Publicado en General el 12 de Abril, 2009, 22:04
por ALFRE306
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El Domingo de Resurrección, los
cristianos celebran la Resurrección de Jesucristo tras haber sido Crucificado.
Tiene lugar como culminación de la Semana Santa y en él se abre un nuevo
período litúrgico: la Pascua de Resurrección.
El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos
los cristianos, que conmemoran la Resurrección de Jesús, el hecho que da sentido
a toda su religión.
Cristo triunfó sobre la muerte y con esto abrió las puertas del Cielo a los
creyentes.
En la Misa dominical se recuerda de una manera especial.
Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo Resucitado y que
permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando se conmemora la subida
de Jesús al Cielo.
Durante el período que ahora comienza, los cristianos recordarán la
Resurrección y las sucesivas apariciones de Jesús a los apóstoles, a la Virgen y
a las Santas Mujeres.
El tiempo en que Jesús, Resucitado ya y habiendo vencido a la muerte,
permaneció aún en la Tierra.
En la Iglesia Católica, la principal ceremonia del día tiene lugar en su
comienzo, en el tránsito entre el Sábado Santo y el Domingo de Resurrección,
cuando se celebra la Vigilia Pascual, la principal ceremonia de cuantas celebra
a lo largo del Año Litúrgico la Iglesia.
En la misma se da gran importancia al simbolismo de la Luz y se incluye una
más extensa lectura de las Sagradas Escrituras. |
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Publicado en General el 10 de Abril, 2009, 21:04
por ALFRE306
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Vio la luz en el suelo sucio de un
establo. Para librarlo del escuadrón de la muerte enviado por un rey envidioso,
sus padres se exiliaron con él Cuando era niño, hasta que pasó el peligro y
pudieron volver a su tierra.
Hasta los 30 años fue carpintero, igual que Su padre terrenal. Sin embargo,
Su Padre celestial lo necesitaba para otra labor que solo Él podía realizar.
Cuando llegó el momento de que iniciara Su misión, fue por todas partes
haciendo el bien, ayudando a la gente, interesándose por los niños, consolando,
fortaleciendo a los cansados y salvando a cuantos creían en Él.
Además de predicar Su mensaje, lo vivió entre la gente. No solo atendía las
necesidades espirituales de las personas, sino que también invertía largas horas
velando por sus necesidades físicas y materiales, sanándolas milagrosamente
cuando estaban enfermas y dándoles de comer cuando tenían hambre. En todo
momento compartió Su vida y Su amor con quienes lo rodeaban.
Su religión era tan simple que afirmó que había que volverse como un niño
para aceptarla.
No dijo que hubiera que celebrar aparatosos cultos en fastuosos templos.
Nunca enseñó a la gente que tenía que observar complicados ritos ni reglas
difíciles de cumplir.
Lo único que hizo fue pregonar y manifestar amor, procurando conducir a los
hijos de Dios al verdadero Reino celestial, en el que las únicas leyes son
«amarás al Señor con todo tu corazón» y «amarás al prójimo como a ti mismo».
Se relacionó muy poco con los pomposos dirigentes eclesiásticos de Su época,
a excepción de las ocasiones en que insistieron en importunarlo con sus
preguntas capciosas. En esos casos los reprendió públicamente y los puso en
evidencia demostrando que eran «ciegos guías de ciegos».
Se negó a transigir con las falsas instituciones religiosas de Su época. Al
contrario, obró completamente al margen de ellas.
Comunicó Su mensaje y Su amor a la gente corriente y a los pobres, la mayoría
de los cuales se habían apartado desde hacía tiempo de la religión establecida y
habían sido abandonados por ésta.
No se preocupó por Su prestigio y reputación, y fue compañero de borrachos y
prostitutas, de los despreciados publicanos y pecadores, de los marginados y
oprimidos por la sociedad. Hasta llegó a decirles que ellos entrarían en el
Reino de los Cielos antes que la llamada gente buena: los farisaicos dirigentes
religiosos que lo rechazaron y que despreciaron Su sencillo mensaje de amor.
El poder de Su amor y de Su convocatoria era tal e inspiraba tanta fe entre
los que buscaban sinceramente la verdad que muchos no vacilaron en dejarlo todo
y seguirlo de inmediato.
En cierta ocasión, mientras Él y Sus discípulos cruzaban un extenso lago, se
desató una feroz tempestad que amenazaba con hacer zozobrar la nave en que se
encontraban. Ordenó a los vientos que se calmaran y a las olas que se
aquietaran, y enseguida hubo gran bonanza. Sus discípulos, atónitos ante tal
demostración de poder, exclamaron: « ¿Quién es este hombre, que aun los vientos
y el mar le obedecen?»
