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Artículos y anotaciones generales

Razonar amablemente

¿Cómo expresamos nuestras ideas con los demás?


Por: P.Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Catholic.net



Hay quienes ofrecen sus opiniones y razonamientos desde una especie de atalaya. Miran desde arriba, lanzan afirmaciones indiscutibles, muestran poco aprecio a lo que digan los demás, buscan imponerse como quien está totalmente seguro de su superioridad.

Otros tienen un modo de hablar sereno, amable, sencillo, casi humilde. En muchos casos están totalmente convencidos de que tienen la razón, pero no muestran actitudes impositivas ni desprecian a quienes tienen otros puntos de vista.

En las continuas relaciones que establecemos como seres humanos, es difícil hablar con quienes adoptan el primer tipo de actitudes, con quienes actúan como dictadores de las ideas que aplastan a los "adversarios". En cambio, es agradable y provechoso construir un diálogo con quienes saben razonar amablemente.

Por eso, cuando entramos en relación con familiares, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, podemos estar seguros de nuestras convicciones, al mismo tiempo que buscamos ofrecer nuestros argumentos con simpatía y con una sana humildad.

Como también sentimos alegría al encontrar educación en las palabras en quienes, convencidos de sus ideas, saben expresarlas de modo sereno, agradable, acogedor.


En un mundo donde las tensiones y los conflictos llevan a choques no solo de palabras sino, por desgracia, también de manos y de armas, esforzarnos por razonar amablemente llevará a mejorar las relaciones, a construir puentes y, sobre todo, a caminar suavemente hacia la verdad, una meta que deseamos desde lo más íntimo de nuestras aspiraciones humanas.

 

Publicado por ALFRE306 el 19 de Noviembre, 2017, 13:24 | Comentar | Referencias (0)

Inteligencias múltiples

5 tips para lograr identificar cuales son las inteligencias predominantes en nuestros hijos


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



 

¿A nuestro hijo le cuesta trabajo poner atención en la escuela? ¿se queja nuestro hijo de dolores de estómago, cabeza o pone cualquier pretexto para no ir a la escuela? ¿qué clase de palabras utiliza más el profesor cuando habla de nuestro hijo: problemas, necesidades, dificultades o incapacidad?

Habilidades de nuestros hijos

Seguro es que nuestro hijo no entra dentro del estándar de los niños que son buenos para la escuela. Y por lo mismo no quiere ir a la escuela, así que hará todo para lograrlo.

Y esto no es malo, simplemente es que nuestro hijo tiene capacidades y habilidades diferentes. Como papás necesitamos encontrar cuales son para por ahí impulsar el aprendizaje y la educación de nuestros hijos.

Existen 8 inteligencias bien definidas que debemos conocer.

La inteligencia lingüística: hábil con las palabras. El Niño es capaz de utilizar las palabras efectivamente. Es la inteligencia del orador, del comediante, del locutor o comentarista de radio o del político.

La inteligencia lógica-matemática: hábil para los números. El Niño es capaz de utilizar los números, puede basarse en la lógica para razonar. Es la inteligencia de los científicos, los contadores o actuarios.

La inteligencia espacial: hábil para los espacios. El Niño es capaz de visualizar imágenes mentalmente y de crearlas ya sea bi o tridimensional. Es la inteligencia del escultor o artista, el inventor o el decorador

La inteligencia corporal-quinética: ágil con el cuerpo. El Niño es capaz de controlar y expresarse con el cuerpo. Es la inteligencia de todo el cuerpo, por lo mismo es la inteligencia de los atletas, bailarines, actores, maquinistas, costureras, carpinteros o mecánicos.

La inteligencia musical: hábil para la música. El niño es capaz de llevar el ritmo, sacar melodías, inventar canciones. Es la inteligencia de los compositores, músicos y cantantes.

La inteligencia interpersonal: hábil para relacionarse. El Niño es capaz de entender y trabajar con otras personas, hacer amigos en cualquier lado. Es la inteligencia de las relaciones humanas.

La inteligencia intrapersonal: hábil para conocerse a sí mismo y pensar solo. El niño es capaz de saber para qué es bueno y para qué no, pude reflexionar sobre las metas de la vida y tener fe en sí mismo. Es la inteligencia de los empresarios, consultores y motivadores.

La inteligencia naturalista: amante de la naturaleza. El Niño es capaz de sembrar un jardín, de cuidar la mascota o hacer campañas de apoyo a la naturaleza. Es la inteligencia de los ecologistas, veterinarios o agricultores.

Todos tenemos las ocho inteligencias, pero alguna o algunas predominan en cada uno de forma diferente. Y es importante tener esto en cuenta para la educación de nuestros hijos.

Aquí están 5 tips para lograr identificar cuales son las inteligencias predominantes en nuestros hijos y ayudar a desarrollarlas.

Primero. Investiga sobre el tema. Este tema es muy amplio por lo mismo es necesario profundizar sobre el tema.

Existen materiales didácticos y muy fáciles de entender. Si no tenemos claros los conceptos no lo podemos transmitir a nuestros hijos adecuadamente.

Yo hice tarjetas didácticas de cada una de las inteligencias y además le puse ejemplos y dibujos. Además le puse diferentes colores para identificarlas pronto.

Segundo. Observa a tus hijos. Esto es muy importante porque si no conocemos a nuestros hijos no podemos identificar las habilidades y carencias de nuestros hijos.

Para observarlos no necesitamos mucho tiempo, si trabajamos no debemos preocuparnos, con 10 minutos al día es suficiente. Debemos observar lo que hace y también lo que deja de hacer. Lo que le gusta y lo que le desagrada.

Además sería bueno anotar nuestras observaciones en un cuaderno tipo diario para que podamos hacer observaciones y adecuaciones. Podemos Ayudarnos de los colores y de marcas para hacer más fácil su uso.

Tercero. Identifica el perfil de cada hijo.

Para poder ayudar a nuestros hijos, es necesario saber qué inteligencias tiene más desarrolladas y cuáles menos y sobre eso trazar el perfil de acuerdo a las combinaciones que podamos encontrar.

Por ejemplo: aunque todos mis hijos tienen muy desarrollada la inteligencia corporal-quinética uno tiene también desarrollada la espacial, otro la musical y otro la lógica-matemática, por lo mismo tengo tres personalidades muy diferentes y que tienen necesidades específicas además de las comunes como hacer deporte.

Cuarto. Arma una estrategia personalizada.

Una vez conociendo sus puntos fuertes y los débiles podemos ver como los vamos a apoyar.

Debemos construir sobre las fortalezas y trabajar para desarrollar las inteligencias que tienen más atrasadas. Una mesa no puede tener las patas mochas porque entonces a recargarnos las cosas que están sobre ella se pueden caer. Por eso es muy importante apuntalar todas por igual.

Quinto. Apoya a tus hijos para desarrollar lo que menos tienen.

Es tan importante que debemos dedicarle tiempo para poder pulir los defectos de nuestros hijos con la conciencia de que siempre es tiempo para perfeccionar sus capacidades en busca de una mejor calidad humana.

No digo que esto sea fácil, por el contrario nos va a traer dolores de cabeza porque va a implicar esfuerzo. Las cosas que valen la pena cuestan.

Podemos apoyarlos metiéndolos a clases de música, dibujo, deportes, robótica, etc. así desarrollarán mejor sus capacidades y en casa debemos buscar juguetes y aplicaciones que fomenten su desarrollo.

Si el aprendizaje llega por todos los sentidos es mejor. Nosotros debemos ser pacientes para trabajar las habilidades que más trabajo les cuestan. Y sobre todo debemos hacer todo con una carga fuerte de amor. Esa es la clave del éxito de la educación de nuestros hijos.

Publicado por ALFRE306 el 17 de Noviembre, 2017, 16:51 | Comentar | Referencias (0)

Un impactante testimonio: Tenía Desnutrida el Alma por eso caía con tanta facilidad

Cuando empecé a buscar a Dios lo primero que note fue mi gran debilidad espiritual y lo poco que conocía mi fe


Por: Claudio de Castro | Fuente: EnlaceCatolico.info



En esos días estaba soltero. Todas las mañanas al despertar acudía a la cocina, cocía unos huevos, tostaba el pan, sacaba la mantequilla, una deliciosa mermelada y preparaba un humeante café. Me sentaba a alimentar mi  cuerpo y llenarme de energía para empezar mi día.

Aquella mañana de junio que salí en la búsqueda de Dios mi alma casi no podía acompañarme. Estaba tan debilitaba por la falta del alimento espiritual que apenas se movía. Nutria mi cuerpo, pero no mi alma inmortal. ¡La tenía completamente descuidada!

¿Cómo era esto posible? ¿Tantos años dejando mi alma desnutrida?

