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Enero del 2010


Vivir Mejor

  
Haz como los pájaros: comienza el día cantando. La música es alimento para el espíritu.Canta cualquier cosa, canta desafinando, pero canta.Cantar dilata los pulmones y abre el alma para todo lo bueno que la Vida le ofrece.Si insistes en no cantar, por lo menos escucha mucha música y déjate llevar por ella.

Ríete de la vida, ríete de los problemas, ríete de ti mismo.La gente comienza a ser feliz cuando es capaz de reírse de sí misma.Ríete de las cosas buenas que te suceden.Ríete abiertamente para que todos se puedan contagiar de tu alegría.No te dejes abatir por los problemas.Si procuras convencerte de que estás bien, vas a terminar convenciéndote de que realmente lo estás, y cuando menos lo pienses te vas a sentir realmente bien.

El buen humor, así como el mal humor, se contagian.¿Cual de ellos vas a escoger?.Si estás de buen humor, las personas a tu alrededor también lo estarán y eso te dará mas fuerza.

Leé cosas positivas. Leé buenos libros, leé poesía, porque la poesía es el arte de aceitar el alma. Leé romances, historias de amor, o cualquier cosa que haga reavivar tu sentimientos mas íntimos, mas puros.

Practica algún deporte. El peso de la cabeza es muy grande y tiene que ser contrabalanceado con algo! Además te vas a sentir bien dispuesto, mas animado, mas joven.

Encara tus obligaciones con satisfacción. Es maravilloso disfrutar de lo que se hace. Pon amor en todo lo que está a tu alcance. Cuando te propongas hacer algo, ¡métete de cabeza! No dejes escapar las oportunidades que la vida te ofrece, ellas no vuelven. No eres tú que está pasando, son las oportunidades que dejaste ir. Ninguna barrera es infranqueable si estás dispuesto a luchar contra ella.

Si tus propósitos son positivos, nada podrá detenerlos.No dejes que tus problemas se acumulen, resuélvelos lo antes posible. Habla, conversa, explica, discute, perdona: lo que mata es el silencio, el rencor. Exterioriza todo, deja que las personas sepan que las estimas, las amas, que las necesitas, y principalmente en familia.

¡AMAR NO ES VERGÜENZA, por el contrario, ES LINDO!..Vuelve a las cosas puras, dedícate a la naturaleza. Cultiva tu interior y ella hará que brote belleza de todos tus poros.

SE FELIZ :Tu puedes!..Todos podemos.

Gentileza, Pedro Pisani

Publicado por ALFRE306 el 31 de Enero, 2010, 8:44 | Referencias (0)

¿Qué ha pasado con la generosidad?

  
Hoy me he levantado preguntándome si podría identificar algunas de las causas por las que nuestra sociedad actual padece de tantos males como el consumismo, la violencia, la drogadicción...

¿Qué hace falta? ¿Cómo podremos contribuir aunque sólo fuese en un miligramo a la curación de un medio social desgarrado y enfermo por tantos males y desdichas?

¿Será acaso que hemos olvidado que vivimos en una relación con los demás, que aunque a veces nos parezca innecesaria, nos hace ser lo que somos?

¿Qué ha pasado con la generosidad?

Veo en nuestra actual sociedad como, de manera inconsciente, colocamos la comodidad, el dinero y la imagen como los valores supremos dentro de las virtudes que todo ciudadano moderno debe de tener. ¿Y la generosidad, dónde queda?

Esa capacidad dentro del corazón humano que nos despierta la necesidad de ayudar a los demás, de entregar parte de nuestro tiempo a causas nobles, de desprendernos de algunas cosas que atesoramos, pero que nunca usamos. ¿Será que nuestra madre cultura nos está convenciendo de la importancia de la egolatría como medio de figurar más en el teatro social?

En esta época nuestra, que exalta como valores supremos la comodidad, el éxito personal y la riqueza material, la generosidad parece ser lo único que verdaderamente vale la pena en esta vida.

El egocentrismo nos lleva a la infelicidad, aunque la sociedad actual nos quiera persuadir de lo contrario. Cuando la atención se vuelca hacia el “Yo”, se acaba haciendo un doble daño: a los demás mientras se les pasa por encima, y a uno mismo, porque a la postre se queda solo.

Pero ¿Qué es la generosidad? Generosidad es pensar y actuar hacia los demás, hacia fuera. No hacia adentro.