En el transcurso de Su obra dotó de vista a los ciegos y de oído a los
sordos; sanó a leprosos y resucitó muertos.
Tan prodigiosas fueron Sus obras que uno de los jerarcas del orden religioso
que se oponía enconadamente a Él llegó a afirmar: «Sabemos que has venido de
Dios, porque nadie puede obrar estos milagros que Tú haces si no está Dios con
él».
A medida que Su mensaje de amor se fue propagando y Sus seguidores se fueron
multiplicando, los envidiosos dirigentes eclesiásticos de aquel tiempo se dieron
cuenta de la amenaza que suponía para ellos aquel carpintero desconocido hasta
hacía poco tiempo. Al liberar a la gente de la autoridad y dominio de la cúpula
eclesiástica, la sencilla doctrina de amor que pregonaba iba socavando el orden
religioso de la época.
Finalmente Sus poderosos enemigos obligaron a los gobernantes a detenerlo
sobre la base de falsas imputaciones de sedición y subversión. Y aunque fue
declarado inocente por el gobernador romano, aquellos hipócritas presionaron a
la autoridad y la convencieron para que lo mandara ejecutar.
Horas antes de Su detención, este hombre, Jesús de Nazaret, había dicho: «No
podrían tocarme siquiera sin el permiso de Mi Padre. A una simple señal Mía, Él
enviaría legiones de ángeles a rescatarme».
Pero optó por ofrendar la vida por ti y por mí. Nadie se la quitó. Él la
entregó, renunció a ella por voluntad y decisión propia, sabiendo que aquella
era la única forma de cumplir el designio concebido por Dios para nuestra
salvación.
Pero ni siquiera Su muerte satisfizo a Sus celosos enemigos. Para impedir que
Sus seguidores sustrajeran el cuerpo y afirmaran que había resucitado, cerraron
el sepulcro con una enorme piedra y apostaron en el lugar a un grupo de soldados
romanos para que lo custodiaran.
Aquella estratagema resultó inútil, pues esos mismos guardias fueron testigos
del más grandioso de los milagros. Tres días después que Su cuerpo fuera
depositado en aquel frío sepulcro, resucitó, triunfando sobre la muerte y sobre
el infierno para siempre.
Ni la muerte fue capaz de detener Su obra o de silenciar Sus palabras. Desde
aquel día milagroso hace ya casi 2.000 años, este Hombre, Jesucristo, ha hecho
más por cambiar el curso de la Historia, de nuestra civilización y de la
condición humana que ningún otro dirigente, grupo, gobierno o imperio.
Ha salvado a miles de millones de personas de la desesperanza y les ha
concedido la vida eterna y manifestado el amor de Dios.
Dios, el gran Creador, es Espíritu.
Es omnipotente, omnisciente y omnipresente. Semejante concepto sería para
nosotros demasiado difícil de asimilar. De ahí que para manifestarnos Su amor,
acercarnos a Él y llevarnos a comprender Su esencia, dispuso que Su propio Hijo,
Jesucristo, tomara forma corporal y bajara a la Tierra.
Si bien muchos grandes maestros han vertido enseñanzas sobre el amor y sobre
Dios, Jesús es la quintaesencia del amor. Es Dios. Es el único que murió por los
pecados del mundo y que resucitó de entre los muertos. Es el único Salvador.
¡Ni la muerte pudo detener Su obra y Sus palabras!
Gentileza, Regina Cardona
(México) |
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Publicado en General el 5 de Abril, 2009, 17:00
por ALFRE306
Catholic.netFuente: Catholic.net Autor: P. Cipriano Sánchez LC
 El día de hoy
para acompañar a Cristo en su pasión, su muerte y su resurrección, vamos a
centrar nuestra reflexión en la entrada de Cristo a Jerusalén
La entrada
Mesiánica de Jesús en Jerusalén, tal como la presenta San Juan, se encuentra
centrada en un contexto muy particular. No hay que olvidar que los evangelios
son una carga espiritual, teológica, de presencia de Cristo. Por así decirlo,
son un retrato descrito.
