ANTORCHA
UN MENSAJE CRISTIANO Y ECUMENICO.....

¡Bienvenido a mi blog!

Inicio

Mi Perfil

Calendario
<<   Febrero 2018    
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28     
Apúntate
Suscríbete al blog

Categorías
General (334) Sindicar categoría
Derechos Humanos (36) Sindicar categoría
Diálogo interreligioso (7) Sindicar categoría
Familia y Sociedad (252) Sindicar categoría
Archivo
Febrero 2018 (13)
Enero 2018 (31)
Diciembre 2017 (26)
Noviembre 2017 (30)
Octubre 2017 (32)
Septiembre 2017 (30)
Agosto 2017 (29)
Julio 2017 (30)
Junio 2017 (26)
Mayo 2017 (18)
Abril 2017 (15)
Marzo 2017 (27)
Febrero 2017 (26)
Enero 2017 (28)
Diciembre 2016 (31)
Noviembre 2016 (32)
Octubre 2016 (19)
Julio 2012 (2)
Mayo 2012 (2)
Marzo 2012 (1)
Febrero 2012 (2)
Enero 2012 (1)
Diciembre 2011 (1)
Octubre 2011 (1)
Septiembre 2011 (3)
Agosto 2011 (2)
Julio 2011 (3)
Mayo 2011 (4)
Abril 2011 (4)
Marzo 2011 (2)
Febrero 2011 (4)
Enero 2011 (5)
Diciembre 2010 (3)
Noviembre 2010 (4)
Octubre 2010 (5)
Septiembre 2010 (4)
Agosto 2010 (4)
Julio 2010 (3)
Junio 2010 (4)
Mayo 2010 (5)
Abril 2010 (5)
Marzo 2010 (4)
Febrero 2010 (4)
Enero 2010 (4)
Diciembre 2009 (6)
Noviembre 2009 (7)
Octubre 2009 (11)
Septiembre 2009 (15)
Agosto 2009 (19)
Abril 2009 (3)
Marzo 2009 (1)
Febrero 2009 (1)
Enero 2009 (6)
Diciembre 2008 (2)
Noviembre 2008 (5)
Octubre 2008 (4)
Septiembre 2008 (4)
Agosto 2008 (2)
Julio 2008 (4)
Junio 2008 (4)
Mayo 2008 (6)
Sindicación
Artículos
Comentarios
Enlaces
Blog DE FREDY
eGrupos
EL HERALDO
EL NUEVO RINCON DE FREDY
LA VIDA POSITIVA
MERCABÁ
MIRA VOS - VIDEOS
NOTICIAS DE LA NASA
Padre MARIO
PARA REFLEXIONAR
SAN ROQUE RCC - Mensajeros de la Paz
ZoomBlog
 

13 de Febrero, 2018


La comunicación y el amor de pareja

Si no sabes comunicarte, tu matrimonio puede convertirse en un desierto


Por: Sheila Morataya-Fleishman | Fuente: Aportación de Francisco Casadevall



Si no sabes comunicarte, tu matrimonio puede convertirse en un desierto. ¿Cómo aprender a expresar tus sentimientos, emociones y necesidades? Sheila Morataya te explica cómo.

La mujer de nuestra época quiere ser amada, acariciada, mimada, complacida y desde muy joven comienza a imaginar que todo esto tendrá lugar en algún punto de su existencia en pareja. Vive mucho más enfocada pensando en todo aquello que tiene derecho a recibir y muy poco orientada hacia todo lo que puede ser capaz de dar.

Muchas visualizamos y esperamos ansiosamente el momento en que “por fin voy a recibir”. Cuando finalmente te casas, vas con la maleta llena de ilusiones, pasiones, planes, proyectos. En lo que no piensas es que algún día tu marido disminuirá los “te quiero”, pausará las caricias y olvidará uno que otro aniversario.

Esos detalles que antes eran tan frecuentes seguramente disminuirán y tal vez desaparezcan algún día. ¿Qué vas hacer cuando esto suceda?

Muchas optamos por comenzar a reclamar aquello que ya no tienes, otras lloramos en silencio, hay quienes peleamos hasta cinco veces al día. Lo último que haces es comunicarte, dialogar, expresar lo que no te gusta o lo que sabes que está mal. Esa capacidad de abrirse y expresar sin rencores e incendios emocionales constituye una nota distintiva de la madurez personal. Comunicarse para que la relación crezca fuerte y sana es indispensable.



No es nada extraño

Es un hecho sociológicamente comprobado que la queja más frecuente de las esposas es precisamente la falta de comunicación con los maridos, la incomunicación con ellos. Muchas veces te sientes atrapada: si ya hay niños hay que levantarse muy temprano, atenderlos, preparar todo lo que llevan al colegio. Si trabajas tienes que poner atención a tu vestido y peinado… se pasan las horas, llega la noche y luego de esa larga jornada ya estás demasiado cansada como para querer dialogar sobre aquello que sabes que está mal. Y te encuentras diciendo, “tal vez mañana”. O lo que es peor, ¿para qué decir nada si de todas formas no llegamos a ninguna parte?

