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Diciembre del 2017


Oración de fin y principio del año

Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI


Por: . | Fuente: Catholic.net



 

 

 

 

 



Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores,
el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto
fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que
pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos
y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo,
el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.


|

También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendario
aún sin estrenar y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno
de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios
a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos
a repartir felicidad.

Amén


DOCE CAMPANADAS

Para el nuevo año te ofrecemos doce frases, como doce campanadas:

1. Agradece el pasado como don de Dios.

2. Vive el presente con esperanzas y creatividad.

3. Di "sí" al paso de Dios por tu vida.

4. Confía, Dios te encomienda cosas grandes.

5. Valora lo pequeño, llegarás a lo grande.

6. Mira a la vida con sencillez y amor.

7. Ten buen humor, pase lo que pase.

8. Perdona y pide perdón.

9. Haz algo por el otro y serás feliz.

10. Atento, Dios te habla cada día.

11. Dios cuenta contigo.

12. Ama la vida, ama al mundo, ama a Dios.

QUE DIOS TE BENDIGA HOY Y SIEMPRE

 

Publicado por ALFRE306 el 31 de Diciembre, 2017, 12:54 | Referencias (0)

Un año nuevo está por comenzar...

¿Qué pasó con aquellos deseos que brotaron en nuestro corazón al terminar de oír las doce campanadas y nos hicieron decir:


Por: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net



El sábado sonarán las campanas en el reloj...

Las 12. Las 12 de la noche.

Parece que los meses del año que termina, con sus días y sus horas se columpian en cada una de ellas... Doce meses, doce campanadas. El año se va. El año 2016 se acaba. Se esfuman los doce meses como en un conjuro de tiempo y eternidad. Los tuvimos en nuestras manos paro ya no volverán.

Fueron instantes nuestros, únicos e irrepetibles, vividos dentro de nuestro libre albedrío, hora tras hora y ahora se van, perdiéndose en la noche última del año. La noche vieja.

El poeta dice:

El indivisible tiempo
lo hemos dividido en años
y así decimos que pasa
cuando nosotros pasamos.


Así es, decimos que el tiempo se va cuando somos nosotros los que nos vamos. Decimos que el tiempo corre, que el tiempo vuela, pero los que corremos, los que volamos sobre el tiempo somos nosotros. El tiempo siempre está, el tiempo ni tiene tiempo, ni es joven ni viejo, nosotros si.

Las 12. Noche Vieja. Un año nuevo está por comenzar.

Las 12 horas del 31 de diciembre de 2016... ¿Qué hicimos con estos trescientos sesenta y cinco días? ¿Qué dijimos, qué pensamos una noche como esta pero del año pasado? ¡Cuántos planes, cuántas promesas, cuántos propósitos! ¿Somos los mismos de aquella noche de otras muchas noches o sentimos que fuimos limando las aristas de nuestro carácter, rellenando "baches" en los que caíamos una y otra vez, quitando obstáculos, que quizá amábamos pero que nos hacían tropezar en nuestro plan de ser mejores como seres humanos en nuestra plenitud y dignidad? ¿Qué pasó con aquellos deseos vehementes que brotaron en nuestro corazón al terminar de oír las doce campanadas y nos hicieron decir: "¡Ahora sí, este año nuevo sí!

Poco a poco se nos fueron aminorando las fuerzas, el entusiasmo, y llegó esa desgana o indiferencia por las cosas. La bruma de la rutina nos envolvió en sus días grises y nos heló el corazón y el coraje.

O no fue así... y sentimos que sí ha habido un cambio positivo. Que el sol del amor nos arropa y podemos repartir el calor que hay en nuestra alma a los demás. Que estamos en pie de lucha, que las 12 campanadas resuenan en nuestro corazón como el tañer de las campanas de la ermita invitándonos a orar.

Que cada campanada se un:
Perdón y gracias, Dios mío, me estás regalando otro año para crecer en la fe y en el amor a Ti y a los demás. El tiempo pasado está en Tus manos , el que comienza en las mías, pero quiero que Tu me acompañes a vivirlo!.

Y con el año que se va y el nuevo que comienza, en esta Noche Vieja, la más vieja del año, recordamos al poeta que nos dice:

Un año más, no mires con desvelo
la carrera veloz del tiempo alado
que un año más en la virtud pasado
un paso es más que te aproxima al cielo.


Y siguiendo con los versos terminaremos esta pequeña reflexión con uno que una noche como esta me inspiro:

Esta noche es "noche-vieja"
y yo hago un alto en mi camino,
sentada bajo la luna
abro mi alforja y la miro.
¿Qué es lo que tengo en ella?
Oro y plata:-Te lo cambio
por la sonrisa de un niño.

Quiero caminar descalza
por lo prados con rocío
quiero soltar mis amarras
y extender libre mis alas
y sentir mi poderío.

Poderío y libertad
olvidando el claro-oscuro
de ambiciones que esclavizan
tan pesadas como un yugo.

Esta noche es "noche vieja"
tengo el alma transparente,
cuando llegue el año nuevo
que me encuentre en la vereda
como quién vuelve a nacer,
sin sandalias ,sin alforja,
con la piel limpia de luna
las estrellas en mi pelo
y cantando el "aleluya".

Esta noche es noche vieja,
y yo tengo el alma nueva...
¡quién lo pudiera creer!


 

Preguntas o comentarios al autor    Ma. Esther de Ariño

 

 

Publicado por ALFRE306 el 30 de Diciembre, 2017, 15:59 | Referencias (0)

10 formas de transmitir y fortalecer la fe a tus hijos

Como siempre, en lo referente a educar, implica coherencia de vida de parte de los padres


Por: P.J.G. | Fuente: Religión en Libertad



En muchos países, los padres cristianos no consiguen pasar a sus hijos una fe firme. Pasar la fe de padres a hijos sucedía con naturalidad estadística en generaciones anteriores, pero ya no en la nuestra. En Occidente muchas causas concurren para que los padres pierdan autoridad ante los hijos y para suscitar un individualismo extremo. No sucede solo entre cristianos: familias de otras tradiciones religiosas también lo experimentan.