San Juan ubica la entrada de Cristo en
Jerusalén, por una parte, en el contexto de la unción de Betania, en la que se
ha vuelto a hablar de la resurrección. Junto con este aspecto de la resurrección
aparece, como sombra constante, la determinación de los sumos sacerdotes para
deshacerse de Cristo. Y como un segundo trasfondo de la entrada de Cristo en
Jerusalén está el contexto del discurso de Jesús sobre el grano de trigo que
tiene que caer y morir para dar fruto. Dice el Evangelio: “Ha llegado la
hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre. En verdad, en verdad os digo: si
el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da
mucho fruto”. En el texto del grano de trigo se vuelve a repetir el mismo
dinamismo que se encierra en la voz de “lo he glorificado”, junto con la
conciencia clara de la presencia inminente de la pasión.
A nosotros nos
llama mucho la atención que todo el misterio de la entrada de Jesús en Jerusalén
quiera estar enmarcado en este contraluz de muerte y resurrección (el grano de
trigo que muere para poder dar fruto), pero, independientemente de que pueda ser
un poco literario, este contexto nos permite ver lo que es exactamente la
entrada de Cristo en Jerusalén.
Por una parte vemos que el pueblo
realiza lo que estaba escrito que tenía que realizar: “Esto no lo comprendieron
sus discípulos de momento; pero cuando Jesús fue glorificado, se dieron cuenta
de que esto estaba escrito sobre él, y que era lo que le habían hecho”.
Por otra parte, la voz del pueblo es un signo que indica lo que Cristo
es verdaderamente: “Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de
Israel”. Sin embargo, como tantas veces sucede con Cristo, los hombres actúan
sin saber que están actuando de una forma profética. El pueblo no sabe lo que
hace, pero aclama el triunfo y el éxito maravilloso de un taumaturgo que
resucitará. Además, las palabras de la gente tienen un total carácter de
proclamación mesiánica, por la que Cristo se presenta como liberador de Israel.
Y así, Cristo cumple un gesto mesiánico que Zacarías había profetizado: “No
temas, hija de Sión; mira que viene tu Rey montado en un pollino de asna”.
Cristo se sienta en el asno, aceptando con ello el que se le proclame Rey,
realizando así la profecía de Zacarías.
Sin embargo, esto no obscurece
su conciencia de que su mesianismo no es de tipo mundano, sino que esta unción
como Mesías, esta proclamación, es el camino que lo va a llevar a la cruz. No
hay que olvidar que el Mesías es el que resume, en sí mismo, todos los símbolos
de Israel: el profeta, el sacerdote, el rey. Y como dijo el mismo Cristo, es el
profeta que va a morir en Jerusalén, y es el sacerdote que llega hasta donde
está el templo para ofrecer el sacrificio.
Pero, junto con esta visión
externa que nos puede ayudar a preguntarnos: ¿qué tanto soy capaz de seguir a
este Cristo, que como rey, profeta y sacerdote va a ser sacrificado por mí?, yo
les invitaría a contemplar el alma de Cristo, el interior de Cristo en su
entrada a Jerusalén.
El alma de Cristo tiene ante sí, con una gran
claridad, el plan de Dios sobre Él. Cristo sabe que Dios ha querido unir su
glorificación con el misterio de la pasión. Es una gloria que pasa a través de
la infamia y del rechazo de los hombres, una gloria que pasa por la paradoja de
los planes de Dios, una gloria que quiere pasar por la total donación del Hijo
de Dios para la salvación de los hombres.
Cristo tiene claro en su alma
este plan de Dios, y con toda libertad y con toda decisión, lo acepta. Él sabe
que al ser proclamado Rey, y al entrar en Jerusalén como Mesías, está firmando
la sentencia que le lleva al sacrificio, y sin embargo, lo hace. “Entonces los
fariseos comentaban entre sí: “¿Veis cómo no adelantáis nada?, todo el mundo se
ha ido tras él”. Él sabe que la exaltación real que a Él se le dará cuando sea
levantado, es la de la cruz, la del cuerpo para el sacrificio.
La cruz
será su gloria de dominio, será su palabra profética de discernimiento y también
será la unción con la que su cuerpo será marcado como sacerdote de la Nueva y
Eterna Alianza. La cruz será su trono de dominio desde el que Él va a atraer a
todos los hombres hacia sí mismo: “Y cuando yo sea levantado de la tierra,
atraeré a todos hacia mí”. En su alma aparece el deseo de donarse, porque ha
llegado la hora para la que había venido al mundo, la hora del designio de amor
sobre la humanidad, la hora por la que Dios entre, de modo definitivo, en la
vida de los hombres por la gracia de la redención.
