psiquiatras y especialistas en la psicología, que han visto que en la mayoría de ellos presentan tres rasgos en su biografía infantil:

1. Déficit afectivo: se produce cuando el niño recibe menos afecto y dedicación familiar del que necesita para sentirse querido. También puede producirse como consecuencia de agravios comparativos con sus hermanos, u otros niños que formen parte de su círculo íntimo, en relación a los cuales pueda sentirse inferior o tratado de forma discriminatoria.

2. Déficit escolar: se refiere a la percepción que tiene el niño de que su rendimiento y aprovechamiento escolar no le está permitiendo ganar seguridad ni sentirse competente. Se desarrolla un sentimiento de desconfianza con respecto a sus valores y capacidades.  Ambos déficits tienden a retroalimentarse puesto que los problemas afectivos suelen influir negativamente en el rendimiento escolar y viceversa.

3. Educación permisiva: exceso de protección y falta de límites en que fue educado por sus padres, falta de relación entre esfuerzo y recompensa que lleva a la conclusión que el mejor modo de realizar sus deseos es seguir comportándose como un niño.

Y nos encontramos con hombres que tienen un claro perfil de Peter Pan, el cual:

- Mantiene un alto grado de necesidad afectiva.

- Posee un exceso de egocentrismo y narcisismo

- Tiene escasa resistencia a la frustración.

- Desarrolla poco la capacidad de autocrítica.

- Presenta dificultades para aceptar relaciones simétricas con el otro sexo.

Cada uno de estos rasgos genera unas necesidades básicas correlacionadas, mismas que dan lugar a la problemática que caracteriza su comportamiento:

- Como necesita sentirse muy querido, busca afanosamente el amor sin pararse a pensar si se enamora de la persona adecuada o si la relación es viable.

- Como es egocéntrico y narcisista, necesita sentirse protagonista aunque ello pueda implicar herir o desatender a sus seres queridos.

- Como tiene poca resistencia a la frustración, precisa evadirse de la realidad, lo cual puede conducirle a refugiarse en paraísos artificiales.

- Como se critica poco, tiende a criticar a los demás y desplaza en ellos sus propias culpas y responsabilidades.

- Como no acepta relaciones simétricas, tiende a adoptar actitudes narcisistas y a establecer con sus parejas relaciones de ventaja y poco compromiso.

En definitiva, el hombre Peter Pan es una completa mezcla de necesidades contrapuestas.   Por un lado, necesita sentirse querido y admirado, por otro, tiene dificultades para mantener relaciones estables porque eso significaría actuar con un nivel de responsabilidad y capacidad de autocrítica que no ha desarrollado. Son hombres que prefieren mantenerse en la infancia.

Si estás en esta situación o conoces a un hombre que la viva, acude de inmediato con un profesional que te ayude a aceptar que los adultos también pueden disfrutar placeres y vivir aventuras.

Publicado por ALFRE306 el 15 de Noviembre, 2017, 14:57 | Referencias (0)

El Alma de la Familia

El alma de la familia no es un concepto abstracto. Tiene un cuerpo muy concreto


Por: Guillermo Urbizu | Fuente: Catholic.net



Contra todo pronóstico el alma de la familia no es el dinero. Ni siquiera esa casa tan pulcra que hemos logrado levantar a base de hipotecas y variada ornamentación. Ni el fútbol rampante o los incombustibles seriales de televisión. Tampoco lo es ese sofá de piel que tanto nos hace sufrir cuando los niños se encaraman -¡con los zapatos puestos y gritos comanches!- sobre su preciado tacto. Ni los libros de papá, que se multiplican exponencialmente por cada metro cúbico de espacio disponible, precipitándose por las estanterías.

¿Será el alma de la familia las relaciones sociales y de buena vecindad? ¿Los amigos más leales y abnegados? ¿El trabajo esforzado o el deslumbrante coche de última generación que circula por nuestros sueños? ¿O será quizá los alborotos de los hijos, con el zigzag de sus notas, sus juguetes virtuales, sus cumpleaños y sus colegios? No, no me cuadra. ¿No tendrá dicha alma familiar algo más que ver con la paciencia del padre, que aguanta con aplomo la embestida de todos los demás miembros del clan? No, tampoco me lo parece.