A pesar de la gran desvalorización de la sociedad, hay que decir que muchos hombres y mujeres son ejemplos silenciosos de generosidad: la madre que hace de comer, se arregla, limpia la casa y además se da tiempo para ir a trabajar; el padre que duerme solo cinco o seis horas diarias para dar el sustento a sus hijos; la juventud generosa que ayuda a sus amigos cuando tienen problemas.

Todos ellos son ejemplos que sin duda deberíamos seguir. Y estos actos de generosidad son de verdad heroicos. Siempre es más fácil hacer un acto grandioso por el cual nos admiren, que “simplemente” darnos a los demás sin obtener ningún crédito. Y es que casi todos tendemos a buscar el propio brillo, la propia satisfacción, el prevalecer sobre los demás y solemos evitar el dar nuestra luz a los demás.

Dar sin esperar nada a cambio, entregar parte de tu vida, volcarse a los demás, ayudar a los que lo necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es generosidad. Y no es un valor pasado de moda. La generosidad es la llave que abre la puerta de la amistad, es una semilla que siembra el amor, y puede ser la luz que nos saque del oscurantismo materialista dentro del cual, muchos de nosotros estamos viviendo en la más negra de las ignorancias.

El vivir con la conciencia de entrega a los demás, nos ayuda a descubrir lo útiles que podemos ser en la vida de nuestros semejantes, alcanzado la verdadera alegría y la íntima satisfacción del deber cumplido con nuestro interior.

Practicando la generosidad en silencio, sin reflectores y sin anuncios en los medios sociales, es la única manera de que, no perdiendo su esencia, nos proporcione paz interior.

Gentileza, Jose Pinto Rojas (Quito - Ecuador)

Publicado por ALFRE306 el 24 de Enero, 2010, 12:00 | Referencias (0)

Atrapados con salida

  
Foto: Ilustración Eva Mastrogiulio
Hay quienes son manipulados una y otra vez, quienes repiten relaciones con distintos manipuladores -la madre, una amiga, una pareja, un jefe-. 'Son personas que ofrecen siempre la fruta que el manipulador desea', explica Graciela Chiale, socióloga y autora junto a la psicóloga Gloria Husmann del libro Vidas sometidas (Del Nuevo Extremo).

Las especialistas sostienen que existe un patrón de personalidad de la víctima (ver recuadro) que está asociado a su vulnerabilidad. De alguna manera, los sometidos también necesitan lo que el manipulador les da, porque tienen miedo, la autoestima baja y creen que deben esforzarse para ser aceptados y dignos de ser amados.

También, explican, hay características típicas en quienes manipulan (ver recuadro). Cuando se trata de una relación afectiva, es muy difícil detectarlo antes de que se produzca el entrampamiento. 'Hay que tener el ojo muy avezado para poder leer los antecedentes del manipulador', dice Husmann. 'Una de las pautas es la victimización -prosigue-. Son personas que siempre han sido «pobrecitos», o que vienen de relaciones en las que no tuvieron suerte.'

Para someter a su víctima, 'el manipulador teje una telaraña -afirma Husmann-: En la primera etapa la seduce, y después la aísla de los terceros que puedan señalarle algo de lo que sucede. Además, la descalifica y culpa. De esta forma le quita la energía que necesita para evadirse de la situación, la mantiene bajo un fuerte control y amenaza'.

Así, las víctimas llegan a dudar de sí mismas y piensan que exageran: '¿No seré yo la que se imagina todo esto?'. Al no tener contacto con quienes podrían ayudarlos a ver lo que ocurre, porque ya han sido aisladas, entran en una vorágine de desencantos y dudas', dice Chiale.

Las mujeres también manipulan, pero desarrollaron formas más sutiles de hacerlo, y es más común que sean los hombres quienes manipulan. Esto se apoya en una sociedad que lo convalida. Porque tienen el poder económico, o por una cuestión cultural -'el hombre manda'-.

El manipulador emplea la distorsión de la comunicación, o la falta de ésta. Niega lo que la víctima le dijo, o le hace creer que entendió mal. Cuando entiende en un sentido, le dice que es en otro, y siempre lo hace en su contra. Es común que exprese frases como 'vos sabes lo que hiciste'; 'te dije, cualquiera se hubiera dado cuenta'; 'yo no entiendo, y decís que sos tan inteligente' o 'cómo podés hacer una pavada así'.