Sin embargo, todos
los sentimientos se van mezclando en Cristo. Así como es consciente de que ha
llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre, es también consciente
de que el grano de trigo tiene que caer en tierra para poder dar fruto: “Pero mi
alma se turba, ¿y cómo voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero es para
esta hora que yo he venido al mundo”.
Podríamos terminar con una
reflexión sobre nosotros mismos, sin olvidar que nuestra vocación cristiana
también es una perspectiva de la luz que pasa a través de la cruz: Mi vocación
es luminosa solamente cuando pasa a través de la cruz. Tiene que pasar por el
mismo camino de Cristo: la aceptación generosa de la cruz, la aceptación
generosa de los signos que nos llevan a la cruz.
Para Cristo, el signo
de la entrada de Jerusalén, es el signo que le lleva a la cruz; para nosotros
cristianos, nuestro Bautismo es un signo que nos indica, necesariamente, la
presencia de la cruz de Cristo. Se trata de ser seguidor de Cristo, marcado con
el signo indeleble de la cruz en el corazón y en la vida. El cristiano ha de ser
capaz, como Cristo, de recoger los frutos de vida eterna del árbol fecundo de la
cruz, para uno mismo y para sus hermanos.
Para quien juzga según Dios,
la abnegación es Sabiduría Divina envuelta en el misterio de Cristo crucificado.
No existe otro camino para ser seguidor de Aquél que no ha venido para ser
servido sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.
Toda la
vida de Cristo, y particularmente su pasión, tiene un profundo significado de
servicio para la gloria del Padre y para la salvación de los hombres. El
Primogénito de toda criatura —al cual corresponde el primado sobre todas las
cosas que son en el cielo y en la tierra—, el que viene en el nombre del Señor,
el rey de Israel, se ha hecho siervo de todos los hombres y dado a muerte en
rescate de sus pecados.
Cristo entra en Jerusalén; Cristo nos habla del
grano de trigo, nos habla de ser exaltados en la cruz, y nos hace una pregunta
que tenemos que responder: “¿Puedes beber del cáliz que yo beberé?”.
Preguntas o comentarios al autor P. Cipriano Sánchez LC
Explicación de la Semana Santa, Domingo de Ramos, Jueves
Santo, Viernes Santo, Sábado Santo, Domingo de Resurrección, Recursos, Semana
Santa para niños y mucho más: Especial
de Semana Santa
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Publicado en General el 8 de Marzo, 2009, 10:19
por ALFRE306
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Las mujeres más hermosas del mundo
no son las que desfilan en trajes de baño y vestidos de noche delante de jueces
y de cámaras de televisión.
Las verdaderas finalistas y las ganadoras son aquellas que tienen el brillo
interno de la gracia y el perdón.
No hay belleza física que se pueda comparar con la dignidad espiritual o el
atractivo de una mujer llena de paz.
Es una persona serena porque su confianza y su seguridad están en la paz que
reflejan.
Es una persona con dignidad porque su valor y sentido se hallan en algo más
allá de lo superficial.
Esa mujer reflejará una clase de belleza interior que hace mucho más que
llamar la atención a sí misma.
Es una belleza que es mucho más importante que cualquier cosa trivial.
La verdadera belleza de la mujer no es corruptible, porque no depende de lo
físico, sino que es la belleza de una forma de ser que reúne la quietud, la
humildad, la ternura y la serenidad.
Las mujeres del mundo son alabadas por su belleza física, por su vivacidad y
por su audacia.
Pero las mujeres de Dios tienen un molde distinto.
La belleza física de una mujer es temporal, y su deterioro le producirá
amargura.
En cambio, el adorno de un espíritu manso, dulce y sereno no es una moneda
perecible, no se gastará por el uso ni está sujeta a los valores del mercado.No
deja marcas en el alma, ni heridas en quienes la rodean.
Esta es la verdadera belleza, la belleza que es de grande estima delante de
Dios.
autor: Desconocido
Gentileza, Regina Cardona
(Mexico) |
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Publicado en General el 8 de Febrero, 2009, 16:58
por ALFRE306
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Dr. Esteban
Laureano Maradona | Esteban Laureano Maradona (nació en
Esperanza, provincia de Santa Fe 4 de julio de 1895 – murió en Rosario,
Argentina 14 de enero de 1995) fue un médico rural, naturalista, escritor y
filántropo argentino famoso por su modestia y abnegacíon, que pasó cincuenta
años en una remota localidad de Formosa ejerciendo desinteresadamente la
medicina.
Su vida fue un ejemplo de lucha y altruismo. Ayudó a comunidades indígenas en
todo aspecto: tanto económico como cultural, humano y social.
