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General

Artículos y anotaciones generales

Acompañar a un joven con mal desempeño académico

Te compartimos algunas ideas para ayudar a los jóvenes que han tenido un fracaso académico


Por: Sebastian Campos | Fuente: Catholic.net



Nadie espera que los jóvenes que uno acompaña y lidera tengan mal desempeño académico, pero lamentablemente muchas veces tenemos que sostener a quienes, por diferentes razones, no rindieron como esperaban ellos ni como esperaban aquellos que los quieren.

Haber experimentado un “fracaso académico” es algo que nadie desea y muchas veces, la vergüenza, la frustración y la tristeza, hace que aquellos que no calificaron bien se aíslen de sus más cercanos y no se dejen acompañar y animar; por eso, te compartimos algunas ideas y consideraciones para que, en caso de ser necesario, las pongas en práctica.

 
Enfrentar la magnitud real del problema, no relativizarlo ni disminuirlo.

A veces, con la mejor de las intenciones, se nos escapan frases desafortunadas como “si no es tan grave” o “no te preocupes si hay cosas peores”. Seguro que hay cosas peores y más graves, pero consolar usando comparaciones y restándole valor a lo sucedido, no es la mejor estrategia.

Es sano para un joven y para cualquier persona, sopesar lo ocurrido con objetividad, y si la metida de patas es grave, pues vivirla como tal. No es lo mismo tener malas calificaciones en primaria, que reprobar asignaturas en la universidad y que estas te atrasen y te tengas que graduar años más tarde; así como tampoco es cualquier cosa el no obtener buen puntaje para ingresar a la universidad o a la carrera que se tenía como preferencia.



Es sano mirar lo ocurrido con objetividad, no esconderlo debajo de la alfombra y pasar el trago rápidamente; aunque tampoco se trata de patear en el suelo al caído y restregarle en la cara su fracaso. El ejercicio es acompañar un resultado desfavorable, enfrentar el fracaso una circunstancia que es parte de la vida y seguir adelante.

 
Comprender la situación es diferente a buscar responsables

Algunos, luego de tener un mal resultado académico, miran hacia atrás buscando responsables; que el sistema, que la familia, que la situación económica, que el gobierno, que los profesores, que la salud, etc.

Sin duda todos estos factores afectan el desempeño académico y las oportunidades de una persona al momento de rendir una prueba y demostrar sus conocimientos y condiciones como estudiante; pero endosar toda la responsabilidad a esas circunstancias no es saludable. Los resultados del estudiante, aunque condicionados por su contexto, dependen también de sí mismo y es importante que, comprendiendo la situación, muchas veces adversa, veamos en qué cosas sí hay libertad, opciones y oportunidades y cómo hacer para que en el siguiente intento, esos factores que escapan de uno, no afecten tanto el rendimiento académico.

 
Frustrarse y sentir tristeza es natural; hay que acompañar ese tiempo con calma

No podemos esperar que con un trozo de pizza, un par de chistes y ver a los amigos se borre todo y aquí no ha pasado nada. Muchas veces la frustración y la tristeza pueden durar varios meses y las consecuencias de un mal rendimiento académico pueden manifestarse por mucho tiempo; por lo tanto, más que parchar la herida para pasar rápidamente de ella, es bueno comprender que esas cosas requieren tiempo y que la motivación y las ganas de volver a esforzarse no regresan mágicamente.

No debemos frustrarnos ni presionar a quienes acompañamos si es que estos no logran salir de su bache de tristeza; debemos perseverar en ellos, acompañarlos y mantenernos cercanos, disponibles y comprensivos. No siempre es fácil volver a ponerse de pie.

 
Replantearse objetivos y metas

No se pudo, no se logró, es lamentable pero ¿y ahora qué?. El mundo no se va a detener y la vida no se acaba ahí, por muchas ganas que tengamos de que ocurra lo contrario; por lo tanto es tiempo de replantearse, re definirse y volver a fijar una ruta.

A veces es incómodo tener que enfrentar a un joven que no ha tenido un buen desempeño académico y que sus resultados negativos son una constante; pues muchas veces se hace necesario invitarlo a cambiar de rumbo, a replantearse la idea de estudiar esa carrera o seguir ese camino académico.

Muchas veces los estereotipos culturales empujan y presionan por un camino como si este fuera el único; pero no todos tenemos que ser profesionales y no lo digo como un concepto económico para mantener jerarquías y clases sociales, sino como un aspecto vocacional; Dios nos ha llamado a todos para cosas diferentes y eso se llama vocación.

El rendimiento académico, también es un elemento vocacional a utilizar al momento de discernir.