En la web
AllProDad, dedicada a padres varone (no necesariamente católicos), señalan 10 factores que ayudan a que un padre pueda transmitir su fe a sus hijos. Como siempre cuando se trata de valores reales, requiere constancia y coherencia.


1. Celebra las festividades y cuenta su historia
Las festividades religiosas llaman la atención de los niños: son días especiales. En Estados Unidos hay una frase entre los católicos: "no es que los católicos guarden la Cuaresma; es que la Cuaresma te mantiene católico". Lo mismo podría decirse de la Navidad cristiana y de otras fiestas. No basta con celebrar la fiesta: hay que contar la gran historia que hay detrás de cada fiesta. Decía el estudioso de las religiones Mircea Elíade: "el primer rito es la recitación del mito". La Navidad tiene sentido cuando se proclaman las lecturas de Navidad. Las festividades sin historias detrás (pensemos en Halloween) a menudo suenan a huecas.

2. Responde las preguntas de los chicos
Los niños hacen preguntas sobre Dios, sobre la fe, sobre la religión. Hay que estar preparado para responderlas. Hay preguntas sobre el comportamiento que también llevan a hablar de la fe. "¿Por qué debo perdonar a esos chicos malos?", "¿por qué me pides ayudar a esos?", nos lleva a las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. (Si no sabemos la respuesta a una pregunta podemos honradamente decir: "pues no lo sé exactamente, pero lo buscaré y te lo diré". En el Catecismo hay muchas respuestas, que hay que traducir al lenguaje infantil. También hay gente que trabaja con niños que pueden ayudar: maestros, catequistas...). No es beneficioso responder "no hagas preguntas", "es así y punto", "hacer preguntas está mal"...

3. Id con regularidad al culto o los sacramentos
Si la fe es solo un añadido para los ratos libres, no se contagiará a los hijos. Los niños han de ver que es una prioridad, y la más clara es el tiempo. Si la familia solo va a misa "a veces", el niño pensará que es una cosa poco importante o algo "útil en casos convenientes" (alguna enfermedad, un gesto social...). Los niños han de ver que el culto es una prioridad en la familia, en la organización semanal o diaria.

4. Involúcrate en el servicio a los demás... y que te vean
"Servir a los demás es la fe con pies", explican en AllProDad. Los niños aprenden de lo que ven hacer a sus padres. Si te ven ser voluntario en Cáritas, Manos Unidas o la parroquia, ellos aprenderán a hacer ese tipo de servicios. También es bueno involucrar a toda la familia: recogidas de material, actividades, etc...

5. Enseña a confiar en Dios
En el cristianismo, todo está basado en la confianza en Dios. Una clave es enseñar al niño a confiar toda su vida en el Dios que lo creó, que lo ama y quiere lo mejor para Él.

6. El juicio definitivo sobre cada persona está reservado para Dios
A las personas agnósticas, o alejadas en la fe, o tibias, y a mucha otra gente, les molestan los juicios rápidos. La realidad es que una persona religiosa y prudente sabe que para realizar juicios definitivos en necesario ser Dios mismo: sólo Él tiene todos los datos y perspectivas sobre los hechos y las motivaciones. A los niños les enseñamos a distinguir los actos buenos de los actos malos, y está bien, pero a la hora de clasificar a la gente es mejor recordar lo de "no juzguéis y no seréis juzgados" (y explicar lo que significa). "Enséñales a tener un corazón humilde que busque entender al otro", explica AllProDad.

7. Sé suave con los niños y ciertas enseñanzas complicadas
Hay cosas en la religión que a los adultos les molestan pero a los niños les aprecen normales. Y, al revés, hay cosas en las que los adultos ni se fijan y a muchos niños les pueden asustar o repeler. En la cultura católica pueden ser muchas: imágenes de mártires con sangre en la parroquia, o ciertas expresiones sobre el infierno o el demonio, algunos detalles prácticos de los sacramentos... Las cosas complicadas hay que explicarlas con suavidad, y no de forma abrupta o con prisas y aspavientos.

8. No mantengas a los niños en una burbuja
Incluso en los países de mayoría católica, hay personas de otras denominaciones y religiones y, de hecho, las personas con poca o ninguna religiosidad son mayoría. No tiene sentido intentar hacer creer a tus hijos que "todos hacen como nosotros". No es así, y enseguida se darán cuenta. Y llegará el momento, al crecer, en que tomará sus propias decisiones sobre religión. Es bueno que desde niño pueda dialogar, en un entorno moderado, con personas de otras creencias. También es bueno que vea que hay otras parroquias donde las cosas se hacen de otras maneras.

9. Dile que comparta la fe con sinceridad y humildad
Nuestra sociedad pretende hacernos creer que ya casi no hay tabúes, excepto hablar de la propia fe con otras personas. Hemos de enseñar a nuestros hijos a que puedan hablar de su fe sin complejos ni vergüenzas: creemos que es buena, bella y verdadera y la queremos compartir. Hemos de ayudar al niño a poder expresar por qué cree y en qué cree. Y ha de poder hacerlo con sinceridad y también con humildad. La fe da alegría y un terreno firme: no debe dar soberbia.

10. Se necesita una aldea para educar... dásela
"Se necesita una aldea para educar un niño", dice un refrán africano que se cita mucho. En lo religioso es especialmente cierto: la fe se transmite en comunidad. En ella vemos que personas distintas (varias edades, procedencias, estilos) creen todas las mismas verdades, cada una con sus acentos. Ese testimonio colectivo fortalecerá la fe de tus hijos. Hay que buscar esa comunidad.

Por supuesto, se podrían añadir muchas más cosas eficaces, pero ¿no son estas 10 un comienzo importante?