Comprendí en ese momento por qué caía con tanta facilidad en las tentaciones. Estaba lleno de todo, menos de Dios.

En 15 días iba a cumplir 33 años. Esto debía cambiar. Acudí al sagrario innumerables veces para preguntar al buen Jesús qué debía hacer. También busqué la sabiduría de nuestros sacerdotes y me acerqué a ellos en busca de orientación espiritual.

Comprendí que en ese momento lo que necesitaba era nutrir mi alma con la oración, los sacramentos y la lectura de buenos libros que me ayudaran a crecer, empezando por la santa Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica. Y eso hice.

Fue la mejor decisión que he tomado en mi vida.

A lo largo de los años no he perdido esta costumbre: “Pensar en mi alma”.

Si pierdo la gracia, lo pierdo todo”, me digo.

¿Caigo? A menudo.

¿Qué hago? Me levanto lo antes posible, me arrepiento sinceramente y acudo al sacramento de la reconciliación; haciendo propósitos de enmienda. Y pido al buen san José su auxilio.

Luego… a la Eucaristía.

Alguien la definió como: “El cielo en la tierra”. ¡Qué momento! Todo cambia cuando tienes conciencia de lo que allí ocurre ante tus ojos.

Después de comulgar mi vida mejora notablemente.

Me siento más tranquilo, serenos, feliz. Soy capaz de llevar a cabo aquellas tareas olvidadas. Y puedo enfocarme en solucionar los problemas que me rodean, con mayor efectividad.

Resurge en mí el anhelo de santidad. Ser santo para Dios. Tenerlo contento.

Rezo entonces la plegaria del santo Abandono, ofreciéndole a Dios mi  vida.

“Padre, en tus manos me pongo, haz de mi lo que quieras.
Por todo lo que hagas de mí, te doy gracias.
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo,
con tal de que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas.
No deseo nada más…”

Al salir de la Eucaristía tengo presente este salmo:

“Se asoma Dios desde el cielo, mira a los hijos de Adán,
para ver si hay alguno que valga, alguien que busque a Dios.”
  (Salmo 53, 3)

Quisiera ser uno de ellos, de los que le dan alegrías…

Aunque sea un pecador, aunque caiga mil veces, aunque lo defraude de muchas formas, me arrepiento y humildemente le ofrezco mi amor. Esto le basta para mirarnos complacido, misericordioso, con su mirada de Padre.

Artículo publicado originalmente en EnlaceCatolico.info

 

Publicado por ALFRE306 el 16 de Noviembre, 2017, 15:06 | Referencias (0)

Preguntas no respondidas

El mundo necesita personas honestas


Por: P.Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Catholic.net



Tiene su arte: saber torear una pregunta y, en vez de dar la respuesta, aprovechar cualquier ocasión para difundir las propias ideas.

Preguntan al político A si existe un plan para prevenir la falta de agua en varias zonas del país. Responde que el gobierno mantiene sus compromisos, como se ve en los arreglos de carreteras, y que está atento a las nuevas necesidades.

Preguntan al político B si su partido, en el caso de que ganase las elecciones, subiría los impuestos sobre la herencia. Responde que lo importante es atender las necesidades de las clases más desfavorecidas y buscar redistribuir la riqueza entre la población.

Preguntan al político C qué haría si se descubriera un nuevo escándalo en su grupo parlamentario. Responde con ataques al partido opositor, que estaría lleno de lodo hasta las cejas...

Lo curioso es que a personas como estas, no solo en el mundo de la política, se les sigue invitando una y otra vez a entrevistas, encuentros, conferencias, como si su competencia escurridiza y su habilidad para dejar no respondidas muchas preguntas fuese un triunfo a exhibir continuamente.

Gracias a Dios, hay políticos, y no políticos, que afrontan las preguntas serias y lo hacen de modo serio, que responden lo que saben y reconocen lo que no saben, y que toman nota de lo que necesitan estudiar para dar en el futuro respuestas adecuadas a cuestionamientos importantes.

En un mundo donde la imagen tiene un papel clave para el triunfo de personas con pocos conocimientos técnicos y con mucha habilidad sofística, da gusto encontrarse otras personas honestas, capaces de afrontar preguntas difíciles con naturalidad, sencillez, respeto, y con respuestas adecuadas.

Publicado por ALFRE306 el 16 de Noviembre, 2017, 8:48 | Referencias (0)

Amar es más que un sentimiento

15 ideas para mejorar tu relación con todos los tuyos


Fuente: Religión en Libertad



Jesús nos pide incansablemente que nos amemos entre nosotros como hermanos, que lo amemos a Él y que el amor sea la vara con la que midamos todas nuestras acciones. Teológicamente, el amor es una virtud y le llamamos “caridad” (cf CIC 1822). Sencillo en el papel pero no tan sencillo en la práctica. Sebastián Campos de Catholic-Link, nos da 15 consejos.

 
No es tarea fácil vivir todos nuestros “amores” de forma plena y entregada como se supone que debería ser idealmente. De hecho, nuestra relación de amor con Dios, muchas veces es completamente diferente a la que tenemos con nuestros hermanos y esa es una de las piedras que nos lanzan los no creyentes y opositores al cristianismo, al decirnos hipócritas, personas que predicamos cosas que no vivimos. Parece que a los únicos prójimos que se nos hace fácil amar es a aquellos que son parte de nuestra familia (y a veces ni siquiera eso) y a nuestra pareja (de hecho muchas veces vivimos un amor de pareja intenso y desproporcionado comparado con los otros “amores”).
 
Entonces, ¿cómo hacer para vivir el amor no solo desde la teoría? Pues no hay métodos, pero sí recomendaciones y formas de discernir si estoy amando o no. De hecho, una de las formas de darme cuenta si estoy amando es mirar mis “motivaciones”. El Catecismo enseña que: “el ejercicio de todas las virtudes está impulsado por la caridad” (cf CIC 1827), es decir, si hacemos algo bueno ha de ser por amor. Por otra parte, si hago las cosas bien, pero sin amor, no vale de nada. Ya lo explica San Pablo en el Himno de la Caridad, cuando nos dice que aunque hagamos de todo en la vida, sin amor, de nada sirve (cf 1 Corintios 13, 1-13).
 
Es como un círculo virtuoso en donde, para amar, debemos expresar con hechos lo que sentimos y cada vez que hacemos algo por alguien, solo tiene valor real si lo hacemos por amor. Este amor, no necesariamente se trata de expresiones gigantes y dolorosas, o de renuncias difíciles y tremendos sacrificios; más bien camina de la mano de la sencillez y la cotidianidad.
 
El amor que Jesús nos pide tiene de lo grande y también de lo pequeño. De esto último es que queremos profundizar con algunas ideas sobre cómo amar más y mejor, es decir, expresar nuestro amor con actos y que todos nuestros actos sean una expresión de amor.
 
1. Di algo bonito
No siempre es sencillo encontrar cosas buenas que decir sin terminar con un "pero". Ofrecer palabras sinceras de afirmación positiva, cumplidos y palabras afectuosas es una expresión de salir de mí mismo para poner al otro en el centro, al prójimo.
 
Mucho mejor si es sin ningún mérito aparente, sin que haya logrado algo extraordinario u obtenido un reconocimiento público, pues en ese contexto serás una más de todas las palabras lindas. Busca un momento cotidiano en donde regales estas palabras de afecto sincero y destaques sus virtudes.


 
2. Los regalos materiales nos son malos
A veces los cristianos nos "espiritualizamos" tanto que miramos en menos e incluso despreciamos el valor de lo material. Como si expresar afecto con un regalo, fuera algo negativo. Bendito sea Dios porque hay quienes pueden acceder a cosas materiales y ojalá todo el mundo tuviera acceso a ello.
 
Es por eso que no debes censurarte a ti mismo si sientes deseos de expresar amor con un regalo material que no necesariamente tiene que ser algo caro sino significativo. Piensa que esa taza de café recién hecho, también le cae bien a tu colega que lleva días cansado y abrumado por la gran cantidad de trabajo, o que llegar a casa con un chocolate, una flor o un detalle, no está demás ni es cliché.
 
3 Dedica tiempo gratuito y entregado
Dejar de hacer lo que se está haciendo y dedicar tiempo exclusivo a alguien. Mirar a los ojos, escuchar atento. Ya sea para servirse un trago juntos o bien para caminar una cuadra junto a un conocido que te encontraste en la calle.
 
Ni hablar de dedicar tiempo a los que tenemos en casa. Dejar el descanso y la tele para otro momento y detenernos para estar con alguien, para mirar a los niños jugar, para acompañar a mamá mientras cocina, lo que sea. Seguro encontrarás la forma.
 