El alma de la familia está en otra cosa muy distinta. Algo sin lo cual todo lo anterior queda en nada. Alguien que ejerce como elemento aglutinador del hogar por excelencia. Sin dicho elemento el padre, los hijos, la casa, el coche y hasta los mismísimos sueños quedarían huérfanos sin remedio, vacíos. Es alguien que da consistencia a la luz que entra por las ventanas de su esperanza, que hace del amor una arquitectura única donde se cobijan las preocupaciones de los demás. Alguien que es capaz de pensar en casi todo al mismo tiempo, sin perder ni una pizca de intensidad y cariño. Alguien cuya fidelidad es directamente proporcional al olvido de sí mismo. Alguien que administra sin ostentación su fortaleza y sacrificio.

Por supuesto que me estoy refiriendo a la figura de la madre. ¿A quién si no? Es ella el alma de cada familia, la que nos provee del entusiasmo y brío necesarios como para encarar la vida con alguna garantía de felicidad. Los niños -que ven donde los adultos no vemos- saben que su madre es mucho más que una mujer que va de lado a lado, trajinando sin parar entre ropa y comida. Quiero decir que se dan perfecta cuenta de que es una mujer transfigurada por la bienaventuranza de la entrega. Todos sabemos que el beso de una madre es el consuelo perfecto para cualquier tipo de tristeza, y que una sola caricia suya engendra una seguridad que nos hace inexpugnables al desaliento.

El alma de la familia no es un concepto abstracto. Tiene un cuerpo muy concreto. Un cuerpo precioso de mujer, femenino, que anda necesitado de piropos y cortejo, de ayuda que alivie la tensión de su labor abnegada. Porque una familia que no cuida como debe de su alma -esposa y madre- está condenada a las malas caras y a la neurosis, a una tibieza generalizada que desemboca en el hastío, en el desamor o en la ruptura. Decididamente, una familia sin alma deja de ser familia. Y una sociedad sin familias -sin madres y esposas con un mínimo juicio- está abocada al delirio de una constante zozobra.

Publicado por ALFRE306 el 11 de Noviembre, 2017, 9:03 | Referencias (0)

Abuelos: somos más familia

Un precioso video que nos demuestra que con los abuelos somos más familia


Por: Silvana Ramos | Fuente: catholic-link



Hirukide, Familias Numerosas de Euskadi nos sorprende una vez más con un video que nos recuerda de qué se trata la familia. En esta oportunidad nos habla de los abuelos, pieza clave en la dinámica familiar.

Los abuelos, siempre han sido una figura importante en todas las culturas. Su imagen nos habla de historia, de sabiduría, de tradición y de valores. Ellos nos recuerdan quienes somos y de dónde venimos. Es innegable que quien haya tenido a sus abuelos presentes a lo largo de su vida posee un concepto de identidad familiar fuerte para bien o para mal.

Hoy en día, con la incorporación de la mujer al trabajo, el rol de los abuelos ha cobrado mayor protagonismo. Su papel no solo se limita a ser figura entrañable para los nietos sino que se convierte en un educador primordial. Por eso el diálogo entre padres y abuelos es importantísimo, ya que si los hijos quedan a cargo del cuidado de los abuelos durante gran parte del día, es bueno tratar de guardar el mismo discurso y procurar que no haya incongruencias entre el estilo de crianza de uno y de otro. Los abuelos serán los grandes aliados de sus propios hijos en la educación de sus nietos, sin olvidar que los primeros responsables de ésta son los padres.

Si bien hoy los abuelos pueden ser los cuidadores de los nietos, no hay que olvidar ni su edad ni su jerarquía. Es frecuente que un abuelo se sienta incómodo con sigo mismo y con la realidad que vive. Su cuerpo cambia y sus capacidades también. Debe ser muy difícil pasar de ser la cabeza de una familia a ser el que necesite cuidados especiales. No solo es un cambio en el cuerpo, que ya bastante dramático es, sino también un cambio en sus costumbres, en su tiempo, en velocidad e incluso en aprendizaje. Entender y cuidar a los abuelos es retribuir un poco de todo lo que ellos nos dieron y nos siguen dando.

Los años al lado de mi abuela, son el tesoro más grande que guardo sobre mi infancia, fue una etapa que marcó mi vida para siempre. Me cuidaba mientras mi mamá iba a la universidad, las tardes a su lado eran verdaderas aventuras. Recuerdo que fue ella quién me enseñó desde a poner la mesa y utilizar los cubiertos, hasta rezarle al Niño Jesusito en las noches antes de acostarme. No pocas veces la oí quejarse, sentirse “un estorbo” en lugar de una ayuda por todas las cosas que ya no podía hacer. En esos momentos mi mamá, con la paciencia de santo y un amor que la desbordaba se acercaba a mi abuela y le recordaba, así como en el video, todo lo que sin ella no podríamos ser.