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

 

Publicado por ALFRE306 el 29 de Diciembre, 2017, 16:59 | Referencias (0)

¿Es fácil ser joven?

5 actitudes retro que no te caerían nada mal


Por: Jessica Ponce | Fuente: New Fire




La realidad es que ser joven no está fácil. Siendo bien honestos tú y yo podemos decir que en efecto aquella frase de nuestras mamás y abuelitas es más cierta hoy que nunca, “en mis tiempos, esto no se veía”. No es que yo concuerde con que todo lo nuevo es escandalizante, pero a veces entiendo un poco a las abuelitas cuando yo misma siento un poco de añoranza por los viejos tiempos de mi infancia y temprana juventud.

Así que a manera de hipótesis quisiera tocar 5 puntos que me parece pueden ser relevantes para ti, un joven como cualquiera que de vez en cuando se atreve a pisar un sitio como el de New Fire para refrescar un poco su mundo interior. Porque estarás de acuerdo conmigo que antes teníamos más oportunidades para encontrarnos con el mundo y con nosotros mismos, pero debido a los siguientes ajustes en la sociedad, es posible que el modelo de convivencia se haya modificado.


1.- El ciclo de la conexión perpetua no existía

En tiempos de mis padres cuando un niño se aburría en casa, le daban permiso para salir a la calle o lo sacaban al jardín a que jugara con sus vecinos o hermanos. Hoy si estamos fastidiados del trabajo, no queremos prestar atención en clase o nos está enfadando la radio del coche, sacamos algún tipo de pantalla para despejar el aburrimiento. ¿Pero no les ha pasado que luego se aburren de las distracciones que supuestamente combaten el aburrimiento?

Por lo menos a mí me pasa que me salgo de la realidad material porque según yo quiero entretenerme un rato, pero después de 5 minutos de hacer scroll por las redes sociales o jugar con cualquier aplicación de destreza mental, ya quiero cambiar otra vez de actividad y prefiero cerrar mi dispositivo móvil.



Pareciera que no podemos vivir sin algo electrónico en la mano, ya sea porque pasamos horas frente a la computadora del trabajo o porque constantemente revisamos el teléfono, nos la pasamos a la expectativa de una notificación, un aviso o un timbrazo que nos indique que seguimos conectados. Mi percepción es que el exceso de esa conectividad al final acaba aburriéndonos también. Hagan el ejercicio y verán cómo a veces regresamos a donde empezamos y el ciclo se repite una y otra vez. Pasamos del mundo que percibimos materialmente, a las esferas electrónicas portátiles que solo requieren de señal de wi-fi para atraparnos una vez más bajo el deseo de vivir eternamente conectados.
2.- La presión por el éxito no era tan estresante

Antes sacar un 10 en la mayoría de tus materias era suficiente, mamá y papá te felicitaban y te llevaban a comer un helado. Ahora, los colegios compiten a nivel regional y estatal para ver quién puede publicar primero que es acreedor de tal o cual reconocimiento por la “calidad educativa” que sus alumnos demuestran haber recibido. ¡Y ni hablar de el constante deseo por compartir algo en redes sociales donde se note que eres maduro, tienes solvencia económica y además sales guapísimo en tus fotos!

Mis padres se casaron a los 21 años, sin casa, sin dinero ahorrado en el banco y sin un trabajo fenomenal. Al año tuvieron a mi hermana mayor y luego llegué yo. Una pareja de 23 años con 2 hijas pequeñas y sólo 1 salario; obviamente no tenían en abundancia pero era suficiente para salir adelante. En cambio, las expectativas para el matrimonio de hoy implica que hagas una fiesta de bodas de ensueño, que tengas un piso rentado al centro de la ciudad, que cuentes con ahorros para viajes al extranjero y un buen trabajo donde se asegure el crecimiento laboral sostenido. ¡Si mi esposo y yo nos hubiéramos esperado a tener todo eso, nuestra boda la hubiéramos planeado para 2020!

Es verdad, poco a poco se derrumban los estereotipos que etiquetan a las mujeres solteras después de sus 30s como quedadas; si no me crees lee el artículo titulado “Me dejó el tren”, o bien, ve el video sobre “13 razones para no casarse”. Pero aún así creo que  se le cargan unas expectativas sociales carísimas a la idea del matrimonio y pienso que por eso luego muchas personas lo encuentran inalcanzable. ¡Por favor jóvenes! acuérdense que se trata de ensuciarse las manos para construir una vida juntos. De luchar para conseguir lo que se ha soñado, no de buscar pareja que tenga la vida 100% solucionada antes de que nos conozca.


3.- La paciencia se practicaba a diario

Desde la comida, oír tu canción preferida, ver tus fotografías o el poder ver tu película favorita; todo implicaba saber ES-PE-RAR. Tocaba regresar los VHS y darle vuelta al cassette si deseabas volver a ver o escuchar algo. Ibas de viaje y si te tomabas fotografías, a la vuelta había que esperar a que tus padres las llevaran a revelar y luego verlas una por una deseando que por favor tu pose haya salido tal y como lo habías imaginado.

Hoy la comida rápida, los medios como YouTube y FB hacen que ni siquiera tengas que dar clic para volver a ver el video que tanto te ha gustado. Las tiendas en línea y bibliotecas digitales te resuelven la vida, ya sea que necesites encontrar información para una tarea o que te interese descubrir a un artista nuevo. Olvídense de que los niños de ahora sepan que era eso de las enciclopedias, Encarta o esperar escuchando el sonidito de AOL para conectarse a internet usando la  línea telefónica de casa.

Veamos un video para comprobar este punto desde la perspectiva infantil:

4.- El silencio no daba tanto miedo

Cuando te mandaban a tu cuarto y no había más que tu cama, unas cuantas muñecas o carritos y un librero… no quedaba de otra que darte un tiempo en silencio. Por mera circunstancia nos tocaba reflexionar, descansar viendo el techo o darnos unos minutos para pensar en lo que habíamos hecho en el día: qué nos había gustado, lo que aprendimos en clase o lo que más nos llamara la atención dentro de los pensamientos que vagaban la cabeza en ese momento.