4 Levántate más temprano
Esto es algo que nos cuesta, levantarnos para hacer las cosas que nadie quiere hacer: ir primero a la ducha, preparar el desayuno, salir a encender y calentar el auto... Levantarse temprano debe ser una de las mortificaciones más difíciles sobre todo para los adolescentes.
 
Aprovecha ese tiempo de levantarte más temprano (ojalá en aquellos días en que los que están en casa están más cansados y abrumados por las tareas y quehaceres del trabajo y los estudios). Preparar un rico desayuno, encender el calefactor o estufa para temperar la casa... hacer cosas sencillas pero que ayudan a comenzar mejor el día y le comunican al otro que te importa.


5. Tender la cama puede ser un acto de amor
Sencillo y difícil. Espéralo que entre al baño y a su regreso sorpréndelo con su cama tendida y ordenada. No solo al hermano, también vale para los esposos o de hijos a padres. Hay cosas tediosas en el día y tender la cama puede ser una de ellas. Hazlo con amor, disfruta la cara de alegría que pondrán cuando vean que has hecho eso por ellos.
 
6. Ayuda al que tiene dificultades
Es de las cosas incómodas, sobre todo en el trabajo y en los estudios, puedes ayudar al que está enredado en una dificultad. Incluso si no tienes la solución, acompañar al que está peleándola, es ya una tremenda ayuda (casi como cuando a los cirujanos les secan el sudor de la frente durante una operación). Y ni hablar cuando tienes posibilidad de colaborar, de ayudar en la solución.
 
Cuántas veces pasamos de largo, evitamos profundizar en los problemas de los demás para no involucrarnos con ellos. Amar a los demás incluye amar sus problemas.
 
7. Métete en problemas
Nos pasa cuando vamos por la calle y vemos a alguien acarreando bolsas pesadas e incómodas, cuando vemos a alguien de baja estatura intentando colocar algo en alto, cuando vemos a alguien desorientado intentando encontrar la dirección. No es sencillo el ejercicio de acercarnos y meternos en problemas, en sus problemas.
 
Llegar a casa sufriendo los problemas de otro, desvelarse pensando en las soluciones, llamarle por teléfono cuando se te ocurre alguna idea que pueda solucionarlo. No solo se trata de sentir pena y compasión por el que tiene problemas, se trata de ayudarlo a salir de ahí, convertirse en "Buena Noticia", en esperanza.
 
8. Guarda silencio y escucha con amor
Nos pasa con los niños y con los mayores: sus historias no siempre son las más atractivas, muchas veces son repetidas y las hemos escuchado decenas de veces. No solo se trata de quedarse callado y mientras te hablan y tu divagas en tu interior pensando en qué ropa te pondrás mañana o en qué cosas tienes pendientes por hacer, mientras mueves la cabeza como si estuvieras prestando atención. No, no se trata de guardar silencio por respeto, se trata de callar el corazón y la boca para recibir la vida del otro, amar su historia, sus emociones, sus ganas de hablar, de vaciarse frente a ti.
 
9. Celebra la rutina y lo cotidiano
¿Qué celebramos? Que es hoy, que es lunes, que tengo hambre, que vengo cansado, que llueve, que hace calor, que me compré calcetines, que me fue mal pero me irá bien. Todo vale.
 
Te lo digo por experiencia propia. No se trata de organizar una gran fiesta, pero es lindo llegar a casa con rica comida y buen ánimo y celebrar la vida, el estar juntos sin mayor razón y hacer parte a los que amas de esa celebración. Agradecer a Dios por la vida dada.


10. No solo sufras con el prójimo, también alégrate con él
Sentimos compasión por el sufriente, por el que lo pasa mal. Hacemos campañas para ir en ayuda del prójimo, sobre todo del pobre, pero las fuerzas son desproporcionadas en ocasiones. No nos alegramos lo mismo que sufrimos (y ciertamente la vida es más dulce que amarga) incluso la de los pobres, los enfermos y los desfavorecidos.
 
Alegrarse con ellos, destacar sus logros, sus avances, sus luchas (incluso aquellas que no van del todo bien). Celebrar el intento, la prueba, la intención. No solo sufras con el prójimo, alégrate con él.
 
11. Ofrece tu talento, tu don, tu habilidad gratuitamente
Nos gusta monetizar lo que hacemos bien. Ojalá pudiéramos dedicarnos a aquello que nos apasiona y en lo que somos talentosos. Así, pasamos de 8:00am a 17:00pm haciendo las cosas bien, profesionalmente, seriamente, responsablemente.
 
Eso en lo que eres talentoso, eso que estudiaste, eso que haces profesionalmente, aquello que en tu trabajo ha ameritado un aumento de sueldo, ofrécelo a los amados. Que no solo sepan que eres bueno en algo, sino que sé bueno en eso con ellos, para su beneficio gratuito.
 
12. Pon atención a los que van cerca de ti en el día, contémplalos

Deja de pensar en el menú de mañana y las cosas que faltan por hacer cuando llegues a casa. Detén el pensamiento y contempla a tu alrededor.
 
Cuántas vidas, problemas, cansancios, alegrías, trabajos, amores... todo eso te rodea. Abrázalo, ámalo.
 
Apaga la música, sácate los audífonos y seguro sentirás ganas de amar, de acercarte, de saber cómo termina la historia. No solo los que viven en otro continente y experimentan la guerra y el hambre son nuestro prójimo, también lo son los que comparten el bus contigo camino al trabajo.




13. Gasta energías en los pequeños
Son energéticos y muchas veces parece que las baterías no se les acaban. Ponte de portero, sé modelo de peluquería, caballito, soldado, árbitro, cuenta cuentos, policía, princesa... lo que sea necesario. Entra en su mundo, pero no solo para mantenerlos entretenidos, sino por amor, por ir descubriendo quiénes son.
 
Cánsate, ensucia las rodillas de tus pantalones, come tierra y usa peinados divertidos con amor y humor.
 
14. Aprende algo que beneficie a los demás
Un ejemplo clásico y al que todos podemos acceder: una receta de cocina, de algo que sabes que le gusta a quien amas.
 
Aprender algo que beneficie a los demás es un lindo gesto de amor. Esas horas aprendiendo a programar el nuevo electrodoméstico en casa, leyendo ese aburrido manual, aprendiendo a tocar en guitarra la canción favorita, incluso aprender las reglas de un deporte... esas son expresiones de amor, de que quiero compartir el camino con otro y hacerme parte de su vida.


15. Esfuérzate para pasar más tiempo con Dios, solo a su lado amarás más
Dios es amor. Él es la fuente del amor, el mayor ejemplo de amor para la humanidad y la mejor escuela para amar. Pasar tiempo con quien es el amor, escuchar su voz, profundizar su palabra y meditarla.
 
Que tu mayor expresión de amor sea mantenerte fiel al "amor de los amores" y darle tu tiempo, tus ganas, tu vida

Publicado por ALFRE306 el 14 de Noviembre, 2017, 11:13 | Referencias (0)

Manipuladores y gente manipulada

Por: P. Fernando Pascual, LC | Fuente: Catholic.Net



En toda manipulación entran en contacto los manipuladores y la gente. Los manipuladores usan el lenguaje para embaucar, orientar, dirigir a un gran número de personas. La gente, desde sentimientos e ideas previas, puede quedar dirigidas por los manipuladores.m

Imaginemos un ejemplo. Unos grupos políticos promueven una agenda independentista. Difunden sus ideas en los medios de comunicación, en las escuelas y universidades, en la propaganda, en el parlamento regional. Manipulan la historia, exaltan a "su pueblo", prometen una vida maravillosa tras la independencia.

Por su parte, la gente, si carece de la suficiente cultura crítica, absorberá poco a poco el mensaje independentista, hasta considerarlo algo indiscutible, una bandera por la cual vale la pena sacrificarlo casi todo.

Si, además, los manipuladores cometen una serie de delitos, si tienen entre sus filas a políticos corruptos, si compran a empresarios para que los apoyen, si promueven acciones discriminatorias y anticonstitucionales contra los opositores, resulta evidente que actúan de modo injusto y que, precisamente por ello, tienen la victoria muy a la mano.

De esta manera, los manipuladores defiendan su agenda con habilidad y audacia. Si algunos ciudadanos les acusan por sus acciones ilegales, y si algunos jueces empiezan a investigarlos, los manipuladores se presentarán como víctimas y harán ver a la gente que los acusadores son enemigos de la democracia, de la libertad, de las aspiraciones del propio pueblo.

Muchas personas se dejan mover fácilmente por este tipo de manipuladores. Si la policía, tras la orden de un juez, arresta a un político corrupto, los manipuladores presentarán el hecho como una agresión al derecho "sacrosanto" de una región. Incluso habrá quienes pintan al político corrupto como un mártir sacrificado por los ideales maravillosos de la causa.