 
Cuando la motivación extrínseca falla, intentar con la intrínseca

Muchas veces intentamos motivar con premios y recompensas. Entonces proponemos animar a los caídos con recompensas futuras, con logros a obtener si se esfuerzan, si vuelven a ponerse de pie, si lo intentan una vez más y con más ganas, si renuevan sus energías. Pero sé que muchos hemos visto que ni las promesas de estabilidad laboral y un buen sueldo o el prestigio de egresar de una buena carrera en una buena universidad, son motivación suficiente.

Entonces es sano mirar hacia adentro de nuestros jóvenes y ayudarlos a que ellos hagan ese viaje interior. No todo son premios y logros; de hecho, la mejor razón para estudiar, esforzarse y superarse es la vocación misma, el sentido y propósito personal que cada cual ha encontrado para su vida.

Aquí el rol vocacional de nuestra pastoral de jóvenes es fundamental. No podemos esperar que un muchacho se esfuerce y dé lo mejor de sí para lograr ciertos objetivos académicos, si no sabe lo que quiere en la vida. Nosotros estamos para acompañar esa búsqueda, para que ese mismo descubrimiento, que en el fondo es Dios hablando, sea la mejor herramienta motivacional que podamos ofrecer.

 


Sebastián Campos

Chile.
http://www.sebacampos.com
http://www.facebook.com/sebastiancamposg

 

 

Publicado por ALFRE306 el 18 de Enero, 2018, 18:33 | Comentar | Referencias (0)

Basta de fanatismo religioso

La violencia religiosa, que eclipsa la verdad y atropella al hombre, no forma parte de la auténtica religiosidad


Por: P. Luis-Fernando Valdés | Fuente: Revista Vive



Víctimas del fanatismo religioso

En los últimos años, por la eficacia a los medios de comunicación, hemos seguido de cerca el dolor que la violencia perpetrada a nombre de Dios ha infligido a personas inocentes de Afganistán, Bangladesh, Bélgica, Burkina Faso, Egipto, Francia, Alemania, Inglaterra, Jordania, Irak, Nigeria, Pakistán, Estados Unidos de América, Túnez y Turquía. Como señaló en su momento el Papa Francisco, se trata de “gestos viles, que usan a los niños para asesinar, como en Nigeria; toman como objetivo a quien reza, como en la Catedral copta de El Cairo, a quien viaja o trabaja, como en Bruselas, a quien pasea por las calles de la ciudad, como en Niza o en Berlín, o sencillamente celebra la llegada del año nuevo, como en Estambul.” (Discurso, 9 enero 2017)

La raíz del fundamentalismo religioso

Aunque los terroristas utilizan como pretexto la defensa de la Ley de Dios, la realidad es que tratan de implantar una “voluntad de dominio y de poder”. Así lo explicó el Papa, y añadió que se trata de una “locura homicida que usa el nombre de Dios para sembrar muerte”. (Ibidem)

Para Francisco, la causa del terrorismo fundamentalista es una “grave miseria espiritual”, vinculada también a menudo a una considerable pobreza social. En efecto, nos damos cuenta que entre personas que carecen de toda oportunidad de desarrollo es fácil hacer una “leva” a nombre de la esperanza de un mundo mejor, que advendría cuando se acaben los “herejes”.

El papel de las autoridades religiosas

Para acabar con esa miseria espiritual que da pie al surgimiento de movimientos terroristas pseudo-religiosos, se requiere por una parte de mejorar las condiciones de vida (lo cual corresponde a las autoridades civiles). Por otra, enseñar los verdaderos valores religiosos (lo cual es cometido de los líderes espirituales).

Una tarea que corresponde a los dirigentes de las religiones para evitar la violencia es transmitir aquellos valores religiosos que “no admiten una contraposición entre el temor de Dios y el amor por el prójimo” (ibídem). Esto significa que nunca se puede atacar a los hombres bajo el pretexto de cumplir un mandato divino. Por eso, con mucha fuerza, en diversas ocasiones, el Papa Francisco ha hecho “un llamamiento a todas las autoridades religiosas para que unidos reafirmen con fuerza que nunca se puede matar en nombre de Dios”.



Educación cívica para evitar los fanatismos religiosos

También los poderes civiles tienen una tarea en este tema. En primer lugar, según explica el Pontífice, les corresponde garantizar en el espacio público el derecho a la libertad religiosa y, a la vez, fomentar que no se vean como contrarias la pertenencia social y la dimensión espiritual de sus ciudadanos.

A las autoridades civiles también les corresponde la responsabilidad de “evitar que se den las condiciones favorables para la propagación de los fundamentalismos” (ibídem). En concreto, deben establecer adecuadas políticas sociales que combatan las raíces del problema: la pobreza y la desintegración familiar.

Epílogo

Está por terminar el 2017, que nos deja por una parte una gran lección de diálogo ecuménico con motivo de los 500 años de la Reforma protestante; pero también este año quedarán en el recuerdo las víctimas del fanatismo religioso. Aguardemos el nuevo año con la esperanza de que las religiones vuelvan a ser factor de paz y unidad, y de que jamás vuelvan a ser utilizadas como pretexto para el odio.