Cuando mi abuela se deterioró gravemente, los cuidados que sus hijos y nietos tuvimos con ella fue la enseñanza de amor más grande que toda la familia haya tenido. Creo que a cada uno nos quedó claro que el sacrificio, la incomodidad y el dolor mismo son parte inevitable del amor, es más son la parte que hace que el verdadero amor salga a la luz. Al ser una familia numerosa, todos tuvimos la oportunidad de cuidarla aunque sea un minuto. De decirle que la amábamos aunque ella ni siquiera pudiera reconocer a quién tenía al frente. Fue ella la que nos mantuvo unidos, y aún su recuerdo lo hace.

Con la rapidez del mundo actual y en una cultura que nos empuja a “pasarlo siempre bien”, con la disminución de los hijos por familia, el cuidado de los abuelos tristemente pasa a ser muchas veces un estorbo y otras tantas casi imposible de realizar. Su cuidado se delega a otros y lamentablemente muchos quedan abandonados en una soledad casi incompresible. Algún día, si la vida nos sonríe y tenemos la suerte de ver a nuestros hijos y a nuestros nietos crecer, también seremos ancianos y necesitaremos de cuidados, que bien podría hacer un tercero, pero que nunca lo hará mejor que la compañía de los nuestros, a quienes desde nuestra propia fragilidad seguiremos enseñando sobre el amor y el sentido de la vida familiar.

 VIDEO:  https://youtu.be/mByet9GcPIQ


«La calidad de una sociedad, quisiera decir de una civilización, se juzga también por cómo se trata a los ancianos y por el lugar que se les reserva en la vida en común» (S.S Benedicto XVI).










Publicado por ALFRE306 el 9 de Noviembre, 2017, 11:19 | Referencias (0)

Qué hacer si nuestros hijos se ponen rebeldes

5 tips para sacar adelante a nuestros hijos rebeldes


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



La rebeldía es una actitud que no es exclusiva de una edad en especial, por el contrario es una actitud que denota que nuestros hijos necesitan más atención de parte de nosotros sus papás.

Es bueno comentar que la mayoría de las veces lo que consiguen es lo contrario a lo que ellos buscan ya que con sus actitudes rebeldes a nosotros nos desesperan y lo único que hacemos es regañarlos y alejarlos.

Por eso aquí les dejo 5 tips para sacar adelante a nuestros hijos rebeldes.

PRIMERO. Ármate de valor.

Primero que nada, es muy necesario que tratemos de comprender que es lo que está pasando con nuestros hijos.

Es muy importante que nuestros hijos nos vean tranquilos, serenos y bajo control si no es así, es seguro que se pondrán más rebeldes porque verán que lo que hacen les está funcionando.

SEGUNDO. Platica con ellos.

Es muy necesario que exista un canal de comunicación con ellos para poder escucharlos.

Si nos acostumbramos a platicar con ellos, cuando caigan en actitudes de rebeldía no será difícil que nos podamos acercar a ellos para tratar de solucionar esos problemas de actitud.

TERCERO. Que realicen alguna actividad que les interese.

Ya que la rebeldía es un signo de una necesidad no satisfecha, es importante que busquemos que nuestros hijos tengan actividades que les gusten, así reducimos las posibilidades de que se pongan rebeldes.

Y con esto no quiero decir que le demos todo lo que piden; sino que armemos, junto con ellos, una estrategia para que tengan una ilusión, algo que los llene y los motive para seguir adelante por la vida y cosechando triunfos. Esto puede, en gran medida, prevenir la rebeldía.

CUARTO. Fíjate que ven en la TV y que videojuegos tiene.

¡Claro! A veces la rebeldía de nuestros hijos responde simplemente a la imitación.

Si los programas que ven en la televisión presentan patrones de conducta rebeldes, seguro que nuestros hijos se volverán rebeldes. Si los patrones que tienen son violentos, seguro que se volverán violentos y agresivos.

Es necesario cuidar lo que ven, lo que oyen y lo que juegan. Ahora los video juegos la mayoría son violentos y con patrones de narcotráfico o de delincuencia que sólo enseñan a nuestros hijos conductas que jamás se les hubiera ocurrido tener por sí mismos.

QUINTO. Muéstrate cercano.