La comunicación es igual a compartir y coexistir

“Sólo cuando mediante un acto nuevo de su voluntad, con plena reflexión y libertad deciden que exista aquella unión tan profunda y total a la que les invita su amor, esa unión queda establecida.” -Pedro-Juan Viladrich.

“Porque te amo haré todo lo que está de mi parte para comunicarme contigo. Incluso lo haré como acto de mi voluntad que quiere unirse a la tuya aunque muchas veces tenga que ceder por el bien de nuestro amor.” Qué difícil, ¿verdad? Es un reto especialmente para ti como mujer pues nos vemos sumergidas en medio de mensajes que no siempre son de ayuda para nuestra relación de pareja. Estos son algunos de los pensamientos que se proponen a las mujeres modernas y cuya base no está enraizada en la vivencia de los valores cristianos. A veces la mujer moderna se centra en sí misma.


|

Los siguientes pensamientos son muy comunes hoy en día:

– tienes derecho a vivir tu vida: – tienes derecho a que te traten como a una reina; – no dejes que haga contigo lo que quiera – en el matrimonio los dos son iguales – si te da mucha lata déjalo, es mejor estar sola que mal acompañada. – la época en que la mujer era esclava ya pasó.

Es claro que cada uno de los ejemplos anteriores no ayuda a despertar las diferentes formas del amor de ninguna manera. Una forma de pensar así no invita a entablar diálogo para hacer más fecunda y sólida la relación. Entonces, ¿cómo deberá estar orientada tu inteligencia para poder, a pesar de esto, decidirte libremente darte porque se quiere construir un amor limpio y generoso enraizado en la voluntad de hacer biografía juntos?


¿Conoces esta fábula?

En un vasto paisaje helado, azotado por la ventisca, se desliza un trineo. (Trata de poner toda tu atención en la escena). Su único ocupante viaja hacia el Polo Norte. De su rostro, cubierto de agujas de hielo, destacan los ojos febriles clavados con ansia en el horizonte.

Corre el trineo con la prisa de quien llega tarde. No se distrae el viajero en su valioso equipaje, que es todo lo que posee. No permite que el tiro de perros se desvíe un ápice del septentrión, no concede respiro a su esfuerzo, ni disminuye su velocidad. Todo en él es una tensa voluntad de alcanzar pronto la meta. En llegar al Polo Norte ha puesto lo mejor de sus energías, la más entrañable de sus esperanzas, el sentido final de su destino. Solamente de trecho en trecho, nuestro viajero se detiene un instante para comprobar si la dirección es correcta y cuánta es la distancia que todavía le separa del Norte. Y aquí la sorpresa. Los instrumentos le demuestran, sin lugar a dudas, que la dirección resulta exacta, pero la distancia del Norte es cada vez mayor. En vano verifica una y otra vez sus instrumentos: no están estropeados, no hay error en la medición, la dirección es buena, más la distancia no cesa de aumentar. Y nuestro viajero, entre el desaliento y la esperanza, fuerza siempre la velocidad, castiga sin piedad a sus perros y los lanza vertiginosamente entre la ventisca con la desesperación de quien huye. Todo es inútil, no obstante, en cada sucesiva medición, pese a la fidelidad de la dirección, el Polo Norte se aleja más y más…

¿Qué le ocurre al protagonista de tan dramático viaje? Quiero hacer notar que aquel vasto paisaje helado por cuyo interior viaja este diminuto trineo, no es más que un inmenso témpano de hielo, un colosal iceberg, que se desplaza hacia el sur a mucha mayor velocidad de la que nuestro pobre viajero corre hacia el norte. La meta del viaje y los ideales de su equipaje eran nobles. Su esfuerzo, admirable. Pero la base sobre la que se sustentaba toda la aventura era tan radicalmente errada que le conducía con fatalidad al polo opuesto.

También querida lectora dentro de la comunicación en el matrimonio puede sucederte algo parecido si no tienes total claridad en lo que estás dispuesta a dar y dejar de recibir para que tu matrimonio funcione. No es que seamos iguales o merezcamos lo mismo. Se trata de saberse comunicar. Simplemente hay que hacer a un lado un poquito los sentimientos, de vez en cuando, y “saber ser” inteligentes para comunicarnos, y asegurarnos de que lo que quieres decir es lo que tu marido entiende. Sin una buena comunicación, el matrimonio se convertirá en un terrible desierto. Si aprendes a comunicarte, tu matrimonio será un hermoso jardín.

 

Publicado por ALFRE306 el 13 de Febrero, 2018, 18:10 | Referencias (0)

 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com