Artículo originalmente publicado por la Revista Vive!

 


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Publicado por ALFRE306 el 17 de Enero, 2018, 18:29 | Comentar | Referencias (0)

Con Todos los Sentidos

En el abrazo nupcial están inmersos todos los sentidos: visual, auditivo, táctil, olfativo y del gusto.


Por: María Verónica Vernaza | Fuente: Capsulas de Verdad



San Juan Pablo II, en la audiencia general del 20 de febrero de 1980 dijo unas palabras que sintetiza nuestra experiencia como Hijos de Dios: “El cuerpo, de hecho, y sólo el cuerpo, es capaz de hacer visible lo que es invisible: lo espiritual y lo divino. Ha sido creado para transferir a la realidad visible del mundo el misterio escondido desde la eternidad en Dios, y ser así su signo”, (Audiencia General, 20-02-80). La relación con Dios es un misterio, y necesitamos nuestros sentidos humanos para poder entender el amor de Dios.

 

Solo por poner unos ejemplos en esto de la experiencia de los sentidos... ¿cómo narra Hechos de los Apóstoles la llegada del Espíritu Santo? “De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas”. Es algo totalmente auditivo y visual. ¿Qué dice Jesucristo en la Última Cena cuando instituye la eucaristía? “Coman y beban, este es mi Cuerpo”. ¡El sentido del gusto! ¿Y qué le dice Jesús a Tomas? “Mete tu mano en mí mano”. ¡Sentido del tacto! Los apóstoles, aun siendo los elegidos de entre los elegidos, necesitaban experimentar al Resucitado con los sentidos.

 

En el abrazo nupcial, como bien lo llama San Juan Pablo II -ya que esta experiencia de amor debe ser realizada por un hombre y una mujer bendecidos en sacramento del matrimonio- están inmersos todos los sentidos: visual, auditivo, táctil, olfativo y del gusto. Imagínate esa explosión de sentidos, si es posible una analogía, a la décima potencia, y aun así quedaría corta si tratamos de explicar lo que nos espera en el Cielo. Experimentamos el Amor de Dios a través de nuestra experiencia humana, y en esa entrega total y recíproca entre el hombre y la mujer ésta es la mejor manera de expresarlo. Aunque siga siendo una simple analogía.


Los signos son importantes para nosotros, sin ellos el mundo sería un caos, piensen en las señales de tráfico, en los signos de puntuación o en los símbolos que se utiliza en la economía global. La misma relación que tenemos con los signos para poder socializar con los demás, es también necesaria para nuestra experiencia con Dios. Por eso, el Catecismo de la Iglesia Católica en el No. 1146 nos dice: “El hombre, siendo un ser a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe las realidades espirituales a través de signos y de símbolos materiales”.

 

Publicado por ALFRE306 el 16 de Enero, 2018, 19:11 | Comentar | Referencias (0)

Feminidad y masculinidad

Los extremismos en sexualidad ya no sirven.


Por: Javier Ordovàs | Fuente: Catholic.net



Los extremismos en sexualidad ya no sirven.

La sociedad moderna necesitaba una puesta al día en enfoque de aspectos dependientes de la sexualidad como la igualdad de derechos de la mujer y el respeto a la homosexualidad.

Para el progreso de la mujer ya no hace falta el feminismo.

Los movimientos feministas beligerantes han jugado un papel importante y se justificaron por la recalcitrante cultura machista. Una vez implantada universalmente la cultura de la igualdad derechos entre el hombre y la mujer, el feminismo beligerante ha perdido su justificación. Hasta en los países no avanzados, de cultura todavía machista, la igualdad de derechos es un proceso imparable. Por ejemplo,  para combatir el feminicidio ya no es preciso el extremismo feminista, basta con aplicar debidamente las legislaciones y el aplastante apoyo popular, no necesariamente feminista.

Establecer una sociedad feminista sería tan erróneo como la sociedad milenaria machista que hemos padecido. Muchas mujeres, ya completamente incorporadas a la sociedad, no se sienten representadas por los movimientos feministas; les parece indignante, por ejemplo,  que se establezca una cuota de mujeres dentro de los partidos políticos o en los puestos de poder; cuando ya hay igualdad de derechos, lo “femenino” es ganarse esos puesto en la justa pugna democrática y no que se lo “regalen”.



Muchas mujeres no están de acuerdo en que el aborto sea una conquista de la mujer. Basta con ver el enorme crecimiento de sitios pro vida en las redes sociales. Tampoco comparten que haya que “profesionalizar” la prostitución, sino configurar una sociedad en la que ninguna mujer tenga que prostituirse para sobrevivir. La mayoría de las mujeres, sin pertenecer a movimientos feministas, están completamente en contra de la “ablación femenina” realizada en muchos países atrasados, y no admiten la cultura islámica de “sometimiento” de la mujer. Tampoco las mujeres  necesitan inscribirse en un grupo feminista para estar en contra del comercio sexual de personas.

