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Enero del 2017


Estudio prueba que el embrión guía su propio desarrollo con autonomía de la madre desde el primer

Para cuando el embrión da señales de existencia, ya hace tiempo que es un organismo autónomo.


Por: n/a | Fuente: Religion en Libertad



Cuando el cigoto recién fecundado comienza a dividirse y avanza hacia la implantación, lo hace de forma autónoma e independiente de la madre, lo que le otorga todas las características de la personalidad. El experimento que lo demuestra ha sido publicado en Nature Cell Biology bajo el título "Auto-organización del embrión humano en ausencia de tejido materno". Y lo comenta en The Public Discourse con todas sus implicaciones Ana Maria Dumitru, alumna del selectivo programa de investigación biomédica de la Geisel School of Medicine del Dartmouth College de Cleveland (Ohio, Estados Unidos).

Lo reproducimos por su excepcional interés en cuanto a la evidencia científica de la condición humana del embrión, autónomo respecto a la madre, y su correlato en los derechos del no nacido como persona desde la concepción. El argumento abortista "hago con mi cuerpo lo que quiero" queda aún más debilitado: el cigoto no es "cuerpo" de nadie sino de sí mismo.

CIENCIA, AUTONOMÍA EMBRIONARIA Y CUÁNDO COMIENZA LA VIDA HUMANA
¿Cuándo comienza la vida? Según el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, ciertos políticos (incluido el presidente Barack Obama) y diversas otras fuentes, todavía hay mucho debate en el ámbito científico y médico como para responder a esa ardua cuestión. Una versión popular es decir algo así como “Está por encima de mis conocimientos responder eso” o “Si los científicos aún lo debaten, ¿quién soy yo para especular?”.

La verdad es que la ciencia ya ha respondido a esa cuestión, alto y claro. Realmente es muy sencillo. Coges un óvulo de una mujer y un espermatozoide de un hombre. El espermatozoide entra en el óvulo. Y ahora tienes una célula con todo el material genético necesario para cualquier cosa que un ser humano pueda querer alguna vez.

Pero incluso esto puede no ser suficiente para convencer a los escépticos. Hace unos meses, me encontraba debatiendo con algunos colegas sobre cuándo comienza la vida y la autonomía del embrión temprano. Me sorprendió escuchar que todavía se remitían al lema partidista: “Al principio es solo un conjunto de células”. En el laboratorio donde trabajo, estudiamos la división celular. Como científicos, mis colegas tienen que admitir que los embriones están hechos de células vivas, pero no aceptan que el embrión sea un organismo vivo. Si el embrión en sus primeros estadios es “sólo un conjunto de células”, entonces puedes justificar el aborto. Según esta lógica, no es un ser autónomo, y definitivamente aún no es una persona humana. Sólo son unas células creciendo en el cuerpo de la madre, por lo cual la madre puede optar por extraerse esas células si así lo desea.

Pero ¿cuándo se convierte esa nueva célula en un organismo autónomo? Si el embrión es realmente solo un conjunto de células, entonces esas células tienen que depender de una dirección externa para sobrevivir, ¿no? Si realmente es solo un conjunto de células, entonces esas células no tienen control ni autonomía. Un sencillo conjunto de células insignificantes y desorganizadas sería algo así como una colección aleatoria de células diferenciadas creciendo en un plato de plástico: pueden dividirse si tú las divides, pero carecen de estructura u organización interna.


La autonomía del embrión
Si definimos la autonomía de un organismo como la libertad respecto a un control externo, resulta que podemos identificar con precisión cuándo satisface un embrión la definición de autonomía: desde sus mismos inicios.

Un reciente estudio publicado por Marta N. Shahbazi y colaboradores en el Reino Unido demuestra que esa célula recién formada sabe qué hacer después de la concepción independientemente de si recibe o no señales del útero que lo acoge. Shahbazi y colaboradores demuestran en su estudio que un óvulo fecundado (también conocido como cigoto, “producto de la concepción”, embrión temprano o cualquier otro término descriptivo) es un ser vivo autónomo. Esta única y pequeña célula, con su contenido genético completo, puede comenzar a dividirse y crecer (y lo hace) incluso en un tubo de ensayo en una incubadora en el espacio cerrado de un laboratorio cualquiera.

 


Imagen: Nature Cell Biology, artículo citado.

Shahbazi y colaboradores descongelaron embriones donados a su grupo de investigación por una clínica de fecundación in vitro. Los embriones habían sido congelados tras la fecundación y cuando fueron descongelados se encontraban en diversos estadios del desarrollo de la primera semana (pre-implantación). Utilizando un sistema de cultivo in vitro diseñado por ellos mismos, Shahbazi y colaboradores dejaron crecer esos embriones hasta pasado el momento en el que normalmente se implantarían en el revestimiento del útero. E informaron de que esas células consiguen organizarse a sí mismas a pesar de no estar implantadas en un útero. Esto significa que, como sospechábamos, los embriones saben lo que se espera que hagan para vivir, e intentan vivir, estén en su madre o no. Como afirman los autores en el artículo, su sistema de cultivo “permite a los embriones humanos continuar la transición de pre-implantación a post-implantación in vitro, en ausencia de cualquier tejido materno”.

Programado para sobrevivir
La razón por la cual el estudio de Shahbazi es tan importante es que ellos no forzaron a esos embriones a dividirse, ni les dieron ninguna instrucción. Cuando en nuestro laboratorio trabajamos con células no embrionarias, nos referimos a ellas como “inmortalizadas”, porque han sido manipuladas de forma que continuarán dividiéndose cuando las hagamos crecer en platos de plástico en nuestras incubadoras. Pero en este experimento los embriones que crecen no fueron manipulados para obligarles a continuar. Crecieron por decisión propia.

Un embrión recientemente fecundado puede no saber si es o no “querido”, pero sí sabe que quiere vivir. De hecho, el embrión tiene dos grandes misiones desde el momento de su concepción: una es comenzar a dividirse, y la otra es viajar desde las trompas de Falopio de su madre hasta el revestimiento de su útero. El embrión necesita implantarse porque en sí mismo solo tiene recursos para un número limitado de días: necesita instalarse en el endometrio de su madre, rico en nutrientes, para conseguir más comida para el viaje. Por eso la mayor parte de los fármacos y dispositivos “anticonceptivos” actúan realmente como abortivos. Más que impedir que el esperma fecunde el óvulo, impiden que el embrión se implante correctamente. Sin los nutrientes que aporta normalmente la implantación, el embrión morirá. Pero, como han demostrado Shahbazi y colaboradores, si le aportas nutrientes al embrión, continuará luchando por la vida.

Ya sabíamos que el embrión en desarrollo se comunica con la madre mediante un intercambio de señales y nutrientes en el flujo sanguíneo, pero ahora sabemos que el embrión está programado para sobrevivir desde el primer día. Con su madre o sin ella, el embrión tiene el equipamiento necesario para dirigir su propio crecimiento. Y por eso, en ausencia de señales provenientes del útero materno, el embrión continúa por defecto su trayectoria de supervivencia, de crecimiento, pro-vida.


Es hora de revisar la investigación que destruye embriones
Las tremedas implicaciones de estos descubrimientos deberían hacernos revisar las premisas sobre las cuales permitimos que se lleven a cabo investigaciones sobre embriones humanos. Este estudio impide afirmar que el embrión en sus primeras fases no es un organismo o no es autónomo. De hecho, los autores se refieren a los “sucesos remodeladores críticos” de estos embriones como “embrio-autónomos”.

Y, sin embargo, incluso en dicho escrito chirría la yuxtaposición entre el texto del artículo y sus posicionamientos éticos. Este constraste ilustra vivamente la discrepancia entre lo que la ciencia está diciendo y lo que la gente prefiere escuchar. “La implantación es un peldaño en el desarrollo humano”, escriben los autores en la discusión de las conclusiones. “Se obtuvo el consentimiento informado de todas las parejas que donaron embriones sobrantes del tratamiento de fecundación in vitro”, reza la declaración ética. “Agradecemos a las pacientes la donación de sus embriones”, escriben los autores en los agradecimientos.

