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Noviembre del 2016


Debemos animarnos a ser líderes

El bien que podemos hacer cuando superamos la timidez, la apatía y la indecisión, y nos esforzamos por enseñar a las gentes a pensar de modo preciso y vivir de forma creativa es impresionante.


Por: D. Alfonso López Quintás | Fuente: Universidad Complutense





El bien que podemos hacer cuando superamos la timidez, la apatía y la indecisión, y nos esforzamos por enseñar a las gentes a pensar de modo preciso y vivir de forma creativa es impresionante. ¿"Qué puedo hacer yo, pobre de mí -piensan no pocos educadores-, ante la avalancha de una forma de manipulación sistemática y poderosa?"

Puedes hacer -le contestaría de buen grado- una labor decisiva: ofrecer, aquí o allí, claves de interpretación de la vida. No todos pueden promulgar leyes, hablar por radio o televisión, dar clases, conferencias y cursos, pero a nadie le está vedado en su vida cotidiana encender pequeñas luces que marquen el camino a seguir.

Si se hace con cierta preparación y de forma decidida, se realiza una labor de liderazgo sumamente valiosa. Los que somos, por ejemplo, profesores y vemos que exalumnos nuestros están ya trasmitiendo a sus discípulos las claves de orientación que hemos alumbrado en sus mentes sabemos que estamos ante un tipo de fuego que consume la ignorancia, supera los prejuicios, ilumina las mentes y las abre a horizontes de madurez humana y plenitud.

Esta labor promocionante de vida humana auténtica está al alcance de todos, en una medida u otra. Llevarla a cabo es sumamente fecundo para los demás y para nosotros mismos. Constituye una fuente de satisfacción que puede liberarnos de temibles frustraciones y otorgarnos una valiosa autoestima.

Es importante que nos convenzamos de que podemos ser líderes y de que nuestro liderazgo será sin duda decisivo para muchas personas e incluso para la sociedad entera.

Tal convicción nos dará energía para prepararnos cada vez más. No hay que inhibirse por temor a no disponer de suficiente preparación. Es posible que, al principio, no dispongamos todavía de los recursos necesarios para iniciar una actividad en gran escala y orientar a jóvenes, padres y educadores. Pero podemos comenzar con un grupo de amigos o colegas a trabajar diversos materiales.

Este esfuerzo en común perfeccionará nuestro conocimiento de los contenidos, afinará nuestra sensibilidad para las cuestiones decisivas, incrementará nuestra facilidad de expresión.

A poco que perseveremos en esa tarea, nos encontraremos pronto dotados de una capacidad que antes no sospechábamos.
Hay padres y profesores que desean realizar una labor educativa con niños y jóvenes, y lamentan no tener una mayor formación.

Tal lamentación es justa, pero se transforma en nefasta si bloquea la decisión de consagrar algún tiempo a prepararse.
 

Publicado por ALFRE306 el 30 de Noviembre, 2016, 8:38 | Referencias (0)

Familias heterosexuales

Refelxiones de Mons. Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas

Holy Family

Pixabay CC0 - falco

VER

Nuestra Suprema Corte de Justicia sigue demostrando que emite sus juicios sólo en base a si una ley o una norma son conformes a la Constitución que nos rige, o si la contradice. Su antropología es legalista, no humanista. Debería llamarse Corte de Constitucionalidad, o de Legalidad…

Dicen que, para defender la familia, es legítimo contraer “matrimonio” entre personas del mismo sexo. ¿Cuál familia? ¿Acaso un hombre genera familia con otro hombre; una mujer engendra familia con otra mujer? Esto es imposible biológica y psicológicamente. Un hombre no fecunda a otro hombre, ni una mujer a otra mujer. Esto no es cuestión de fe o de religión, sino de experiencia elemental. No es homofobia, intolerancia, o discriminación, sino simple biología. Que puedan convivir sexualmente personas del mismo sexo, nadie se lo impide, aunque no es conforme con los mandatos divinos. Que puedan tener algunos derechos, heredar, apoyarse económica y moralmente, es justo, humano y, por tanto, legal. Pero ese no es el camino para hacer familia; es todo lo contrario.

Hay que agregar que a la llamada hasta ahora Suprema Corte de Justicia le parece discriminatorio que una pareja del mismo sexo (que no es matrimonio, según nuestro concepto) pueda adoptar menores, dizque para proteger el bien del menor, su bien supremo… Sólo se fijan en algunos aspectos, como el económico, la seguridad de tener alimento, ropa, escuela, salud y bienestar material, pero no toman en cuenta factores morales, espirituales, psicológicos y sociales. Su visión es meramente legalista y economicista. No toman en cuenta que, para un desarrollo normal de la persona, necesitamos una adecuada relación con las figuras materna, paterna, fraterna y comunitaria. Sin ellas, puede uno crecer quizá con todo lo material asegurado, pero con rasgos no definidos de una personalidad masculina o femenina, pues no hay de otra; sólo hay en este mundo hombres o mujeres.

 

PENSAR

El Papa Francisco dijo en una audiencia general de los miércoles: “Dios, después de haber creado el universo y a todos los seres vivientes, creó su obra maestra, o sea el ser humano, que hizo a su propia imagen: ‘A imagen de Dios los creó: varón y mujer los creó’ (Gen 1,27).

Como todos sabemos, la diferencia sexual está presente en tantas formas de vida, en la amplia escala de los vivientes. El hombre y la mujer son creados a imagen y semejanza de Dios. Esto nos dice que no solamente el hombre en sí es imagen de Dios, no solamente la mujer tomada en sí es imagen de Dios, sino que también como pareja son imagen y semejanza de Dios. La diferencia entre hombre y mujer no es para la contraposición o la subordinación, sino para la comunión y la generación, siempre a imagen y semejanza de Dios.