Así no buscarán malas compañías por sentirse solos, pero debemos estar al pendiente de mantener el respeto, tanto de parte de nuestros hijos para nosotros como de nosotros para ellos.

Si comenzamos a hablarles con groserías y a llevarnos pesado con ellos podemos lastimar su autoestima y generar resentimientos que luego desencadenan actitudes groseras y rebeldes.

La rebeldía es una actitud aprendida que denota un foco rojo que atender y como padres debemos estar atentos a ello para poner solución a estas situaciones lo más pronto posible, antes de que se no salgan de las manos, siempre con una gran carga de amor.

Publicado por ALFRE306 el 8 de Noviembre, 2017, 11:18 | Referencias (0)

La historia de Spider-man

Una historia que nos muestra la sencillez del amor de los niños


Por: Diego López Marina | Fuente: ACI Prensa



La semana pasada una profesora de primaria de Guayaquil, Ecuador, encontró un juguete de Spiderman (El Hombre Araña) sobre el altar de la capilla del colegio donde trabaja, que tenía bajo el brazo una conmovedora petición escrita por un niño y que rápidamente se convirtió en viral.

“Diosito, te regalo a mi Spiderman, pero cura a mi abuelito de cáncer”

dice la nota encontrada el miércoles 25 de octubre por la profesora de religión, Sol Yturralde, quien decidió tomarle una fotografía junto al muñeco y compartirla en las redes sociales.

“Los miércoles y viernes hacemos Misa en el colegio. Un día entré a la capilla a dejar todo listo para el padre. Entonces, entro y veo a este Spiderman sobre el altar. Mi primera reacción fue decir ‘¡Estos niños!’. Me acerqué y debajo del brazo tenía el papelito. Lo leí, me conmoví y se me cayeron hasta las lágrimas”, dijo la maestra el 2 de noviembre en declaraciones a ACI Prensa.

Sol aseguró que nunca imaginó el alcance que podía tener la foto. Cuanto empezó a leer los miles de comentarios de los internautas, se sorprendió de ver la cantidad de personas conmovidas por la nobleza del niño.

“Me maravilla ver cómo el Señor va a actuando a través de los niños”, destacó.

Yturralde comentó también que nunca deja de sorprenderse por “la capacidad de sacrificio, de entrega por el otro, de obsequiar un tesoro por amor al otro”, así como “la sencillez del amor de los niños”.

“¡Cuántas veces le exigimos a Dios muchas cosas y no estamos dispuestos a ofrecer nada! Cuando hay un acto como este, se ve la capacidad de renunciar a uno mismo, inclusivo de lo que a uno le gusta, por amor al otro” concluyó la maestra.

 

Publicado por ALFRE306 el 4 de Noviembre, 2017, 15:52 | Referencias (0)

Los 7 acuerdos del amor que protegen y relanzan tu matrimonio

Decisiones exigentes... pero que nos ponen en la buena dirección

El matrimonio implica un compromiso firme por mejorar la relación evitando rencores y daño


Por: n/a | Fuente: Religión en Libertad



El psicólogo Doug Weiss, norteamericano, director del centro de consejería familiar Heart to Heart (www.drdougweiss.com), es el autor de varios libros de ayuda para la vida matrimonial, entre ellos The 7 Love Agreements (Los 7 acuerdos del amor) en el que propone a los matrimonios tomarse en serio su relación y apostar por ella con fuerza tomando el firme propósito de cumplir con siete acuerdos básicos que los protegeran de la ruptura y del desamor.

Weiss los presenta así: "Estos siete acuerdos os abrirán a una mayor intimidad entre vosotros y con Dios. Estos acuerdos de amor no garantizan resultado inmediatos, pero nos lanzan en un proceso de mejorar la relación. El proceso funciona mejor cuando esposa y esposo optan juntos por ellos. Pero un cónyuge por su cuenta puede hacer estos acuerdos por si solo como una forma de acercarse más a su pareja. Estos acuerdos de amor no son promesas para hacer una sola vez en la vida. Como seres humanos, tenemos que ser pacientes y amables. Es mejor repasarlos y renovarlos frecuentemente. Día a día construirán amor verdadero e intimidad".

Los 7 acuerdos del amor

1. Fidelidad: Seré fiel a mi cónyuge siempre, en toda circunstancia

2. Paciencia: No intentaré cambiar las cosas de mi cónyuge que no me gustan, pero yo sí modificaré aquellos de mis hábitos que molestan a mi cónyuge

3. Perdón: Cuando haya ofendido a mi pareja, rápidamente pediré perdón. Y yo perdonaré sus ofensas en mi corazón incluso antes de que me lo pida.