Para mi por ejemplo, no es tan difícil comprender eso de “meditar” en silencio, porque por suerte me tocó pasar horas en silencio cuando hacíamos viajes en automóvil a la playa con toda mi familia, o simplemente no tenía en mi cuarto 2 ó 3 aparatos con los que distraerme cada vez que entraba a estar a solas. Ya quiero ver que ahora eso de estar en silencio nos salga de natural después de llevar tantos años acostumbrados al uso del internet y la vida con ayuda de tecnología.


5.- Había un sentido de necesidad del otro

Cuando no había respuestas tecnológicas para todo, existía una necesidad de rodearse de personas y autoridades que aportaran a la vida propia. El diálogo cara a cara era el medio para compartir historias. Lo que convencía a los demás era el verte a los ojos y escuchar las palabras que salían de tu boca.

Se necesitaban amigos buenos para tener discusiones interesantes, maestros sabios que te enseñaran sobre lo que en sus años de experiencia habían aprendido. La información provenía de libros, mismos que se escribían por personas que pasaban años reflexionando sobre un tema específico. Ahora un clic o activar al teléfono para dictar nuestra pregunta basta para saciar la necesidad de convivencia con los otros.

No sólo desde el punto de vista de la información nos hemos visto afectados, sino también ante las capacidades de socialización que anteriormente se promovían por la limitación de los medios de comunicación. Ahora no conocemos al vecino, ni sabemos qué problemas tiene, pero somos capaces de colgarnos de su red de internet inalámbrico. No leemos las diapositivas expuestas en clase pero sí podemos leer cientos de Tweets compuestos sólo de 140 caracteres. ¿Apoco no?
 

EN CONCLUSIÓN

La tecnología  que un día creímos que nos facilitaría la vida no solo vino a hacer eso, sino también trajo consigo efectos secundarios. El precio de la globalización informática me parece caro. El mayor problema para mi es que estamos separando al hombre del hombre y creo que ese es el costo más alto que se ha pagado por utilizar medios que aparentemente nos “conectan” al contenido generado a nivel mundial, pero nos alejan de aquellos que día a día participan en nuestra historia de vida.

Pienso que el tiempo dedicado a las cosas en vez de a los otros, nos roba parte de la vida misma. El aburrimiento proviene de nuestra incapacidad por asombrarnos por lo que sucede delante de nosotros. Las impresiones digitales no se comparan a las sensaciones físicas y emocionales que provienen de la convivencia humana.

Mi propuesta puntual -menos pantallas y más cara a cara-. Date la oportunidad de no pasar de largo al vecino, al compañero de trabajo o al amigo que hoy tienes la oportunidad de descubrir si tan solo le dedicas un poco de tu tiempo. No todo tiene que ser agradable, chistoso o espectacular. La vida tiene una gama inmensa de sensaciones que se pueden vivir, atrévete a descubrirlas.

 

Publicado por ALFRE306 el 28 de Diciembre, 2017, 18:59 | Referencias (0)

Cómo explicarle a un adolescente algo de Dios

Si eliges que Dios no existe, no leas esto


Por: CoronelPakez | Fuente: Religión en Libertad



Empecemos por el principio y tienes que elegir: Dios existe o Dios no existe. No hay opciones intermedias, del mismo modo que no hay opciones intermedias para el sistema binario "1-0" de la informática y la inteligencia artificial. El concepto de vaguedad no se puede aplicar a la robótica ni al ser humano porque lleva a un infinito de posibilidades, y la duda es el planteamiento binario por excelencia: preguntar o dudar es exponer y enfrentarse a una elección. No decidirse es inviable en el mismo sentido en que no avanzar es retroceder.

El mundo no deja de moverse.

Volvamos a Dios. Si eliges que no existe, deja de leer ahora mismo. No lo podrás demostrar. Has elegido la fe de no creer. Nadie ha podido demostrar que Dios no existe. Pero punto final. Haz lo que quieras, menos criticar a quienes sí que creen en Dios, porque ellos están como tú: no lo pueden demostrar.

Supongamos que crees en Dios. ¿En qué Dios? Si hay muchos, por definición, no son Dios. Pueden ser dioses, en el sentido de seres espirituales más o menos poderosos y más o menos creados o engendrados o procedentes de algo o alguien.

Si tampoco crees en el mundo espritual, también puedes dejar de leer. Piensa tan solo que la ciencia empírica conoce el 10% escaso del universo; el resto dice que es "materia oscura" para ocultar que no tiene ni idea de qué está hablando.

Si hay muchos dioses, pues, no son Dios en el sentido de causa primera increada de todo lo creado. Que la materia sea eterna es muy improbable porque tiende a la muerte, a la descomposición, a la corrupción -al mal- y a la nada. La energía se transforma hasta que desaparece: un ser humano reducido a polvo tras la muerte deja de ser energía y, por supuesto, deja de ser y de ser humano. El mal, la corrupción de lo vivo -lo bueno-, lleva en consecuencia a la nada. Y la nada no puede crear nada.

Lo vivo es bueno. Nadie quiere morir y todos queremos ser felices. La felicidad ¿qué es? ¿De dónde surge este deseo? ¿La música de Bach está en el piano? ¿La de Clapton en la guitarra? No. Y tampoco está en la partitura. La música existe en la acción de tocar música.

Dios es análogo a la música. El espíritu, también. Las neuronas y la química cerebral son el equivalente del piano, la guitarra o la partitura. La partituta es el ADN, en el caso de los seres vivos.

El espíritu, dice el Dios cristiano, "da la vida, la carne no sirve para nada". Esto es como decir: "el músico hace la música cuando toca, el piano solo no sirve para nada".