Por un lado, los datos muestran que estos embirones son seres humanos autónomos que simplemente están en un estadio temprano de desarrollo. Por otro lado, los criterios éticos y los mismos autores justifican la destrucción de esos embriones considerándolos propiedad de las parejas que los donaron. Los autores actúan como si la capacidad del embrión para el desarrollo humano, empíricamente verificada, no tuviese que traducirse en el reconomiento de la autonomía de los embriones humanos.

Ningún científico que haya estudiado células alguna vez podría decir que una célula que se divide no está viva. Y ahora, ningún científico puede alegar que un embrión en crecimiento carece de autonomía como organismo.

La siguiente cuestión es si la autonomía del organismo informa nuestra definición legal y ética de la personalidad.

Ya en 2008, mucho antes del reciente artículo publicado por Shahbazi, Robert P. George y Christopher Tollefsen remitían a otros estudios embriológicos en su libro Embrión. Una defensa de la vida humana. Allí razonaban así: “Nada extrínseco al desarrollo mismo del organismo actúa sobre él para producir un nuevo carácter o una nueva dirección de crecimiento”. Esta afirmación despertó críticas enseguida, como se puso de manifiesto en la reseña de William Saletan en el New York Times Sunday Book Review: “Nadie con un útero describiría así un embarazo”. Saletan insinuaba que George y Tollefsen habían manipulado los manuales de embriología para encajar la ciencia en su razonamiento. En aquel momento, muchos científicos veían el embrión en sus primeros estadios como parte de un sistema controlado por la madre, y quizá por eso había un cierto grado de incomprensión en el punto filosófico que destacaban George y Tollefsen.

Pero como George y Tollefsen y otros (como John Finnis y Patrick Lee) han explicado, la autonomía del organismo y la personalidad son términos intercambiables. George y Tollefsen destacaron que un organismo que tiene todas las capacidades para convertirse en una persona reconocible (y extra-uterina) ya es de hecho una persona, pues aunque las capacidades del organismo aún no se han desarrollado completamente, ya están presentes en el embrión temprano. La personalidad está determinada, alegaban, no por las potencialidades inmediatamente ejercitables, sino por las potencialidades radicales (de raíz). Pero un embrión humano tiene las mismas potencialidades radicales que el adulto humano totalmente desarrollado. Ambos son personas.

La respuesta de Saletan muestra la incomprensión habitual de esta distinción. Él supone que un embrión no reúne las condiciones para la personalidad. Esencialmente, no distingue entre funcionamiento biológico inmediato y personalidad. Y en consecuencia, Saletan alega que “no debemos [al embrión] el mismo respeto que nos debemos unos a otros”, llegando a esa conclusión mediante el tipo de razonamiento que encontramos en la analogía del roble y la bellota propuesta por Michael Sandel. (Brevemente: aunque todo roble fue antes una bellota, nadie pierde la cabeza cuando se pierde una bellota, aunque la bellota tenga la capacidad de convertirse en roble.)

Pero como señalan Robert George y Patrick Lee, valoramos las variedades del roble por su valor instrumental, y por tanto valoramos un roble más que una bellota, aunque ambas sean la misma entidad. Sin embargo, las variedades de la especie humana las valoramos por su valor intrínseco, y por tanto valoramos por igual todos los seres humanos en todos sus estadios de desarrollo. Los seres humanos no adquieren la personalidad en un momento de su desarrollo.

Ahora que el estudio de Shahbazi ha demostrado que, como argumentaban George y Tollefsen, el embrión temprano tiene todas las capacidades para desarrollar autónomamente su organismo, sería interesante saber si esto constituiría para Saletan una prueba suficiente para repensar su afirmación sobre la personalidad. La cuestión para todos nosotros es si empezaremos a reconocer que la autonomía biológica del embrión debería traducirse en una personalidad ética y legal.

Así que dejemos de evadirnos. Es hora de reconocer la verdad. La ciencia ya ha afirmado lo que sospechábamos desde hace tiempo: podemos llamarlos óvulos fecundados, cigotos, mórulas, blastocistos, productos de la concepción, embriones o fetos, pero eso no cambia la realidad. Y la realidad es ésta: son seres humanos autónomos desde su mismo principio.

Publicado por ALFRE306 el 31 de Enero, 2017, 15:31 | Referencias (0)

El paraíso de los derechos

Al margen del clásico problema de quién o quiénes serían los obligados a satisfacer tan agradables demandas, todo lo cual hace que en el fondo muchos de estos “derechos” no pasen de ser meras ilusiones o buenas intenciones, un aspecto de no poca importancia es la mentalidad que produce una situación semejante.


Por: Max Silva Abbott | Fuente: Analisis y Actualidad



El tema de los derechos humanos se ha hecho tan común y popular, que actualmente casi no hay materia que no haya sido tocada por ellos, de modo que hoy prácticamente se tiene derecho a todo: a la paz, al desarrollo, a la felicidad…

Sin embargo, al margen del clásico problema de quién o quiénes serían los obligados a satisfacer tan agradables demandas, todo lo cual hace que en el fondo muchos de estos “derechos” no pasen de ser meras ilusiones o buenas intenciones, un aspecto de no poca importancia es la mentalidad que produce una situación semejante.

En efecto, actualmente es posible observar cómo muchos sectores parten de la premisa según la cual “alguien” (generalmente el Estado, que para muchos se ha transformado en el dador de todo) les debe algo, y casi dan por descontado que contarán con eso que reclaman. Sin embargo, como generalmente no es posible realizarlos o en caso de serlo, sólo se logra de manera parcial (sencillamente porque los recursos son escasos), el sector en cuestión se siente profundamente ofendido, incluso pasado a llevar de manera grave y si puede, reclama y arma el mayor jaleo posible para obtener sus supuestos derechos.

Estamos hablando sobre todo de varios derechos económicos, sociales y culturales (educación, salud, vivienda, etc.), no de los individuales (vida, libertad de conciencia, de asociación, propiedad, etc.), que le pertenecen al sujeto per se y deben ser respetados por todos. Es decir, de aquellos derechos que exigen una acción positiva y recursos del Estado. Lo anterior, no porque no puedan tenerse en muchos casos, sino como se ha dicho, porque al necesitar recursos siempre escasos, es imposible cumplirlos de manera íntegra.

Sin embargo y según señalábamos, un grave problema actual es que en varios sectores ya se ha instalado la idea según la cual, estos derechos son tan evidentes y exigibles como los individuales, lo cual al no ser posible por la razón señalada, genera frustración y descontento, y en no pocos casos una preocupante agitación social.



Se insiste en que lo grave no es que se luche por lograr estos derechos dentro de lo posible y con una perspectiva realista, sino pretender que su cumplimiento resulta evidente y que se dé por descontado. O si se prefiere, no deja de llamar la atención que muchos se sientan con un derecho absoluto a un conjunto de cosas que durante toda la historia de la humanidad, han tenido que ganarse a pulso, con el sudor de la frente. Por eso podría decirse que estas personas casi creen vivir en una especie de “paraíso de los derechos”, en que no tienen que mover un dedo –salvo para exigirlos, por cierto– para que casi por arte de magia les sean concedidos.

¿Habremos descubierto la panacea? ¿Será todo tan fácil?

Publicado por ALFRE306 el 30 de Enero, 2017, 9:04 | Referencias (0)

La revolución de los besos: la fidelidad

El autor cuestiona la frágil seguridad del escéptico, precisamente por la debilidad de su propio relativismo. Pero no se queda ahí, y continúa afirmando que “un valor vulnerado y una ilusión desenmascarada” se parecen mucho, “y no hay nada más fácil que confundirlos”.