La historia muestra, además, cómo este tipo de situaciones llegan a "perpetuarse", cuando algunos líderes del pasado, manchados de sangre y arbitrariedades, llegan a ser vistos y aclamados en sus naciones como héroes de la independencia y paladines de la libertad...

Resulta difícil contrastar este tipo de situaciones, sobre todo cuando los manipuladores juegan con las emociones de la gente y con frases fáciles que exaltan los ánimos e impiden un pensamiento sereno, el único capaz de reconocer que nunca acciones injustas deberían ser ejecutadas a favor de cualquier causa defendible en la vida democrática.

Más allá de tantas manipulaciones del pasado y del presente, existe un tribunal insobornable tras la muerte que desvelará las injusticias de los manipuladores y la inocencia de sus víctimas. En ese tribunal, que supera tantas mentiras históricas, Dios separará a los verdugos de las víctimas, y cada uno recibirá aquel destino que corresponda al grado de perversión o de justicia de las acciones que haya realizado.



Publicado por ALFRE306 el 13 de Noviembre, 2017, 11:26 | Referencias (0)

La “capitulación” de ser hombre

El secreto de la existencia humana consiste no sólo en vivir sino en encontrar un motivo para vivir


Por: Roberto Allison Coronado L.C | Fuente: elblogdelafe.com



Recuerdo cuánto me impresionó esta frase de Dostoievsky. Desde entonces, me persigue con frecuencia la pregunta sobre el sentido de mi vida, si he vivido verdaderamente. Y debo confesar que no hay nada que me cause más horror que el imaginarme al final, en la vejez, con una existencia vacía, hueca, preguntándome una y otra vez, con irrevocable frustración, por qué no viví de verdad, por qué no fui pleno. Y lo peor será que no podré culpar a nadie, pues sólo yo soy el único responsable. Repito: nada peor que esa idea.

Y siguiendo a mi amigo ruso, recuerdo otra frase suya:

    “Todo pasa menos la verdad”

El hombre: buscador de sentido. Un nómada peregrino en camino a la posada de la verdad. Pienso que una de las grandezas más sublimes del espíritu humano es esta inclinación, este deseo inextinguible de conocer la verdad y luchar por alcanzarla, y no descansar hasta poder estrujarla en sus manos. Sobre todo, de una verdad que dé sentido a su existencia.

Pero no siempre ha sido así…

Hoy vivimos amenazados por una enfermedad que corroe esta grandeza del hombre. La “dictadura del relativismo”, como bien lo describió el Papa Benedicto XVI, nos domina. Estamos en un mundo donde la verdad se inventa, donde las palabras lo soportan todo.

“Es verdad si tú lo crees así”: un eslogan omnipotente que justifica hasta lo absurdo y lo irracional. No existe ninguna verdad universal. La verdad es lo que yo decido que es. Hasta el punto de llegar a poner el bien y el mal bajo el rasero de la votación de la mayoría. Hasta tal punto que los tribunales son los que dictan cuándo una vida es digna o no (¿Recuerdan el caso de Charlie Gard?).

Muchos lo llaman progreso y liberación, y creen llegado el momento en que la humanidad se debe deshacer de los pesados fardos de leyes retrógradas y supersticiosas. Y nos creemos libres, cuando sólo somos seres encadenados, enervados con el dulce yugo de la mentira.

Pero en el fondo lo que estamos haciendo es intoxicarnos al poner nuestros caprichos y, en ocasiones, nuestros instintos más bajos como el único criterio de la verdad, ¡rebajamos nuestra dignidad! Nos volvemos desgraciados; en esclavos del placer, del momento, de la ideología común. Envilecemos nuestra libertad en libertinaje, el amor en sexo y placer, la verdad en capricho, el hombre en animal. El relativismo cercena de raíz la dignidad y la grandeza del hombre. Henos aquí ante la capitulación de ser personas de verdad.

    Capitulación: “Abandonar una pugna o discusión por cansancio o por la fuerza de los argumentos contrarios” (Diccionario de la Real Academia Española, 2. intr. n°4)

Basta con ver los rostros de las personas en el metro, en la calle. ¿Qué es lo que nos ofrecen hoy el arte, la TV, el internet y las redes sociales? Y no nos vayamos tan lejos, ¡basta con vernos a nosotros mismos!Ya es muy difícil encontrar la plenitud, la felicidad profunda, el orgullo sano de ser hombre. Sólo vemos fetiches deprimentes sin personalidad, muñones de personas, seres incompletos. Y detrás de la máscara de una aparente libertad y de la carcajada estridente, emerge la putrefacción de un cadaver viviente, de un zombie que se cree vivo, cuando en realidad hemos capitulado de vivir. Hemos perpetuado un suicidio en vida.

Ahora es cuando me hago estas preguntas que me estremece de pavor: Si ya no existe ninguna verdad, ¿cómo podremos entonces encontrar la Verdad? Si hemos capitulado de ser hombres, ¿cómo llegar a conocer al Hombre por excelencia, al Hombre-Dios Jesucristo? Si no se vive realmente, si hemos extraviado el sendero ¿Cómo podremos llegar al que es el Camino, la Verdad y la Vida?

Publicado por ALFRE306 el 12 de Noviembre, 2017, 9:24 | Referencias (0)

Pantalladicción

Consiste, esencialmente, en no poder pasar un tiempo más o menos largo sin tener una pantalla enfrente.


Por: P. Adolfo Güémez, L.C. | Fuente: www.padreadolfo.net



Una señora amigablemente me manifestó que lo que más le molestaba de su marido es que cuando salían no podían pasar más de cinco minutos sin que consultara su Whatsapp. «El colmo es cuando vamos al cine. ¡Es capaz de sacar el teléfono en el momento más emocionante!»

Yo le respondí que estaba contaminado de una enfermedad muy común: la “pantalladicción”. Se trata de la adicción a las pantallas. Porque éstas se han vuelto verdaderas drogas de las que necesitamos para sobrevivir.

Consiste, esencialmente, en no poder pasar un tiempo más o menos largo sin tener una pantalla enfrente, sea de teléfono, tablet, computadora, televisión, etc.

Toda nuestra vida moderna ha sido invadida por las pantallas.

Desconozco si la sicología ya tiene catalogado este padecimiento. Pero lo que sí sé es que dicha dolencia está causando verdaderos estragos. Y somos muchos los que la sufrimos inconscientemente.

Ya podemos adivinar que a la larga –y a la corta–, esta enfermedad traerá consecuencias muy nocivas a nuestras vidas. Veamos algunas.

La primera y más grave es la falta de capacidad crítica para juzgar las cosas con profundidad. ¿O no es cierto que nos cuesta mucho reflexionar? ¿que todo lo queremos ¡ya!, digerido, de inmediato?

Una prueba es que rara vez cuestionamos lo que nos llega por las redes sociales: «¿Cómo lo sabes?» «Me llegó por Facebook…» Y nos quedamos tan tranquilos, sin buscar las fuentes, las razones o la veracidad.

Otra, igualmente grave, es el miedo al silencio, al que vemos como un cáncer del cual huir. No pueden pasar 3 minutos de silencio sin dejar de consultar nuestro celular «por si acaso llegó algo urgente…»

De la misma manera, puede llegar a causar aversión a la oración. No queremos orar porque nos sentimos inútiles. Porque pensamos que no es productiva. «¿Para qué tanto esfuerzo si no veo nada, no siento nada?»

Finalmente, está la angustia que se genera cuando no recibimos una respuesta inmediata a lo que consultamos, sea tan simple como un “hola” o tan complicado como cerrar un negocio.

Dice el Papa en su nueva encíclica que todo este afán tecnológico ha hecho que nos sea «difícil detenernos para recuperar la profundidad de la vida». Y una vida sin profundidad, no puede ser una vida feliz.

Sin duda las pantallas son buenas, y han traído muchos beneficios, pero no por ello debemos dejar que nos invadan así, sin más.

Las pantallas están para servirnos, no para que nosotros les sirvamos a ellas.

Para lograrlo será indispensable no perder de vista lo siguiente.

1. La auténtica convivencia humana, la que llena nuestro corazón, no se realiza a través de un mensaje de texto, sino cara a cara. Los encuentros personales jamás podrán sustituirse por nada.

¿Hace cuánto que no tienes una conversación profunda, larga, sin distracciones con tu amigo, tu esposo(a), hijo, papá?

¡Apaguemos los celulares en las citas, en las comidas, en las Misas!

2. El silencio es un bien, no un mal.

No me refiero sólo a “no hablar”. ¡Eso no sirve! El silencio es útil sólo porque nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos, con lo que en verdad somos, no sólo con lo que tenemos o hacemos.

Sin silencio no puede haber verdadero autoconocimiento. Y sin autoconocimiento no es posible superarnos.