La experiencia nos enseña: para conocerse bien y crecer armónicamente, el ser humano tiene necesidad de la reciprocidad entre hombre y mujer. Cuando esto no sucede, se ven las consecuencias. Sin el enriquecimiento recíproco en esta relación, los dos no pueden ni siquiera entender hasta el fondo qué significa ser hombre y mujer. Dios ha confiado a la tierra la alianza del hombre y de la mujer: su fracaso vuelve árido el mundo de los afectos y oscurece el cielo de la esperanza. Las señales son ya preocupantes y las vemos.

De aquí se ve la gran responsabilidad de la Iglesia y de todos los creyentes, y sobre todo de las familias creyentes, para descubrir la belleza del plan creador, que pone la imagen de Dios también en la alianza entre el hombre y la mujer. La tierra se llena de armonía y de confianza cuando la alianza ente el hombre y la mujer se vive en el bien. Y si el hombre y la mujer la buscan juntos entre ellos y con Dios, sin dudas la encuentran” (14-IV-2015).

 

ACTUAR

Respetemos a quienes tengan otras tendencias sexuales, no bien definidas como masculinas o femeninas. No los debemos insultar o marginar, pues no sabemos la raíz de lo que son o aparecen; desconocemos su historia familiar y qué puede explicar lo que viven, porque no es algo connatural al ser humano, sino fruto de experiencias vividas en la niñez y la adolescencia. Son seres humanos, dignos de todo respeto.

Publicado por ALFRE306 el 29 de Noviembre, 2016, 8:35 | Referencias (0)

Construir un "modelo cultural" para afrontar la crisis del cambio climático

El Santo Padre, en su encuentro con la Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, advierte que en la modernidad hemos crecido pensando “ser los propietarios y los dueños de la naturaleza”

Energías renovables - © Pixabay

Energías renovables - © Pixabay

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Nunca como en nuestra época ha sido tan evidente la misión de la ciencia al servicio de un nuevo equilibrio ecológico global. Así lo indicado el papa Francisco en su encuentro con los participantes de la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, que se está celebrado en el Vaticano del 25 al 29 de noviembre, sobre el tema: “Ciencia y sostenibilidad. Impacto de los conocimientos científicos y de la tecnología sobre la sociedad humana y el ambiente”.

De este modo, ha reconocido que al mismo tiempo “se está manifestando una renovada alianza entre la comunidad científica y la comunidad cristiana”, que ven converger sus distintos enfoques de la realidad” hacia esta finalidad compartida de proteger la casa común, amenazada por el colapso ecológico y del consecuente aumento de la pobreza y la exclusión social”.

El Santo Padre ha indicado que corresponde a los científicos, que trabajan libres de intereses políticos, económicos o ideológicos, “construir un modelo cultural para afrontar la crisis del cambio climático y de sus consecuencias sociales” para que las enormes potencialidades productivas no se reserven solo a unos pocos”.

La comunidad científica, ha considerado el Papa, está llamada a construir un liderazgo que indique soluciones a temas que son afrontados en esta plenaria: el agua, las energías renovables y la seguridad alimentaria.  

Así, Francisco ha manifestado su alegría por el hecho de que esta Academia Pontificia siente “profundamente la solidaridad” que les une a la humanidad de hoy y del mañana “en el signo de tal preocupación por la madre tierra”.

Un compromiso muy digno de estima — ha añadido– en cuanto que está plenamente orientado a la promoción del desarrollo humano integral, de la paz, de la justicia, de la dignidad y de la libertad del ser humano.

Por otro lado, ha afirmado que en la modernidad hemos crecido pensando “ser los propietarios y los dueños de la naturaleza” autorizados a “saquearla sin ninguna consideración de sus potencialidades secretas y leyes evolutivas, como si se tratara de un material inerte a nuestra disposición”.

Asimismo, el Pontífice ha subrayado que “no somos guardianes de un museo y de sus obras maestras que tenemos que desempolvar cada mañana” sino “colaboradores de la conservación y del desarrollo del ser y de la biodiversidad del planeta, y de la vida humana presente en él”.

La conversión ecológica capaz de apoyar el desarrollo sostenible –ha observado– comprende de forma inseparable tanto la asunción plena de nuestra responsabilidad humana en lo relacionado con la creación y sus recursos, tanto la búsqueda de la justicia social y la superación de un sistema inicuo que produce miseria, desigualdad y exclusión.

Por otro lado, ha llamado la atención sobre la débil reacción de la política internacional –aunque también hay honrosas excepciones — sobre la concreta voluntad de buscar el bien común y los bienes universales, y la facilidad con que se tienen en cuenta los consejos de la ciencia basada en la situación del planeta.

Es así como el Pontífice ha advertido que “la sumisión de la política a la tecnología y a las finanzas que buscan sobre todo el provecho” está demostrada por la “distracción” o del retraso en la “aplicación de los acuerdos mundiales sobre el ambiente” y a la “riqueza moral y cultural de los pueblos”.

Finalmente, el Santo Padre ha invitado a no perder la esperanza, y tratar de “aprovechar el tiempo que el Señor nos da”.

Publicado por ALFRE306 el 28 de Noviembre, 2016, 9:00 | Referencias (0)

¡Velen y estén preparados!

Reflexión para el 1er domingo de Adviento

Todo nos invita a estar alerta, con los sentidos despiertos y el corazón anhelante. “¡Casa de Jacob, en marcha!