Por: Iván López Casanova | Fuente: Análisis y Actualidad



Un diálogo de Milan Kundera de su libro La broma vale por un tratado filosófico de mil páginas: “Si es usted tan escéptico, ¿no ha puesto nunca en duda que las ilusiones de las que se ríe sean solo ilusiones? ¿Qué ocurriría si se equivocase? ¿Si se tratara de valores [reales] y usted fuera un destructor de valores?”. Así, para empezar, cuestiona la frágil seguridad del escéptico, precisamente por la debilidad de su propio relativismo. Pero no se queda ahí, y continúa afirmando que “un valor vulnerado y una ilusión desenmascarada” se parecen mucho, “y no hay nada más fácil que confundirlos”.

Y esta afirmación es genial. Porque viene a explicar que cuando alguien confía en un valor y queda defraudado -por ejemplo, confió en la fidelidad de su pareja y esa ilusión se quebró-, es muy posible que en lugar de reconocer el fracaso -o alguna parte de culpa-, se niegue la existencia del valor de la fidelidad: es absurdo confiar en el amor para toda la vida, es una idea anticuada, es un sueño infantil. O sea, que se confunda el valor vulnerado -la fidelidad- con el desenmascaramiento de su inexistencia, confirmando la afirmación de Kundera.

Quiere decir esto que en tiempos en que tantas parejas se rompen -sin jamás juzgar a nadie, esto lo primero y por delante- hay mucho riesgo de que se generalice la negación de la posibilidad de ser fiel. Pero resulta que la idea que se tenga sobre la fidelidad, a su vez, influye mucho sobre la propia relación afectiva: ¡qué distintas resultan las crisis para las pareja que en su fondo insobornable -la expresión tan bella de Ortega y Gasset – piensan que su relación es para siempre y meditan mil modos para solucionar los problemas, de los conflictos en la vida sentimental para las personas que empiezan a cuestionar la continuidad de su relación!

Porque la duda mina la relación amorosa, la enrarece, la distorsiona. Y la conduce a un círculo vicioso: a quien tiene dudas se le percibe distante y se le trata, por ello, con menor cercanía, con menor sencillez, de modo más cerebral -menos espontáneo- para no equivocar la palabra o la conducta, y no ampliar esa distancia que se percibe; pero ese trato menos directo y, de algún modo, menos sincero, agranda y refuerza la incertidumbre de la otra persona, con lo que el círculo de la duda se amplía hasta terminar en desamor, a veces ya irrecuperable.

“Solamente si alguna vez amaste / con uñas y con dientes / sin red / sin salvavidas / aciertes a entender el vértigo insondable / que se extiende a los pies del desengaño”, reza el poema de Raquel Lanseros que titula “La mujer herida”. ¿No les parece una expresión profundísima del dolor humano escondido tras la ruptura de una relación que se esperaba fiel?



Pero Lanseros no confunde los valores, y además de plasmar maravillosamente el desgarro de la traición, también sabe cantar la poderosa fuerza del amor fiel. Y en el poema “Propósito de la enmienda”, cuyo título por sí solo ya habla de perdón, de lucha por mejorar, deja escrito:

“A veces me visita -ciego ahínco- / el monstruo de los celos, la pereza, / la gula o el azote de la culpa. // De toda falta humana, yo me acuso. // Si alguna vez te hiere por ejemplo / mi torpeza, mi miedo o mi desidia, / perdóname, amor mío // Que más preciada empresa no concibo / que deshojar mi vida mereciéndote”.

El amor se acompaña de sentimientos, pero se forja con una voluntad firme. Por eso, me parece que hace falta una auténtica revolución de los besos. Y es ésta, la de la persona que hace todo lo que puede por construir un amor para toda la vida: no todo depende de ella, claro, pero ella es siempre fiel.

Publicado por ALFRE306 el 29 de Enero, 2017, 8:29 | Referencias (0)

Las tormentas de nuestra vida

Nadie está a salvo de las tormentas que agitan nuestra vida. En esos momentos es cuando nuestra fe hace la diferencia.


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Retiros y homilías del Padre Nicolás Schwizer



Hay en Palestina dos lagos. Uno, el muerto, en permanente calma. No hay en él olas ni tempestades. El otro, el de Genesaret, cobra todos los años varias vidas humanas: la tempestad surge en él tremenda e inesperada, los vientos le sacuden, sus olas llegan a alcanzar varios metros. Pero los pescadores eligen este segundo lago. Porque en el Mar Muerto no se encuentra jamás una barca, ya que en él no hay rastro de vida. En el lago de Genesaret el riesgo es compensando con la abundancia de la pesca.

Jesús también eligió para sus apóstoles el lago del riesgo y de la vida. Porque vida plena y fecunda incluye riesgo, cruz y fracaso. Por eso les anuncia sin rodeos: Lucharán, sufrirán, serán azotados, morirán violentamente. Serán odiados por su nombre y les perseguirán de ciudad en ciudad.

La barca es un antiguo símbolo de la Iglesia. Y esta barca pasó, a lo largo de los siglos, por muchas tormentas que alternaron con tiempos de calma y tranquilidad. Y sabemos que estas tormentas no van a acabarse hasta el final de los tiempos.

Algo semejante puede decirse también de los pueblos, familias, personas, de cada uno de nosotros. La barca de nuestra vida atraviesa muchas tormentas. Es inevitable. Pertenece a la existencia humana. Pensemos, por ej., en las tormentas de la:

  • Vida familiar: problemas materiales, dificultades en el matrimonio, en la educación de los hijos
  • Vida profesional: falta de trabajo, cesantía, injusticias
  • Vida religiosa: crisis y dudas de fe, desilusiones con sacerdotes, alejamiento de la Iglesia y de Dios
  • Vida personal: limitaciones físicas o síquicas, enfermedades, tentaciones, enemistades, golpes del destino como la muerte de un ser querido.

En estas tormentas de la vida, los cristianos debemos distinguirnos de los demás. Sabemos que no estamos solos en nuestra barca de vida. Sabemos que Jesús nos acompaña - aún cuando parezca no preocuparse por nosotros. La fe nos dice que Él vela por nosotros. Porque Él está comprometido, está metido dentro de la misma barca nuestra.

Dios es fiel a su compromiso. Pero Dios puede estar como estuvo en la barca de Pedro, es decir, dormido (Mt 8, 23ss). Pedro trató de luchar solo contra la tempestad. Y cuando estuvo en el colmo de la angustia se acordó que estaba el Señor y lo despertó. A nosotros nos pasa así también: nos olvidamos que Él está, dejamos que se quede dormido. Queremos luchar solos y recién cuando estamos muy desesperados nos acordamos del pasajero que es el más importante.

Dios es un Dios de la vida. Está presente permanentemente en nuestra vida. Y sobre todo está presente cuando más lo necesitamos: en medio de las tormentas. Sólo que en estos momentos es más difícil creer en su presencia, tal como les pasó a los apóstoles en medio del lago.

Porque la fe no es aceptar artículos de fe: es creer en una persona, es creer en Jesucristo, es confiar en Él, es confiarse a Él. La fe es un acto personal, entre persona y persona, entre hombre y Dios. Es un acto de confianza, de entrega, de seguimiento total y sin límites.

Y, por eso, el sentido de las tormentas en nuestra vida es: probar nuestra fe en una situación extrema; acercarnos más a Dios y poner en Él toda nuestra confianza.

En la pedagogía del riesgo de Jesús, la cruz y el sufrimiento son necesarios para el triunfo final.
Queridos hermanos, pidamos al Señor que nos haga crecer en nuestra fe y nos regale una confianza heroica en medio de las tormentas de nuestra vida.

Preguntas para la reflexión

1 ¿Cuál es nuestra actitud ante fracaso, cruz y riesgo?
2 ¿Lo hemos integrado a nuestra vida, como algo necesario e incluso como la llave de nuestra fecundidad?
3. ¿Pienso en Jesús en los problemas?