3. Por último, mucha vida de oración. ¡Cada día más! Porque la oración es la fuente de la alegría, de la plenitud del alma.

Una oración profunda sólo es posible cuando hayamos adquirido el hábito del silencio.

Si muchas personas hoy no pueden rezar, es porque no pueden callar.

Estamos a tiempo de detener esta epidemia. De ti y de mí depende.

Publicado por ALFRE306 el 10 de Noviembre, 2017, 13:23 | Referencias (0)

La Predestinación

La doctrina de la predestinación es una doctrina escriturística, revelada, pero ¿cómo entenderla?


Por: Cardenal Charles Journet | Fuente: Charlas sobre la gracia // ApologeticaCatolica.org



1. Con la ayuda de lo que ha sido dicho en las páginas precedentes, convendrá tratar de leer, de interpretar algunos textos de San Pablo referentes particularmente a la predestinación.

Estas cuestiones de la gracia son muy misteriosas, muy profundas. Si olvidáramos, cuando de ellas se trata, que Dios es un Dios de amor, si habláramos de ellas sin situarlas en ese ambiente de la bondad divina que precave los corazones podríamos decir cosas que parecieran, teológicamente -digamos mejor, verbalmente, literalmente- exactas, pero que serían en realidad desfiguradas, mentirosas, capaces de extraviar. En verdad, sólo los grandes santos, los grandes enamorados de Dios, pueden hablar de estas cosas sin alterarlas.

Recordemos por de pronto que en la palabra predestinación, como en la palabra presciencia, el prefijo "pre" significa una anterioridad de dignidad y de excelencia, no una anterioridad cronológica que haría pensar en un escenario preparado con antelación. La predestinación es una asignación de amor venida de lo alto, es una suprema destinación divina en vías de realización, es una suprema cortesía del Amor, no rehusada sino acogida y después cumplida.

2. La doctrina de la predestinación es una doctrina escriturística, revelada. Debemos acatarla sin duda alguna. Pero ¿cómo entenderla? ¿De una manera católica o de una manera luterana o calvinista que es una aberración y sobre la cual volveremos?

La palabra predestinación es de San Pablo. Escribe él en el capítulo I, 3 de la Epístola los Efesios: "Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que en Cristo nos bendijo con toda bendición espiritual en los cielos; por cuento en Él nos eligió antes de la constitución del mundo para que fuésemos santos e inmaculados ante Él, y nos predestinó en caridad a la adopción de hijos suyos por Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad:.



Poco después, en el capítulo II, 4, se lee: "Pero Dios que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó y estando nosotros muertos por nuestros delitos, nos dio vida por Cristo -de gracia habéis sido salvados- y nos resucitó y nos sentó en los cielos por Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros la excelsa riqueza de su gracia, por su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús". El apóstol ve ahí por anticipado a los elegidos reunidos en los cielos alrededor de Cristo y que dirán: Gracias ¡oh Dios!, por habernos predestinado, prevenidos por vuestro amor. El "si" supremo que hecho dicho, sois Vos quien nos habéis movido a decirlo ¡A vos sea dada la gloria!

La palabra predestinación se encontraba ya en la Epístola a los Romanos: "Y a los que predestinó, a esos también llamó, y a los que llamó a esos les justificó; y a los que justificó a esos también los glorificó" (Rom. VIII, 30). También aquí ve el apóstol por anticipado a los elegidos reunidos en los cielos y considera cómo Dios les ha conducido allá: primeramente les ha llamado y les ha prevenido con gracias que ellos han rechazado aun cuando pudieran haber sido invencibles; si las han acogido es por una moción divina, porque nuestros "si" nos vienen siempre de Dios: "Tu pérdida viene de ti, oh Israel. Sólo de Mí viene tu socorro". No habiendo rechazado esa primera llamada, pasaron a la justificación por una nueva moción divina; y aquéllos, en fin, a quienes justificó, Dios los introduce en los cielos: ésta es la suprema atención por la que Dios permite que muramos en su amor.

3. Cuando volváis a leer estos textos no os sentiréis turbados si los situáis en la perspectiva que os indico. Os acordaréis de que si alguno no está predestinado es porque ha dicho no y no solamente por una única repulsa, como los ángeles caídos, porque la gracia divina visita repetidamente y hasta fuerza nuestros corazones. ¿Cuántas veces? Los Apóstoles preguntaron un día a Jesús: "Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano si peca contra mi? ¿Hasta siete veces? Díceles Jesús: NO digo Yo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete" (Mt. XVIII, 21-22). He aquí lo que Jesús espera de los hombres a pesar de que son miserables y rebeldes a la misericordia. En otra oración dirá Jesús: "Pues, ¿quién de vosotros es el que si su hijo le pide pan le da una piedra, o si le pide un pez le da una serpiente? Si pues, vosotros siendo malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a quien se las pida! (Mat. VII, 9-11) - cons. Luc. XI, 11-13). Entonces, Dios me perdonará Él también 70 veces 7, Volverá a llamar a la puerta de mi alma. Sin embargo, si quiero negarme puedo hacerlo; tengo la facultad terrible de decir no a Dios, de decir un no definitivo que fijará mi destino para la eternidad. Puedo decirle: no quiero saber nada de tu amor; quiero seguir siendo yo mismo; ser yo mismo no en Vos sino contra Vos; ser para siempre como una espina en Vuestro Corazón. He aquí la pavorosa repulsa del infierno.

Lo que pudiera quizás ser aquí causa de confusión es la parábola tan conmovedora de Lázaro y el mal rico (Luc. XVI, 19) en la que se ve al mal rico suplicar: ¡Padre Abraham permite que Lázaro vaya a advertir a mis hermanos para que cambien de vida! Pero Abraham responde: Tienen a Moisés y a los profetas, que los escuchen. Si no les escuchan, aunque alguno resucitara de entre los muertos, tampoco le escucharían. La intención de la parábola, como veis, es la de enseñar que es necesario escuchar ahora que es tiempo; después será ya tarde. Pero se engañaría uno pensando que en el infierno tienen los condenados los sentimientos de caridad que la parábola presta al mal rico. Si un condenado pudiera decir: "Oh Señor, permíteme que vaya a anunciar a los demás lo que es Tu amor, a fin de que no se condenen como yo", introduciría el amor en el infierno y el infierno sería destruido. (Es preciso siempre discernir la intención con que se dice una parábola - intención que el evangelista señala- sin lo cual quedaría desnaturalizada y correría el riesgo de extraviar. Recuérdese la parábola del administrador infiel de la que tantos cristianos poco inteligentes se escandalizan)

Así, pues, si alguno no se encuentra entre los predestinados, será por alguna repulsa de la que es, y no dejará de ser responsable. Persistirá en su repulsa, en su odio -y eso mismo constituirá su tormento- pero sin desaprobar su primera elección. Santo Tomás nos da una comparación: suponed un hombre que odia a su enemigo. Desearía matarlo: Si lo encuentro, piensa el, le matarél Pero tiene un impedimento, tal vez está en prisión. ¡Ah, se dirá a sí mismo, cuando salga de la prisión! Vive y se nutre de su odio. Se le dirá: ¿No ves que tu odio te hace desgraciado? Es verdad, contestará él, pero así y todo quiero vengarme. Bien sabemos todos, por lo demás, que nos es posible mantener en nosotros sentimientos que nos torturan. Pues bien, ese ejemplo es sólo una imagen de lo que será la repulsa perpetua de los condenados, repulsa que es causa de que no se encuentren entre los predestinados. He ahí la doctrina católica.

Lo que hemos dicho más arriba de la presciencia divina nos permite precisar más esta doctrina. No demos nosotros: "Dios no predestina", Dios abandona, Dios reprueba a los que sabe de antemano que rehusarán a o rehusarían sus atenciones". Lo que decimos es: "Dios no predestina, Dios abandona, Dios reprueba a los que ve, de toda eternidad, tomar por sí mismo la primera iniciativa de la repulsa definitiva de sus atenciones". Tiene en cuenta, desde siempre, la libre repulsa de ellos, para establecer su plan inmutable y eterno.

4. La doctrina errónea expuesta por Lutero y por Calvino en su Institución cristiana, dice que así como algunos están predestinados para el cielo, otros lo están para el infierno al que no escaparán jamás. Es la tesis de la doble predestinación: la una para el cielo, que es cierta, a condición de que no se la entienda como Lutero y Calvino (para los cuales, como hemos visto, la buena acción viene únicamente de Dios y no de Dios a través del hombre); la otra para el infierno. Como veis hay un doble error: se falsea la predestinación para el cielo y se introduce esa noción de la predestinación para el infierno que es la peor aberración. Los protestantes actuales, por lo demás, no defienden ya en esto a Calvino; Karl Barth declara francamente que no puede encontrar en San Pablo esa predestinación para el infierno. (Con todo, desde el punto de vista doctrinal, algunos críticos han visto en la tesis de la doble predestinación la clave de bóveda de la Institución cristiana)

5. Vamos a examinar en seguida unos textos que, mal leídos, pueden ser interpretados a la manera de Calvino. Particularmente en el capítulo IX de la Epístola a los Romanos. Elijo a propósito esos puntos neurálgicos para mostraros el modo de ponerlos en claro. Pero, ¿se debe, verdaderamente, tratar de esas cuestiones? ¿No es imprudente el hacerlo?