4. Servicio: Me anticiparé a las necesidades emocionales, espirituales, físicas y materiales de mi cónyuge y haré todo lo que pueda para satisfacerlas.

5. Respeto: No hablaré ni actuaré de formas que pongan en ridículo o avergüencen a mi cónyuge.

6. Amabilidad: Seré amable con mi pareja, eliminando cualquier rasgo de acritud en mi comportamiento y palabras

7. Celebración: Apreciaré los dones de mi pareja y sus atributos y los celebraré personalmente y también públicamente.

"Cuando entiendes los acuerdos de amor, te das cuenta de que puedes tomar decisiones de corazón que te orientan a actuar de forma más cristiana con tu esposo o esposa", explica Doug Weiss.

Pueden parecer objetivos muy ambiciosos, muy elevados, pero Weiss explica que "al menos, al intentarlo, irás en la dirección correcta".

Un ejemplo: en vez de un grito, una nota cariñosa
Pone un ejemplo de como un marido puede ser amable y paciente. Quizá su esposa está hablando por teléfono con su hermana mientras es la hora de acostar a los niños y estos se portan mal porque quieren que venga mamá como es habitual. En vez de gritar o poner la mirada de "cuelga de una vez el teléfono" puede pasarle una nota con una expresión suave: "tus hijos te quieren para sus abrazos especiales de buenas noches". Él no opta por regañarla a ella, y ella no responderá molesta con un "aguántate un rato y encárgate de ellos".

Más allá de los casos concretos, que cambiarán de casa en casa, la clave está en empezar un camino decidido de amar intencionalmente. "Empezarás a encontrar formas de mejorar, y eso dará una dinámica nueva a tu matrimonio".

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

Publicado por ALFRE306 el 30 de Octubre, 2017, 11:45 | Referencias (0)

Papá, y a ti, ¿qué?

El padre en la formación de la adolescente


Por: Marta Luján | Fuente: Ecclesia



La psicología explica de una manera amplia y profunda lo que sucede con los niños y niñas cuando entran en la etapa de la adolescencia. Los libros nos dan la visión teórica. En cambio, las mamás y los papás tienen la visión empírica, la realidad de la experiencia. Un día, mamá va a despertar a su “niño” que está plácidamente dormido, y se queda asombrada, y a veces incluso horrorizada, del espectáculo que presencian sus ojos. Los pies de su hijo se salen de la cama, y, además, son enormes. ¡Oh, sorpresa! Su niño ha dejado de ser niño para convertirse en hombre. Sin embargo, este proceso no se verifica de la noche a la mañana (aunque detalles de tipo físico lo hagan parecer así).

Para que el niño o la niña lleguen a ser adultos, tienen que atravesar un periodo que resulta difícil en su vida. Precisamente por esa dificultad que entraña es por lo que necesitan que los padres estén muy cerca de ellos. A veces la mamá es la primera que se da cuenta de que algo está sucediendo en la vida de su hijo o hija, tal vez porque ve que come más o que come menos, que la ropa ya no le queda... Mientras esto sucede, el papá puede permanecer ajeno al fenómeno, contentándose con asentir a todas las afirmaciones de su esposa que le relata los descubrimientos que está llevando a cabo en la persona de sus hijos.

Quizás este papá piensa, como otros muchos, que un centímetro más o menos en un pantalón o en una falda, es lo de menos, pero no es así, dentro de ese pantalón o de esa falda, hay un ser humano que necesita apoyo, ayuda y comprensión.

La adolescencia, una etapa difícil:

El sentido de la adolescencia es dar paso a la madurez. Por ello, el adolescente sufre una serie de transformaciones que afectan prácticamente a todos los aspectos de su personalidad: a su vertiente biológica (cambios corporales), a su estructura intelectual, a su mundo afectivo (el adolescente se ve sometido a “inestabilidades” y “vaivenes” emocionales que se expresan en su conducta), a su imagen del mundo y al sentido de la existencia.