* Comentarios al autor

Publicado por ALFRE306 el 28 de Enero, 2017, 8:27 | Referencias (0)

¿Sabías que la práctica religiosa es buena para prevenir el Alzheimer?

Llevar a cabo prácticas espirituales y conquistar el bienestar psíquico-espiritual puede ayudar a reducir los riesgos de la disminución cognitiva

¿Sabías que la práctica religiosa es buena para prevenir el Alzheimer?

© pixologic


El cerebro humano está formado por aproximadamente 35.000 millones de células nerviosas llamadas neuronas. Con un peso en torno a 1,4 kg, permite que el hombre identifique, interprete y actúe en el universo que le rodea. Es, por tanto, el responsable de regular las funciones básicas del organismo (caminar y hacer otros movimientos), y también las complejas (el habla, la escritura etc.) llegando hasta las facultades superiores como la memoria, la comprensión artística, el raciocinio lógico etc.

A medida que el hombre envejece, también lo hace su cerebro, y va perdiendo su eficiencia. De esa forma, es común que las personas ancianas tengan algunos lapsos de memoria o disminuyan sus habilidades, además algunas situaciones de estos síntomas tienen lugar antes de lo esperado, en individuos jóvenes y de modo galopante.

Em 1906, un médico llamado Dr. Alois Alzheimer atendió a una mujer de aproximadamente 50 años, que presentaba una dolencia mental poco común: sus síntomas eran pérdida de memoria, problemas de lenguaje y comportamiento imprevisible. Esas señales no eran de esperar en una señora de esa edad, por eso el hecho intrigó al médico.

Después de que ella muriera, examinó su cerebro y encontró allí áreas con acumulación de proteínas (depósitos de proteína beta-amiloide), además de enmarañados anormales de las células neurales (neuronas), así como la pérdida de conexiones entre las neuronas y reducción del tamaño del cerebro. En ese momento, descubrió una dolencia que, después, fue bautizada con el nombre del primero que la estudió: Alzheimer.

Essa enfermedad es cerebral, irreversibles y progresiva. Literalmente, destruye la memoria y la capacidad de pensar de quienes la padecen y, eventualmente, también incapacita al individuo en la realización de tareas más simples, como tomar un tenedor o peinarse. Ningún tratamiento puede curarla. Sin embargo, algunos medicamentos logran retrasar su evolución o minimizar los síntomas por un tiempo limitado.

Debido a la limitación actual de la Medicina – que no consigue curar esa terrible enfermedad – los profesionales concentran esfuerzos en su prevención. Existen, así, muchos estudios y publicaciones que intentan dar informaciones a la población respecto a la prevención del Alzheimer. De ahí las orientaciones de la Alzheimer’s Research & Prevention Fundation que basa su trabajo preventivo en cuatro grandes pilares.

Primer pilar – Dieta mediterránea – numerosos y recientes estudios están demostrando que una dieta de tipo mediterrânea (alto consumo de frutas, verduras, legumbres y pescado) podría estar asociada a un riesgo menor a la enfermedad del Alzheimer, además de atrasar el declive de las habilidades cerebrales propias del envejecimiento.

Segundo pilar – Manejo del Estrés – El cerebro sufre tanto como el cuerpo los efectos del estrés: aumento de la presión arterial, elevación de los niveles de cortisol (hormona del estrés), alteración de los niveles de azúcar en el cuerpo etc. De ahí que el control del estrés sea un punto clave para el equilibrio del organismo, con los consiguientes beneficios para el cerebro.

Tercer pilar – Práctica de Ejercicios – Los estudios demuestran que la práctica de ejercicios físicos reduce en un 50% los riesgos de desarrollar Alzheimer.

Cuarto pilar – Prácticas religiosas – Llevar a cabo prácticas espirituales y conquistar el bienestar psíquico-espiritual puede ayudar a reducir los riesgos de declive cognitivo del envejecimiento y de la enfermedad de Alzheimer. Sí, los aspectos de la religión, como la socialización o la convivencia con personas de mentalidad semejante, la aceptación y el perdón de sí mismo y de los demás, la paciencia, la compasión y la empatía con uno mismo y con los demás, hacer voluntariado etc. son indicados como benéficos en la desaceleración y prevención del Alzheimer.

Sería deseable que cada uno de nosotros optásemos, de modo serio y continuo, por esas reglas que la ciencia médica ha apuntado.

Vanderlei de Lima es eremita en la Diócesis de Amparo (Brasil); Igor Precinoti es médico, post-graduado en Medicina Intensiva (UTI), especialista en Infectología y doctorando en Clínica Médica por la USP.

Publicado por ALFRE306 el 27 de Enero, 2017, 8:46 | Referencias (0)

Las sectas actuales han cambiado sus métodos de captación

Estos grupos saben cómo adaptarse a los nuevos tiempos dejando atrás la imagen de una comuna liderada por un gurú


Por: P. Luis Santamaría del Río | Fuente: R.I.E.S. (Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas) // Infocatolica.com



Miguel Perlado lleva más de 16 años trabajando con víctimas de las sectas. Desde el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña coordina el Grupo de Trabajo sobre Derivas Sectarias que persigue difundir los conocimientos existentes en este ámbito y denunciar la manipulación y el abuso psicológico que practican. Lo cuenta Ana Soteras en este reportaje publicado por Efe Salud.

Perlado también tienen otro objetivo claro: formar a psicólogos, educadores, pedagogos, abogados… para que logren identificar y atender a los afectados por las sectas en España, donde existe un “agujero” legal y jurídico por el que pueden escapar los que llegan a ser denunciados y los que continúan impunes.

Una realidad, bajo diferentes prismas, que se abordará en el III Encuentro Nacional de Profesionales, Familiares y Ex Miembros de Sectas que se celebrará del 3 al 4 de marzo en Marbella (Málaga).

¿A quiénes buscan las sectas?

Con un fin didáctico y preventivo, en 2014 se realizó el documental “Sectas”, realizado por Estudios Molécula, y a iniciativa del Grupo de Derivas Sectarias y la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP), y que cuenta la experiencia de seis personas ex miembros de diferentes grupos sectarios.

Algunos son ejemplos de adeptos que responden a los perfiles que hoy son carne de cañón:



- Jóvenes idealistas, universitarios, con inteligencia por encima de la media, con tendencias algo obsesivas, perseverantes y con un componente de insatisfacción que les lleva a buscar algo diferente. Son productivos, no unos locos. Los que más interesan a las sectas.

- Personas entre 30 y 40 años con antecedentes de alguna adicción a tóxicos o dependencias afectivas o emocionales y aquellos que sufren la crisis de la mitad de la vida y que buscan nuevos caminos.

- Y los que están continuamente buscando: hoy con un chamán, mañana con una terapia revolucionaria, y pasado, orando en el monte, retrata el psicólogo.

La secta en el siglo XXI

El Grupo de Derivas Sectarias tiene localizadas unas 200 sectas activas en España y calcula que 600.000 personas están afectadas. Estos grupos saben cómo adaptarse a los nuevos tiempos dejando atrás la imagen de una comuna liderada por un gurú de túnica blanca. En pleno siglo XXI existe una amplia diversidad de sectas, un cajón de sastre que dificulta su identificación y su verdadero cometido.

Dentro de la multitud de ofertas de terapias alternativas “hay grupos que se adueñan de determinadas prácticas (chamanes, constelaciones familiares, conexiones con los ángeles…) que, precisamente por su nivel de indefinición, puede tener más calado sobre la persona”, señala el experto. Pero, en general, utilizan tácticas mundanas de influencia social pero llevadas al extremo.

Las sectas han cambiado sus estilos doctrinales: “Si antes esperaban platillos voladores, ahora siguen nuevas pseudoterapias, se adaptan al tiempo actual en aquellos temas que mayor penetración social tienen”, indica el psicólogo.