Creo que hay que proceder diferentemente según los casos: me encuentro ante una persona a la que atormenta el problema de la predestinación. Se pregunta él: ¿Me salvaré? Si estoy predestinado estoy seguro, haga lo que haga, de mi salvación, y si no lo estoy, todo el bien que pueda yo hacer será inútil. ¿Qué contestaré yo a tales dificultades? Mi papel consistirá por de pronto en adivinar el sentido de la pregunta. Se trata, quizá, de una cuestión especulativa, de una cuestión de verdad revelada, de Teología. En tal caso mi respuesta será sin duda un misterio pero no una contradicción. Ya sabéis que el misterio es adorable, es la noche de Dios, de la que se nutren el metafísico, el teólogo, el santo; mientras que la contradicción, por el contrario, es odiosa, es la noche de la incoherencia y del mal. Pero podrá ser una cuestión atormentadora, la pregunta de un alma que pasa por una prueba interior a la que Dios quiere clavar en la cruz. Entonces no trataré yo de dar explicaciones. Estarían fuera de lugar. Diré: Soporta por de pronto esa prueba, sobrellévala en la noche haciendo grandes actos de fe y algo muy misterioso va a operarse en ti. Después, un día, cuando se haya cumplido lo que Dios buscaba al trabajar tu alma, vendrá a mí y volveremos a hablar del asunto y la respuesta que yo te daré se te manifestará en su verdad. Pero por el momento está abatido, es que Dios exige de ti un acto de abandono total. No trates de eludirlo. Si yo comenzara a argumentar, contigo, traicionaría mi papel de "ángel" encargado de asistirte, de mostrarte el camino.

Lo que decimos ahora a propósito de la predestinación puede valer en otras circunstancias. Si se plantea un problema especulativo, esforzaos en ponerlo en claro. Podréis no tener siempre contestaciones para todo, pero la Iglesia sí las tiene y podréis informaros. Pero hay también el plan de la conducta de Dios con respecto a las almas. Pienso en determinada persona para la que la piedra de tropiezo era el sufrimiento de los animales. Ninguna de las contestaciones que se trataba de darle le satisfacían. No estaba en condiciones de comprenderlas. No le quedaba más que llevar esa inquietud como una cruz. Y eso era precisamente lo que sin duda Dios esperaba de ella. Para la cuestión de la predestinación lo santos han sabido encontrar contestaciones que resuelven el problema, no teóricamente, sino concretamente, en la noche del amor. Por ejemplo: "Señor, si vuestra justicia debe condenarme un día, yo deseo ser condenado porque sé que ella es adorable". O: "Señor, si yo no debiera amaros más tarde en la eternidad, al menos que os ame aquí durante el tiempo presente". O: "Oh Dios mío, Tú sabes que yo no puedo soportar el infierno; y yo sé que no soy digno del Paraíso. ¿Qué astucia emplearé? ¡Tú perdón!" Es así como Dios los tranquiliza. El demonio decía a Santa Teresa: "Para qué tomarte tanto trabajo, ¡la suerte está echada!" Como mujer de ingenio, ella respondió: "Pues no valía la pena de que te molestaras para decírmelo". Comprendió entonces el demonio: también él tenía ingenio.

6. Vengamos ahora al tema del repudio de los judíos tal y como está tratado en la Epístola a los Romanos, capítulos IX y XI: "Porque la salud viene de los judíos", había dicho Jesús a la Samaritana. Dios había preparado a ese pueblo -privilegiado entre todos los pueblos del mundo- como una cuna para la Encarnación. Los privilegios, ya lo tengo dicho, no son lo principal. Lo principal es el amor que Dios dispensa a todos a causa de la muerte en cruz de Cristo, y que cada uno es libre de acoger o de rechazar. Pero, en fin, la salud mesiánica, el honor de anunciar y de recibir al Mesías, se ofreció primeramente a los judíos. Y he aquí que cuando el Mesías viene, los judíos en su conjunto le desconocen, pasan de lado. ¿Qué hará Dios? Podría decir: ¿No han aceptado mis atenciones? Yo me las reservaré. Pero Dios no hace eso nunca. Cuando el don de su amor es rehusado por un alma o por un pueblo, lo transfiere a otras almas o a otros pueblos. No cierra las puertas del festín: en lugar de los primeros invitados, manda buscar a los pobres, los mancos, los ciegos (Luc. XIV, 21). En lugar de los judíos se llama a la inmensidad de los gentiles. Así la culpa de los judíos se convierte en la salvación de los gentiles. "Gracias a su transgresión obtuvieron la salud los gentiles…, su menoscabo es a riqueza de los gentiles (Rom XI, 11-12). Y cuando los gentiles que han acogido esa luz comiencen a entibiarse, Dios hará que vuelvan los judíos. La masa de Israel -lo que no quiere decir todos los judíos, sino el conjunto de los judíos- llena de envidia al ver que otros pueblos le han sido preferidos, entrará al fin en la Iglesia. Y las conversiones del judaísmo, que en el transcurso de los tiempos tienen lugar constantemente, muestran el camino por el que, un día, llegará la multitud de los judíos. "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio para que no presumáis de vosotros mismos: Que el endurecimiento vino a una parte de Israel hasta que entrase la plenitud de las naciones; y entonces todo Israel será salvo" (Rom. XI, 25-26). Es entonces cuando el apóstol exclama: "!Oh profundidad de la riqueza, de la sabiduría, y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!" (Rom, XI, 33).

7. San Pablo se aflige, con todo, de que Israel haya en su conjunto rehusado eses Mesías nacido en su seno: "Que siento una gran tristeza y un dolor continuo en mi corazón porque desearía ser yo mismo anatema de Cristo por mis hermanos, mis deudos según la carne, los israelitas, cuya es la adopción y la gloria y las alianzas y la legislación y el culto y las promesas; cuyos son los patriarcas y de quienes según la carne procede Cristo que está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos, amén" (IX, 2-5).

Pero entonces, pregunta el Apóstol ¿ha faltado Dios a su palabra, ay que había prometido a Abraham toda una descendencia? No, porque la IgIesia, en su origen, estaba enteramente compuesta de judíos, con la Virgen y Simeón y Ana y los apóstoles y nunca será tan bella como lo fue en aquellos momentos. La promesa de Dios no ha fallado, porque ha habido un "resto" -es la palabra técnica- que ha permanecido fiel cuando la masa se ha extraviado.

Y Pablo explica aquí (Rom. IX, 6-8) que los que son de la posteridad de Abraham no son todos hijos de Abraham. Hay el Israel de la carne (son los que descienden por vía de generación de Abraham) y luego el Israel de la Promesa que son los que, entre los descendientes de Abraham, tienen el espíritu de Abraham. Y hay los gentiles, a los que la gracia será ofrecida y que se unirán a esos últimos; forman parte del Israel de la Promesa, del Israel del espíritu; no por vía de generación y de descendencia carnal, sino por vía de la generación espiritual dada en el bautismo.

8. Llegamos ahora al pasaje capital. San Pablo empieza por decir: ¿Pueden hacérsele reproches a Dios porque va a elegir otro pueblo en lugar del que Él había primeramente elegido y que no aceptó su don? No, declara el Apóstol, porque Dios, sin injusticia, elige a quien le parece y rechaza a quien le parece. Para entender el sentido de su respuesta quisiera yo hacer una distinción; vendrá a ser la clave de ese capítulo IX.

Hay dos suertes de vocaciones, de destinaciones, de llamadas: vocaciones referentes al tiempo presente y que pudiéramos llamar temporales, en las que la elección de Dios es completamente libre; y vocaciones de destinación referentes a la vida eterna, en las que Dios no es libre de dar o dejar de dar la gracia que, si no es rechazada, nos conducirá hasta la Patria: Dios no es libre porque está ligado por su amor.

