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Noviembre del 2010


Más allá de la luz

Existe una forma de inteligencia que la ciencia aún no puede expresar

  
HIM significa “Human Intelligence Matrix” y se refiere a todas las capacidades dormidas que tiene el ser humano y cuyo conocimiento cambiaría nuestra sociedad y el mundo radicalmente.

HIM. MÁS ALLÁ DE LA LUZ, es una película basada en hechos reales e inspirada en la vida de René Mey. Trata sobre el infinito potencial del ser humano, los milagros desde la óptica de la ciencia, la sanación, los ángeles y el poder del amor.

No es casual que se haya realizado en México, porque muchos consideran que allí nacerá una gran Luz que les hará despertar a su cultura sagrada y les ayudará a salir de la espiral de violencia y corrupción.

La historia gira en torno a Nathan, un joven científico mexicano experto en Biología Celular, reservado, enamorado en silencio de una compañera, dedicado a trabajar y ocuparse de una madre con discapacidad, cuya vida cambia totalmente cuando conoce a un personaje con capacidades sobrenaturales. Así descubrirá un mundo de sanaciones milagrosas, más allá de los sentidos físicos, y comienza a desarrollar una nueva ciencia.

Pero el trasfondo verídico de “Más Allá de La Luz” es la vida y obras del humanista francés René Mey en cuya biografía destaca que desde niño tiene recuerdos de su vida anterior, puede ver y sentir la presencia de Seres de Luz que siempre lo acompañan y tiene capacidades de videncia y sanación que adquirió tras una meditación continua de 8 años sin comer, dormir o beber (la no necesidad de alimentos es el mismo caso que Hira Ratan Manek y otras personas).

René Mey dedica su vida a la labor humanitaria, llegó a México a ayudar al país a cumplir su misión en el cambio de era y ha abierto junto a voluntarios 400 Centros de Salud que atienden gratuitamente a unas 17.000 personas al mes.

La película “HIM: Más allá de la luz” ha sido realizada por René Mey y un equipo de colaboradores con ese objetivo de contribuir a DESPERTAR A UNA NUEVA INTELIGENCIA, con todas las capacidades que vienen con ella, y acompañar a la Humanidad en este período de la historia de fin de etapa e inicio de un “Nuevo Ciclo Cósmico”. Y este propósito lo comparte con el documental, también mexicano, “Creer es crear” sobre las enseñanzas mayas.

Dicen que quienes han visto ya “Más Allá de La Luz” han salido de los cines con una vibración diferente y cargados de una energía sanadora y amorosa.

“Y tu qué sabes” nos introdujo en la física cuántica, “La Matriz de la Vida” en la medicina cuántica y “Más allá de la Luz” puede ser el descubrimiento definitivo de lo que esconde nuestro interior.

http://www.himlapelicula.com/


Publicado por ALFRE306 el 27 de Noviembre, 2010, 13:52 | Referencias (0)

Liderazgo y Gestión

La Gestión está para que la gente haga lo que hay que hacer. El Liderazgo para que la gente quiera hacer lo que hay que hacer
  
Los Gerentes empujan, los Líderes tiran.

Los gerentes dan órdenes, los líderes comunican.

“Los líderes conquistan el contexto -el ambiente volátil, turbulento, ambiguo que a veces parece conspirar en nuestra contra y que sin duda terminará arrinconándonos si no hacemos algo para impedirlo”

El gerente gestiona, el líder innova.

El gerente trabaja sobre los sistemas y la estructura; El líder sobre la gente.

El gerente se basa en el control, El líder inspira confianza.

El gerente inquiere sobre el cómo y el cuándo; El líder pregunta acerca del qué y del porqué.

El gerente tiene los pies sobre la tierra, el líder mira hacia el horizonte.

El gerente acepta el statu quo; el líder lo desafía.

El gerente es el clásico buen soldado, el líder es él mismo.

Los gerentes hacen las cosas como es debido; Los líderes hacen lo que es debido.

Los líderes y los gerentes/líderes se distinguen de la mayoría de los gerentes, en al menos seis aspectos:

Piensan más a largo plazo

Cuando piensan en el grupo que están liderando, perciben su articulación con realidades más amplias

Saben llegar e influir a personas que están más allá de sus jurisdicciones , de sus fronteras

Insisten mucho en los imponderables de las visiones, los valores y la motivación y entienden intuitivamente los elementos no racionales e inconscientes en la interacción líder-seguidor.

Tienen la destreza política necesaria para hacer frente a las necesidades opuestas de diversos seguidores.

Piensan en términos de renovación

Inspirado en el contenido de 'El 8° Hábito' de S. Covey

Gentileza, Alberto Rodríguez - arodriguez_coach@arrodriguez.com.ar


Publicado por ALFRE306 el 20 de Noviembre, 2010, 10:58 | Referencias (0)

El Principio de Pareto o cómo conseguir excelentes resultados

¿Te has preguntado alguna vez cuál es el secreto de determinadas personas para conseguir cosas muy importantes haciendo muy poco?

  
Seguro que conoces a alguien que emplea muy poco tiempo estudiando y saca unas notas estupendas o ganando mucho dinero trabajando pocas horas o siendo altamente productivo trabajando y/o estudiando aunque trabaje y/o estudie durante 2 ó 3 horas al día (de lunes a viernes) solamente.

¿Qué es lo que hacen estas personas que no haces tú?, ¿cuál es su secreto?, ¿cómo lo consiguen? Lo más importante: ¿qué puedes hacer para conseguirlo tú también?