Dios, entonces, para ser Dios tiene que ser eterno, infinito, creador e increado; omnipotente y omnisciente; único en su simplicidad, porque si es divisible es corruptible y por lo tanto ya no sería Dios. Dividir, trocear, es igual a morir, a separar cuerpo y espíritu: separar es corromper. El mal es corrupción del bien.
Un bien absoluto -Dios- no puede ser corruptible. Es "1" o es "0", como decía al principio. No hay término medio, ni para Dios ni para la vida. No se está muerto a medias, ni vivo a medias.

Este Dios puede tener muchos nombres pero solo hay tres religiones que lo identifican como único, eterno, infinito y todopoderoso: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

Este Dios, siguieno el esquema 1-0, ha dicho: "el que no está conmigo está contra mí". No se está con Dios a medias. Si no se está con Él, bien absoluto o "1", se está con el mal o "0". El mal tiene distintas formas también espirituales, y se llaman demonios.

Estos demonios han tomado y toman diversos nombres a través de la historia: en Babilonia, en Egipto, en Roma o en Cuzco y México; en la India o en Japón. De Anubis a Quetzalcoatl, de Baal a Luzbel; de Gaia a Moloch.

Buscan que se les adore a través de sacrificios humanos -niños, por ejemplo- o prácticas que reducen a la persona a una nada que es un suicidio espiritual: ni sufro, ni amo, ni pienso, ni siento. La nada es "0".

Las técnicas para llegar a esa nada son varias: yoga, reiki, meditación trascendental o drogas; chamanismo, magia -toda es negra- y brujería. En todos estos casos, el espíritu del mal se introduce en la persona y la destruye.

La prueba de que es el espíritu del mal consiste en que, en casos extremos, necesitan exorcismos y tienen reacciones violentas ante la presencia de sacerdotes u objetos sagrados cristianos.

La indeferencia o la burla de lo cristiano es un signo del mal.
Ningún buen creyente de una religión se burla del fiel de otra fe.
Ningún buen creyente desprecia a otro creyente.

Por consiguiente, no existen prácticas espirituales inofensivas e inocuas: o te llevan al Dios único de la paz y del amor, o te llevan a los dioses-demonios del egoísmo, la autosatisfacción, el vicio disfrazado de libertad y la esclavitud del mal.

El universo es binario: 1-0. Mal y Bien. Tú decides

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

 

Publicado por ALFRE306 el 27 de Diciembre, 2017, 17:20 | Referencias (0)

La esperanza y los propósitos de año nuevo

El balance final del año, para conocernos mejor


Por: Raúl Espinoza Aguilera | Fuente: Red de Comunicadores Católicos



 

Siempre que concluye un año, resulta oportuno hacer un examen de nuestras propias acciones y logros realizados a lo largo de los doce meses. Cualquier persona que tiene un negocio, habitualmente suele hacer un balance general de su empresa.

El actuar humano tiene sus claroscuros: aciertos y errores; metas realizadas y fallos cometidos; días luminosos y decisiones acertivas; noches oscuras, de borrascas y equivocaciones en las que se incurrió.

Hay quienes temen enfrentarse a hacer un balance de su propia vida por miedo a desanimarse o dejarse abrumar por sus errores y caer en el pesimismo.

Pero es importante tener la valentía de poner en claro nuestras actuaciones con la finalidad de conocernos mejor. Además, definir cuáles son nuestras cualidades y virtudes y cuáles nuestros puntos flacos. Y con base a ese examen, fijar metas y objetivos para el año venidero.



Para ello hay que conservar la esperanza y el optimismo. Todos tenemos defectos –y algunos bastante evidentes- pero lo fundamental es luchar contra ellos. Así el iracundo tiene que esforzarse por ser paciente y sereno; el soberbio, por ser humilde; el codicioso, por ser más desprendido de los bienes materiales; el envidioso, por alegrarse ante el bien de los demás; el perezoso, por ser más diligente y eficaz en su trabajo o en el estudio; el destemplado por ser más sobrio y mesurado en el beber, el comer, etc.

Es necesario -como los buenos atletas- mantener un espíritu deportivo y alegre en esa lucha diaria. Sabiendo que para crecer en una virtud o erradicar un defecto concreto no se logra “por arte de magia” ni de la noche a la mañana, sino que es tarea de muchos años o incluso de toda una vida.

El pensador Romano Guardini decía –con sabiduría- que tenía capital importancia para no desenfocar el sentido de la existencia, ser profundamente feliz y no caer en la desesperación: el aceptarse a sí mismo; aceptar a los demás como son y aceptar la realidad circundante tal y como se nos presenta. Sin duda, es una invitación a ser realistas y a partir de esos hechos, intentar mejorarlos dentro de lo humanamente posible.

El que pone su fundamento en Dios vive de la esperanza ya que esta virtud es fuente de alegría y permite soportar con paciencia los sufrimientos y penas. Sobre todo, porque se tiene el convencimiento de ser su hijo muy querido, y entonces, se tiene la seguridad de que, si se da una buena batalla por mejorar, Él pondrá el incremento para lograr esas metas y anhelos en cada una de nuestras vidas.

 

Publicado por ALFRE306 el 26 de Diciembre, 2017, 15:49 | Referencias (0)

Hoy nos ha nacido el Salvador

Brilla una Luz de Esperanza


Fuente: Catholic.net



Isaías 9, 1-3, 5-6 “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz”

Salmo 95: “Hoy nos ha nacido el Salvador”

Tito 2, 11-14: “La gracia de Dios se ha manifestado a todos los hombres”

Lucas 2, 1-14: “Hoy nos ha nacido el Salvador”

 



 “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció” (Is 9,1). Son las palabras que en el ambiente de recogimiento y alegría escuchamos en la noche de Navidad. Es el grito de Isaías que, en medio de las dificultades de Israel, pregona la esperanza a un pueblo oprimido y amenazado, doblegado y al borde de la desesperación. Es también el anuncio lleno de fe y de esperanza que nosotros queremos enviar a todos los hombres y mujeres de nuestro pueblo que, a pesar de la oscuridad y de las sombras por las que caminamos, siguen sembrando ilusiones, llenando de luz, construyendo y reconstruyendo nuestras comunidades.