Incorporar la cultura femenina a los centros de poder y decisión  enriquece a la humanidad que, sin ella,  queda incompleta, sin perspectiva visual, tuerta.  De la misma forma que la persona necesita dos ojos para una visión correcta, la humanidad necesita el cerebro femenino y masculino para tener una perspectiva correcta y no una visión chata.

Homofobia: de la tolerancia a la intransigencia

Desde mucho antes de que se hiciera público el debate social acerca de la homosexualidad, los psiquiatras ya la habían definido como “disforia sexual”, es decir, disfuncionalidad, falta de correspondencia entre la constitución fisiológica de una persona y su atracción afectivo-sexual; un trastorno de identidad sexual. Disfunción que afecta a un pequeño porcentaje de la población y más frecuente en el proceso de maduración de la niñez-adolescencia, superable, en la mayoría de los casos, de forma más o menos traumática.

Como una manifestación más de la inculta cultura machista, los homosexuales han sufrido históricamente humillaciones. Claramente, eso es inadmisible y atenta a los derechos elementales de las personas. Han jugado un papel importante y valiente los movimientos a favor de los derechos de este grupo social. Pero, una vez recogido en la legislación de países e instituciones internacionales, el proceso de implantación está marcado y el respeto a los homosexuales se va implantando, de forma más o menos lenta, en las sociedades.


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A la reclamación de los derechos de los homosexuales se han añadido los otros pequeños grupos sexualmente desconsiderados para agruparse en el colectivo gay, o de los LGTB, que han tenido la habilidad comunicativa de apoderarse de muchos medios de comunicación y centros de poder nacionales e internacionales. Siendo un grupo social numéricamente pequeño han organizado un verdadero lobby de presión política e ideológica a todos los niveles. Los grupos políticos, faltos de ideas e, incapaces por su propia corrupción, de resolver las desigualdades sociales y económicas, enarbolan tanto la bandera lgtb, como la abortista, para lucir una falsa imagen de “progresismo”.

También van apareciendo homosexuales que no comparte la “ideología gay” y se muestran muy contrarios de la estrategia “fanática” que estos grupos han adoptado.

La llamada cultura de género como paraguas de los extremismos en sexualidad.

La ideología de género pretende imponernos que las diferencias hombre-mujer son una pura estructura sociocultural que no obedecen a origen biológico sino artificial. Es cierto que a lo largo de la historia las manifestaciones de lo femenino y masculino han ido evolucionando y adaptándose a la cultura y costumbres o modas de cada época. Pero eso es cierto solamente en lo accidental, que se refiere a gustos o modas cambiantes. En lo esencial, la distinción hombre-mujer, es de origen natural, biológico, aunque solo fuera para la procreación y supervivencia de la especie humana. Esa distinción biológica genera la distinción sicológica, mental.

La biología nos enseña que las hormonas determinantes de la monosexualización del feto (testosterona y estrógenos) son las responsables de identificar al nuevo ser y dotarlo de una estructura cerebral masculina o femenina.  Sobre esa diferenciación esencial entre la feminidad y masculinidad pueden añadirse todas las estructuras culturales que cada época considere pero, la distinción esencial permanece.

La cultura de género nos llevaría a una concepción confusa del matrimonio y a la familia como algo inútil. Todo ello a través del “adoctrinamiento” de los niños en los colegios y en la televisión, contra la voluntad de sus padres.

Esta “pelea” entre machismo, feminismo y homosexualidad nos está obligando a redescubrir la feminidad y masculinidad como elementos constitutivos de la persona. Necesitamos realizar de forma consciente la alianza natural, “estratégica”, entre la cultura masculina y la femenina, sustituir el enfrentamiento por una alianza de media humanidad con la otra media.

Por ejemplo, si alguien nos solicita definir “juventud”  y “vejez”, podemos hacerlo pero, sería un esfuerzo superfluo. Las ideologías extremistas de sexualidad nos obligan a definir algo tan natural y tan obvio como la feminidad y la masculinidad. Dejamos esa tediosa tarea académica para psicólogos y antropólogos.

Para el ciudadano “de a pie” nos basta lo que dice el diccionario de la Real Academia Española:
Femenino

1. adj. Perteneciente o relativo a la mujer. La categoría femenina del torneo.
2. adj. Propio de la mujer. Un gesto femenino.
3. adj. Que posee características atribuidas a la mujer. Su abuela fue una mujermuy femenina.
4. adj. Dicho de un ser: Dotado de órganos para ser fecundado.
5. adj. Perteneciente o relativo al ser femenino. Célula femenina.