La respuesta está en aplicar el Principio de Pareto.

Joseph M. Juran introdujo el nombre en honor del sociólogo, economista y filósofo italiano Vilfredo Pareto (1848-1923). Pareto se dio cuenta de que en la Italia de su época el 20% de la población tenía el 80% de la riqueza del país. Hoy en día eso mismo se sigue aplicando no sólo a Italia, sino a todo el mundo con alguna variación en las cantidades. Pero la idea es la misma, unos pocos tienen mucho y el resto, que son muchos, tiene poco.

Antes de seguir explicándote en profundidad voy a contarte lo que me ocurrió tras empezar a aplicarlo activamente en mi trabajo de hace unos años como Ingeniero de Software. Antes de eso, yo trabajaba mucho, demasiado. No sólo por el esfuerzo y empeño que ponía en ello sino por la dedicación y el número de horas. Se podía decir que yo era una de esas personas que se quedaba el último oficina habiendo llegado el primero. Me llevaba el trabajo para casa y me ponía con ello por las noches y en los fines de semana. A pesar de eso, yo no me llevaba la gloria. Los logros y el reconocimiento los conseguían otras personas. Que además trabajaban ”únicamente” durante las horas que ponía en su contrato.

Yo me frustraba y me decía: “Luis, tienes que trabajar más duro. Tienes que hacer más, emplear más tiempo y poner más empeño”. Pero a la siguiente revisión de objetivos de empresa, me volvía a ocurrir lo mismo. Fue entonces cuando me dije: “Espera un momento, aquí hay algo que no estás haciendo bien, Luis. No puede ser que estés trabajando de esta forma y consiguiendo estos resultados tan pobres cuando hay otras personas que no son ni más ni menos inteligentes que tú y que dan mucho menos que tú. Tiene que haber algo que puedas hacer al respecto” Y en efecto lo había. Empecé a fijarme en este grupo de personas.

Siempre (y en cualquier empresa) son unos pocos así que lo tenía fácil. Los tenía a todos identificados. Empecé a ver qué era lo que hacían, cómo y en qué se diferenciaba de lo que yo hacía. En todos los casos, la diferencia estaba por un lado en que estas personas hacían lo que debían hacer y por otro en que lo hacían como se debía. Y yo simplemente hacía otras cosas o de otra forma de manera que los resultados eran distintos. Por ejemplo: a mí me parecía que había que describir con muchos detalles lo que ocurría en un problema técnico que tenía entre manos y además que había que adornarlo un poco para hacerle agradable la lectura a quien viniese después a revisarlo o a trabajar en ello.

Al compararlo con lo que hacía el grupo de “los elegidos” me di cuenta de que ellos no sólo no daban tantos detalles sino que sólo incluían lo estrictamente necesario y nada de adornos. ¿Qué conseguían con ello? Ahorrar tiempo y esfuerzo. Podría seguir dándote muchos más ejemplos pero no quiero centrar el contenido de este artículo en mis experiencias profesionales.

Aunque sí quiero que sepas que mi trayectoria profesional cambió radicalmente según empecé a aplicar el principio de Pareto. Entonces empecé a formar parte del grupo de “los elegidos”. Como verás más abajo, este principio se aplica perfectamente al campo de los estudios, no sólo al del trabajo. ¿Quieres conseguir lo que hacen otras personas que sacan las notas más altas sin dejarse la vida en ello? Pues sigue leyendo.

¿En qué consiste?

El principio de Pareto también se conoce como la “regla del 80/20″, “regla del 80-20″ o el “principio del factor de parquedad” (factor sparsity en inglés). No es algo estricto en el sentido de que siempre se cumpla la proporción 80/20. Unas veces la regla es del 70/30, 90/10,99/1, …

Pero tomaremos el 80/20 como punto de referencia.

Todo se refiere a lo mismo: Un 20% de lo que haces produce el 80% de los resultados que obtienes y viceversa, un 80% de lo que haces produce el 20% de los resultados.

Esto lo vas a ver enseguida con un ejemplo. Yo jugaba al fútbol en el equipo del barrio. Me gustaba mucho. Me lo tomaba muy en serio. Siempre me esforzaba por ser el mejor. Entrenaba duro, incluso solía hacer un día o dos extra de entrenamiento por mi cuenta. Para mí era frustrante ver cómo otros compañeros de equipo conseguían la gloria porque marcaban goles. Yo trabajaba enormemente durante todo el partido. Corría sin parar. Subía la banda, la bajaba, daba pases de gol, robaba balones al contrario. No me consideraba un mal jugador. Mi técnica no era la de Diego Maradona pero sí podía decir que estaba por encima de la media (de un equipo de barrio). De todas formas, los laureles se los llevaban otras personas y siempre coincidía con el número de goles marcado.

¿Qué hacía mal? Entrenaba más que ellos. Me esforzaba más. Corría más. Ésto es lo que me ocurría: El 80% de lo que yo hacía para prepararme para los partidos estaba relacionado con la forma física, el control del balón, las asistencias a los demás.

¿Qué conseguía? Un 20% de la gloria en el equipo. Porque no marcaba goles.

¿Qué hacían aquellas una o dos personas que lideraban al equipo y se llevaban los elogios de los demás? Corrían poco, perdían balones y entrenaban mal. Pero !marcaban goles! Y eso es lo que se necesita para ganar los partidos.