 

Los tiempos de Isaías no eran optimistas ni muchos menos. Sin embargo, anuncia a su pueblo la gloria tras la humillación, la luz en medio de las tinieblas y una inmensa alegría.  En la tiniebla, símbolo del caos e imagen de la muerte, surge repentina la luz, como una nueva creación. Algo milagroso que aún no se explica, pero que va brotando y haciéndose realidad. Como el retoño de un vetusto árbol, que poco a poco aparece y va creciendo,  tierno y débil, pero lleno de vigor.

 

Hoy también, en este día de Navidad, en medio de un mundo devastador, en medio de inseguridades e injusticias, por encima de todas las catástrofes, naturales o provocadas por el descuido humano, queremos alzar nuestra voz para anunciar que no todo está perdido. Queremos alentar la lucha sincera de quienes promueven la justicia y la paz. Queremos unir nuestras manos y nuestras fuerzas a quienes llevan luz y esperanza a nuestro mundo.

 

Los motivos que Isaías presenta para este gran gozo son: la conclusión de la opresión, que permite el gozo de la cosecha, y el fin de la guerra, que aleja el yugo opresor.

 

¡Cómo quisiéramos hoy poder decir que la corrupción, la discriminación, la pobreza, la miseria y las guerras han concluido! Nos gustaría afirmar que no hay más yugos opresores, y que tenemos la sana alegría de sabernos todos hermanos. Pero no; no han concluido, ni mucho menos, todas estas desgracias que sufre nuestro pueblo. En cambio, podemos afirmar que hay hombres y mujeres que, llenos de esperanza, continúan luchando por un mundo nuevo, y que hoy se ven fortalecidos por las palabras del Señor, que a través de Isaías nos dice: “No temas, que yo estoy contigo; no te angusties, que yo soy tu Dios: te fortalezco y te auxilio y te sostengo con mi diestra victoriosa... No temas, gusanito de Jacob, oruga de Israel; yo mismo te auxilio” (Is 41,10.14).

 

Así nos sentimos: “gusanito... oruguita”, pero en manos del Señor. Por eso soñamos  que nuestros campos producen lo necesario y que sus productos son valorados, y así no sea necesario emigrar para sobrevivir. Anhelamos una mesa llena de alimentos y de bienes, para que todos y todas puedan saciar su hambre de manera digna. Soñamos que todos los hombres y las mujeres son dignamente respetados. Miramos en el futuro a nuestros pueblos  reconocidos, queridos, y construyendo su propia historia. ¡Entonces será plena nuestra alegría!

 

 “Porque un niño nos ha nacido” (Is 9,5). El Niño recién nacido es la máxima expresión de este sueño. Si ha terminado la opresión, si ha concluido la guerra, es porque ha nacido un Niño. Ha aparecido la luz. A lo largo de toda la historia de la Biblia, la luz significa la presencia de Dios, desde el primer día de la creación, hasta el momento en que la Palabra, “que es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo”, se hace hombre y habita en medio de nosotros. Esta es la razón de nuestra alegría y el motivo para seguir luchando: “Un Niño nos ha nacido”. Es Dios hecho hombre quien cambia nuestra oscuridad en luz. La mayor presencia de Dios es hacerse carne como nosotros.

 

Al igual que los pastores, hoy nosotros nos vemos sorprendidos y  “la gloria de Dios nos envuelve con su Luz”. Y a la luz de este Niño, todo cambia. Las tinieblas no pueden vencer a la luz. El egoísmo, la ambición, la corrupción, por grandes que sean, no lograrán vencer a la luz. ¡Esta es la razón de nuestra esperanza! Nuestros pobres esfuerzos están unidos a la debilidad y pequeñez del Niño que se acurruca  en los brazos amorosos de María. Pero con este Niño, “Consejero admirable”, “Dios poderoso”, no tendremos miedo. Él hace nacer en nosotros la verdadera esperanza. Por eso hoy nos unimos a todos los hombres en la esperanza. ¡Ha nacido un Niño, que es nuestra esperanza!

 

El dinamismo de la esperanza cristiana llega sobre todo a los más pequeños y los transforma; los impulsa a construir una nueva sociedad. La esperanza viva es la fuerza milagrosa que nos libra de todas las trampas del desaliento, del círculo vicioso de la queja inútil, de la crítica destructora o de la indiferencia estéril.

 

Es hermoso ver cómo los más sencillos, dejando a un lado las frustraciones amargadas, se ponen a construir, y llevan luz y esperanza a todos sus hermanos. El gusanito y la oruguita están construyendo la Nueva Casa, donde todos seamos hermanos y donde todos podamos vivir dignamente.

 

Que unidos a este Niño “que nos ha nacido”,  construyamos todos juntos el Reino de Dios. Que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres y mujeres, y que su amor se extienda a toda la tierra.

 

“Dios todopoderoso, concédenos que, al vernos envueltos en la luz nueva de tu Palabra hecha carne, hagamos resplandecer en nuestras obras la fe que haces brillar en esta Navidad”.

 

Publicado por ALFRE306 el 25 de Diciembre, 2017, 16:44 | Referencias (0)

“Las paradojas de la Nochebuena”

Comentario litúrgico de Nochebuena, 24 de dic. de 2017

Natividad © Cathopic

Natividad © Cathopic

Nochebuena
Ciclo B
Textos: Is 9, 1-3, 5-6; Tit 2, 11-14; Lc 2, 1-14


Idea principal: Las paradojas de Dios en esta Nochebuena.