Y han variado las estrategias de captación: Ya no practican el proselitismo callejero, ahora funciona el boca a oreja, a través de amigos, conocidos o compañeros de trabajo que te proponen ir a una charla, a una reunión…”, añade.

También se suben al carro de las nuevas tecnologías haciendo un uso expansivo de las redes sociales y exhibiendo presentaciones multimedia, “atractivas y seductoras, mientras ocultan su verdadera naturaleza”.

Y es que mientras estos grupos ofrecen, por un lado, algo distinto y atrayente, por otro necesitan legitimar sus prácticas y se parapetan detrás de registros como asociaciones, ONG, grupos de ayuda y grupos religiosos.

El abuso psicológico

Miguel Perlado define a la secta como “aquel grupo o movimiento que exige una dedicación o devoción hacia una persona, idea u objeto y que para la consecución de sus fines emplean mecanismos de control de la personalidad o de manipulación”.

“Puede ser –añade– un producto, un sistema aparentemente comercial, una dinámica que despliega grados de dependencia patológica con consecuencias como la restricción de miras, pensamiento monotemático, incapacidad critica, negación del problema, fanatización y radicalización de la mente”.

Encabezando la lista figura el terrorismo, el yihadismo o ETA son dos ejemplos de sectas radicalizadas mencionadas por el especialista. Y a medio camino hay grupos que no se consideran sectas pero sí comparten la mecánica. Se trata de bandas juveniles violentas, fanáticos deportivos, equipos deportivos de élite…

Detrás de los movimientos sectarios hay una clave: el abuso psicológico que practican a través del miedo y la generación de un sentimiento de culpa, además de vejaciones con el fin de doblegar al adepto.

In crescendo

“El maestro gritaba y se comportaba de una forma muy violenta, sin violencia física pero sí verbal”, relata en el documental un joven informático que se introdujo en un grupo budista atraído por terapias alternativas tipo reiki.

Pero la captación de una persona vulnerable empieza siendo una seducción suave: “te ayudaremos, aquí nos apoyamos entre todos, no comentes lo que hacemos porque los demás no lo entenderán”… Una estrategia sibilina que te va enredando hasta que te convierte en un adicto, en un dependiente.

“Entramos buscando ayuda de pareja y al final nos ofrecieron participar en un grupo espiritual que reforzaría la terapia”, relata un ingeniero de caminos, mientras que una maestra, por su parte, reconoce que estaba pasando por una depresión y que una falsa psicóloga la fue introduciendo en el grupo.

Se les exige un compromiso creciente y el objetivo final es controlar a la persona para obtener un beneficio económico y en ocasiones sexual. Personas que buscaban cierta espiritualidad para superar sus vacíos han acabado participando en prácticas sexuales colectivas.

“Nos teníamos que desnudar en grupo y participar de ritos iniciáticos, eran los momentos de más presión”, recuerda el ingeniero, quien asegura que a las parejas las acababan separando.

El dinero suele estar también en el horizonte. Los miembros empiezan contribuyendo con cantidades de dinero de forma sistemática y algunos acaban perdiendo hasta sus propiedades.

Lo que había empezado de forma voluntaria se convirtió en exigencia. Habíamos perdido todos nuestros ahorros, habíamos hipotecada nuestra casa y seguíamos haciendo esfuerzos” para seguir asistiendo a los cursos y pagando, manifiesta en el vídeo un realizador audiovisual que entró al grupo animado por su esposa que ya formaba parte.

¿Cómo se puede llegar hasta ese punto?

El psicólogo Miguel Perlado considera que el poder y el control que ejerce el grupo sobre la persona hace que se llegue a esos extremos.

Cuando todo un grupo va al unísono en una dirección, ilusionado y que replica lo mismo que el líder, eso te va envolviendo. Un día entras en una sala y te quitas los zapatos porque todos están descalzos y el día que te quitas todo dices que lo haces por la evolución espiritual”, explica.

Y recuerda el caso de una paciente que entró en un grupo de yoga para mejorar el dolor de espalda y al cabo de un año se dedicaba a limpiar el centro argumentando que así trabajaba el desapego y purificaba el karma. “Hubo un proceso de trasformación de la personalidad sostenido por la influencia del grupo”, apunta el especialista.

Reconstruir una personalidad dañada

A veces la cuerda se rompe de tanto tensar y el individuo acaba abandonando la secta o la intervención de los familiares, por ejemplo, acaba logrando arrancar al adepto de las garras del grupo. “La salida –subraya Perlado– puede tardar años porque uno no se da cuenta y acaba justificando su propia explotación”.

Cuando lo consiguen el paso más adecuado es buscar ayuda psicológica, “de lo contrario el riesgo de recaída y de entrar en otra relación de abuso se incrementa a medida que pasa el tiempo”, señala el profesional.

La víctima se sienta frente al psicólogo con sentimiento de culpa, con miedo y con vergüenza, además de temer represalias del grupo, lo que dificulta el principal objetivo: reconstruir la identidad anulada.

“Los primeros seis meses son críticos porque tienen problemas de autoestima, de confianza en los demás, de concentración, de ansiedad, pesadillas… Dudan si han hecho lo correcto al irse o si el grupo tenía razón. En torno al año empiezan a estabilizarse (ya sé dónde estoy y lo que me ha pasado) y a partir de ahí la reconstrucción”, precisa el psicólogo.

Pero quedan las secuelas, a veces muy hondas: distorsión de la visión de uno mismo y de los demás, dificultades a la hora de relacionarse fuera del grupo, daño económico, daño emocional, la culpa, la sensación de ser un bicho raro y de estar loco.

Los casos más difíciles son los de aquellos niños que crecieron y fueron educados por sus padres en una secta. Cuando piden ayuda ya de adultos sufren un choque brutal con la realidad porque no han tenido otro referente que el grupo.

Pero el panorama es diverso y se producen todo tipo de situaciones con un factor común: “La persona entra en un proceso de transformación sin controlar las consecuencias, aun creyendo que las controla. Ese es el punto de riesgo para la salud mental, concluye Miguel Perlado.

 

Publicado por ALFRE306 el 26 de Enero, 2017, 8:21 | Referencias (0)

¿Qué imagen de la familia presenta Twitter?

La forma en la que la palabra


Por: Norberto González Gaetano | Fuente: familyandmedia.eu/es



Twitter es uno de los canales de comunicación que generan mayor interés en la actualidad y es una red social de referencia para el intercambio, difusión y obtención de contenidos. Se presenta también como uno de los espacios públicos más importantes en el que se da un esquema comunicativo bidireccional, que tiene intención de ser social y que, por ello, permite un nuevo modo de interacción en el que se generan y comparten las ideas mediante mensajes de un delimitado uso de caracteres (tuits) y el etiquetado de contenidos (hashtag). La imagen de la familia en Twitter Pues bien, la imagen de la familia en Twitter es, en conjunto, bastante positiva. Según los resultados de un estudio realizado por el investigador Víctor Manuel Pérez Martínez acerca de la imagen de la familia en esa red social, resulta que la familia se asocia a estas virtudes sociales: pietas, amistad, gratitud, justicia y liberalidad. La primera de ellas es la pietas, término latino que significa relación perfectiva con el origen y no solo compasión, como su acepción actual en español connotaría (piedad). 