No estoy diciendo con ésto que hay que volverse un egoísta y no dar ningún pase de gol al compañero para meterlos todos nosotros. A lo que me refiero es a que yo no concentraba mis esfuerzos en trabajar lo que producía los resultados que yo tanto ansiaba. No me preparaba los remates a puerta, no pensaba en marcar yo el gol. Siempre buscaba a alguien más para pasar el balón. Por el contrario, trabajaba en cosas que aun siendo buenas, no me llevaban a donde yo quería.

Para terminar con el relato personal, decir que en los últimos dos años que estuve jugando, no sólo me divertí mucho más que en todas las temporadas anteriores sino que fui el máximo goleador del equipo. No porque me hubiese vuelto el mejor. El cambio fue que pensé en marcar goles y me preparé física y mentalmente para ello. En cuanto había una oportunidad, allá iba. Fallaba muchas, pero también marcaba en muchas. Me esforzaba menos, corría menos. Pero con lo poco que hacía, conseguía “la gloria”

Otros ejemplos :

[La proporción 80/20 es sólo orientativa, modifícala a tu gusto]

Las comidas azucaradas te dan mucha energía para el momento después de comerlas. Pero enseguida tienes que volver a comer porque la energía se ha esfumado. Puedes pasarte el día comiendo bizcochos, pasteles y tartas pero te encontrarás con un nivel bajo de energía la mayor parte del tiempo. El principio de Pareto entra en acción: El 80% de lo que comes (azúcares), te da únicamente el 20% de la energía que necesitas

El 20% de la ropa que tienes es la que te pones. El restante 80% se queda en el armario

Utilizas el 20% de todas la funcionalidades de tu teléfono móvil último modelo en el mejor de los casos. El restante 80% está ahí pero nunca lo utilizas

Cuando bebes una cerveza, el 20% de lo que ingieres te sirve para algo, el otro 80% tu cuerpo lo deshecha. Éste seguramente sea un caso en el que una proporción de 95/5 sería más realista

El 80% del tiempo que empleas viendo la televisión te da un 20% de información nueva o que necesitas o que te gusta. Sólo es útil el 20% del tiempo que te pasas delante de la televisión. A mí no me gusta la televisión y en mi caso la proporción es del orden de 99/1. Por lo que no la veo nada

Aplícalo cuando estudias (trabajas / haces deporte / haces la compra/…):

Si el 80% de la nota del examen sale del contenido de un documento escrito que tienes que presentar al profesor antes del examen y el 20% de la nota sale de los 4 libros que forman la bibliografía de la asignatura, trabaja en el documento y deja los 4 libros en un segundo plano

Si el profesor te da 10 libros que te pueden servir para aprobar la asignatura y te dice que en 2 de ellos está todo lo que necesitas saber para sacar la máxima nota pero que con los otros también se puede conseguir, ve a por los 2 que te dice y, si tienes tiempo o te apetece, luego puedes ir a por los otros.

Si con 2 horas de estiramientos y ejercicio de fuerza y aeróbico a la semana desde casa tienes suficiente para mantener tu nivel de energía alto, sentirte sano y ágil, ¿por qué no hacerlo en lugar de apuntarte al gimnasio, la piscina y tomar complementos vitamínicos en cápsulas? Imagina que el tiempo de ida, ejercicio y vuelta del gimnasio y piscina son 8 horas (no sólo eso, también tienes que contar el dinero de ambas cosas y de las cápsulas). ¿Ves a qué me refiero?

Si resulta que reunirte con el profesor en su despacho y pedirle que te resuelva algunas dudas que tienes, te va a conseguir por un lado que ya no tengas esas dudas y por otro que el profesor sepa quién eres y que pones gran interés en su asignatura (sobre todo en la Universidad, son tantos los alumnos que tienen los profesores que no conocen ni de vista al 80% de sus alumnos); ¿por qué no hacerlo?

Si una camisa preciosa que acabas de ver en una tienda cuesta 3 veces más que otra cualquiera y no vas a tener oportunidad de lucirla a menudo por la razón que sea, ¿por qué hacer ese gran gasto si apenas vas a usar lo que compras?

Ahora el proximo paso es solo tuyo!!!

Fuente: http://www.elartedelamemoria.org


Publicado por ALFRE306 el 13 de Noviembre, 2010, 14:45 | Referencias (0)

¿Por qué no soy feliz?

Todos queremos evitar el sufrimiento y ser felices. Sin embargo, debido a cómo hemos sido condicionados por la sociedad, solemos vivir de tal forma que conseguirlo se vuelve imposible. Saber qué es esencial es el primer paso.

  
REPORTAJE: REPORTAJE

BORJA VILASECA - 08/08/2010 -

* Pilarín Romero de Tejada - 'Si tu objetivo es el amor, tu resultado será la felicidad': 89 años. Viuda. Jubilada. Gracias a su marido, con quien estuvo casada 60 años, aprendió a 'amar incondicionalmente'.