Escribió libros científicos de antropología, flora y fauna. Renunció a todo
tipo de honorario y premio material viviendo con suma humildad y colaborando con
su dinero y tiempo con aquellos que más lo necesitaban a pesar de que pudo haber
tenido una cómoda vida ciudadana, gracias a sus estudios y a la clase social a
la que pertenecía.
Un par de frases por él dichas sintetizan muy bien su pensamiento sobre su
profesión y su manera de vivir:
“…Si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, este es
bien limitado, yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramento
hipocrático de hacer el bien a mis semejantes. Muchas veces se ha dicho que
vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo. En
realidad ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica
para la cual fue creado…”
Nació en 1895 en Esperanza, provincia de Santa Fe, fue hijo de Waldino
Maradona (maestro, periodista, productor rural y político) y de Petrona
Encarnación Villalba (estanciera). En realidad sus padres vivían en la localidad
de Barrancas, también localizada en Santa Fe, donde Esteban Laureano pasó su
infancia, a orillas del río Coronda. En este lugar su padre se desempeñaba como
maestro en la estancia Los Aromos. Allí aprendió jugando a vivir en el monte,
cazar y pescar.
Ya mayor cursó sus estudios primarios y secundarios repartiéndose entre Santa
Fe y Buenos Aires. En esta última ciudad se recibió de médico en 1928 e instaló
un consultorio, pero luego lo trasladó a Resistencia, en aquel entonces capital
del Territorio Nacional del Chaco, donde además se dedicó al periodismo en el
diario La Voz y a realizar exploraciones y estudios de botánica en la isla del
Cerrito Argentino.
Entre 1931 y 1932, dio un ciclo de conferencias sobre seguridad laboral en el
marco de la Ley de Trabajo. Esto le trajo problemas con el gobierno militar de
aquel entonces, ejercido por el presidente Uriburu, razón por la cual decidió
viajar al Paraguay. En ese momento empezaba la guerra del Chaco (1932-1935),
sostenida por Paraguay y Bolivia, y Maradona decidió anotarse como médico
camillero prestando auxilio a los soldados de ambos bandos, pues, según sus
palabras, el dolor no tiene fronteras.
Al llegar a Asunción las autoridades le metieron preso por sospecharlo de
espía, sin embargo con el tiempo le creyeron y llegó a ser jefe del Hospital
Naval de Asunción. También redactó el reglamento de Sanidad Militar del Paraguay
y tuvo tiempo para ocuparse de la colonia de leprosos de Itapirú. En Asunción,
se comprometió con la que fue la única novia que se le conoce, Aurora Ebaly,
sobrina del presidente paraguayo, pero ella fallecería de fiebre tifoidea el 31
de diciembre de 1934.
Con la culminación de la guerra en 1935 se decidió a retornar a su país, a
pesar de los pedidos del gobierno paraguayo, que con premios y homenajes,
intentó convencerlo de que se quedara dado el gran aprecio que se había ganado.
Había proyectado ir hasta Formosa y allí tomarse un tren a Salta para luego ir a
Tucumán donde visitaría a su hermano, y por último ir a Buenos Aires, donde
vivía su madre, e instalar un consultorio.
Viajando ya por lo que en aquel entonces se conocía como Territorio Nacional
de Formosa, el tren que lo transportaba realizó una parada en la estación
Estanislao del Campo (en aquel entonces denominada Guaycurri). Este era un
villorrio formado por unos pocos ranchos sin ningún tipo de servicio de luz,
agua corriente o gas, inmerso en el monte chaqueño. Una persona del lugar le
pidió sus auxilios como médico para una parturienta que se encontraba en estado
muy grave.
Después de prestarle exitosamente atención y regresar a tomar el tren se
encontró con un grupo de vecinos sin recursos que le rogaron para que no se
fuera dado que no había ningún médico disponible varios kilómetros a la redonda.