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo Coadjutor de la Diocesis de San Cristobal de la Casas | Fuente: Diocesis de San Cristóbal de Las Casas



Isaías 2, 1-5: “De las espadas forjarán arados y de las lanzas podaderas”

Salmo 121: “Vayamos con alegría al encuentro del Señor”

Romanos 13, 11-14: “Ya está cerca nuestra salvación”

San Mateo 24, 37-44: “Velen y estén preparados”

 



Postrada en la cama de un hospital durante muchos días, se debate entre la vida y la muerte. Son de esos accidentes que con un mínimo de atención se pueden evitar. Pero nos absorbe la somnolencia y la apatía; nos decimos internamente: “a mí no me va a pasar”, “sólo es un momento y no me distraigo”… pero ¡nos pasa! Sus ojos fijos en la pantalla del teléfono, sus oídos sumergidos en la conversación, su mente volando a miles de kilómetros queriendo encontrarse con el amigo virtual, y sus pies acelerados por la prisa para llegar a tiempo a su trabajo, todo se juntó para que sucediera lo más terrible.  Cuando la joven se dio cuenta ya tenía encima el tráiler embistiéndola y haciéndola trizas. Ni una oportunidad para escaparse. Ella juraría que su distracción fue sólo un segundo, pero un segundo ahora se convierte en eternidad de angustia y de zozobra. Los sentidos embotados no nos permiten estar alerta.

 

Todo nos invita a estar alerta, con los sentidos despiertos y el corazón anhelante. “¡Casa de Jacob, en marcha! Caminemos a la luz del Señor”, grita esperanzado el profeta Isaías en la primera lectura de este domingo. “Despierten del sueño”, exige San Pablo en su carta a los Romanos. “Velen y estén preparados”, es la amonestación de Jesús a sus discípulos en el Evangelio. “Vayamos con alegría a la casa del Señor”, repetimos en el salmo. Todo es urgencia para ponerse en movimiento, todo es esperanza e ilusión que contagian. Eso es el adviento. ¡Para que luego vengan a decirnos que el cristianismo es tener aplacadas las conciencias! El tiempo de adviento, que señala el principio del año litúrgico, se abre con la exigencia fuerte de despertar y con una orden de partida que no admite excusas.

 

No nos engañemos: no estamos esperando esa navidad que se reduce a lucecitas y músicas celestiales; ni estamos esperando a que “el último día”, cual ladrón, nos caiga encima, agarrándonos desprevenidos y entre más tarde mejor. No, eso no es el adviento. Ciertamente es tiempo de “espera”, pero esperar no significa sentarse a que venga fatalmente nuestro destino;  sino un activo  “tender hacia”, moverse, procurar, hacer que llegue. Lo que implica la capacidad y el deseo de despertarse y la decisión de ponerse en camino.

 

Hay quienes juran que no están dormidos solamente porque tienen una actividad febril y andan de un lado para otro. Pero caminan con los ojos vendados y en somnolencia. El ejemplo que pone Jesús es de lo más claro: comían y bebían, se casaban… pero no estaban despiertos ni atentos a la Venida del Señor. Hoy también la Navidad puede ser un tiempo de inconsciencia y adormilamiento, por más que andemos de pachanga en pachanga y de fiesta en fiesta. Se convierte así en un activismo que nos lleva a enajenarnos y no nos permite pensar. Jesús nos invita a ser reflexivos, a examinar concienzudamente la situación actual y  a mirar si nuestra vida está preparando la venida del Señor.

 

Terrible se nos presenta la situación actual, y quizás tendremos la tentación del desaliento frente a los graves problemas que nos urge afrontar. Iluminador aparece el profeta Isaías proponiendo que de espadas forjemos arados, y de las lanzas podaderas. Muy sabio su consejo y muy práctico a la hora de enfrentarnos a la vida. Hay quien de una dificultad sabe sacar un beneficio, de un accidente una enseñanza y de una deficiencia una ventaja. Hay quien reniega de todo: del frío, del calor, de la lluvia o de la sequía, sin darse cuenta que cada estación, cada lugar y cada circunstancia encierra un cúmulo de posibilidades. Hay quien reniega de su carácter sin darse cuenta que  tiene un tesoro, que su energía puede impulsarlo a construir y no a destruir. Las dificultades y los problemas son ocasión de crecer, madurar y sacar nuevas soluciones. Los más grandes inventos han nacido de grandes carencias, y muchos de los más grandes hombres y mujeres se han forjado gracias a las dificultades que encontraron en el camino.

 

Isaías nos da el tono fundamental del Adviento con un lenguaje lleno de símbolos. El futuro, lugar de lo incierto, desconocido y que nos produce temor, es presentado como una visión gloriosa de la ciudad sobre el monte donde reina Dios, y a donde acuden todos los pueblos gozando de una paz idílica. El futuro pierde su angustia y, desde Dios, se convierte en esperanza. Esta es la llamada fundamental del Adviento: llega Dios y el hombre liberado del miedo, tiene derecho a esperar.

 

Hoy Cristo nos urge a tomar el momento presente como un tiempo de gracia. No dejarlo pasar, sin prestarle toda la atención. Adviento es este tiempo de gracia donde podemos “soñar” con un mundo diferente, porque cuando Dios se acerca al hombre (o quizás deberíamos decir cuando el hombre deja que Dios se le acerque) todos los sueños son posibles. Quizás nos parezcan duras y amenazantes las palabras de Jesús, pero no se pueden leer fuera de todo el contexto de salvación y liberación que Él nos viene a traer. Dios respeta nuestra libertad y puede entregarnos su Reino solamente si nosotros lo acogemos abriéndole libremente la vida. Junto al respeto a nuestra libertad aparece un amor preocupado, un amor que vela cuando nosotros tendemos a descuidarnos: el aviso apremiante y la apariencia de amenaza son reclamos de amor. Son la metáfora del terrible daño que podemos ocasionarnos si, en el descuido, la inconsciencia o la maldad, cerramos la puerta al Dios que viene a salvarnos. Lo heriríamos a Él, precisamente porque nos heriríamos a nosotros, porque nos perderíamos nosotros y perderíamos la fraternidad.