'Recuerdo haber sufrido mucho en mi infancia. Mi madre murió cuando yo tenía dos años. Ya en el colegio, les preguntaba a mis amigas qué sentían al abrazar a sus mamás. Y a los 10 años perdí a mi padre, que era mi referente. Además, por aquel entonces estaba llena de carencias y complejos. Me veía muy fea. En comparación con mis hermanas, que eran todas rubias y guapas, me sentía un bicho raro. Y así, huérfana y sin autoestima, me sentía tan triste que lo veía todo negro. Pero esta visión distorsionada cambió a los 17 años, cuando conocí a Alberto, el hombre de mi vida. A su lado comprendí que yo no era feliz porque no me quería a mí misma. Por eso era tan dependiente del amor y la aprobación ajena. Empecé a mimarme y a verme con otros ojos. Dejé de decirme cosas feas y comencé a sentirme más bonita. Y en la medida que me fui sintiendo mejor conmigo misma, me di cuenta de que este bienestar se multiplicaba cuando amaba a las personas que me rodeaban. Así fue como poco a poco mi egoísmo murió de inanición. Alberto falleció en mis brazos hace casi dos años. Entonces pensé que no sería capaz de soportarlo. Que me marchitaría como una flor a la que le han quitado su agua y su luz. Pero no. Viví el duelo con agradecimiento por la maravillosa vida que pasamos juntos. Él ha sido mi gran maestro y mi gran amor. Junto a él aprendí que nadie ni nada puede hacernos tanto daño como nuestros pensamientos. Y que lo importante no es qué pueden hacer los demás por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros por los demás. La vida es tan sabia y generosa que no nos da lo que queremos, sino lo que necesitamos para aprender a ser felices por nosotros mismos. Además, si encuentras el bienestar dentro de ti, todo lo demás viene por añadidura. Y esto que es muy fácil de decir, da para unos cuantos años de aprendizaje. Y por favor, no me creas.... Experiméntalo por ti mismo'.

Reflexionar acerca del sufrimiento y la felicidad es un asunto tan delicado como sobreexplotado. A ninguno de nosotros nos gusta reconocer que no sabemos cómo liderar nuestra vida emocional de una forma más sana y constructiva. Y nos cuesta todavía más que otras personas señalen nuestros defectos y carencias, tratando de guiarnos para aprender a gestionarla mejor. De ahí que el desarrollo personal suela ser ridiculizado y actualmente tenga tantos detractores.

Sin embargo, la arrogancia de creer que lo sabemos todo y de demonizar cualquier información que nos sea molesta o desconocida tan solo limita nuestra capacidad de ver y comprender las cosas desde una nueva perspectiva. En vez de ponernos a la defensiva, podemos adoptar una actitud más humilde y madura, basada en el reconocimiento de que no sabemos y de que estamos abiertos a aprender. Asumir la propia ignorancia es un trago amargo, pero necesario para poder crecer y evolucionar como seres humanos.

Eso sí, lejos de caer en el dogma y la imposición, es importante que no nos creamos nada de lo que nos digan ni de lo que leamos, incluyendo, por supuesto, la información detallada en este reportaje. Tal y como nos anima Pilarín Romero de Tejada, hemos de verificarla a través de nuestra experiencia. Solo entonces podremos ir más allá de nuestros prejuicios, determinando si dichas reflexiones son útiles o inútiles para mejorar nuestra competencia en el arte de vivir.

* Marc Dufraisse - 'Tenemos de todo, pero ¿nostenemos a nosotros mismos?': 50 años. Casado, con dos hijos. Consultor. Padecer y superar un cáncer le ha conducido a replantearse su manera de vivir.

'Tras licenciarme en Empresariales, comencé una prometedora carrera profesional como ejecutivo. Durante mucho tiempo, lo que yo creía que era la felicidad estaba vinculado a lo que tenía y a lo que deseaba tener. Y lo cierto es que fui consiguiendo aquello que me proponía. Tenía una familia. Tenía éxito profesional. Tenía estatus social. Y tenía dinero, mucho dinero. Sin darme cuenta, había entrado en una rueda materialista que me proporcionaba seguridad, confort y reconocimiento. Pero tan solo era un espejismo. Vivía dormido, sin darme cuenta de por qué hacía las cosas que hacía. A raíz de un cáncer que casi termina con mi vida, desperté del profundo sueño en el que me encontraba. El proceso médico, las operaciones y los tratamientos me hicieron sentir la fragilidad y la precariedad de la vida en mi propia carne. El sufrimiento destapó mis necesidades, angustias y miedos escondidos. Me conectó con mis emociones y sentimientos reprimidos. Por primera vez desde que era niño fui capaz de llorar. Sobrevivir a esta grave enfermedad me transformó. Me hizo ver la vida como un regalo. Cambié mi escala de valores y prioridades. Abandoné el control y me permití ser diferente. Ya no llevo una existencia puramente materialista. Me he dado cuenta de que las cosas esenciales de la vida son las que no se ven, pues tan solo pueden sentirse cuando vivimos conectados con nuestro corazón. La felicidad no tiene nada que ver con lo que tenemos ni conseguimos. De ahí que jamás la encontraremos en la posesión de bienes materiales ni en la consecución de logros profesionales. La auténtica felicidad está dentro de nosotros mismos. El reto es aprender a conectar con ella. Por eso ya no me distraigo con prioridades erróneas. Sé que suena a tópico, pero he vuelto a nacer. A mis 50 años he redescubierto la vida'.

Al igual que le sucedía a Marc Dufraisse, a día de hoy seguimos creyendo que la felicidad está vinculada con lo que tenemos y hacemos, marginando por completo lo que somos. Por eso formamos parte de una sociedad materialista, construida sobre tres pilares: el trabajo, el consumo y el entretenimiento. Sin embargo, esta manera de pensar y de actuar está resultando del todo ineficiente e insostenible. La paradoja es que tenemos más riquezas que nunca, pero somos mucho más pobres. Prueba de ello es que el vacío existencial se ha convertido en la enfermedad contemporánea más extendida, y el Prozac y el Tranquimacín, en dos compañeros de viaje de muchos españoles.