Todos estos cambios no pueden sino traer alteraciones en el seno de la familia, alteraciones que quizás a veces los padres no comprendemos, y nos limitamos a apartarnos de nuestros hijos para “evitar problemas”. No es justo para nuestros hijos que nos comportemos así. Es verdad, podrán decirme algunos papás, que los primeros que parecen rechazar la ayuda son los mismos hijos, pero hay que comprender que en esta etapa se produce un gran afán de independencia y libertad. El o la adolescente, quieren mayor autonomía y buscan nuevas experiencias; pierden la confianza básica en la familia, pero en realidad, esto no hace sino que se sientan extraños y angustiados en un mundo con el que no se sienten plenamente identificados.

Tras la búsqueda de la propia identidad:

Todos los cambios que suceden en el interior y en el exterior del adolescente, le llevan a ser prácticamente un desconocido para sí mismo.

Puesto delante de un espejo, tendría que preguntar “¿quién es él?”, y la respuesta sería “quién soy yo”.

La búsqueda de la identidad es una tarea que comienza en la adolescencia. Esta búsqueda consiste en organizar las propias habilidades, necesidades y deseos para adaptarlos a las demandas sociales. Un adolescente quiere saber quién es y qué papel desempeñará en la sociedad.

Un psicólogo famoso, E. Erikson, que dedicó mucho tiempo al estudio de los adolescentes, hablaba de un periodo de crisis, marcado por la vulnerabilidad y sensibilidad extremas, que correspondería a la crisis de identidad. Varias son las causas que originan esta crisis; entre otras, encontramos:

- La elaboración de la masculinidad o feminidad en razón del propio sexo, frente a la confusión bisexual.

- La necesidad de hacer frente a diversos papeles sociales. Un adolescente, roto el equilibrio infantil, se ve obligado a tomar decisiones respecto a la relación con su familia, buscar una profesión o abordar el amor y la sexualidad.

- El compromiso ideológico frente a la confusión de valores. La sociedad tiene sus metas y establece perspectivas de futuro y los adolescentes tienen que encontrar su compromiso ideológico.

- El adolescente tiene un status ambiguo en el conjunto social. Los adultos le exigimos la obediencia de un niño en muchos casos mientras que otras veces queremos que tenga la responsabilidad de un adulto.

Frente a esta etapa de crisis, la mejor ayuda no se la van a proporcionar al adolescente ni sus amigos, ni la escuela, ni siquiera los psicólogos, sino sus padres.

Ambos padres son responsables de la formación de sus hijos adolescentes:

Tradicionalmente se ha pensado siempre que la formación de los hijos era tarea exclusiva de la madre, lo cual simplemente no es cierto, pues si bien la madre tiene un gran peso en la familia, como formadora, educadora y transmisora de valores, el padre no tiene por ello menos responsabilidad en dicha tarea. Quizás lo que nos pasa a los papás es que no tenemos tanta paciencia como las mamás, y nos desesperamos antes cuando las cosas no salen.

A pesar de esto, no podemos decir que por eso nuestros hijos nos necesiten menos que a sus madres. Nos necesitan por igual.

Tampoco podemos creer que la formación de los hijos dura mientras éstos son pequeños, pero una vez que crecen (aunque no maduren y sólo den el “estirón”), nos creemos dispensados de nuestro papel de padres, y pensamos que, a partir de ese momento, les enseñará la vida. Nada más lejos de esa realidad. Porque si bien la vida les enseña, muchas veces, la mayoría, lo hace a base de golpes, y en una dirección totalmente contraria a la que nosotros habríamos querido. Después lo único que hacemos es echarle la culpa a nuestros hijos por algo que nosotros dejamos de hacer, que fue ocuparnos de ellos.

Aportes de la figura paternal en la adolescente:

Esa ocupación y preocupación por los hijos adolescentes, no va en dirección únicamente de la madre a la hija y del padre al hijo, sino que también va, y es necesario que así sea, de la madre al hijo y del padre a la hija.

Vamos a centrarnos ahora en el papel que el padre desempeña en la formación de la hija adolescente.
Si, como hemos dicho, la adolescente pasa por un periodo crítico en el que necesita de mucha ayuda y de mucha cercanía, el padre ha de ser para ella un verdadero apoyo, un padre comprensivo y consciente de lo que está pasando con su hija.

Son muchos los aportes que puede dar la figura paterna en esta relación, veamos algunos:

- El padre es, en primer lugar, un testimonio para su hija. Testimonio en la vivencia de una vida coherente que le lleva a la felicidad. Si una de las causas de la crisis de identidad es el compromiso ideológico, el padre puede testimoniarle, sin necesidad de darle sermones, que se pueden vivir los valores en medio de una sociedad que predica y vive todo lo contrario.