Maradona no lo dudó y se quedó, a pesar de que esto le hizo no solo perder su
viaje sino también un trabajo seguro en Buenos Aires. Más aún, trabajaría allí
por 51 años, viviendo siempre en una humilde vivienda de ladrillo, sin
electricidad ni ningún otro tipo de servicio y prestando ayuda sin cobrar un
peso a la comunidad indígena del lugar, formada por tobas, matacos, mocovíes y
pilagás. Medio siglo después comentaría su arribo a Estanislao con estas
palabras:
“..Cuando yo llegué empezaron los problemas. Todo esto era monte, sólo había
cuatro o cinco ranchos y estaba todo rodeado de indios, que por otra parte me
querían matar. Tanto que uno de ellos, que era famoso, me agarró de las solapas
y me sacudió, amenazándome. Pero nunca les tuve miedo ni me demostré asustado. Y
no por dármelas de valiente. Sino que soy así nomás. Pero con la palabra dulce y
la práctica de la medicina, tratando las enfermedades, dándoles tabaco y
consiguiéndoles ropas, las cosas fueron cambiando. Así los traté hasta hoy. Me
remangué, me metí en el monte sin ningún temor, arriesgando mi vida y también mi
salud…”
En efecto, la comunidad indígena del lugar al principio le tuvo recelo, dado
que en general los blancos los habían engañado y maltratado y por lo tanto no
confiaban en la medicina del doctor. Sin embargo con el tiempo logró trabar
amistad con los caciques del lugar y granjearse el respeto de todos,
interiorizándose de sus necesidades y logrando erradicar de la zona terribles
enfermedades como la lepra, el mal de Chagas, la tuberculosis, el cólera y la
sífilis. Por todo esto, los indios lo llamaban Plognak (que significa 'Dr. Dios'
en pilagá).
Se dedicó además a investigar científicamente la vida y cultura de los
pueblos originarios, así como la fauna y flora de la región. Logró que el
gobierno le adjudicara algunas tierras fiscales en las cuales fundó la 'Colonia
aborigen Juan Bautista Alberdi' (oficializada en 1948), les enseñó trabajos
agrícolas y a construir casas con ladrillos confeccionados por ellos mismos, ya
que hasta ese momento vivían desnutridos y enfermos sobreviviendo con el
intercambio de artesanías por ropa y comida.
Colaboró con su dinero en la compra de herramientas y semillas, fundó
instituciones para cobijar y recibir indígenas marginados, proyectó un camino
hacia el río Teuco, exploró fuentes de agua potable, realizó mejoras en la
estación ferroviaria y ayudó a erigir la comisaría del pueblo. Despreció toda
forma de poder que sus esfuerzos podrían haberle redituado. Dejó testimonio de
todos sus contratiempos, esfuerzos y luchas en su libro A través de la selva.
Éste es un estudio antropológico de gran valor sobre la cultura indígena.
Realizó también una valiente denuncia de las condiciones de vida de los
indígenas y de su explotación en los ingenios azucareros. Con estas críticas
logró que en 1936 las autoridades le dieran su apoyo en un programa de promoción
humana y social.
Maradona también fundó una escuela rural (en la cual se desempeñó como
docente por tres años) que a pedido de él recibió el nombre de uno de sus
tatarabuelos, José Ignacio Maradona, quien había sido representante por San Juan
ante la Junta Grande (1810-1811) y responsable de que en 1811 se sancionara el
decreto que extinguía el tributo que pagaban los indios a la Corona de España.
Este decreto y otros relacionados con libertades otorgadas a los indios por los
gobiernos patrios se mencionan en la obra de Esteban Maradona A través de la
Selva, donde se sugiere que aún no han sido puestos en práctica.
En 1986 enfermó y debió trasladarse a la ciudad de Rosario, donde vivía su
sobrino. Llegó en un estado calamitoso por lo que debió internarse
inmediatamente en un hospital. Ya de alta se fue a vivir con la familia de su
sobrino de donde no se mudaría más.
En sus últimos años recibiría muchos homenajes y distinciones y no aceptaría
ningún tipo de pensión vitalicia. Murió de vejez, a los 99 años, en Rosario,
pero sus restos se guardan en la ciudad de Santa Fe en el panteón de su familia
Maradona-Villalba.
El 4 de julio, día de su nacimiento, ha sido declarado por ley Día Nacional
del Médico Rural.
Escribió alrededor de 20 libros, muchos aún sin editar. Entre ellos:
A través de la Selva (estudio antropológico donde además relata sus
contratiempos en Estanislao del Campo).
Recuerdos Campesinos.
Una planta providencial (El yacón).
Dendrología (cinco volúmenes con representaciones gráficas de las especies).
Animales cuadrúpedos americanos (tres volúmenes con ilustraciones).
Aves (también tres volúmenes con ilustraciones).
La ciudad muerta (historia de los primeros años de la ciudad de Concepción
del rio Bermejo).
Historia de los obreros de las Ciencias Naturales (de botánica y zoología
americanas)
El problema de la lepra.