Al guiarnos por una serie de creencias erróneas -como que nuestra felicidad depende de algo externo-, dedicamos casi todo nuestro tiempo, dinero y energía a conseguir todo tipo de metas y objetivos, desatendiendo nuestro mundo interior. Y con el tiempo, esta huida de nosotros mismos suele pasarnos factura. Aunque no se suela hablar de ello en las noticias, al menos seis millones de personas sufren depresión en España, según un reciente estudio del hospital Puerta de Hierro de Madrid.

En paralelo, se han disparado las ventas de antidepresivos en este país. En 1994 se despacharon 7,2 millones de unidades. A finales de 2003, esta cifra creció hasta los 21,2 millones. Y en 2009 superó los 33 millones. La ingesta de tranquilizantes, por otra parte, ha seguido la misma línea ascendente. El año pasado alcanzó los 52 millones de unidades vendidas, según el Ministerio de Sanidad.

Lo alarmante de estos datos es que tan solo se corresponden a las compras realizadas por pacientes del sistema público. No contabilizan las prescripciones efectuadas por las consultas privadas. Eso sí, cabe decir que este espectacular uso de ansiolíticos no siempre guarda relación con los estados depresivos de los pacientes. Estos medicamentos también se emplean para abordar la ansiedad, las fobias, los trastornos alimentarios, el dolor y las adicciones.

Otra estadística tabú en nuestra sociedad es la referente al número de suicidios, una cifra que crece anualmente. Así, la prestigiosa revista de medicina británica The Lancet publicó en 2009 un estudio realizado por los Centros de Investigación sobre el Suicidio de las universidades de Oxford, en el Reino Unido, y de Gand, en Bélgica, que estimaba que un millón de seres humanos se quitan la vida cada año. Y según la Organización Mundial de la Salud, al menos otros 15 millones lo intentan sin conseguirlo. En España, el suicidio ya es la primera causa externa de muerte (con 3.421 casos en 2008), desbancando a las defunciones por accidentes de tráfico, cuya cifra se situó en 3.021 víctimas mortales, según el Instituto Nacional de Estadística. Algunos sociólogos afirman que estos datos son solo la punta de un gigantesco y oscuro iceberg. A pesar de haberse convertido en un fenómeno normalizado, nuestra sociedad padece una grave enfermedad llamada 'infelicidad'.

* Marta Mariñas López - 'Aquello que no somos capaces de aceptar es la única causa de nuestro sufrimiento': 31 años. Soltera. Psicóloga social. Trabajar en países en vías de desarrollo le llevó a cuestionar sus creencias acerca de la felicidad.

'Mi forma de comprender la vida y de concebir la felicidad cambió a raíz de salir de mi burbuja social. La experiencia de trabajar en países en vías de desarrollo, así como en barrios en riesgo de exclusión, me ha permitido ver y conocer gente en contextos violentos, teniendo que afrontar situaciones vitales complicadas. Pero más allá de sus circunstancias, muchos de ellos mantienen un brillo de vitalidad en sus miradas y una gran sonrisa en sus rostros. Estas personas me han enseñado que la felicidad está relacionada con la aceptación de la realidad; con confiar en la vida, sacándole siempre la lección de aprendizaje y de superación personal que se esconde detrás de cualquier situación que nos toca afrontar. Eso sí, para alcanzar este nivel de comprensión tuve que pasar por un periodo de profundo sufrimiento. Tras una ruptura sentimental, experimenté mucho dolor, rabia y tristeza. Pero no me permitía sentir esas emociones. Después de presenciar situaciones vitales tan difíciles en otras personas, no me parecía legítimo sufrir por amor, con lo que rechazaba y reprimía lo que sentía. Me llevó varios meses comprender que el dolor forma parte de la experiencia de estar vivo. Así fue como dejé de luchar contra mí misma. Y al aceptarme, dándome el espacio que necesitaba, trascendí el sufrimiento. De pronto sentí una tranquilidad y una serenidad muy especiales. Ahora sé que el secreto de la felicidad reside en la conquista de nuestra responsabilidad y libertad personales, pues podemos ser dueños de la actitud que tomamos frente a nuestras circunstancias'.

El cambio realizado por Marta Mariñas López no es un caso aislado. Esta transformación también se está llevando a cabo a nivel colectivo. Existen varios movimientos en todo el mundo -todavía de carácter minoritario- que pretenden situar la búsqueda de la felicidad en el corazón del ámbito político y económico. Esta es una de las áreas de investigación del doctor en Filosofía Jordi Pigem, autor de Buena crisis. Hacia un mundo posmaterialista.

'Si bien para la mentalidad materialista el producto interior bruto (PIB) es la medida más fiable del progreso de un país, tan solo mide transacciones económicas y poco o nada sabe del verdadero bienestar de las personas', sostiene Pigem. Desde hace unas décadas existen indicadores de progreso menos reduccionistas, que miden el bienestar no solo a través del flujo de dinero. Curiosamente, la alternativa más interesante al PIB no ha surgido de los ordenadores de una institución académica, sino de los tranquilos valles de Bután, un enclave budista en el corazón del Himalaya.

En este reino se creó la felicidad interior bruta (FIB), que combina siete ámbitos de bienestar: físico, mental, ambiental, laboral, económico, político y social. Su promotor fue el monarca Jigme Singye Wangchuck, que desde el día de su coronación, en 1974, está apostando por el desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo, la preservación y promoción de la cultura, la conservación del medio ambiente y el buen gobierno como pilares de la felicidad nacional.