 

Estar preparados, abrir los ojos, aguzar el oído, disponer el corazón para caminar hacia la luz del Señor.  En este inicio del Adviento las exhortaciones de San Pablo se convierten en preguntas acuciantes que exigen nuestra respuesta: ¿Qué o quiénes hacen que estemos dormidos? ¿Qué obras de tinieblas nos impiden ver la luz? ¿Cómo debe ser el comportamiento de quien camina hacia la luz?

Señor Jesús, hoy que escuchamos tu llamado amoroso a despertar, concédenos que con tu Venida resplandezca la luz de tu Reino, en medio de nuestra oscuridad de injusticias y maldades. Amén.

 

Publicado por ALFRE306 el 27 de Noviembre, 2016, 10:37 | Referencias (0)

Hablemos de las crisis de la familia

En el mundo de hoy, ya no es ninguna novedad esta crisis

Esta crisis afecta el modo de vivir, afecta los lazos sobre los que se fundó gran parte de la vida y la historia de generaciones de hombres.


Por: Salvador Casadevall | Fuente: Catholic.net



Hasta hay películas que se ocupan de ello; entonces quiere decir que esa crisis existe realmente y es profunda.

Esta crisis afecta el modo de vivir, afecta los lazos sobre los que se fundó gran parte de la vida y la historia de generaciones de hombres.

Desde el fondo de la historia que la familia existe.

Nació antes que nacieran los Estados o Naciones.

La familia nació como un modelo de vida, para bien o para mal.



La familia es el primer lugar que el hombre conoce, es allí donde aprende sus primeros conocimientos.

Todas las modalidades y contradicciones con que el mundo basa su forma de vivir, tienen su origen y empezaron en una familia.

En la familia, el amor demuestra, sobre todo, su capacidad de perpetuarse y de incidir de manera decisiva sobre la realidad.

Si la familia se acabara, con ella se acabaría una parte esencial de nuestro modo de ser, de nuestra forma de vivir o convivir, de amar y de sobrevivir.

Si la familia llegara a desaparecer y ya nadie se acordara de su existencia, el mismo mundo la volvería a inventar.

El hombre no puede ser feliz sin familia. Y no existe el hombre que no quiera ser feliz.

Por eso el mundo todo, la volvería a inventar.

En la misma medida en que me centro en mí, exigiré al otro que cambie y se adapte a mis deseos; al contrario, si me centro en el otro, intentaré cambiar yo y adaptarme a él.

Este es el enfoque adecuado: “ante cualquier dificultad en la vida de relación todos deberían saber que existe una única persona sobre la que cabe actuar para hacer que la situación mejore: ellos mismos. Y esto es siempre posible. De ordinario, sin embargo, se pretende que sea el otro cónyuge el que cambie y casi nunca se logra (…) si quieres cambiar a tu cónyuge cambia tú primero en algo”  “Las crisis del amor” – U. Burghello).

 

La familia siempre ha sido un signo significativo de la transmisión de valores.

Esos valores consisten en la transmisión y continuidad del amor conyugal, del amor fraterno, del amor de un padre y de una madre, que trasciende a la familia misma y que hace que lo sintamos en nosotros mismos, por lejos que estemos del hogar.

El amor no hace mal, y si hace mal, no es amor. El amor siempre quiere el bien del otro. Intentar ser una aportación positiva en la vida del otro, no estar centrado en el que necesito yo, sino entender que amar es cuidar.

Si tu dolor no le afecta, olvídalo. (Montse Barderi) 

Está claro que la familia no ha sido siempre un modelo de armonía, un modelo de amor y concordia.

Evitar discusiones innecesarias. Un principio de higiene conyugal, propia del matrimonio clave, es éste: no discutir. De una discusión fuerte, rara vez sale la verdad. Y hay más de desahogo y de deseo de ganar al otro en el debate, que de buscar el acuerdo entre las partes. (Enrique Rojas)

A menudo, ha sido más bien un espacio de atropellos, violencias y desgracias.

En el plano civil, el divorcio es un trámite que anula un contrato, pero en el plano de Jesús, es un compromiso irrenunciable. Por eso los cónyuges que tienen conflictos entre ellos deben buscar la superación, no la destrucción de su vida matrimonial. (Jesús Domingo Martinez)

 

Todo esto desconcierta a muchos.

Algunos rechazan el modelo de familia tradicional y se van a vivir en pareja, como se dice ahora.

Se encuentran sus cuerpos y frecuentemente no se encuentran sus almas.

Y al no encontrarse sus almas, su relación se va diluyendo con el tiempo y como consecuencia de ello, terminan también no encontrando sentido el que sus cuerpos se sigan encontrando. Evidentemente esas parejas no logran liberarse del modelo de familia como unión social fundamental.

Todos los estudios sociológicos dignos de crédito que se conocen muestran sin lugar a dudas, que si existe un indicador seguro de éxito en la vida adulta, es la presencia del padre desde que el niño o la niña, tiene edad bastante para salir a la calle. Si existe un indicador seguro de fracaso (abandono de los estudios, drogas, promiscuidad, delincuencia), no es la pobreza: es la ausencia del padre en la última fase de la infancia y en la adolescencia”. (Bárbara Kay)

La familia es el único lugar en el que puede educarse a un niño.

Y ese niño necesita de la estabilidad y de tiempo vivido en unión estable, y de tiempo suficiente para que él sienta que se ocupan de él.

Maldecido sea  aquel que al inicio  de una historia de amor no crea que es para siempre. (Colette)

El niño necesita de la fidelidad mutua de los que le dieron la vida; vida que es consecuencia de actos responsables que llevan a la continuidad y perduración de la vida.

Un hijo tiene derecho al testimonio del compromiso de sus padres, para aprender a andar por el camino de la prudencia.

    Donde la responsabilidad es la madurez de la libertad.

    Donde el compromiso, es la madurez de la responsabilidad.