Páginas sueltas (periodístico)
Plantas cauchígenas
Vocabulario toba-pilagá
Historia de la ganadería argentina
Distinciones y homenajes:
1941 Orden Nacional del Mérito con el grado de Gran oficial del ejército
paraguayo. Siendo otorgado por el Presidente Higinio Morínigo (Paraguay) por su
colaboración voluntaria durante la Guerra Paraguayo-Boliviana
1953 Diploma Honorífico, Otorgado por el Centro Cultural Paraguayo por su
desinteresada labor en la guerra del Chaco Boreal.
1950 Premio al Médico Rural Iberoamericano (premio otorgado por
representantes de organismos oficiales, entidades médicas y laboratorios
medicinales). Rechazó el dinero para que fuera donado en becas a jóvenes médicos
rurales formoseños)
1977 Miembro Honorífico de la Sociedad de Médicos Escritores (sede en París).
Premio Florián Paucke de la provincia de Santa Fe.
Premio Estrella de Medicina para la Paz de las Naciones Unidas.(1987)
Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Rosario.
En 1988 y 1993 fue propuesto al Premio Nóbel de la Paz.
Nombrado Ciudadano ilustre de la ciudad de Rosario.
1994 Medalla, diploma de honor y placa recordatoria otorgada por el Senado de
la Nación Argentina.
1994 Pensión vitalicia otorgada por el Congreso de la Nación Argentina (ley
24.387, del 22 de noviembre de dicho año).
El 20 de abril de 1996 el Correo Argentino emitió en su homenaje un sello con
su retrato con la leyenda 'Médico abnegado y generoso'.
Varias calles, escuelas y plazoletas en Formosa, Rosario y en su ciudad
natal, Esperanza, llevan su nombre.
La humilde casa en la que vivió en Estanislao del Campo fue declarada
monumento histórico por el gobierno de Formosa.
El 27 de junio de 2001, el Congreso de la Nación Argentina sancionó la ley
25.448, instituyendo el 4 de julio como Día Nacional del Médico Rural,
conmemorando el natalicio del doctor Esteban Laureano Maradona.
Ref.: Wikipedia
Vida Positiva.com (Madrid -
Buenos Aires |
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Publicado en General el 31 de Enero, 2009, 15:43
por ALFRE306
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RABBI JOSEPH
TELUSHKIN |
| DEL LIBRO JEWISH VALUES POR
EL RABBI JOSEPH TELUSHKIN
Rabí Shimón ben Elazar solía decir: "No intentes apaciguar a tu prójimo en su
momento de ira, ni le digas palabras de consuelo cuando su muerto yace frente a
él…" Ética de los Padres 4:23
Muchas personas consideran que los buenos modales dependen de saber
exactamente qué y cómo decir las cosas en el momento adecuado. Pero, como nos
recuerda esta ley rabínica, hay momentos en que los buenos modales nos ordenan
no decir absolutamente nada.
Por lo regular ese es el caso cuando alguien ha sufrido un golpe emocional,
como la muerte de un ser amado. Ofrecer consuelo inmediatamente después del
fallecimiento, cuando los dolientes aún se encuentran conmocionados, puede dar
la apariencia de que banalizamos su pérdida. En un momento como ese, el mejor
regalo que puedes dar es tu sola presencia.
El simple hecho de que te encuentres allí hará sentir al doliente que no está
solo en su sufrimiento. Pero las palabras de consuelo, que por lo regular
implican que las personas no deberían sentirse tan mal, probablemente provoquen
que el deudo se sienta más aislado y solitario.
De igual forma, como hemos señalamos en otros ensayos, la ética judía enseña
que cuando visitamos a un doliente debemos permanecer en silencio hasta que la
persona inicie la conversación.
Tu meta durante una visita de shivá es ayudar al doliente. Si él desea hablar
acerca del difunto, debes seguir su conversación. Si necesita distraer su mente
y hablar acerca de algo más, habla con él de lo que desee. Y si desea permanecer
callado, siéntate junto a él y comparte su silencio.
Así, también restringe tu lengua cuando estés con alguien que se encuentre en
el punto más álgido de su enojo. Muchas personas se enfurecen cuando se les
molesta, pero después de unos momentos (en ocasiones pueden ser sólo unos
minutos, y en ocasiones horas, o incluso más tiempo), siguen molestos, pero
están más calmados.
Ese es el momento de hablar con ellos y tratar de apaciguarlos. Sin embargo,
si tratas de calmarlos mientras se hallan iracundos, es muy probable que
provoques una ira mayor, aumentada por la frustración que sienten de que tú
tampoco entiendes lo "justo" de su ira.