Es evidente que no es fácil trasladar la experiencia de Bután al resto de economías industrializadas. Sin embargo, Pigem sostiene que este ejemplo nos lleva a reflexionar que 'lo que medimos afecta a lo que hacemos'. De ahí que 'mientras nuestros indicadores solamente midan y valoren lo material y tangible, seguiremos marginando lo verdaderamente esencial de la vida, relacionado con lo que somos y lo que sentimos en nuestro interior'.

* Alberto Pérez Buj - 'La vida recompensa aquienes hacen las paces con su pasado': 54 años. Casado, con tres hijos y dos nietas. Posibilitador de aprendizajes en la naturaleza. La quiebra de su empresa le hizo replantearse su vida.

'Tuve una infancia llena de amor. Pero un día, cuando tenía siete años, al volver de la escuela me sentí enfermo. Y aquella enfermedad me hizo pasar tres años en la cama, padeciendo dolor, miedo y soledad. En mi recuperación fue decisiva la ayuda de mi familia, que me transmitió la pasión por la vida y la naturaleza. Más adelante, durante mi juventud, imaginé la felicidad como un estado permanente y la busqué en todas partes. Pero no la encontré. A raíz de la ruptura de mi primer matrimonio, me adentré en la terapia psicoanalítica, lo que me llevó a conocerme más a fondo. Sin embargo, mi auténtico punto de inflexión se produjo al quebrar mi anterior empresa. Tras aquel batacazo me sentía tan desorientado que asumí que no podía seguir viviendo de la manera en la que lo venía haciendo. Fue entonces cuando comencé a comprender el lenguaje de la vida. Me di cuenta de que seguía en guerra con mi pasado. Seguía adoptando el papel de víctima, y esta actitud me llenaba el corazón de rencor. Mi clic llegó cuando dejé de quejarme y de luchar contra lo que me había sucedido y comencé a reinterpretar esos mismos hechos desde una nueva perspectiva. Al asumir esta responsabilidad sentí una gran liberación. Entonces tomé consciencia de que nuestro mayor enemigo para ser felices es nuestro egocentrismo. Es decir, querer que la realidad se adapte constantemente a nuestros deseos y expectativas. En aquel contexto, una persona que considero mi maestra me hizo tres preguntas: ¿cuál es tu pasión?, ¿en qué eres bueno? y ¿qué estás dispuesto a hacer con ello? Esta búsqueda me llevó a encontrar mi vocación de servicio hacia los demás. Así es como he descubierto la felicidad. Después de haber estado perdido y sin rumbo, a día de hoy me siento muy agradecido por todo lo que me ha sucedido. Ahora sé que ha sido lo que he necesitado para encontrar mi lugar en el mundo'.

'No puedo seguir viviendo conmigo'. A sus 29 años, este pensamiento se repetía una y otra vez en la mente enferma de Eckhart Tolle. Por aquel entonces 'vivía en un estado de ansiedad casi constante, salpicado por periodos de depresión suicida'. Desquiciado por una 'desgarradora angustia existencial', finalmente tocó fondo. Aquella saturación de malestar fue lo que le hizo comprometerse con su 'trabajo interior'.

Tres décadas más tarde, Tolle se ha convertido en un referente del desarrollo personal. Sus libros El poder del ahora y Un nuevo mundo ahora recogen sus experiencias de aprendizaje y transformación, mostrando a los lectores el camino para conocer el funcionamiento de la mente y el manejo constructivo de los pensamientos. A pesar de ser considerado un gran experto, Tolle afirma con humildad: 'Soy un ser humano que a raíz de una insoportable insatisfacción emprendí una búsqueda para comprender la causa última de mi sufrimiento'.

Pero ¿qué es el sufrimiento? 'Es tensión, vacío, ansiedad, estrés, negatividad, miedo, ira, tristeza y, en definitiva, cualquier emoción y sensación que nos deja un poso de malestar e insatisfacción', explica Tolle. Y según sus investigaciones, el origen de todas estas desagradables experiencias no se encuentra en nuestras circunstancias, sino en nuestros pensamientos.

A juicio de Tolle, 'nuestras emociones, sentimientos y estados de ánimo no tienen tanto que ver con lo que nos pasa, sino con la interpretación que hacemos de lo que nos pasa'.

La mala noticia es que 'no es fácil abandonar el hábito mecánico de ver e interpretar lo que nos sucede de forma egocéntrica y reactiva'. La buena es que 'cuando aceptamos que somos los únicos responsables de nuestro sufrimiento, nos damos cuenta de que podemos dejar de herirnos, cambiando nuestra manera de pensar y de relacionarnos con nuestras circunstancias'.

Eso sí, cabe diferenciar entre el dolor y el sufrimiento. Por ejemplo, si de pronto nos empieza a doler la cabeza, podemos quejarnos o incluso luchar contra él, lo que nos acarreará una dosis de sufrimiento. Por el contrario, podemos aceptar que nos duele la cabeza tumbándonos un rato o tomarnos una aspirina. Así, el dolor es físico, y el sufrimiento, emocional: lo creamos en nuestra mente en función de lo que pensamos acerca de lo que nos pasa. De ahí que el dolor sea inevitable, y el sufrimiento, opcional.

El quid de la cuestión radica en que 'no somos dueños de nuestra mente, sino que esta suele operar automáticamente'. Y aquí es donde se revela la función biológica y psicológica del sufrimiento: 'Hacernos tomar consciencia de que nuestra manera de autogestionarnos es ineficiente y disfuncional'. De ahí que, tal y como le sucedió a Alberto Pérez Buj, el malestar nos motive a cambiar. Y 'esta necesidad de cambio es lo que generalmente nos lleva a crecer, evolucionar y madurar como seres humanos, alcanzando niveles de mayor bienestar y satisfacción', concluye Tolle.