Según Husmann, la víctima es una gran ingenua, con mucho de omnipotente, que cree que si se explica mejor será comprendida. Protesta por lo que tiene que hacer, pero, aun a desgano, acata. No puede tener un 'no' asertivo. La persona manipulada generalmente presenta síntomas psicosomáticos, advierte Chiale. 'Deambula por los consultorios en busca de diferentes soluciones, sin darse cuenta del verdadero origen de su problema.'

Muchas investigaciones concluyeron que las personas sometidas a situaciones de estrés por tiempo prolongado pueden sufrir enfermedades de distinto tipo, incluso de gravedad.

'La manipulación es una epidemia social', aseguran. 'Existe una aceptación de estas conductas nocivas en el entorno general', dice Chiale. Y agrega que la manipulación también suele presentarse en el ámbito laboral, porque se la asocia al éxito. 'Parecería que quien manipula detenta poder; de ahí que sean frecuentes frases como «lo dio vuelta» o «lo manejó».'

Para Husmann, la manipulación ya no es cuestionada, sino valorada: 'Vemos programas de televisión donde se producen situaciones en las que se trata de lograr el enfrentamiento; ya no se respeta la voluntad, ni el estado de ánimo individual'.

La persona manipulada tiene tres opciones frente a esta situación: se adapta, migra o muere. No se trata de la adaptación 'saludable' que todo ser vivo tiene, sino de una sobreadaptación. Acepta cualquier cosa, aun en contra de su beneficio y de su naturaleza. Son las personas que siempre están dispuestas a hacer de todo con tal de ser queridas. Se van amoldando, y se dan cuenta cuando ya están inmersas en la situación.

Migrar requiere un arduo proceso interno para no caer en manos de otro manipulador. Cuando el distanciamiento físico no es posible por el tipo de vínculo, como en la relación madre-hija, la solución es huir del campo de batalla donde se enfrentan. La víctima debe correrse de esa 'sobreadaptación'. Eso genera en el manipulador desconcierto y enojo, pero con el tiempo suelen aceptar el cambio. Es probable que el manipulador intente seducir a su víctima para recuperarla y, en ocasiones, dejarla más tarde, ya que por sus características narcisistas no soportaría que lo abandonasen. Entonces, es común que busque otra persona para someter. Puede que haga grandes esfuerzos para cambiar, pero por lo general no consigue un cambio auténtico porque, en el fondo, siente que no está mal lo que hace: 'Si yo te hice esto es porque vos...', se justifican.

El quiebre de la relación, puede llegar a través de terapias o de personas que ayuden. Otras veces ocurre a raíz de enfermedades, o por la explosión violenta de la propia víctima, producida por la violencia exacerbada del manipulador. Puede apartarse también cuando siente que llegaría a matar.

Pero la víctima, dicen las autoras, tiene que vencer a su propio depredador interno, que la sabotea, porque sólo así puede vencer al depredador externo. Manipulado y manipulador tienen la misma carencia con diferentes formas de resolución, según con quién se hayan identificado en la infancia: 'El manipulador que por primera vez obtiene el éxito por doblegar a alguien, y el manipulado al que al portarse bien le hacen un mimo. Los dos lo incorporan como patrón', asegura Chiale.

El manipulador adopta distintos disfraces; los más comunes son: el seductor, que hace estragos con las parejas; el culto, que menciona nombres de libros o películas y pretende hacer quedar al otro como ignorante; el autoritario, que es el más fácil de detectar; el simpático, que hace sentir mal y después dice que es broma, y los que utilizan la enfermedad.

Es cierto, explica Hussman, que existe una corresponsabilidad por parte de la víctima porque abrió la puerta para que entrara el manipulador. El miedo de perder la estabilidad económica, es uno de los problemas principales: 'Te vas a morir de hambre, te van a comer los piojos', es de las frases que más repiten. 'Hay casos paradigmáticos de mujeres de muy buen pasar económico que soportan maltrato físico y no pueden salir de ese círculo porque no quieren perder esa posición', dice.

Por lo general, el manipulador proyecta una imagen que no coincide con la realidad. Por eso, cuando la víctima se anima a contarle a la familia o a los amigos, ellos se sorprenden; es común que le digan 'pero si te adora...', 'si es divino...'. Las madres suelen decirles a sus hijas: 'Perfecto no hay nadie; siempre hay que aguantar algo'. Y esas respuestas confunden más.