Masculino:
1. adj. Perteneciente o relativo al varón. La categoría masculina del torneo.
2. adj. Propio del varón. Unas manos masculinas.
3. adj. Que posee características atribuidas al varón. Presume de ser muy masculino.
4. adj. Dicho de un ser: Dotado de órganos para fecundar.
5. adj. Perteneciente o relativo al ser masculino. Célula masculina.

Feminidad:
1. f. Cualidad de femenino.
2. f. Med. Estado anormal del varón en que aparecen uno o varios caracteres sexuales femeninos.

Masculinidad:
1. f. Cualidad de masculino.

 

Publicado por ALFRE306 el 15 de Enero, 2018, 18:03 | Referencias (0)

9 claves para afrontar el sufrimiento con un sentido cristiano

Hablan personas que han conocido grandes sufrimientos de primera mano


Por: n/a | Fuente: Religión en Libertad



El sufrimiento es algo inherente al ser humano. Todos los hombres han sufrido, sufren o sufrirán por algo. Ricos y pobres, jóvenes y mayores, varones y mujeres. Pero la diferencia está en que para los cristianos el sufrimiento es redentor y salvífico, tiene un sentido.

La Revista Misión ofrece nueve puntos asesorado por sacerdotes, expertos o personas que han pasado por situaciones complicadas, para vivir el sentido cristiano del sufrimiento:

1. El sufrimiento es parte de la vida
Aunque la sociedad se empeñe en ocultarlo, “el sufrimiento es casi inseparable de la existencia terrena del hombre”, como decía san Juan Pablo II. No desprecies el dolor de otros ni maximices el tuyo: todos sufrimos, aunque no lo hagamos por los mismos motivos, ni reaccionemos igual.

2. Puedes enfadarte con Dios
Ante el sufrimiento tenemos derecho a llorar, estar tristes o enfadados con Dios. Y tras desahogarnos, tenemos el privilegio de poder “pedir a Dios que nos ayude a entender que nos ama y que de este dolor va a sacar algo bueno”, como dice Rosa Pich.

3. Del “por qué” al “para qué”
La pregunta que surge ante el dolor es “¿Por qué sufro?”. Pero “quedarse ahí es un error porque yo no puedo controlar el origen del sufrimiento”, dice el sacerdote Pablo Cervera. Lo que descubre el sentido al sufrimiento es preguntarse “¿Para qué sufro?”.

4. Ofrecerte a Dios
El dolor es fértil cuando se lo ofreces a Dios y te entregas a Él con todo lo que tienes. Hacerlo, además, te ayuda a identificarte con Cristo de una manera imposible de lograr en otra situación.

5. Bueno para los demás
Ofrecer el dolor tiene una eficacia real para los demás: te hace entender mejor su sufrimiento y, además, Dios puede usarlo para su salvación eterna y temporal.

6. Amor, no dolor
“Lo que hace fecundo mi sufrimiento no es el dolor, sino el amor con el que yo lo viva. Al unirme a la Cruz en lugar de huir de ella, mi dolor no cambia: cambia mi corazón”, explica Cristina de Don Pablos.

7. Soledad en compañía
El sufrimiento se vive a solas; nadie lo puede vivir por ti. Pero si se vive sin apoyo es peor. “Lo tiene que vivir cada uno, pero sostenido por los demás”, como recuerda la escritora Anne-Dauphine Julliand.

8. Si el hijo sufre, el padre acompaña
Cuando un hijo sufre, los padres se cambiarían por él. Pero descubren que no pueden hacerlo, y que los niños no querrían. Su papel es el de ser bastones de sus hijos en la travesía del dolor, tal como dice la oncóloga infantil Blanca López-Ibor.

9. La muerte no es el final
La muerte de un familiar cercano no es el final de la relación con él. Su presencia cambia, aunque es real y se puede hacer patente, sobre todo en la Eucaristía.


Nos han asesorado...
José Carlos Bermejo, médico, religioso camilo y director del Centro San Camilo de Humanización de la Salud.
Pablo Cervera, sacerdote, teólogo, editor de Magníficat y enfermo desde hace años.
Blanca López-Ibor, jefa de la Unidad de Oncología Pediátrica del Hospital Universitario HM Montepríncipe.
Lola Pérez, ex directora del COF Juan Pablo II, de Madrid, y viuda de Rafa Lozano, fundador de Red Madre.
Rosa Pitch-Aguilera, autora de ¿Cómo ser feliz con 1, 2, 3… hijos? (Palabra, 2014) y viuda de Chema Postigo.
Anne Dauphine-Julliand, escritora, conferenciante y autora de Llenaré tus días de vida (Temas de Hoy, 2012) y Un día especial (Palabra, 2014).