    Donde el amor es la madurez del compromiso, en un amor debido en justicia que debe abarcar todo el tiempo de la existencia. (Orfa Astorga de Lira)

 

Mientras tanto, sería bueno seguir pensando, sintiendo, que la vida del hombre consiste esencialmente en nacer, casarse, ser padres y morirse, habiendo sido gente buena, que es lo mismo que decir santos.

La Iglesia será santa, si ustedes, familia, son santas.   (P. Pedro Richards, fundador del Movimiento Familiar Cristiano, en proceso de canonización)

 

Y eso sigue sucediendo y deberá seguir sucediendo, para bien de la humanidad, en una familia.

Decía el Papa Francisco: “Querer formar una familia es animarse a ser parte del sueño de Dios, es animarse a soñar con Él, es animarse a construir con Él, es animarse a jugarse con Él en esta historia de construir un mundo donde nadie se sienta solo”.

Publicado por ALFRE306 el 26 de Noviembre, 2016, 9:01 | Referencias (0)

¿Desgracias incomprensibles?

Es cierto que las noticias, nos muestran cuerpos mutilados,despedazados. Pero lo más importante de cada una de esas personas, sus almas, son indestructibles.


Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net



El hermano Jacinto sentía una pena profunda en su alma. Otra vez las noticias hablaban de un desastre. Cientos, quizá miles de muertos. Como si fuese una extraña ley de la fatalidad que todo tipo de mal ocurriese precisamente en los países más pobres, en los lugares que ya sufrían por miles de miserias e injusticias.

Su oración era casi un grito de angustia. “¿Por qué, Señor? ¿Qué ocurre para que sean los pobres los primeros en morir? ¿No tienen ya en sus corazones tantas lágrimas? ¿No son víctimas de un mundo de injusticias y pecados? ¿No merecen, al menos ellos, un poco de Tu Bondad divina, de la atención que diste a los pobres y a los enfermos cuando caminaste por tierras de Palestina?”

El padre abad había percibido la inquietud de aquel monje lleno de juventud, impulsivo y enamorado. No era la primera vez que la noticia de una desgracia natural había alterado el corazón del hermano Jacinto. Era viva la memoria del tsunami, del huracán, del terremoto, de los atentados terroristas contra familias y contra niños...

El hermano Jacinto mantuvo la mirada triste durante todo el día. Llegada la noche, el padre abad se dejó encontrar. Preguntas, rabia, lágrimas. El desahogo fue profundo, y el padre escuchaba a su inquieto y buen discípulo.

Al final, cuando las estrellas se hacían más intensas, cuando una lechuza lanzaba su canto sugestivo en medio de la noche, el padre abad pensó que era el momento de ofrecer una pequeña y humilde semilla a un corazón atribulado. No resultaba fácil decir aquello. Pero confió en la luz del Espíritu Santo. Miró la silueta de un Cristo crucificado que dominaba el jardín del convento, y empezó a hablar.

“Hermano Jacinto. Creo que a todos nos impresiona vivir en un mundo lleno de injusticias, de miserias, de pecados, de pobreza, de muertes violentas, de terremotos y disparos. Nos cuesta, sobre todo, ver morir a niños inocentes, ver llorar a las madres por sus hijos, ver la angustia de socorristas con pocos medios y con esperanzas mortecinas.

Pero hay un modo distinto y más profundo de ver las cosas. Desde Dios, a la luz del cielo, descubrimos que la muerte no es desgracia, no es condena, no es fracaso. Es simplemente, como decía un laico profundo y sencillo que vivió hace unos años en Italia, un paso, la entrada en una paz envidiable y profunda.

Ese laico, Renzo Buricchi, hablaba así a un amigo pocas horas de morir: «Marcello, lo que te digo a ti debes decirlo a todos: ¡morir es algo maravilloso! Se entra de repente dentro de una luz que no tiene igual, y sientes una paz y una alegría que no puede compararse con ninguna sensación».

Las personas por las que lloras acaban de dar el paso. Antes vivían en medio de dolores y de angustias. Ahora pertenecen al mundo de Dios. Allí no hay lágrimas, ni tinieblas, ni injusticias, ni angustias. Quienes acogieron la mano maravillosa del Dios amigo gozan en estos momentos de algo muy grande, algo que nada ni nadie podrá arrebatarles.

Es cierto que la prensa, la radio, la televisión, nos muestran cuerpos mutilados, ennegrecidos, despedazados. Pero lo más importante de cada una de esas personas, sus almas, es indestructible. Han empezado a vivir en una dimensión distinta. Han pasado a una nueva etapa de su existir humano.

En esa nueva etapa ellos nos esperan a ti y a mí. No quieren vernos tristes, no quieren que la angustia atenace esa capacidad que tenemos de amar y de acompañar a los vivos que no conocen la maravilla de la muerte, que sufren porque creen haber perdido a alguien que, en cambio, goza ya de la dicha de los cielos.

Hermano Jacinto, si vivimos de verdad como cristianos, si tenemos una fe profunda en Cristo muerto y resucitado, veremos cada acontecimiento con ojos nuevos. Lo que antes creíamos ser desgracia llega a convertirse en una bendición, en un momento de dicha indescriptible. La verdadera desgracia, el fracaso más profundo de una vida, consiste en no haber sabido amar, no haber sabido acoger el amor continuo que el Padre de los cielos ofrece a cada uno de sus hijos y de sus creaturas.

Hoy podemos, tú y yo, rezar para que las miradas de los corazones lleguen más lejos. La vida nace desde el Amor y avanza hacia el Amor. El Amor escribe la última página de la historia. Todo lo que no es Amor es pérdida. Si tenemos que llorar y lamentarnos, es precisamente por esos que se consideran satisfechos en sus riquezas y no son capaces de pensar en sus hermanos.