¿Qué hacer para terminar con estas relaciones enfermas? Las especialistas dicen que la víctima debe tomar conciencia de su corresponsabilidad, lo que implica reconocer su propia vulnerabilidad para no caer en manos de otro manipulador. Fortalecer la autoestima y la inseguridad, e identificar concesiones y negaciones recurrentes como errores propios. Tomar conciencia de las cosas que puede enfrentar sola para pasar del miedo que paraliza al miedo que cuida.

Lo importante es saber que las trampas que se abren para que entre el enemigo pueden cerrarse.

Por Claudia Nobilo

CÓMO RECONOCER LOS SIGNOS PARA NO CAER EN LA TRAMPA

Las personas vulnerables:

• Son sobreadaptadas.

• Sienten miedo de ofender, desagradar, herir al otro.

• Tienen temor de dejar de ser amadas.

• Adoptan una actitud de sumisión por miedo al rechazo.

• Sienten que se desmoronan anímicamente con facilidad.

• Su temor a equivocarse se manifiesta en una indecisión crónica.

• No confían en sí mismas. Están pendientes de la aprobación de las personas de su entorno.

• Son excesivamente confiadas en las capacidades de los otros.

• Les cuesta mucho negarse a una petición.

• Son excesivamente autocríticas; tienden a culpabilizarse.

• Viven en un estado crónico de insatisfacción consigo mismas.

• Suelen ser detallistas y proclives a un excesivo perfeccionismo.

• Tienen dificultades para poner límites.

Las personas que manipulan:

• Pueden ser sutiles o francamente impositivas.

• Apelan a la descalificación, la culpa, la vergüenza y el miedo.

• Recurren al silencio, la distorsión o la negación de la comunicación.

• La agresión encubierta está contenida en su conducta.

• En casos extremos pueden llegar incluso a la violencia física.

LNR

Publicado por ALFRE306 el 10 de Enero, 2010, 10:50 | Referencias (0)

Que le pides al 2010

  
Ya estamos acabando diciembre. 2009 se nos va, entramos en una nueva década. Parece que fue ayer el cambio de milenio, el efecto 2000 y ya han pasado prácticamente diez años.

Diciembre es el mes de las celebraciones con amigos y familiares. A fin de año solemos hacer balance de nuestra vida y de lo que nos ha ocurrido en estos últimos doce meses. Procuramos fijarnos buenos propósitos para el año que empieza: haré ejercicio, dedicaré más tiempo a la familia, aprenderé idiomas....

Pero al final, si lo analizamos fríamente, no hemos cumplido la mayoría de las metas que nos propusimos el año anterior.

Esto se debe, por una parte, a nuestra falta de voluntad, y por otra, a que no somos dueños de nuestro Destino.

Creo que es absurdo pedir que se cumplan nuestros deseos para el año próximo, porque no siempre aquello que queremos es lo que más nos conviene.

Por más que planifiquemos, organicemos y estructuremos el futuro, la Vida nos llevará por donde nos toque ir. No decidimos cuándo y dónde vamos a nacer, normalmente tampoco decidimos cuándo abandonaremos este mundo, pero sí decidimos la actitud que adoptar ante los acontecimientos de esta vida.

Podemos elegir libremente entre la luz -tener una actitud de servicio hacia los demás y estar abiertos a lo que sucede- o la oscuridad: buscar con egoísmo nuestro beneficio personal y obcecarnos en que se cumpla el destino que hemos diseñado.

Hay una frase que me llama mucho la atención: 'Lo que acaba en mí, acaba conmigo'.

Yo le pido tres cosas al año que va a comenzar:

La primera, que sepa aceptar con confianza todo aquello que me vendrá, por raro y extraño que parezca, ya que formará parte de mi camino.

La segunda, que sepa distinguir las señales del camino, que me indicarán lo que realmente me está pidiendo la Vida.

Y la tercera, que mi presencia dé luz a mi alrededor.

Y tú ¿Que le pides a 2010?

Un cordial saludo.

Manuel Lajara ( Valencia – España )

Publicado por ALFRE306 el 2 de Enero, 2010, 10:51 | Referencias (0)

 

 

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