Algunos libros citados:
Juan Pablo II, Salvifici Doloris (Palabra, 1984).
Jaques Philippe, La libertad interior (RIALP, 2003).

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

 

Publicado por ALFRE306 el 14 de Enero, 2018, 16:00 | Referencias (0)

Lo que puede ser de otra manera

Lo que puede ser de otra manera se explica desde el complejo fenómeno de la libertad.


Por: P.Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Catholic.net



El bolígrafo cae al suelo. No puede resistir a la gravedad. El cuadro está en la pared derecha. Podría estar en la pared izquierda. El tren llega a tiempo. Podría haber llegado tarde.

Hay cosas que solo pueden ser de una manera. La piedra solo puede ser dura. Hay cosas que pueden ser de otra manera. La piedra puede estar en el jardín, en la ventana o en la carretera.

Lo que puede ser de otra manera se explica desde el complejo fenómeno de la libertad. Porque somos libres, podemos escoger entre tomar un plátano entero o solo la mitad, entre cerrar la puerta con cuidado o de golpe.

Por eso, con un poco de sentido común sabemos que es absurdo quejarse porque el sol caliente: no podemos hacer que el sol sea de otra manera. En cambio, tiene sentido lamentarse porque nos hemos quemado: pudimos haber actuado con prudencia para que el sol no nos perjudicase.

La vida humana se caracteriza por un continuo sucederse de hechos que podrían ser de otra manera. Si los políticos hubieran actuado honestamente, no se habría llegado a aquella crisis. Si los familiares hubieran pensado mejor las cosas, no se habría iniciado una nueva pelea entre hermanos.



La mirada hacia lo que hacen los otros puede girarse hacia uno mismo: yo también puedo actuar de otra manera. Lo cual tiene sus ventajas (puedo apartarme de un vicio) y sus desventajas (puedo perder un buen hábito y estropearme).

Cada decisión inicia algo nuevo en el mundo. En la mayoría de las ocasiones, se trata de algo pequeño, insignificante: "desapareció" el polvo encima de la repisa. Otras veces, pocas pero dramáticas, una decisión lleva a una guerra catastrófica o a un hambre que hace llorar a miles de niños y adultos.

Muchas cosas pueden ser de otra manera desde las decisiones de seres humanos concretos, libres, responsables. Por eso, antes de actuar, vale la pena sopesar cada alternativa, pedir luz a Dios y fuerzas para ser generosos.

De lo que escojamos dependerá que se produzca un nuevo daño en un mundo demasiado lleno de heridas, o una mejora que promoverá alegría en casa, en el trabajo, entre amigos; una mejora que también llegará, quizá sin que nos demos cuenta, a otros seres humanos que parecen lejanos pero que están unidos, misteriosamente, a cada una de nuestras decisiones.

 

Publicado por ALFRE306 el 13 de Enero, 2018, 17:58 | Referencias (0)

La Bondad, una virtud que se ha olvidado.

5 Tips para lograr tener hijos seguros de sí mismos y bondadosos.


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



Últimamente, las virtudes han pasado de moda y la sociedad nos invita a ser atrevidos, a no dejarnos y a usar la violencia si es necesario.

Existe una corriente que invita a nuestros hijos a ser competitivos, a ser los primeros en todo y les dice que el bueno, es tonto y no tiene éxito en la vida.

Pero al final de cuentas, si no existe bondad, las cosas se van a pique y nuestros hijos se enrolan en la dinámica del “atropellar a quien me estorbe para hacer mi voluntad, para cumplir mis sueños”.

Por eso aquí te dejo mis 5Tips para lograr tener hijos seguros de sí mismos y bondadosos.

PRIMERO. Diles que los amas en todo momento.
Nuestros hijos deben tener claro que nosotros los queremos a pesar de lo que hagan o dejen de hacer.



Nuestro amor debe ser incondicional y debemos expresarlo constantemente, así nuestros hijos sabrán que lo tienen y que si por alguna razón se equivocan, no lo perderán.

Es importante que los abracemos y acariciemos, sin causarles pena, pero si que nos sientan cercanos para que no busquen ese cariño en otras personas que pueden llevarlos por mal camino y hacerles más Chi daño.

SEGUNDO. Que sepan que estás siempre disponible para ellos.
Si no sienten nuestra atención y cercanía comenzarán a llamar nuestra atención con actitudes negativas o rebeldes.

Recordemos que ahora, con la mayor facilidad, encuentran consejos equívocos sobre este tema, ya sea en el internet o con sus compañeros.

Siempre es mejor ser padres cercanos a nuestros hijos.

TERCERO. Enséñalos a obedecer por convicción.

La obediencia es la base de una buena educación. Pero no debe ser una obediencia ciega, debe ser una obediencia razonada y aceptada.

Así podrán detectar si la orden es lícita o si atenta contra su dignidad.