Te invito a venir conmigo, unos momentos, a la capilla. Junto a Cristo están ahora cientos de almas de corazones buenos. Otros tendrán que pasar un tiempo en el purgatorio, en espera de una purificación completa. Otros... no sé, tú y yo quisiéramos un infierno vacío, pero cada uno escoge lo que ama. Nadie será obligado a ingresar en el cielo, a amar a Dios eternamente”.

Dos sombras oran, en silencio, en la capilla del monasterio. Junto al abad, con su mirada llena de paz, su respiración serena, sus manos arrugadas, está el hermano Jacinto. Empieza a comprender aquello que tantas veces había leído en el Evangelio: “Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése. ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos” (Lc 12,4-7).



 




 

Publicado por ALFRE306 el 25 de Noviembre, 2016, 9:25 | Referencias (0)

La ideología de género es un cimiento del Nuevo Orden Mundial

Un análisis a la crisis de civilización, al papel de la Iglesia, el voto católico y la sociedad civil


Por: Javier Lozano | Fuente: Religion en Libertad



Jaime Mayor Oreja ya advertía de la crisis de valores que llegaría a Occidente antes de que se manifestara en toda su plenitud y ahora lucha desde la sociedad civil para evitar que el ‘nuevo orden mundial’ siga destruyendo la familia y todos los valores cristianos que hicieron grande a Europa.

La Fundación Valores y Sociedad, que él preside, presentó el libro Conferencias sobre la Crisis, un diagnóstico de la situación actual (Sekotia) y en el acto  intervendrán Hermann Tertstch, María San Gil, Alberto Ruiz Gallardón y él mismo. Y es que para poder dar una respuesta eficaz es indispensable que previamente se haya hecho un buen diagnóstico.

Mayor Oreja lo ha sido todo en política: diputado, ministro, eurodiputado pero ahora su batalla es otra y su trinchera ya no está en la política. En una entrevista con Religión en Libertad, este vasco de 65 años habla de ideología de género, de los tentáculos de los organismos internacionales, del papel de la Iglesia Católica en esta crisis, de la importancia de que la familia logre seguir transmitiendo los valores a los hijos o de la ausencia de políticos católicos de primera línea. Todo esto ayuda a entender por qué España está donde está y por qué el abismo parece cada día más cerca. Y aún así muestra el camino para salir de esta “crisis de civilización”.

-Crisis económica, crisis política, crisis social, crisis de valores…Usted hablado de todas ellas, ¿cuál cree que es la más importante y la que ha acabado arrastrando a las otras?


-Hay muchas formas de denominar la crisis. Está en la sociedad, está en la persona, es mucho más que institucional o económica, que lo es también. Pero la raíz está en la persona.

La crisis es de actitud personal, de la verdad, de confianza. Todo está en el corazón y en las conciencias de las personas. Por eso damos palos de ciego cuando interpretamos la crisis como económica, financiera o política.

-Viendo la situación actual, ¿cómo ve el futuro cercano?


-Esta crisis tendrá una explosión. Tendrá un desenlace no indoloro. Se está cerrando una etapa de nuestra historia que arrancó al final de la II Guerra Mundial. Se ha ido construyendo un tipo de sociedad que está rota. Esta no es cualquier crisis, es una crisis de civilización.

Lo que pasa es que en cada país se manifiesta de una forma distinta. Pero el síntoma de agotamiento y decadencia es inequívoco. Hay una ruptura y no es sólo por la corrupción sino que la gente está harta de sí misma y se ha rebelado contra su modo de vida.

-Entonces la crisis de valores tiene un papel esencial…


-Si la crisis está en la persona la solución está en la persona. Tendrá que producirse un cambio de actitud personal. Las guerras o las tragedias son las que han hecho cambiar las personas. ¿En que se parecía la Europa de los años 20 a la de los 50? En poco. Entonces arraigaron cosas que no habían arraigado en los años 20.

La Comunidad Europea nació a finales de los 40, no nació en los años 20, ¿Por qué? Porque en los 40 apreció cosas que antes no apreciaba. Espero que no sea la guerra la que nos haga cambiar sino que nos entendamos.

-Ante esto, instituciones como la Iglesia o la familia tienen mucho que decir.


-La crisis es total y por eso la crisis está en la Iglesia. La desorientación está también en la Iglesia. ¿Dónde no hay crisis? La hay en todas las instituciones. Todo lo que es público y es institución está en crisis. Hay que dejarse arrastrar por esos valores que en el ámbito público están en crisis. Y tiene que empezar por la persona.

Al final tiene que surgir una actitud diferente en cada uno de nosotros. Nos hemos creído una especie de dioses, tenemos una seguridad de lo que hablamos, que Dios no existe…Eso cambiará, tendrá que cambiar.  

-Pero, ¿quién o qué hay detrás de todo esto?


-Esta crisis está gestando un nuevo orden mundial que tiene una obsesión y que es reemplazar los valores cristianos de nuestra sociedad.

Cada mes tiene una manifestación en el mundo. Por ejemplo, el proceso de paz en Colombia con las FARC, ¿por qué aparecen 144 referencias -en su documento final y anexos- a la ideología de género? Aquí en España estamos en el debate autonómico de las leyes LGTBI y en Portugal ya aparece el suicidio asistido. Ese nuevo orden mundial con su obsesión está en cada nación intentando introducir un cambio profundo en la sociedad para crear sociedades poscristianas.

Para crear estas sociedades poscristianas todo pasa por alejar al hombre de la trascendencia haciéndonos creer que lo sabemos todo y que no somos como aquellos pobrecitos de hace 100 años que no entendían nada. Tratan de descristianizar y alejarnos de la idea de Dios.

-La ideología de género, ¿es el culmen de esta crisis o la punta de lanza para un escenario aun peor?


- La ideología de género es una perversión fruto del objetivo de crear una sociedad poscristiana. Necesitan socavar, desprestigiar y ridiculizar todos los valores, la familia…

La ideología de género es fundamental pues si es una anécdota ser hombre o mujer, entonces la familia no tiene sentido. Es un elemento sustancial que han encontrado para poder construir esa nueva sociedad. Es un cimiento esencial.