* Albert Figueras - 'El secreto de la felicidad consiste en valorar tu vida tal como es': 48 años. Vive en pareja y tiene dos hijos. Médico y divulgador. Durante años ha estudiado qué dice la ciencia sobre los pilares del auténtico bienestar.

'Antes solía creer que la felicidad era un estado de gracia que muy pocos podían alcanzar. Y que para ser uno de esos privilegiados tenía que seguir el modelo determinado por la sociedad: estudiar una carrera universitaria, conseguir un buen trabajo, comprar una vivienda, casarme, tener hijos.... No es que me sintiera especialmente infeliz, pero mientras iba recorriendo ese camino tenía la sensación de no ocupar todavía 'el podio de los felices'. Mis días estaban marcados por el hastío que te invade mientras esperas, sin saber demasiado bien el qué. Tal vez fue por eso por lo que empecé a interesarme por las bases neuronales de la felicidad. La ciencia dice que percibimos cómo nos sentimos gracias al contraste. Así, cuando alcanzamos cierta riqueza externa es más fácil darnos cuenta de nuestra pobreza interior. He aprendido que la felicidad -quizá provocada por una sustancia llamada oxitocina- consiste en apreciar las pequeñas grandes cosas que nos pasan cada día. Y que esos breves instantes se escapan fácilmente cuando aparece el deseo de querer que suceda algo que no está sucediendo. El deseo pone nuestro centro de atención en lo que no tenemos, en lo que nos falta, en lo que podría ser mejor, causándonos grandes dosis de sufrimiento. El deseo nos lleva a regodearnos en recuerdos pasados y a fantasear con ensoñaciones futuras, perdiéndonos por completo el momento presente, que es el único donde sí podemos conectar con la felicidad. El reto consiste en no dar nada por sentado, valorando todo lo que forma parte de nuestra vida. Más que nada, porque lo que se valora se disfruta mucho más, mientras que lo que no se valora se termina perdiendo'.

En la última década se han hecho incontables estudios sobre la felicidad. Y entre otros, Albert Figueras destaca el realizado en 2007 por la Universidad de Wisconsin. Un grupo de neurocientíficos se dedicó a hacer resonancias magnéticas a cientos de voluntarios, conectando sus cerebros a 256 sensores para detectar su nivel de bienestar. La puntación más alta, y con una abultada diferencia, la obtuvo el francés Matthieu Ricard, a quien se le declaró 'el hombre más feliz del mundo'.

Lo cierto es que esta simpática etiqueta no tiene nada que ver con la casualidad. Este biólogo molecular dejó su carrera profesional hace 30 años para convertirse en un monje budista. Actualmente, a sus 64 años, Ricard es uno de los asesores personales del Dalai Lama y lleva una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen.

En su opinión, 'solemos confundir la felicidad con el placer y la satisfacción que nos proporciona el consumo de bienes materiales'. Y también con 'la euforia de conseguir lo que deseamos'. De hecho, 'la felicidad no está relacionada con lo que hacemos ni con lo que poseemos'. Sobre todo porque 'no tiene ninguna causa externa: es nuestra verdadera naturaleza', afirma Ricard, autor de En defensa de la felicidad y El arte de la meditación.

Si bien no es fácil definirla con palabras, Ricard sostiene que 'la felicidad es la ausencia de lucha, conflicto y sufrimiento'. Se dice que somos felices cuando 'nos aceptamos tal como somos y sentimos que no nos falta de nada, una percepción subjetiva que está muy vinculada con nuestro estado de ánimo'. Por su experiencia, 'el bienestar profundo y duradero que todos anhelamos surge como consecuencia de relajar la mente y conectar con el corazón'. De ahí que Ricard nos invite a adentrarnos en la meditación. 'Nos pasamos la vida haciendo planes y poseyendo cosas, pero ¿cuánto tiempo dedicamos al día a estar solos, en silencio y sin distracciones?'.

La frenética actividad a la que muchos de nosotros estamos sometidos suele desgastar por completo nuestra energía vital. Y, a menos que aprendamos a recuperarla, 'solemos vivir de forma inconsciente, cayendo en las garras de un peligroso círculo vicioso'. No en vano, 'en este estado funcionamos con el piloto automático y somos guiados por nuestro instinto de supervivencia, cuyos rasgos más distintivos son el egocentrismo, el miedo, el victimismo y la reactividad emocional'. Es entonces cuando, saturados por el malestar, muchos concluyen que el negro es el color de la existencia o que hemos venido a este mundo a sufrir.

Pero nada más lejos de la realidad. Al igual que cargamos el móvil cuando se le agota la batería, los seres humanos podemos cargarnos de energía, y no solo por medio de la meditación. Si bien cada ser humano es único, a todos puede beneficiarnos el ejercicio físico, la naturaleza y el baile, así como quedar con personas alegres y positivas e incorporar en nuestra dieta alimentos más sanos y naturales. El reto es encontrar el equilibrio entre la actividad, el descanso y la relajación.

* Anna Sánchez Turné - 'Cuando eres feliz surge la vocación de hacer felices a los demás': 52 años. Vive con su hijo y tiene pareja. 'Coach' ejecutiva. Su 'despertar' comenzó a raíz de la crisis en su matrimonio.