No queremos hijos esclavos, queremos hijos obedientes y que razonen.

Para lograrlo podemos darles en cada petición una pequeña explicación del por qué les pedimos las cosas.

CUARTO. Que aprendan a discernir lo bueno de lo malo.
Siempre es mejor que por ellos mismos sepan lo que es bueno y lo que es malo, lo que les conviene o no.

Esto se logra conforme van creciendo. Primero debemos enseñarles el significado de bondad y maldad.

Debemos también enseñarles lo que está permitido y lo que no está permitido, de esta así se van formando un criterio y les vamos formando el carácter.

Además, es bueno que aprendan a tomar decisiones en cosas pequeñas para que cuando sea necesario puedan hacerlo en las cosas importantes.

QUINTO. Que sepan ofrecer sus actos a Dios.
De esta forma tendrán cuidado de sus acciones porque sabrán que están dedicados a Dios y que siempre deben estar encaminados a El.

Y cuando cometan un error, será sencillo también ofrecerlo y corregirlo para que sus actos sean agradables a Dios.

Recordemos que las virtudes se alcanzan poco a poco, con la vivencia cotidiana.

 

Publicado por ALFRE306 el 12 de Enero, 2018, 18:01 | Referencias (0)

Los valores se aprenden en casa

Los padres somos los primeros y principales educadores de nuestros hijos, es nuestra responsabilidad.


Fuente: Red Familia




Los valores nos ayudan a ser mejores personas y, en consecuencia, a tener una mejor sociedad. Promovámoslos desde la familia.

Es muy común escuchar la frase: “La educación se aprende en casa”, y nada más cierto que esto. La manera en la que nos comportamos con los demás está relacionada con la forma en la cual fuimos tratados en nuestro hogar. Los padres somos los primeros y principales educadores de nuestros hijos y en la familia es donde se aprende a resolver conflictos, a manifestar amor y a obedecer las reglas.

Es a través de la convivencia en familia como se transmiten los valores, normas y actitudes; es ahí donde nuestros hijos aprenden a tener confianza en sí mismos, a sentirse queridos y valorados. La educación en la familia no se genera de manera automática, para llegar a ella se debe hacer uso de los valores, que son el medio y el fin del acto educativo.

Pero para poder educar en valores es necesario saber qué son los valores. Son cualidades que las personas vamos adquiriendo y que nos hacen ser mejores seres humanos; además, reflejan la personalidad del individuo.

Para que los valores existan debe de haber tres condiciones básicas:



La vida, que no es un valor sino una condición importante, sin ella simplemente no se existe.

La libertad, que es una condición para que los valores puedan ser ejercidos por la voluntad de un ser humano.

El amor, que es una condición superior a la de los valores ya que sin él no tenemos la posibilidad de cuidar a los demás o de desear aplicar un valor a beneficio propio o de otro.

Hay una gran cantidad de acciones positivas que están relacionadas a tres valores fundamentales para una adecuada educación y formación de los hijos:

    Respeto,
    responsabilidad,
    honestidad.


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Pero… ¿cómo promovemos que nuestros hijos crezcan con valores? Recordemos que la educación inicia en casa, la escuela solo es un complemento muy fuerte para la educación, pero la responsabilidad es de los padres.

En Red Familia te damos algunas sugerencias que te ayudarán a educar en valores:

1.- Habla con tus hijos sobre la importancia de compartir sus pertenencias.

2.- En ocasiones premia su obediencia: el sentir que aportan algo cuando son obedientes les hará sentir responsables en la colaboración.

3.- Asígnales obligaciones y responsabilidades, esto les ayudará a procesar esfuerzos y límites de participación.

4.- Busca que asuman la consecuencia de sus decisiones y sus actos.

5.-Fomenta la generosidad en ellos, desprendiéndose de cosas que ya no utilizan y que pueden servirle a otros.

6.-Evita darles todo lo que quieren de manera inmediata, es necesario que sufran pequeñas frustraciones para aprender a esperar y ser tolerantes.

Los valores nos ayudan a ser mejores personas y, en consecuencia, a tener una mejor sociedad. Y recuerda, ¡en la formación con valores y en la familia está la solución!

Publicado por ALFRE306 el 11 de Enero, 2018, 18:24 | Referencias (0)

Dejarse ayudar

Al abrirnos a la ayuda de otros reconocemos nuestra confianza en la bondad humana


Por: P.Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Catholic.net



Nos gusta poder ayudar a otros. Significa que tenemos sensibilidad, que percibimos el dolor y las necesidades ajenas, que contamos con fuerzas para dar una mano.

Quizá nos cuesta dejarnos ayudar, porque ello implica reconocer que estamos necesitados, que los problemas son superiores a nuestras energías, que nos encontramos cansados o enfermos.