-Los católicos, ¿somos víctimas o cómplices de esta crisis que está arrasando Occidente?


-Somos parte de la crisis. No somos meros espectadores de la crisis debido a nuestra incomparecencia cultural. Se ha producido paulatinamente una incomparecencia y esto se ve claramente en la Iglesia. Hoy por lo general la Iglesia española prefiere mirar para otro lado. No está en el debate cultural. No sé si es un sentimiento de resignación o piensan que mirando para otro lado las cosas pueden resolverse. Veo mucha cultura de diálogo y encuentro justamente cuando más aprietan los que quieren imponer el nuevo orden mundial pero poca resistencia.

-Llevando este debate al Parlamento, para un católico observar la Cámara es desolador, ¿existe el llamado ‘voto católico’ o en realidad el miedo puede más que la conciencia?


-Hay orfandad en todo aquel que tiene un cuadro de valores en su casa, en aquel que defiende la familia, el matrimonio, que defiende la vida. Tendrá sus defectos e imperfecciones y habrá cometidos sus pecados pero esas personas están completamente huérfanas en la vida política.

No les representa nadie porque el relativismo, que es la moda dominante, ha barrido todas las opciones políticas. Forman parte del paisaje general. Entonces creo que hay orfandad. Hay que tratar al menos de no perder esos valores en casa, en los hijos, que la familia sea auténtica.

-¿Y qué se puede hacer?


-Siempre digo que no se trata de crear nuevos partidos pero sí crear una nueva corriente de opinión española y europea. Ningún partido va a dar la batalla cultural. Entonces la tendrá que dar la sociedad, las asociaciones tendrán que saber sumar y crear una corriente de opinión europea.

Pero cada año se crean siete u ocho organizaciones y esto es un suicidio. Hay que intentar sintetizar, agrupar. Crear una corriente. Esto no es un partido político sino que pasa porque muchas asociaciones y agrupaciones hagan actos conjuntamente, eleven la voz y sepan sumar.

-¿Apuesta entonces por una sociedad civil fuerte que sea la que influya en los partidos?


-Sí, pero el primer paso es crear la corriente, luego habrá que ver cómo se va a la política. Y es que hay dos problemas urgentes que hay que resolver. En primer lugar, ha desparecido del ámbito parlamentario y del ámbito público el debate sobre los asuntos más importantes. Ya no debate nadie sobre el aborto, la vida, la familia. Ha desaparecido

En segundo lugar, se está produciendo una proliferación de estructuras, una incapacidad para cambiar esa tendencia y una sensación de que la Iglesia abdica de ese debate cultural. Todo esto es lo más urgente que hay que cambiar.

-¿Y a medio y largo plazo?


-¿Para qué crear un partido político si antes no se cambia la tendencia de la multiplicación de organizaciones? Cada uno está en sus temas y ninguno en la batalla cultural. Estamos perdiendo el partido 5-0 y tenemos que ser un equipo y no un conjunto de individualidades. Más tarde no sé si se tendrá que crear un partido pero lo primero es romper la tendencia de fragmentación que existe.

-¿Confía usted en que el Partido Popular se regenere y vuelva al humanismo cristiano y deje de hacer leyes LGTBI como la de Madrid?


-La moda dominante no va en la dirección de modificar las actitudes de los partidos en la buena dirección sino en tratar de acelerar ese nuevo orden mundial.

Pero este orden mundial está rompiéndose, en Colombia ¿quién podía pensar que iba aperder el 'sí'? El Brexit ha puesto en evidencia que el nuevo orden mundial ha fracasado…todo lo que prevé sucede al revés, se tuerce.

-¿Son Hungría o Polonia dos ejemplos de lo que hay que hacer?


-Ese nuevo orden mundial escoge países donde interpretan que todavía están muy arraigados los valores cristianos. Hungría, Polonia o Colombia son sólo tres ejemplos.

Nosotros desde One of Us haremos un acto en Budapest en mayo. Una de las razones por la que iremos allí será para agradecer al Gobierno de Hungría su papel en materia de familia. Son países que por defender esto mismo reciben la hostilidad de las organizaciones supranacionales.

Publicado por ALFRE306 el 24 de Noviembre, 2016, 9:23 | Referencias (0)

La importancia del diálogo, acercamiento y fraternidad con el Islam

El Papa recibe a los participantes del Coloquio promovido por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso con el Islamic culture and relations organization de Teherán

El papa Francisco con el presidente Hassan Rouhani y consorte

(Foto: L'Osservatore Romano)



(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha recibido a los participantes del Coloquio promovido por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso con el Islamic culture and relations organization de Teherán, Irán. El encuentro ha tenido lugar esta mañana, antes de la audiencia general, en una sala cercana al Aula Pablo VI.

En la breve intervención del Santo Padre, además de dar las gracias a los presentes, ha manifestado su “gran alegría” cuando recibió la visita del presidente de Irán. También en esa ocasión –ha indicado– tuvo una impresión muy buena de vuestra cultura cuando me visitó la señora vicepresidente con un grupo de profesoras. El Pontífice ha precisado que esto le “conmovió positivamente” y quedó “satisfecho”.  

Por otro lado, ha asegurado que le gusta “veros hoy aquí” y también “que haya un diálogo tan importante”. Finalmente les ha agradecido “esta buena voluntad de diálogo, de acercamiento, de fraternidad”.

El papa Francisco se reunió con el presidente de Irán, Hassan Rohani, el pasado 26 de enero. Tras el encuentro privado, que duró 40 minutos, el mandatario iraní le pidió al Pontífice que rezara por él, le ha aseguró que había sido un gusto encontrarse y le deseó “buen trabajo”.