- Decíamos también que la adolescente debe elaborar su papel de feminidad frente a la confusión del conflicto de bisexualidad que se presenta. El padre puede contribuir, en este sentido, enseñándole el valor de ser mujer, haciéndole apreciar su feminidad sin llevarla a la excesiva coquetería. Puede ser galante con su hija, puede invitarla alguna vez a cenar o a caminar juntos. También el padre representa una forma de conocer al otro sexo. Así, puede enseñarle cómo debe de comportarse frente a los chicos, cuáles deben ser los límites de su forma de comportamiento para que éste sea adecuado, etc.

- Otra de las facetas de la adolescencia es precisamente la pérdida de la seguridad. La adolescente la busca por todas partes, y el primer lugar en el que debe de encontrarla es en el seno de su familia. El padre tiene que aprender a comunicarse con su hija, aprender a escucharla, a interesarse por sus problemas, por su situación... debe, en fin, demostrarle que es amada por sí misma, y que tiene un valor para él.

No debe el padre refugiarse tras un periódico cuando llega la hija angustiada del colegio por algún motivo.

- Ayuda por otra parte, que el padre tome en cuenta a su hija en la toma de decisiones. El hecho de preguntarle qué opina cuando se están tomando decisiones importantes en la casa, es darle su lugar como adulto dentro de la familia.

Al mismo tiempo, se pueden ir negociando los permisos, dando siempre razones cuando éstos sean denegados.

Es mucha la labor que podemos hacer con nuestras hijas adolescentes. Quizás, en el fondo sea sólo cuestión de preguntarnos más de vez en cuando “papá, ya ti, ¿qué?”... y dejar que responda el amor.

 

Ecclesia. Revista de cultura católica, fundada en 1987, es una revista en lengua castellana, con algún que otro artículo en italiano, publicada actualmente por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. La revista se publica trimestralmente.

 

Publicado por ALFRE306 el 24 de Octubre, 2017, 12:04 | Referencias (0)

Nueva etapa: Adultos jóvenes

La juventud es la etapa perfecta para cultivar y en unos cuantos años recoger


Por: Paula Vásquez Ruidaz | Fuente: yoinfluyo.com



Cuando tenía ocho años pensaba que a mis 23, tendría carro, casa y beca. Realidad: sigo viviendo con mis papás, esperando resultados de mi trabajo de grado, montando en bus todos los días( cuando estoy de buenas en Uber) y conociendo la realidad del desempleo en mi país, que según estadísticas para un joven recién egresado cada día es más difícil encontrar un trabajo en su profesión.

Etapa de juventud

Chocarse todos los días con opciones laborales que te piden dos o tres años de experiencia, pero al mismo tiempo te piden que tengas entre 23 y 24 años ¿?, es decir tuviste que haberte graduado a los 20 y empezar la universidad a los 15 ¿?.

Por otro lado en los lugares que te dan la oportunidad te ven la cara de ‘necesidad’ y te ponen a hacer de todito el que lleva los tintos, escribe, vende, salta pero nunca duerme y claro está con un sueldo de prestación de servicios que no incluye ni salud , ni pensión, pero bueno, por algo se empieza.

Lo que veías tan lejano está sucediendo, deudas, servicios, responsabilidades, desempleo y más responsabilidades que sientes como poco a poco te van consumiendo y ese sueño que tenías de ser a los 23 se va perdiendo, porque por ahora, ni casa, ni carro, ni beca.

Empiezas a extrañar las épocas que tanto decías odiar de parciales, trabajos en grupo, exposiciones y madrugadas de estudio, donde lo peor que podía suceder era que reprobaras una de tus asignaturas y darle la cara a tus papás.

Tenemos dos opciones mis queridos, seguir con el pensamiento negativo de los primeros cinco párrafos o aprovechar este momento de nuestras vidas para volvernos como decimos en mi país, unos verracos. No dejemos que nadie ni nadie nos quite el poder de soñar, sin lugar a dudas somos lo que soñamos y en el momento que lo dejemos de hacer vamos a perder el rumbo de nuestra vida.

Cuanto más oscuro este nuestra realidad más pronto vendrá la luz, puede que al principio no comencemos ni con el trabajo, ni sueldo de nuestros sueños, pero si perseveramos y dirigimos todos nuestros pensamientos y acciones hacía lo que nuestra alma anhela pronto llegará.