Dejarse ayudar, sin embargo, tiene aspectos positivos. Por un lado, porque captamos algo que todos, también los que parecen más afortunados, necesitamos descubrir: la vida es siempre algo frágil.

Por otro lado, porque al abrirnos a la ayuda de otros reconocemos nuestra confianza en la bondad humana. La habíamos experimentado tantas veces en nuestra infancia, sobre todo a través de los padres. La experimentamos continuamente en accidentes, enfermedades, estudios, trabajos, arreglos en la cocina...

Sí: a nuestro lado hay mucha gente buena, que percibe nuestras flaquezas, que ofrece un consejo para apartarnos del mal camino, que nos deja unos billetes (sin intereses) para salir adelante en un aprieto económico.


Son hombres y mujeres que nos cuidan en los hospitales, que nos protegen en la calle como policías (con frío y con calor), que nos llevan al destino como conductores de metro o de autobuses, que nos indican cómo llegar al ayuntamiento.

Al dejarnos ayudar por tanta gente buena, superamos la pena de quien pide al constatar el alivio que surge al vernos apoyados, acogidos, acompañados, cuidados, incluso a costa del riesgo de contagiar con nuestra gripe a quien nos visita durante las horas de fiebre.

Dejarnos ayudar por familiares, amigos, conocidos, vecinos, compañeros de trabajo, facilita el que nuestros corazones se abran a la ayuda definitiva, la única que puede perdonar pecados y superar el drama de la muerte: la que nos ofrece Jesucristo, en nombre de Dios Padre, con la fuerza y el consuelo del Espíritu..

 


Publicado por ALFRE306 el 10 de Enero, 2018, 17:34 | Referencias (0)

Qué hacer si nuestros hijos se ponen rebeldes

5 tips para sacar adelante a nuestros hijos rebeldes


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



La rebeldía es una actitud que no es exclusiva de una edad en especial, por el contrario es una actitud que denota que nuestros hijos necesitan más atención de parte de nosotros sus papás.

Es bueno comentar que la mayoría de las veces lo que consiguen es lo contrario a lo que ellos buscan ya que con sus actitudes rebeldes a nosotros nos desesperan y lo único que hacemos es regañarlos y alejarlos.

Por eso aquí les dejo 5 tips para sacar adelante a nuestros hijos rebeldes.

PRIMERO. Ármate de valor.

Primero que nada, es muy necesario que tratemos de comprender que es lo que está pasando con nuestros hijos.

Es muy importante que nuestros hijos nos vean tranquilos, serenos y bajo control si no es así, es seguro que se pondrán más rebeldes porque verán que lo que hacen les está funcionando.

SEGUNDO. Platica con ellos.

Es muy necesario que exista un canal de comunicación con ellos para poder escucharlos.

Si nos acostumbramos a platicar con ellos, cuando caigan en actitudes de rebeldía no será difícil que nos podamos acercar a ellos para tratar de solucionar esos problemas de actitud.

TERCERO. Que realicen alguna actividad que les interese.

Ya que la rebeldía es un signo de una necesidad no satisfecha, es importante que busquemos que nuestros hijos tengan actividades que les gusten, así reducimos las posibilidades de que se pongan rebeldes.

Y con esto no quiero decir que le demos todo lo que piden; sino que armemos, junto con ellos, una estrategia para que tengan una ilusión, algo que los llene y los motive para seguir adelante por la vida y cosechando triunfos. Esto puede, en gran medida, prevenir la rebeldía.

CUARTO. Fíjate que ven en la TV y que videojuegos tiene.

¡Claro! A veces la rebeldía de nuestros hijos responde simplemente a la imitación.

Si los programas que ven en la televisión presentan patrones de conducta rebeldes, seguro que nuestros hijos se volverán rebeldes. Si los patrones que tienen son violentos, seguro que se volverán violentos y agresivos.

Es necesario cuidar lo que ven, lo que oyen y lo que juegan. Ahora los video juegos la mayoría son violentos y con patrones de narcotráfico o de delincuencia que sólo enseñan a nuestros hijos conductas que jamás se les hubiera ocurrido tener por sí mismos.

QUINTO. Muéstrate cercano.

Así no buscarán malas compañías por sentirse solos, pero debemos estar al pendiente de mantener el respeto, tanto de parte de nuestros hijos para nosotros como de nosotros para ellos.

Si comenzamos a hablarles con groserías y a llevarnos pesado con ellos podemos lastimar su autoestima y generar resentimientos que luego desencadenan actitudes groseras y rebeldes.

La rebeldía es una actitud aprendida que denota un foco rojo que atender y como padres debemos estar atentos a ello para poner solución a estas situaciones lo más pronto posible, antes de que se no salgan de las manos, siempre con una gran carga de amor.

Publicado por ALFRE306 el 9 de Enero, 2018, 17:17 | Referencias (0)

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