Síntesis del mensaje: Dios hecho hombre. El Eterno descendió al tiempo. El Inabarcable e Infinito cabe en los brazos de María. La Palabra del Padre en silencio. El Inmensamente Rico recostado en un pesebre y envuelto en unos pañales. El Alimentador del género humano pendiente del pecho de María para no morir. El Fuego ardiente de caridad tiritando de frío en esa noche helada de invierno. El Deseado de las naciones rechazado; y como no había lugar para él en el mesón de este mundo humano, tuvo que nacer en una cueva de animales.

Puntos de la idea principal:

En primer lugar, ¿por qué y para qué de esta paradoja? Porque se cumplió el tiempo, el “kairós” pensado por Dios desde toda la eternidad para reconquistar al hombre caído y hacerle entrar en la luz (primera lectura). Y todo por pura benignidad de Dios, para convertirnos en pueblo suyo (segunda lectura), para devolverle su gloria y traer la paz tan deseada a toda la humanidad (evangelio). Paz con esa densidad bíblica: bienestar, prosperidad, desarrollo, alegría, justicia. Paz que es armonía entre hombre y hombre; entre hombre y cosmos; entre hombre y Dios. La paz es la definición misma de Cristo, “Príncipe de la paz”. Paz es vida, amor, salvación, donación. “No apaguemos la llama ardiente de esta paz encendida por Cristo” (François Mauriac).

En segundo lugar, ¿cómo fue esta paradoja? En la sencillez de los personajes: una doncella humilde y pura; un casto varón, justo y sin dinero; y un niño indefenso toda candor y ternura; unos pastores pobres sin poder, sin influencias ni títulos, que vivían a la intemperie y en vida seminómada. En la sencillez del lugar: no en la Jerusalén prestigiosa y religiosa, sino en la pequeña ciudad de Belén, lugar del pan; ese pan tierno de Jesús que necesitará cocerse durante esos años de vida oculta y pública, hasta llegar al horno del Cenáculo y Calvario; y llegará a nosotros misteriosamente en cada misa. En la sencillez de la cueva miserable de animales porque los humanos no le dieron posada. En la sencillez de la noche, sin estruendos de cohetes, bengalas y fuegos artificiales. 

Finalmente, ¿a cambio de qué esta paradoja? De que nuestros ojos le miren con ternura y le sonrían, y así de nuestros ojos caigan las escamas de nuestras miopías. De que nuestros labios le besen y queden así purificados, libres de mentiras y palabras indecentes. De que nuestros brazos le acojan, y queden bien fortalecidos para sostener al caído en el camino. De que nuestras manos le acaricien y se abran a la generosidad con los que sufren y estén necesitados. De que nuestra rodillas se doblen y le adoren en la oración como Dios y Señor. De que nuestra corazón sea un dulce mesón donde invitar a Jesús.

Para reflexionar: Con san León Magno reflexionemos: “No puede haber lugar para la tristeza, cuando nace aquella vida que viene a destruir el temor de la muerte y a darnos la esperanza de una eternidad dichosa. Que nadie se considere excluido de esta alegría, pues el motivo de este gozo es común para todos; nuestro Señor, en efecto, vencedor del pecador y de la muerte, así como no encontró a nadie libre de culpa, así ha venido para salvarnos a todos. Alégrese, pues, el justo, porque se acerca a la recompensa; regocíjese el pecado, porque se le brinda el perdón; anímese el pagano, porque es llamado a la vida”(Sermón I sobre la Natividad, 1-3).

Para rezar: Terminemos con esta oración: “Niño del pesebre, pequeño Niño Dios, hermano de los hombres. El alma se me llena de ternura y el corazón de dicha, cuando te veo así, pequeño, pobre y humilde, débil e indefenso, recostado en las pajas del pesebre. Enséñame, Jesús, a apreciar lo que vale tu dulce Encarnación. Ayúdame a comprender el profundo sentido de tu presencia entre nosotros. Haz que mi corazón sienta la grandeza de tu generosidad, la profundidad de tu humildad, la maravilla de tu bondad y de tu amor salvador. No te pido entender las paradojas de Belén sino de saborearlas con el corazón extasiado en fe y gratitud”.

Cualquier sugerencia o duda pueden comunicarse con el padre Antonio a este email: arivero@legionaries.org

 

Publicado por ALFRE306 el 24 de Diciembre, 2017, 11:20 | Referencias (0)

Importancia de la relación papá-bebé

Si eres papá de un bebé: gózalo y vive muy de cerca estos años.


Por: Lucía Legorreta de Cervantes | Fuente: yoinfluyo.com



No hay duda que cuando el papá se relaciona con los niños de manera cálida, los pequeños crecen más seguros, no solo con respecto a la vida, sino consigo mismos.

Relación Papá y bebé

Mamá y Papá son diferentes.

De la misma manera que un recién nacido empieza a formar un lazo afectivo con su mamá unas horas después del nacimiento, también va desarrollando un lazo, aunque diferente con su papá. Desde el primer momento el bebé experimenta a su papá como alguien diferente de mamá en apariencia, tamaño, olor, textura, sonido y presencia.

Papás y mamás interactúan con sus bebés de manera muy diferente. Cuando el estilo de papá es divertido y cariñoso, complementa al estilo de mamá que tiende a ser más verbal y tranquilizador. Las mamás dedican más tiempo a cargar a sus bebes, a tocarlos y a platicar de manera suave y con bajo perfil.



Las diferentes cualidades de ambos, proveen un balance muy sano a los niños, una diversidad de estimulación y de aportación a su vida afectiva.

Sentido de independencia.

Los papás ayudan a los niños a forjar una identidad fuera de la relación íntima mamá bebé, de la fusión. A lo largo de las primeras semanas y meses, papá se convierte el segundo más significativo de la vida del bebé.

Poco a poco va aprendiendo con papá acerca de las primeras transiciones, separaciones, idas y venidas. Esto lo ayuda a desarrollar una imagen mental de alguien que se va y viene y sin embargo se puede confiar en él a pesar de no estar presente todo el tiempo.