La juventud es la etapa perfecta para cultivar y en unos cuantos años recoger. Por eso, calma en alma, pongan la pared de sus alcobas a donde quieren llegar y cuando sientan que el ánimo está en el suelo, visualícense en ese momento. Rodéense de gente positiva y soñadora, emprendan proyectos con sus amigos, viajen con lo poco y disfruten mucho.

Dios no pone en nuestros corazones metas imposibles de lograr, el cumple con darte las herramientas necesarias para que lo obtengas, con trabajo fuerte, pero al final prometiéndonos que todo vale la pena

Publicado por ALFRE306 el 22 de Octubre, 2017, 11:58 | Referencias (0)

Familia escuela de amor

¿Sabemos en realidad qué es educar? 5 tips para educar a nuestros hijos con amor


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



Muchas veces hemos dicho que los padres somos los primeros educadores de nuestros hijos, pero ¿sabemos en realidad qué es educar?

Educar es acrecentar las facultades, funciones, aptitudes y capacidades con las que se nace. Es “sacar de adentro”, perfeccionar, ayudar y nutrir. Para educar, es necesario tener presente quién es el ser humano, de qué está compuesto, cuáles son sus necesidades; y obrar en consecuencia. Y es en la familia donde se logra de manera integral tan alto propósito.

Así que aquí les dejo 5 tips para educar a nuestros hijos con amor

PRIMERO: Aprende a esperar y adáptate.
Después de cada enseñanza sembrada en nuestros hijos, debemos esperar con paciencia el tiempo suficiente para que ésta dé fruto.

A mis hijos les pregunto cuáles son sus intereses y desde ellos busco educarlos. Claro que he tenido que ser muy observadora porque muchas veces esos intereses no van de acuerdo con los míos y me he tenido que adaptar.



Uno de mis hijos aprendió geografía gracias a su interés en el futbol, por ejemplo.

SEGUNDO. Educa en todo momento.
Una tía preguntó a mi hija a qué hora aprendía y mi hija le contestó: “ yo aprendo en todo momento”.

Eso me hizo caer en la cuenta de que somos educados durante toda la vida porque siempre podemos mejorar en todos los aspectos. El que enseña aprende dos veces.

TERCERO. Busca siempre la felicidad de tus hijos.
Claro que no siempre estarán riendo a carcajadas. En algunas ocasiones tendrás que reprenderlos para que consigan un bien mayor. Pero aún en esas ocasiones deben saber nuestros hijos que se les reprende porque se busca su felicidad trascendente frente a un bien o placer inmediato.

Es el caso de la salud física y los dulces; se pueden consumir mientras éstos sean moderados y no contribuyan a un desorden alimenticio.

CUARTO. Eduquemos en valores.

¡Claro! En valores psicológicos como la autoestima.

Valores sociales como la responsabilidad, la honradez, la solidaridad o la justicia.

Valores espirituales como el amor y la alegría que debe ser el distintivo de un niño educado por sus padres, pregunta a tus amigos que transmiten tus hijos cuando les visitas y reflexiona en la respuesta que te den porque será seguramente la mas imparcial.

QUINTO. Nuestro ejemplo es lo más importante.
Más que maestros se requiere testigos. Nuestros hijos necesitan modelos a seguir y si nosotros renunciamos a ser dichos modelos, nuestros hijos los buscarán en sus maestros, en sus amigos o en los modelos que les propone la sociedad como son los artistas.
Y de éstos modelos es de donde tomarán los valores y las formas de ser.

Las virtudes que deben ver nuestros hijos en nosotros, sus padres son:
Paciencia, prudencia, conciencia, responsabilidad, justicia, fortaleza, espiritualidad, sentido del humor, autoridad, amistad, diálogo, etc.

En algunas, seremos virtuosos y en otras tendremos un camino que recorrer, pero si cuidamos tres principales quizá estas suavicen a todas las demás, me refiero a la humildad, la alegría y sobre todo al amor.

En este caso mi consejo es sencillo, escribe las virtudes anteriores o las que tu creas que estas inculcando en tus hijos en una hoja y pide a tus hijos que circulen las tres principales que ven en ti con un color y a tu marido con otro color. Así podrás saber que tanto estás logrando tus objetivos.

Si todo lo hacemos con amor y por amor a nuestros hijos, ellos podrán entender que nosotros también comentemos errores y que también estamos en la carrera de ser educados pero ahora como padres.

 

Publicado por ALFRE306 el 20 de Octubre, 2017, 12:31 | Referencias (0)

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