Entonces, prosiguiendo esa distinción, ¿reprocharé a Dios el que no me haya hecho poeta como a Dante, o el que no me haya dado el genio de Pascal? ¿El haberme hecho nacer en tal pueblo o en tal época de la historia? ¿En tal medio social, con tal complexión, en tal estado de salud? ¿El no haberme dado como a los Apóstoles la gracia de predecir el porvenir o de hacer milagros? Es Él completamente libre, no tiene por qué rendir cuentas. Pero si se trata de la vida eterna, entonces no, Dios no es libre, debe darme gracias tales que si yo perdiera mi salvación sea por mi culpa. Ya veis la diferencia. Si soy víctima de un accidente, si muero cuando creía tener derecho todavía a la vida, no podré decir aDios: eso no es justo. A ese respecto declarará San Pablo. Si el alfarero hace un jarro vulgar y un jarro espléndido, ¿el jarro vulgar podrá hacer una reclamación al alfarero? Si conviene que haya utensilios vulgares y también obras de arte, ¿qué queréis que diga la arcilla? Lo mismo pasará con las vocaciones temporales de diversos pueblos también de su "vocación profética": ¿Por qué fue Israel el depositario del mensaje que anunciaba al Mesías? ¿Por qué él y no los otros pueblos? En esto no hay nada que decir.

Es, pues, Israel sólo el que ha recibido la vocación profética referente al Mesías ¿Quiere esto decir que los otros pueblos fueron abandonados por Dios? No, Dios les enviaba gracias secretas, no para que fueran portadores del mensaje mesiánico, sino para orientarles hacia la salvación eterna con relación a la cual ninguna alma en ningún pueblo era olvidada. Hay pues, como veis, dos registros, dos planes. En un plan, el de los dones y destinaciones temporales y también el de las gracias carismáticas, Dios es completamente libre: elige a quien le parece y rechaza a quien le parece, sin que en Él haya injusticia. En el otro plan, el de las gracias de salvación, Dios es indudablemente libre de dar a sus hijos gracias diversas y desiguales: dos al uno, al otro cinco talentos (parábola de los talentos); pero no es libre de privar a ninguna alma de lo que le es necesario: está obligado por su justicia y por su amor a dar a cada una de ellas, esas gracias que, sin o son rehusadas, las conducirán hasta el umbral de la Patria.

9. Creo haberos dado la distinción que permite entender el capítulo IX. Leámoslo primero según el plan de las vocaciones concernientes al tiempo presente y a los dones carismáticos. Es el plan a que se refiere primeramente San Pablo. "Y no es que la palabra de Dios haya quedado sin efecto. Es que no todos los nacidos de Israel son Israel, ni todos los descendientes de Abraham son hijos de Abraham, sino que por Isaac será tu descendencia. Esto es, no los hijos de la carne son hijos de Dios, sino los hijos de la promesa son tenidos por descendencia. Los términos de la promesa son éstos: Por este tiempo volveré y Sara tendrá un hijo" (Rom. IX, 6-9). Abraham tenía un hijo de Agar, la sirviente, mientras Sara, su mujer, seguía estéril. Pero el ángel viene y anuncia: Sara tendrá un hijo al año próximo. Tenemos a partir de entonces dos hijos: Ismael, el hijo de la carne, e Isaac, el hijo de la promesa. ¿A quién irá la descendencia? ¿Será a Ismael, del que cree tenerla el Islam? No, sino a Isaac, el hijo de la promesa. Por él se transmitirá el mensaje profético. Eso no significa que Ismael sea rechazado por Dios en cuanto a las cosas de la salvación eterna, pero no elegido para portavoz del mensaje profético.

Más tarde se da una nueva disyunción: Rebeca concibió dos hijos de Isaac, nuestro padre. Eran dos gemelos: Esaú y Jacob ¿Cuál de los dos será el portador de la promesa profética? También en esto Dios es enteramente libre: "Pues bien, cuando aún no habían nacido, ni habían hecho aún bien ni mal para que el propósito de Dios conforme a la elección no por las obras sino por el que llama, prevaleciera, le fue a ella dicho: El mayor servirá al menor, según lo que está escrito: Amé a Jacob más que a Esaú" (IX, 10-13). "Amé a Jacob" como portador de la promesa, "más que a Esaú", lo he dejado a un lado no en cuanto a la vida eterna sino en cuanto a la promesa. "¿Qué diremos, pues? ¿Que hay injusticia en Dios? No, pues a Moisés le dijo: Tendré misericordia de quien tenga misericordia y tendré compasión de quien tenga compasión. Por consiguiente, no es del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque dice la Escritura al Faraón: Precisamente para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder y para dar a conocer mi nombre en toda la tierra" (IX, 14-18).

¿Cómo comprender este pasaje? Moisés es enviado por Dios a Faraón para decirle: Deja marchar a mi pueblo. Pero Faraón no quiere comprender. Si hubiera sido más inteligente habría contestado: Márchate con tu pueblo. Habría entrado, en ese caso, en los designios de Dios; habría participado, en cierta medida, en la vocación del pueblo portador de la promesa. Pero, contrariando su voluntad, Israel marchará y él enviará sus tropas en su persecución. Faraón se engaña en cuanto al plan de la gran política: su error no exige necesariamente que se condene, pero la gloria de Dios se manifestará a pesar de él; Moisés y su pueblo pasarán el mar en el que los ejércitos de Faraón perecerán.

Prosigo leyendo, siempre en el primer plan: "así que tiene misericordia de quien quiere y a quien quiere le endurece" (IX, 18). Es decir, abandona a la incomprensión a quien le parece. Faraón se equivoca en el plan de la gran política. Ciro, en cambio, será más clarividente: liberará a Israel del cautiverio y le devolverá a sus hogares para la reconstrucción del Templo: hará la política de Dios. Por eso es alabado en la Escritura.

Pero me dirás: Entonces, ¿por qué reprende? Porque, ¿quién puede resistir su voluntad? Oh hombre, ¿quién eres tú para pedir cuentas a Dios? Acaso dice el vaso al alfarero: ¿por qué me has hecho así? ¿O es que no puede el alfarero hacer del mismo barro un vaso de honor y un vaso indecoroso? Pues si para mostrar Dios su ira y dar a conocer su poder soportó con mucha longanimidad a los vados de ira, maduros para la perdición, y al contrario quiso hacer ostentación de la riqueza de su gloria sobre los vasos de su misericordia, que Él preparó para la gloria" (IX, 19-23)

"Para mostrar su ira" quiere decir: dejar de lado. El mensaje pasará por otro conducto, como dice en Oseas: Al que no es mi pueblo llamaré mi pueblo y a la que no es mi amada, mi amada. Y donde les fue dicho: "No sois mi pueblo", allí serán llamados hijos del Dios vivo. E Isaías clama de Israel: "Aunque fuera el número de los hijos de Israel como la arena del mar, sólo un resto será salvo, porque el Señor ejecutará sobre la tierra un juicio consumado y decisivo" (IX, 25-28)

10. Hemos leído esos textos según el plan de vocaciones referentes al tiempo presente. Ensayemos ahora el considerar ciertos pasajes según el plan de la vocación referente a la salvación en la vida eterna. No es éste el plan al que se refiere directamente San Pablo, pero puede estar a veces subyacente en su pensamiento.

Empecemos por texto: "Amé a Jacob más que Esaú" (IX, 13). Si su significado fuera: amé la persona de Jacob y le di la salvación eterna; odié la persona de Esaú y le di la reprobación eterna, diríamos: desde toda la eternidad sabe Dios que de Él procede la iniciativa suprema del último acto de amor de Jacob; Jacob se salva por la bondad divina. Desde toda la eternidad Dios ve que la iniciativa primera del repudio de Esaú procede de Esaú; Esaú es condenado como consecuencia de ese libre repudio, a pesar de las atenciones de la bondad divina y por haber aniquilado esas atenciones. Es preciso distinguir claramente la manera con que es salvado Jacob (es por la bondad divina) y la manera con que Esaú es rechazado (es por su mala voluntad). No hacer esa distinción, decir que Dios tiene la primera iniciativa de la pérdida de Esaú, como tiene la primera iniciativa de la salvación de Jacob, que Dios es la causa de la pérdida de Esaú como es la causa de la salvación de Jacob, es la aberración de Calvino.

Segundo texto: "Tendré misericordia de quien tenga misericordia, y tendré compasión de quien tenga compasión" (IX, 15). Ved aquí en el plan de la vocación a la salvación, la lección católica: Supongamos un hombre a quien Dios ha prevenido con su amor y que peca, rehúsa libremente ese amor, saquea en él la gracia. Dios puede decirle: "En adelante te abandono a tu pecado, ¿es justo o no es justo? Responderá: Es justo. Pero Dios puede decir: "En justicia debería abandonarte, como lo hago con otros; sin embargo, todavía esta vez, por pura misericordia, por pura compasión, vuelvo a buscarte". Veamos ahora la lección calvinista: El pecado original ha destruido nuestro libre albedrío. Dios escoge algunos de nosotros para salvarlos, tiene compasión de quien tiene compasión. Los demás están predestinados para el infierno. Y si protestáis diciendo que es inicuo que hombres privados de libertad sean arrojados al infierno, Calvino se enfrentará a vosotros, os contestará que puesto que Dios lo hace, no es una iniquidad sino un misterio que se debe adorar.