Cuando llegan los dos años, los pequeños con frecuencia buscan en papá una fuente de diversión y aventura. A través del juego rudo con papá, el niño aprende a tomar riesgos y a resolver problemas físicos, lo cual ayuda a su sensación de maestría sobre el mundo. Esto lo va preparando para enfrentar retos posteriores.


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Socialmente hablando, los hijos de papás atentos y cariñosos, tienden a generar que el niño tenga amistades más sólidas. Aparentemente, el juego físico, rudo, contribuye no solo a su independencia sino a su vida social.

Generalmente son más populares en la escuela y tienden a tener más amigos. El juego rudo también les enseña los límites del mismo. Desarrollan así auto control y códigos no verbales que les servirán en el patio de recreos.

Confianza y flexibilidad.

Los niños que pasan mucho tiempo con sus papas tienden a adaptarse mejor a nuevas situaciones. Aprenden a adaptarse al estilo de papá y mamá, sintiéndose seguros en ambos casos.

Desarrollo intelectual.

Los papás que participan en la crianza, estimulan el deseo de aprender y de tener logros. Estudios han demostrado que el desempeño escolar es muy superior cuando los niños vivían con papás cálidos y cercanos, a diferencia de aquellos que vivían con papás autoritarios y fríos.

También se ha demostrado que a las niñas les va mejor en matemáticas cuando papá estaba dispuesto.   

La conducta compasiva también puede derivarse de papás empáticos y cálidos. En un estudio de Harvard se encontró que la compasión estaba más relacionada con papá que con mamá.

Impacto especial en las niñas.

Muchos estudios han demostrado que las hijas que reciben estímulo de sus padres para hacer deportes tienden a tener mejor desempeño. Papá tiene un rol especial con su hija, afirma su orientación sexual. Los papás indiferentes, que no se involucran o son hostiles, no ofrecen un buen modelo. Posteriormente les costará trabajo relacionarse con hombres en la vida.

Para que lo anterior se dé, es muy importante que la mamá le proporcione espacio al papá para involucrarse.

Algunas veces las mamás, temerosas de ceder el control, de manera inconsciente, limitan el acceso de papá a los niños. Esto puede causar resentimiento y eventualmente dejaran de intentar.

Es recomendable dar el espacio, compartir los retos de la crianza, decisiones acerca de cuidados y escuela. Evitar los reclamos y compartir los errores, así como proveer refuerzos positivos a todo lo que hacen bien.

¿Qué pasa cuando no hay papá?

Sabemos que en muchas familias el papá está ausente. En muchos casos, los problemas afloran en la adolescencia.    

Es recomendable contar con la comunidad, vincular a los niños a figuras masculinas cálidas como el abuelo, tíos, maestros.

Si eres papá de un bebé: gózalo y vive muy de cerca estos años. El tiempo pasa volando y cuando menos lo esperes, tu bebé será ya un joven independiente.

Publicado por ALFRE306 el 22 de Diciembre, 2017, 17:30 | Referencias (0)

De Enamorados a Amados

Y tú, ¿ya estás preparado para amar?


Por: Francisco Peralta Dávalos | Fuente: Catholic.net



 

“Casi todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar”, así comienza la canción “Amar y querer” compuesta por Manuel Alejandro y famosa en su interpretación por José José. Las siguiente línea de la canción dice “Y es que amar y querer no es igual”, de las líneas mencionadas podemos hacernos dos preguntas bastante interesantes: si amar y querer no es igual, ¿cuáles son las diferencias entre uno y otro? y ¿por qué pareciera que, efectivamente, muchos saben querer y pocos amar?


Tal vez la respuesta se encuentre en que cuando nos enamoramos, nuestro cerebro se encarga de la producción de algunas sustancias las cuales son responsables de la característica sensación de bienestar, de una aparente “felicidad” que pareciera emanar del simple hecho de escuchar o de ver a la pareja, incluso, en muchas ocasiones, del  simple hecho de pensarla.


Los dos principales neurotransmisores involucrados en el proceso y la etapa del enamoramiento son la Feniletilamina (FEA) y la Noradrenalina, de tal manera que podemos afirmar que cuando estamos enamorados, nos encontramos bajo el influjo (de manera natural) de algunas sustancias que nos hacen percibir la realidad de una manera un tanto distinta y nos hacen pensar y actuar de cierta manera que normalmente no haríamos.
El enamoramiento es finito en cuanto a que esta etapa, en promedio, no suele pasar de los dos años, es decir, la sensación de bienestar y “felicidad” producida por los procesos neuro-químicos de nuestro cerebro se termina, el enamoramiento acaba y nos enfrentamos a la “realidad”. Es en esta etapa crítica en la que muchas parejas terminan la relación, principalmente las que basaban su relación al nivel de las sensaciones simplemente.


El Amor, a diferencia del enamoramiento, no se encuentra definido o determinado por neurotransmisores; éste se vale principalmente de un acto de voluntad, de ver al otro tal como es, una persona con virtudes y defectos, a la cual elijo de manera libre donarme y entregarme, compartiendo un proyecto de vida en común. “El verdadero amor comienza cuando termina la euforia y las personas sienten un deseo profundo de tener intimidad y de ser amadas”, apunta muy bien Gary Chapman.




Dicho lo anterior, nos damos cuenta de las diferencias entre estar enamorado y amar, y cómo es que el enamoramiento es solo la antesala del amor, etapa muy importante, pero la más “sencilla” de conllevar como pareja. Amar implica mayor complejidad en cuanto a que es necesario el desarrollar herramientas adecuadas para la solución de conflictos, para lograr una adecuada convivencia y la búsqueda de metas en común para así tener una sana relación. Para amar se necesita un cierto grado de madurez personal.
Y tú, ¿ya estás preparado para amar?

Publicado por ALFRE306 el 21 de Diciembre, 2017, 17:31 | Referencias (0)

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