Es significativo que “los contenidos más compartidos reflejan un intercambio positivo de significados sobre la vida familiar, relativos a los momentos importantes de la familia o celebraciones especiales (Navidades o fiestas familiares). Se identificó una clara intención por parte de los emisores de los tuits por compartir con otros el hecho de vivir en familia”. Como era de esperar, el término familia se emplea también metáforicamente, alargando su campo semántico a realidades que no son propiamente la familia o proyectando sus características positivas a otras realidades. Esto es normal, es lo que hace la publicidad cuando representa familias ideales para vender productos del hogar. Algunos ejemplos de esas “extensiones” de la familia en esa red social son: “los usuarios que son seguidores en Twitter se consideran extensión de la familia” (56%); “las mascotas son parte de la familia” (5%), etc. Entre los usos no metafóricos más comunes que corresponden a la familia según los usuarios de Twitter, encontramos estas propiedades positivas: “familia como ámbito de gratuidad” (19%), “apología de la familia” (12%), “la familia como don” (5%), “la familia como mediadora social” (4%), “familia como lugar de la memoria o de las raíces” (2%). Entre los negativos, sensiblemente menores, se encuentran: “dificultades familiares” (1,4%), “familia como problema” (0,3%).

Es muy significativo que la “familia como ámbito de elección” (donde entrarían por ejemplo los “matrimonios” homosexuales) se limita a un 1,3%. Además, es interesante notar que “los mensajes con más favoritos y retuits fueron creados desde cuentas personales y no fueron las organizaciones las que lideraron el impacto en Twitter sobre el tema familia”. Metodogía del estudio La metodología de este estudio fue desarrollada por el grupo de investigación Family and Media y se centró en análisis de aquellos tuits publicados en español con el hashtag #familia durante el año 2014. Se han analizado los lugares comunes culturales y antropológicos que se difunden sobre la familia en la red social Twitter a partir de los contenidos publicados con ese hastag, para examinar cuáles son las virtudes sociales vinculadas a la familia en los tuits con dicha etiqueta.

En última instancia, se trataba de averiguar si los contenidos vinculados con #familia perfeccionan o desvirtúan las virtudes sociales relacionadas con ella. Como obtener una muestra representativa no era factible sin el dato real del universo que permitiera extraer una muestra, se planteó un marco de muestreo conformado por tuits con mayor impacto en Twitter. Se realizó un un muestreo no probabilístico, estratégico y estratificado a partir de los 919.763 tuits que en el año 2014 (periodo de estudio) han sido publicados con el hashtag #familia. El análisis efectivo de cada tuit se ha realizado sobre una muestra de 3.245 unidades.

Además de los campos semánticos, se han examinado otras variables: el perfil del usuario para determinar quién promueve el discurso sobre la familia en esta red social (personas individuales, organizaciones, partidos políticos, medios de comunicación, Iglesia católica, otras instituciones, etc.); país de procedencia, índice de impacto (se han excluido los tuits con impacto cero, es decir no marcados como favorito ni retuitado por nadie y se han seleccionado en cambio los del último cuartil respecto al valor medio más marcado o retuitado de cada mes). El mundo Twitter más sano que el de Hollywood, la televisión o los periódicos El estudio que comentamos no establece comparaciones con otros que se ocupan de la familia en los medios llamados generalistas, pero nosotros sí podemos establecer la conclusión sobre la base de la experiencia y otros estudios que hemos publicado en el portal.



El mundo real que aparece en Twitter es más sano, en lo que a la imagen de la familia se refiere, del mundo representado por el del cine, la televisión e incluso los periódicos. ¿Quizás porque no hay filtros ideológicos o comerciales? Sin duda. Las redes sociales, aunque tampoco son “neutras”, son más sociales que los medios de comunicación social, o por lo menos representan mejor la opinión pública, es decir de la gente. Es verdad que el estudio se limita a los tuits en lengua española. Habría que ver que sucede en otras lenguas y, por tanto, en otras culturas no latinas. Esperemos que el estudio se replique en otros idiomas.

Publicado por ALFRE306 el 25 de Enero, 2017, 8:37 | Referencias (0)

Tres males que todo hombre debe combatir

Con compasión y misericordia tenemos que estar en primera línea, curando con amor a las personas heridas que encontramos


Por: Sam Guzman | Fuente: CatholicGentleman.net // capsulasdeverdad.com



Hace unos días escribí sobre los valientes hombres católicos que escalaron los muros de Lisboa para liberar su tierra de la opresión. La verdad es que la mayoría de nosotros no tendría que ir a la guerra para luchar por la libertad, pero eso no significa que no podamos luchar en este mundo por lo bueno, lo verdadero y lo bello de otras maneras.

Como nos ha recordado de manera incesante el Papa Francisco, vivimos en un mundo increíblemente roto y herido. Hay algunas formas de enfrentar valientemente este mundo quebrantado y, en muchos sentidos, malvado. Con compasión y misericordia, los hombres católicos tenemos que estar en primera línea, curando con amor a las personas heridas que encontramos, y combatiendo los males que los destruyen.

Tres males para luchar hoy

1.- Aborto: El aborto es el mal silencioso de nuestros días, la injusticia extrema. Sucede a puertas cerradas en clínicas limpias (y a veces no tan limpias), atendidas por trabajadores sonrientes que hacen que matar a tu hijo sea tan simple como tirar de un diente. Debido a que el aborto está cubierto tan bien por la industria que se beneficia de él, es fácil olvidar que más de 4.000 bebés mueren violentamente cada día, y eso es sólo en América del Norte.

Para acabar con el aborto, necesitamos héroes modernos que estén dispuestos a sacrificar su comodidad y bienestar para defender a los más pequeños. Ya sea que se trate de consejería en las aceras, orar en silencio fuera de una clínica abortiva, o apoyar financieramente a una organización provida, todos deberíamos estar haciendo algo para poner fin al aborto. Lo único que no deberíamos hacer es ser indiferente.



2.- Pornografía: La pornografía es omnipresente, de fácil acceso e increíblemente destructiva. He leído algunas cosas perturbadoras con respecto a la edad cada vez más temprana en la cual las personas comienzan su adicción a este mal. Planeo escribir algo más largo en un futuro sobre este tema, pero por el momento, simplemente diré que la mejor manera de luchar contra la pornografía es no verla. Nunca. Hay pocas cosas que destruyen tu alma de forma tan acelerada. No le des al diablo el placer de ver tu alma arrastrada al infierno, huye de la pornografía por su repugnante realidad.

Además, proteja a tus hijos. Nunca asumas que no conocen lo que es la pornografía. Guarda celosamente y vigila el tiempo que ellos pasan en internet. Con mayor frecuencia los niños de tan sólo 10 años se están convirtiendo en adictos a la pornografía. Si estás dejando a tu hijo solo con una computadora, lo estás dejando con una pistola cargada que puede matarlo espiritualmente.

3.- Indiferencia religiosa: Una de las tendencias más perturbadoras del mundo, y tristemente en la Iglesia, es la indiferencia religiosa. Si tuviera un dólar por cada vez que escucho decir a un católico que las personas de otras religiones pueden ser salvados, yo sería un hombre rico. Es más, he oído a algunos católicos -que dicen conocer su religión- expresar que incluso podría ser la voluntad de Dios que alguien permanezca fuera de la Iglesia. Esta es la indiferencia religiosa en su cúspide.

Ustedes pueden pensar que soy terriblemente anticuado por creer esto, pero realmente no me importa. Creo firmemente que la indiferencia entre los católicos es un cáncer que está enviando a millones de almas al infierno. Estamos presumiendo de la misericordia de Dios, y olvidando que no sólo es misericordioso, sino que es justo. Estamos dejando a la gente creer mentiras destructivas porque abrigamos la ilusión de que Dios es lo suficientemente misericordioso como para salvarlos a pesar de que rechazan su Cuerpo y a su Novia, la Santa Iglesia Católica.

¿Es teóricamente posible que Cristo salve a alguien fuera de la Iglesia? Cualquier cosa es posible con Dios. ¿Pero debemos presumir que aquellos que están desvinculados de los sacramentos y del cuerpo de Cristo, su Iglesia, están perfectamente bien y no tienen necesidad de conversión? Absolutamente no. Cristo no dejó su Iglesia como una buena opción entre muchas. La dejó como el único camino para la salvación. Lo único que inspirará un celo misionero entre los católicos es el redescubrimiento del dogma que ha sido definido ex cathedra por tres papas diferentes: Fuera de la Iglesia no hay salvación. "No hay más que una Iglesia universal de fieles, fuera de la cual nadie es salvo" (Papa Inocencio III, Cuarto Concilio de Letrán, 1215).