Tercer texto: "Porque dice la Escritura al Faraón: Precisamente para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder y para dar a conocer mi nombre en toda la tierra. Así que tiene misericordia de quien quiere y a quien quiere le endurece" (IX, 17-18). En el plano de la salvación eterna endurecer a alguien quiere decir, según la lección católica: dejar que se desarrollen las consecuencias de los actos que él ha voluntariamente realizado. He cometido tal pecado que va, normalmente, a engendrar tal o cual otro; si Dios no interviene por pura misericordia para romper ese encadenamiento de mis pecados, si me abandona a mi propia lógica, se dirá que me he endurecido; descenderé libremente la pendiente que va de pecado en pecado. ¿Es en este sentido como fue endurecido Faraón? ¿Fue personalmente condenado? ¿Cómo lo sabremos? En la lección calvinista, endurecer, quiere decir precipitar cada vez más en el pecado por una acción punitiva voluntaria de Dios.

Cuarto texto: "Pero me dirás: Entonces, ¿por qué reprende? Porque, ¿quién puede resistir a su voluntad? ¡oh hombre! ¿quién eres tú para pedir cuentas a Dios? ¿Acaso dice el vaso al alfarero: Por qué me has hecho así? ¿ O es que no puede el alfarero hacer del mismo barro un vaso de honor y un vaso indecoroso? (IX, 19-21). Según la lección católica Dios está obligado a dar la gracia a todos, pero no está obligado a la igualdad de las gracias. Da a sus servidores uno, dos o cinco talentos, a cada uno según su capacidad (Mat XXV, 15); y esta diversidad contribuirá al esplendor del paraíso. Pero está obligado por su amor a dar a cada uno de nosotros gracias tales que si no entramos en la Patria nos reconoceremos como únicos responsables.

Quinto texto: "Pues si para mostrar Dios su ira y dar a conocer suponer soportó con mucha longanimidad a los vasos de ira, maduros para la perdición, y al contrario, quiso hacer ostentación de la riqueza de su gloria sobre los vasos de su misericordia, que Él preparó para la gloria" (IX, 22-23). Dios puede abandonar al pecador en su pecado y en la dialéctica de su pecado: en ese caso soporta "con mucha longanimidad a los vaso de ira, maduros para la perdición". ¿Por qué les soporta? Quizás a última hora vendrá una vez más a visitarles en su bondad. Pero Dios puede también sacar inmediatamente al pecador de su pecado; y en tal caso hará "ostentación de la riqueza de su gloria sobre los vasos de su misericordia". Pedro y Judas reniegan de Jesús, Jesús podía abandonar en su pecado al uno y al otro; sería justo. Mira a Pedro, esa mirada conmueve a Pedro: he ahí la misericordia.

Según la lección calvinista, Dios soporta con una paciencia grande a los vasos de ira destinados a la perdición, como lo hace con los vasos destinados a la gloria. Es la perspectiva de la doble predestinación.

11. La idea de la predestinación no debe jamás conducirse al fatalismo, ni hacernos decir: ¿para qué? ¿todo es inútil? Os engañaríais, entonces, en orden a la fe y en orden a la Teología ¿Qué pensar del campesino que dijera: Dios sabe de antemano si yo cosecharé el verano próximo, ¿para qué pues, sembrar en otoño? Le responderíamos: sin duda Dios ve de toda eternidad que tú cosecharás o no, porque ve Él desde toda la eternidad que María Magdalena entrará en los cielos, porque de toda la eternidad que se convertirá. Y cuando se trata de nuestro repudio, lo tiene en cuenta desde toda la eternidad al establecer su plan invariable.

Pero el pensamiento de la predestinación puede llegar a ser una tentación de de desesperación que el demonio tratará de introducir en nosotros. Si Dios permite esta tentación no será par que caigamos en ella, sino para que hagamos grandes actos de esperanza en la noche. A todas las almas, en todos los momentos, pueden presentarse tentaciones sobre un punto de fe: o de esperanza, por ejemplo, el que dice: yo creo en la vida bienaventurada para los otros pero no para mí que soy demasiado pecador; o también sobre el punto del amor. Los grandes místicos, San Juan de la Cruz, María de la Encarnación, son los que mejor han hablado de estas pruebas. Si encontráramos almas así tentadas, convendría responderles simplemente: Dios está dentro de vuestro corazón y cava misteriosamente su surco. Esto os pone en agonía pero algo profundo se prepara y los actos de fe y de esperanza que hacéis así en la noche son quizás los más preciosos de vuestra vida. En el cielo seréis "consolados eternamente, porque aquí abajo habéis sido desolados inconsolablemente".

Nihil Obstat:
Dr. Antonio Zaldúa Uriarte
Imprimatur:
Bilbao, 14 de Setiembre de 1962
PABLO, Obispo de Bilbao


Publicado por ALFRE306 el 7 de Noviembre, 2017, 12:01 | Referencias (0)

¿Qué dice la Biblia sobre las malas palabras y las groserías?

No es que yo no quiera que las digas, es Dios quien lo señala en su Palabra


Por: P. Modesto Lule Zavala msp | Fuente: www.modestolule.com/



Son conocidas como malas palabras, groserías, palabras altisonantes, leperadas, vulgaridades, insultos y en algunos lugares como carnes. Son diferentes formas de dar a conocer aquella palabra que señala de manera despectiva un acto, persona o cosa. Con frecuencia la mala palabra se refiere a la sexualidad, a los progenitores, apariencia, discapacidades físicas o a las capacidades mentales de la persona. 

Lo ofensivo también puede estar en la intensión, con esto no excuso a los que se amparan en la formula graciosa y se justifican con ella. Al decir intensión es en el concepto que se tiene en dicho lugar una palabra de uso común ya sea para un país, una cultura. Es muy común en los países de Latinoamérica que tienen un mismo idioma tener diferentes acepciones de una palabra, pero con un sentido en ocasiones antagónico.

Las malas palabras no deben ser utilizadas de ninguna manera. Cierto es que muchas veces pueden salir cuando la persona se encuentra irritada y no tiene dominio de sí. Cuando esto suceda hay que dejar pasar el tiempo para que se calmen los ánimos y pedir perdón. Este tipo de palabras regularmente son pronunciadas por complejo o para llamar la atención. En cualquiera de los casos un cristiano nunca debe mencionarlas. Hace poco una persona me escribió contando que un integrante de la Iglesia había dicho que él era de mente abierta y no era escrupuloso, por lo mismo pedía que los demás fueran de amplio criterio para no juzgarlo a la ligera, ya que el caso ameritaba decir esas palabrotas. No hay ningún caso que amerite decir, ni pensar palabrotas, porque somos hijos de Dios y debemos comportarnos como tal. La Biblia dice:

«El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.» (Lc. 6, 45)

Las groserías siempre se aprenden en un lugar y con un tipo de personas. Lo importante es ser sabio y buscar la forma de cambiar el ambiente para que este no te cambie.

«Los malos compañeros echan a perder las buenas costumbres.» (1 Cor. 15, 33).

A continuación quiero decir un discurso tomado literalmente de la Palabra de Dios. Alguien podrá decir, es que el padrecito ya  no quiere que digamos malas palabras, pero no es que yo no quiera, Dios es quien lo señala en su Palabra. Las siguientes citas bíblicas son claras y sencillas.



«Ustedes deben portarse como corresponde al pueblo santo: ni siquiera hablen de la inmoralidad sexual ni de ninguna otra clase de impureza o de avaricia. No digan indecencias ni tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios.» (Ef. 5, 3-4)  

«Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno.» (Col. 4, 6) 

«No digan malas palabras, sino sólo palabras buenas que edifiquen la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen.» (Ef. 4, 29)

«Pero ahora dejen todo eso: el enojo, la pasión, la maldad, los insultos y las palabras indecentes.» (Col. 3, 8)

«Deben renovarse espiritualmente en su manera de juzgar, y revestirse de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se distingue por una vida recta y pura, basada en la verdad.» (Ef. 4, 23-24)

«Y yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de cualquier palabra inútil que hayan pronunciado. Pues por tus propias palabras serás juzgado, y declarado inocente o culpable.» (Mt. 12, 36-37)

Como ya hemos visto en la Palabra de Dios, encontramos corrección a nuestra manera desviada de actuar. Seamos coherentes y busquemos siempre actuar como hijos de Dios.

Originalmente publicado en el blog del P. Modesto Lule

 

Publicado por ALFRE306 el 6 de Noviembre, 2017, 11:08 | Referencias (0)

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