'Hace 12 años, a raíz de la crisis y posterior ruptura de mi matrimonio, sentí que tocaba fondo y que debía reinventarme. Movida por esta inquietud empecé a hacerme las típicas preguntas existenciales: ¿quién soy?, ¿cómo quiero vivir la vida?, ¿cuál es mi misión?.... Por el camino he conectado con mi autenticidad y con mis valores esenciales, lo que me ha llevado a cambiar lamanera de relacionarme con mi entorno. Este proceso de autoconocimiento me ha regalado la oportunidad de desarrollar una actitud más positiva y optimista frente a la vida. Ylo mejor de todo es que también me ha revelado mi propósito vital. Así fue como decidí cerrar la empresa que había creado años atrás y que me permitía vivir cómodamente. Movida por algo que nutriera mi verdadera esencia, empecé a formarme para ejercer una profesión que me hace vibrar y que me apasiona. A día de hoy me siento en paz conmigo misma y con la existencia. He aprendido la importancia de desarrollar el amor y la confianza hacia uno mismo, para luego poder compartirlos con los demás. Y que la mayor causa de mi sufrimiento se encuentra en mis pensamientos negativos y limitantes. He integrado en mi rutina la meditación, que me ayudaa vivir más conscientemente. He comprobado que cuando cambias tú, cambia todo lo demás. Y que cuando uno aprende a ser feliz por sí mismo ya no se mueve solamente por el interés personal, sino que se embarca en proyectos que persiguen el bien común'.

Si la felicidad es nuestra verdadera naturaleza y ya está en nuestro interior, ¿por qué nos cuesta tanto ser felices? ¿Por qué nos empeñamos una y otra vez en seguir los dictados de nuestros deseos? ¿Por qué nos aferramos a hacer realidad nuestras expectativas? 'Si no somos felices es porque ahora mismo, debido a cómo hemos sido condicionados por la sociedad, este verdadero bienestar no es nuestra principal prioridad'. Son palabras del reconocido doctor en psicología Martin Seligman, uno de los impulsores del movimiento conocido como psicología positiva.

Avalado por estudios científicos, Seligman ha descubierto que 'el primer paso para conectar más a menudo con la felicidad es asumir la responsabilidad y cultivar la sabiduría'. Y esta pasa por comprender que 'nuestra felicidad solo depende de nosotros mismos'. Dado que es un aspecto tan intangible, este experto nos invita a concebirla como un 'músculo' que podemos ejercitar cada día. Y no hay mejor gimnasio que nuestra propia vida.

'Las personas que se responsabilizan de lo que piensan y de la actitud que toman frente a sus circunstancias suelen desarrollar una mayor comprensión de quiénes son y de cómo pueden relacionarse más constructivamente con lo que les pasa', sostiene Seligman, autor de La auténtica felicidad. Y como en cualquier otra área de conocimiento, existen técnicas, métodos y herramientas que favorecen y aceleran este proceso de aprendizaje. Por eso cada vez más personas, como Anna Sánchez Turné, están interesándose por el desarrollo personal.

'Tras la asunción de la responsabilidad personal, empezamos a ejercitar el músculo de la aceptación, que, a diferencia de la resignación, está basada en una profunda comprensión de las leyes que rigen la existencia', señala Seligman. 'Así es como gradualmente dejamos de luchar y de entrar en conflicto con lo que nos sucede, preservando un estado de paz en nuestro interior'.

Según sus investigaciones, 'no hay mayor experiencia de felicidad que la que podemos sentir cada uno cuando fluimos con el momento tal y como es'. Este aprendizaje nos lleva a ejercitar otro músculo, seguramente el más importante de todos: 'la consciencia'. Al darnos cuenta de que todo lo que necesitamos para ser felices ya está dentro de nosotros, empezamos un nuevo y apasionante entrenamiento, que Seligman define como 'dar lo mejor de nosotros mismos frente a cualquier situación'.

En caso de no saber todavía cómo hacerlo, por lo menos ya sabemos lo que nos falta por aprender. 'La felicidad no es una meta a conseguir, sino un camino a recorrer', afirma este científico de la psique humana. Y concluye: 'Y por más que nos lo sigan haciendo creer, se trata de un viaje de aprendizaje donde no caben las trampas ni los atajos'.

IMPRESCINDIBLES :

1. LIBRO. 'Fluir'. Una psicología del felicidad', de Mihaly Csikszentmihalyi (Kairós). Un ensayo escrito para un público exigente, crítico y escéptico, en el que se describe, desde un punto de vista científico, de qué manera podemos desarrollar nuestra capacidad de fluir con nuestras circunstancias. Según las investigaciones y los estudios presentados en este libro, todos podemos crear esta experiencia óptima en nuestro interior. Para lograrlo es imprescindible asumir la responsabilidad personal y entrenar el músculo de la consciencia.

2. PELÍCULA. ¡Qué bello es vivir!, de Frank Capra. Este clásico del cine narra la historia de George Bailey, un joven cuyo mayor sueño es abandonar el pequeño pueblo en donde nació para viajar por todo el mundo y estudiar una carrera universitaria. Sin embargo, por su camino se cruzan una serie de circunstancias que le llevarán a trascender su propio interés personal en favor del bien común de su familia y de los habitantes de su pueblo. Después de vivir para y por los demás, George terminará recogiendo los frutos de su altruismo, siendo recompensado con la mayor riqueza de todas: su propia felicidad.

Reportaje publicado en el diario El País: http://www.elpais.com/articulo/portada/soy/feliz/elpepusoceps/20100808elpepspor_9/Tes

Gentileza, Manuel Lajara Romance . Valencia - España

Reportaje publicado en el diario El País


Publicado por ALFRE306 el 6 de Noviembre, 2010, 14:14 | Referencias (0)

 

 

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