¿Algo más?

Estos tres puntos son sólo el comienzo. Hay un sinnúmero de otros males con los que podemos luchar. Por donde miremos hay individuos que están sufriendo de depresión, de desesperación, de soledad, y de patrones destructivos del pecado. ¿Qué males te apasionaría combatir? ¿Cuáles son los problemas más apremiantes a los que te sientes que debes enfrentar? Deja tus opiniones en los comentarios.

 

Publicado por ALFRE306 el 24 de Enero, 2017, 15:11 | Referencias (0)

La espiritualidad sana aleja algunos factores que producen ansiedad y depresión

Entrevista con el sacerdote, médico y profesor Wenceslao Vial, sobre su libro


Por: Rocío Lancho García | Fuente: Zenit



¿Soy responsable de mi forma de ser? ¿Se puede salir de la depresión? ¿Cómo vencer la ansiedad? ¿Existen medios para superar la adicción a las drogas o a internet? ¿Qué puede hacer la familia de una persona con trastornos mentales? ¿Cuándo se necesita un médico, un psicólogo o un sacerdote? ¿Es el sexo un invento anticuado, un juego o un tabú? Estas son algunas de las preguntas a las que Wenceslao Vial --médico, sacerdote y profesor de psicología y vida espiritual en la Universidad de la Santa Cruz en Roma-- responde en su libro "Psicología y vida cristiana. Cuidado de la salud mental y espiritual". ZENIT lo ha entrevistado para profundizar sobre algunos aspectos de esta materia.

¿De qué forma se relaciona la salud, la enfermedad y la vida espiritual?

--Profesor Vial: La salud y la vida espiritual están íntimamente relacionadas, por la asombrosa unidad del ser humano, en sus dimensiones física, psíquica y espiritual. La enfermedad psicofísica afecta la esfera espiritual, aunque no de un modo necesario, pues muchas personas con una salud deteriorada crecen en su relación con los demás y con Dios, llenas de paz.
Para entender esto es útil la comparación de santo Tomás, en que el espíritu sería como un músico y el cuerpo su instrumento. El músico, el espíritu humano, aunque no esté enfermo, puede ser incapaz de interpretar la melodía, si se desafina o se rompe el instrumento. Tantas veces, sin embargo, el espíritu se sobrepone a las limitaciones del instrumento y toca de un modo espléndido. En los casos graves, en que este espíritu es incapaz de manifestarse, como en algunas demencias y patologías con deterioro importante de la inteligencia y voluntad, una vida espiritual hasta entonces rica puede continuar dando frutos, aunque no se noten exteriormente. No sólo la persona enferma se une más a Dios y crece, sino también los que la cuidan y atienden con cariño.
También hay una enfermedad que afecta al espíritu: abandonar la búsqueda del sentido de la existencia o negarlo a priori; dejar de preguntarse por qué existimos en un universo ordenado, excluir arbitrariamente a Dios y creerse autosuficiente. Son éstas las raíces del pecado, la incoherencia vital que afecta al bienestar global de la persona. Qué bueno es cuidar el cuerpo y el alma, para servir más y mejor a Dios y a los demás.

¿Hasta que punto estamos condicionados por nuestro carácter?

--Profesor Vial:  El carácter son los aspectos del modo de ser adquiridos con la educación, en la familia, en el colegio, el ambiente en que vivimos, los sucesos positivos o negativos. El término tiene su origen en las incisiones que hacían los griegos en sus monedas. Dejaban en ellas una huella profunda, imborrable. Así es el carácter, pero nosotros no somos un trozo de metal inerte.
La fuerza del espíritu humano y la acción de la gracia son capaces de modificar nuestro modo de ser. Si no, ¿cómo podría el cristiano parecerse cada día más a Cristo? Es una tarea que requiere tiempo, todo el tiempo…, pues la personalidad se forma hasta el final de la vida. Para cambiar el modo de ser hay que tener en cuenta otros elementos, como el temperamento heredado, las tendencias. Pero no vale la excusa: “mis padres eran así”, o, “son cosas de mis instintos”. El ser humano transforma los instintos en tendencias –pues es consciente del objetivo al que se dirige– y los orienta con inteligencia y voluntad. En el desafío por mejorar, no estamos solos: tanta gente nos ayuda con su ejemplo y sus consejos; y Dios actúa incluso en lo más recóndito de nuestro ser, hasta en el inconsciente, si lo dejamos. La formación del carácter bien sigue el dicho: si tu proyecto dura unos meses siembra arroz, si dura años planta árboles, si dura toda una vida forma hombres.  

La depresión, la ansiedad, el estrés, problemas tan de actualidad, ¿se pueden combatir desde la vida espiritual?

--Profesor Vial: Más de un 15 por ciento de la población sufre algún tipo de depresión y hasta un 25 por ciento experimenta trastornos de ansiedad. El estrés suele ser la base de ambos fenómenos. Este término, prestado por la ingeniería de materiales, se refiere a la presión que afecta a nuestro organismo y lo fatiga. Incluso los más fuertes pueden romperse con el estrés mantenido, como el hierro se quiebra cuando se fuerza por un tiempo.
Los recursos espirituales ayudan a afrontar y a prevenir numerosos problemas psíquicos, como demuestran los estudios científicos. La espiritualidad sana aleja algunos factores que producen ansiedad y depresión, sin olvidar que las enfermedades psíquicas tienen múltiples causas, muchas de ellas involuntarias. Es lógico, pues la vida de relación con Dios ofrece un significado a la propia existencia, que da estabilidad, paz, serenidad, especialmente al considerarse en las manos de un Padre que no juega ciegamente con los destinos de las personas. Dentro de las “armas”, destaca el sacramento de la confesión: ser perdonados, saberse perdonados y perdonar posee propiedades curativas grandes, más allá de lo humanamente explicable.
Si, por cualquier motivo, se produce alguna ruptura, la vida espiritual ayuda a soportar y a tomar medidas, para reducir en lo posible el sufrimiento y encontrarle sentido. Entre estas medidas se incluye la consulta médica, en los casos de depresión y trastornos de ansiedad.

En su libro también habla de trastornos de la sexualidad, ¿cómo afrontarlos desde la fe?

--Profesor Vial: Para abordar la realidad humana es preciso comprenderla con la razón. No es necesaria por tanto la fe para afrontar los problemas relacionados con la sexualidad. Ante una enfermedad o trastorno, el creyente acudirá a un médico experimentado, como cualquier otra persona con sentido común.
Quisiera sin embargo mencionar dos fenómenos que hoy dificultan la comprensión de la sexualidad a partir de la razón: la ideología del género y la banalización del tema.
El primero lo ilustro con un suceso reciente. En un museo de Viena, un grupo de niñas y niños de unos siete a nueve años contemplaban el cuadro de la infanta María Teresa pintado por Velázquez. Me divertí al ver que la profesora ofrecía a las niñitas un vestido de época, similar al de la princesa, con una especie de armadura metálica sobre la que se pone la falda. Las niñas lo iban probando y fotografiándose con orgullo. En un cierto momento, lo ofreció también a un chico, que se resistía, y le dijo: “anda, así puedes ser como Conchita Wurst” (cantante transgender). Hechos como este a veces no son bromas, sino adoctrinamiento de niños que aún no tienen capacidad de discernir. Se intenta negar las diferencias entre hombre y mujer, poniendo en duda una identidad esencial. El mismo Freud se sorprendería al ver que el concepto de sexo vuelve a ser un tabú, y es reemplazado por “género”, que más recuerda a su sinónimo “tela”, que se puede llevar o no y cambiar a voluntad.
El segundo fenómeno, más antiguo, es la banalización de la sexualidad, que lleva a numerosos jóvenes a no esperar el momento adecuado para iniciar la práctica sexual. Muchos psicólogos advierten los riesgos de estas conductas. Quemar las etapas con demasiada anticipación hace que se agoste no sólo el amor, sino el mismo placer, que termina por desaparecer. Al igual que la tierra explotada necesita cantidades crecientes de productos para volver a ser fértil, quien abusa de su cuerpo como mero objeto de placer, se hace esclavo de un imparable consumo de estimulantes, píldoras, imágenes... Sobre esta base surgen problemas o crímenes como la pornografía, la prostitución, la pedofilia: la “danza en torno al cerdo de oro”, con palabras de Viktor Frankl.
¿Cómo afrontar este panorama desde una visión de fe? Con el esfuerzo por conocer mejor la naturaleza humana, rezando por la familia y la identidad, con optimismo. La fe no es imprescindible para entender la sexualidad, pero creer en Dios y en el destino eterno del hombre ayuda a respetar el significado del cuerpo y saber esperar al amor en el matrimonio.