Publicado por ALFRE306 el 23 de Noviembre, 2016, 9:18 | Referencias (0)

Francisco y el aborto

Reflexiones Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas

Francisco in video whit homeless in Sta Marta residence 22 July 2015

Radio Vaticano


VER

¡Qué mal interpretaron algunos la decisión del Papa Francisco de facultar a todos los sacerdotes para perdonar la excomunión por el pecado del aborto, durante el Año de la Misericordia! Un periódico de España dijo que esa decisión cimbró a la Iglesia. Otro, de México, dijo que el Papa abre las puertas, pero que nosotros las cerramos. ¡Cómo se nota su desconocimiento de la práctica de la Iglesia!

Muchos obispos, en Cuaresma y Pascua, o en otras ocasiones, damos esta misma facultad a todos nuestros sacerdotes. Yo lo hago, en Chiapas, desde hace 24 años. Desde el miércoles de Ceniza hasta el domingo de Pentecostés, todos pueden absolver de este pecado, cuando el aborto se hace en forma consciente, y levantar la excomunión que se contrae. Además, nuestros Vicarios Episcopales lo pueden hacer en forma permanente, en las diferentes zonas o regiones, imponiendo la debida penitencia.

Nosotros, los obispos de esta diócesis, cada ocho días, durante la celebración dominical, nos sentamos a confesar, y son muchos los casos de mujeres, y algunos hombres, que se acercan a este sacramento, con todo el dolor de lo que hicieron. Al experimentar la liberación misericordiosa que Dios les concede, brotan espontáneas las lágrimas de paz y de resurrección. Todo cambia con el perdón.

PENSAR

¿Qué dijo realmente el Papa sobre el asunto? No niega la gravedad del aborto, pero advierte que, en muchos casos, hay circunstancias muy dolorosas que llevaron a tomar esa decisión, y que debemos ofrecer la oportunidad de encontrarse con la misericordia y el perdón de Dios. Dijo: “Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo.

Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza.

El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón.

Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia” (1-IX-2015).

Y en un programa grabado antes de su viaje a los Estados Unidos, el Papa dijo a una madre soltera de ese país: “Gracias, Rosemary por tu testimonio. Quiero decirte una cosa. Sé que no es fácil ser una madre soltera, sé que la gente a veces las puede mirar mal, pero te digo una cosa, eres una mujer valiente porque fuiste capaz de traer estas dos hijas al mundo. Podrías haberlas matado en tu vientre, y respetaste la vida, respetaste la vida que tenías dentro tuyo, y eso Dios te lo va a premiar, y te lo premia. No tengas vergüenza, anda con la frente alta: Yo no maté a mis hijas, las traje al mundo. Te felicito, te felicito, y que Dios te bendiga”.

ACTUAR

No se niega la gravedad del crimen del aborto, pero debemos ofrecer la misericordia de Dios a quien lleva el peso de su culpa, para que disfrute el perdón obtenido por Jesús en la Cruz.

Publicado por ALFRE306 el 22 de Noviembre, 2016, 8:26 | Referencias (0)

El trabajo y la alegría

Hay quienes no conceden ninguna trascendencia a su trabajo y lo hacen de cualquier manera


Por: Aníbal Cuevas | Fuente: Fluvium.com



El trabajo y la alegría


Existe la creencia generalizada de que el trabajo es un castigo. Se trata de una vieja afirmación cuyo origen es una lectura incorrecta del Libro del Génesis. Según esa idea el trabajo sería un castigo de Dios a la humanidad al haberse rebelado Adán y Eva contra El. Quienes esto interpretan no tienen en cuenta que el mismo Libro, mucho antes, se refiere al trabajo como participación del hombre en la obra de la Creación. Por tanto el cansancio o maldición es consecuencia del pecado original y no parte consustancial del trabajo.

Hay quienes lo consideran únicamente como fuente de ingresos, otros lo usan para escalar posiciones sociales o prestigio. Ninguno de los dos fines están mal siempre y cuando no sean el fin último. Hay quienes no conceden ninguna trascendencia a su trabajo y lo hacen de cualquier manera, incluso si pueden no trabajan o trabajan menos.

Por el contrario hay quien hace del trabajo el centro de su vida cayendo en la profesionalitis. Indudablemente actitudes ante el trabajo como las descritas hacen que éste sea percibido como un castigo que, además, suele afectar a la vida personal y familiar.

Para una persona equilibrada trabajar y hacerlo bien debe suponer una honda satisfacción producto de la labor bien hecha. Es importante la actitud con la que se afronta y la motivación que nos dirige. Me parece muy útil e interesante recuperar el origen primero del trabajo que sin duda puede hacer de él una fuente de alegría.

La generosidad como fuente de alegría

La generosidad era definida por García Hoz como el fundamento del trato con las personas. Implica compañerismo, amistad, espíritu de colaboración. Se trata de una virtud que encuentra sus primeras experiencias en la familia, corresponde a los padres fomentar en casa la participación y el espíritu de servicio ayudando a los hijos a encontrar la felicidad que supone estar a disposición de los demás.

La vida ajetreada y complicada nos invita muchas veces a hacer nosotros mismos lo que podrían y debieran hacer los hijos, puede que actuar así sea más cómodo y efectivo pero supone "robar" a los hijos oportunidades de sentirse felices y crecer como personas.

En un mundo materialista que tiende a reducir la generosidad a dar dinero o bienes materiales, convendría ampliar el campo de la generosidad a la disposición de dedicar tiempo a los demás. Por ejemplo ayudar a un hermano en los estudios, visitar a familiares enfermos o mayores, ayudar en casa.

Experimentar la alegría que supone ser generosos ayuda a que no todo gire en torno a uno mismo y sus cosas, descomplica mucho la cabeza y evita pensar en problemas que muchas veces solo están en la imaginación.

Publicado por ALFRE306 el 21 de Noviembre, 2016, 9:05 | Referencias (0)

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