¿Por qué es importante que sacerdotes, educadores, formadores de centros religiosos y directores espirituales sean capaces de conectar la psicología con la vida espiritual?

--Profesor Vial: Un conocimiento profundo del ser humano implica saber psicología, sin necesidad de ser psicólogos: será la ciencia de un buen padre o madre de familia. Con frecuencia, quien padece sentimientos de culpa patológicos, se adentra en la desesperación o la angustia, no acudirá en primer lugar a un médico o psicólogo, sino a un amigo, a un profesor, a un sacerdote. De aquí la importancia de estar preparados y saber encauzar, si el caso lo requiere, hacia otro tipo de ayuda.
Conocer bien el “instrumento”, mencionado al principio, permite orientar mejor para que se toque del modo adecuado. Por eso, quien acompaña a otros en su camino hacia la madurez humana y espiritual tiene la responsabilidad de formarse en la comprensión de la persona y de la moralidad. Así darán los consejos más certeros y sabrán discernir y encaminar. La auténtica autorrealización sólo es posible cuando se elige y actúa de acuerdo al bien moral.

¿Cómo saber si se necesita recurrir a un médico, a un psicólogo o a un sacerdote?

--Profesor Vial: En algunos casos es sencillo, como cuando uno tiene dolor de estómago, o padece un delirio. En otros, es tan complejo que no es fácil contestar en pocas líneas. En muchas ocasiones son útiles el médico, que afrontará las enfermedades propiamente dichas; el psicólogo, que ayudará a descubrir y superar conflictos, a conocer posibles pensamientos distorsionados; y el sacerdote, que mostrará a Cristo como Modelo y será instrumento para que la persona reciba la gracia de Dios. No existen recetas siempre eficaces, pues cada persona es única e irrepetible.
Se pueden dar, de todos modos, algunos consejos. El primero es comprender cuál es el problema y su raíz de fondo que explica el síntoma: tantas veces alguna mala idea de nosotros mismos, considerarnos inútiles, sucesos pasados que atormentan, la incapacidad de perdonar. Si no se consigue con rapidez llegar a las causas, descifrarlas y aliviar las molestias, será más importante pedir ayuda especializada y dejarse guiar por las personas que nos quieren. Si hay síntomas como la desgana, la apatía, el exceso de nerviosismo, que se prolongan por semanas, a pesar de seguir los consejos de un sacerdote o director espiritual, puede ser prudente la consulta a un médico o psicólogo.

¿Cómo diferenciar los problemas psicológicos de las dificultades espirituales?

--Profesor Vial: En el libro he intentado dar soluciones y sugerencias prácticas para afrontar distintas situaciones, que no siempre es posible diferenciar. Un problema psíquico puede desencadenar problemas espirituales y un problema espiritual puede favorecer trastornos psicológicos. La oración, el examen de conciencia sincero, la ayuda de un director espiritual que escucha con paciencia, consiguen habitualmente llegar al fondo.
Es clave valorar los aspectos del modo de ser, para determinar si son normales, si se pueden afrontar como defectos sin más, o si hay un trastorno de la personalidad que requiere de un especialista. Si hay dificultades importantes de perfeccionismo obsesivo, escrúpulos, impulsividad, emotividad, susceptibilidad, celos, irresponsabilidad, abuso de sustancias o alcohol, excentricidades, es más probable que se necesite un médico o psicólogo experto. El punto que divide lo normal de lo patológico no es neto. Se puede considerar que un rasgo es anormal, cuando la persona sufre y hace sufrir, por su modo de ser o por las consecuencias.
La vida cristiana incluye necesariamente conceptos psicológicos y espirituales. Se apoya en la identidad personal, saber quién es uno, reconocerse limitado y finito, y la fe en que somos criaturas. Sobre esta realidad se asienta una autonomía no absoluta, que permite elegir los medios para el proyecto de existencia, que sólo es posible con esperanza: es decir, si creemos en una misión y confiamos en alcanzar la meta. En la cúspide se sitúan la autoestima y la caridad: sólo quien se sabe importante se desarrolla plenamente. El mayor motivo de autoestima es saberse queridos por Dios, ¡transformados en hijos suyos! Esta convicción permite salir de uno mismo hacia los demás, querer y comprender a todos.

Si tienes alguna duda, escribe a nuestros Consultores

 

Publicado por ALFRE306 el 21 de Enero, 2017, 8:56 | Referencias (0)

¿Para qué hacerme un tatuaje?

Lo malo de ponerse un tatuaje no estaría en el hecho mismo sino en el tipo de tatuaje y la prudencia y el decoro del lugar del cuerpo que se escoge


Por: Franco Lanata | Fuente: Catholic-link.com



Hoy no es extraño ver personas con tatuajes. Hay de todos los tamaños, formas, motivos y colores, y están puestos en mayor o menor cantidad en las más diversas partes del cuerpo. En este video el P. Mike Schmitz primero enfrenta la pregunta por la moralidad del hecho de tatuarse. Como verán su respuesta es sencilla y clara. Lo malo de ponerse un tatuaje no estaría en el hecho mismo sino en el tipo de tatuaje y la prudencia y el decoro del lugar del cuerpo que se escoge. A lo largo del video presenta otras reflexiones en torno al tema que son muy interesantes y entretenidas.

En esta ocasión quisiera invitarlos a profundizar en la parte final del video. ¿Para qué ponerse un tatuaje? Es constitutivo de nuestra naturaleza humana querer encontrar la propia identidad, ser fiel a ella y poder expresarla con nuestra vida. Esta necesidad está estrechamente vinculada con preguntas fundamentales como: ¿Quién soy? ¿Para qué nací? ¿A dónde voy? Para muchas personas el tatuaje escogido busca cumplir la misión de responder a esas preguntas cotidianamente.

Independientemente de la existencia de nuevos métodos para borrarlos, pensemos un momento en el carácter permanente o perpetuo de los tatuajes. De alguna manera esto invita a la persona a cuestionarse y enfrentar la realidad de los compromisos en la vida, especialmente aquellos que son para siempre. Ante la fugacidad de las modas, los sentimientos, los gustos, los estados de ánimo o las maneras de pensar, con esta ocasión nace la pregunta por lo estable, lo firme, lo duradero, lo que nunca pasa, lo que nunca cambia, lo eterno. Y de alguna manera nos hace tocar y ver la necesidad que tenemos de una roca firme, nuestra vocación a conocer la verdad y nuestra profunda necesidad de Dios. Tener que escoger algo para siempre nos invita a preguntarnos: ¿A qué le diría hoy sí para siempre? ¿Estoy comprometido con algo o alguien a ese nivel?


VER VIDEO:  https://youtu.be/vPQggTernIO

Publicado por ALFRE306 el 20 de Enero, 2017, 8:03 | Referencias (0)

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