Las palabras deben decirse cuando pueden hacer bien. Cuando sólo pueden
acrecentar el sentido de desolación o de ira de otra persona, detener nuestra
lengua es preferible.
Como nos recuerda Moshé ibn Ezra, el poeta hebreo medieval: "Si las palabras
valen plata, el silencio vale oro".
Centro de Valores e Identidad Judía
prisma@axtel.net
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Publicado en General el 17 de Enero, 2009, 18:28
por ALFRE306
Todo lo que haces marca una
diferencia. Cada pensamiento y cada acción, de alguna manera, modificará las
cosas para ti y para tu entorno.
Te mueves por la vida dejando consecuencias a tu paso.
Y la naturaleza de esas consecuencias condiciona enormemente tu calidad de
vida.
Hasta las cosas más pequeñas hacen una diferencia. Y esas pequeñas cosas
pueden acumularse rápidamente.
Es por eso que tu actitud y tu visión de la vida tienen realmente tanta
importancia.
Porque ejercen una poderosa influencia en cuanto al tipo de diferencias que
estás marcando, en las grandes decisiones y en las pequeñas también.
Considera al mundo como el hermoso lugar que es, repleto de oportunidades.
Y sin siquiera darte cuenta tus acciones, tus pensamientos, tus consecuencias
se teñirán de esa perspectiva positiva.
Todo; cada instante, cada persona, cada latido en tu corazón importa.
Déjate amar y valorar la vida, y siéntete más que satisfecho por la
diferencia realmente positiva que cada uno de tus pasos puede llegar a generar.
Gentileza, Rodrigo
Abeal
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Publicado en General el 17 de Enero, 2009, 18:21
por ALFRE306
Un profesor universitario
retó a sus alumnos con esta pregunta."-¿Dios creó todo lo que existe?" Un
estudiante contestó valiente: -Sí, lo hizo.
¿Dios creó todo?: -Sí señor, respondió el joven.
El profesor contestó, -"Si Dios creó todo, entonces Dios hizo el mal, pues el
mal existe y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros
mismos, entonces Dios es malo".
El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se
jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.
Otro estudiante levantó su mano y dijo: -¿Puedo hacer una pregunta,
profesor?. -Por supuesto, respondió el profesor.
El joven se puso de pie y preguntó: -¿Profesor, existe el frío?, -¿Qué
pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?.
El muchacho respondió: -De hecho, señor, el frío no existe.
Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es
ausencia de calor. "Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene
o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita
energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los
cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe.
Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor".
Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante. El profesor respondió:
-Por supuesto.
El estudiante contestó: -Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco
existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar,
la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz
blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes
longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e
ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro
está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese
espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para
describir lo que sucede cuando no hay luz presente.
Finalmente, el joven preguntó al profesor: -señor, ¿existe el mal?. El
profesor respondió: -Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio,
vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del
mal.
A lo que el estudiante respondió: -El mal no existe, señor, o al menos no
existe por si mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es, al igual que
los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa
ausencia de Dios. Dios no creó el mal.
No es como la fe o el amor, que existen como existen el calor y la luz. El
mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus
corazones.
Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay
luz. Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado.
El nombre del joven era Albert Einstein.
Gentileza, Emilia
Nahas Canavati (Monterrey – Mexico)
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Publicado en General el 6 de Enero, 2009, 9:49
por ALFRE306
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Las estrellas celebraron su
asamblea, y cada una sacó a relucir, como saben hacer relucir las estrellas, sus
propios méritos en la creación y en la vida del hombre, rey de la creación.
La estrella polar demostró cómo ayudaba a los hombres a fijar el norte de sus
caminos y de sus mapas; el sol describió el calor, la luz, la vida que hacía
llegar a todos los hombres y mujeres de la tierra; una estrella poco conocida
reveló que ella fue la que confirmó la teoría de Einstein cuando pasó
oportunamente tras el sol durante un eclipse, y con ello hizo un gran servicio a
la ciencia; y otras mencionaron los nombres que habían hecho famosos y los
descubrimientos a que habían dado lugar.
Cada una tenía algo que decir, y rivalizaban en fama y esplendor.
Sólo una pequeña estrella, remota y escondida, permanecía callada en la
asamblea celestial.
No se le ocurría nada que decir. Cuando le llegó el turno y hubo de hablar,
confesó que ella nada había hecho por el cosmos o por el género humano, y que
los hombres y mujeres de la tierra ni siquiera la conocían, pues aún no la
habían descubierto.
Las demás estrellas se rieron de ella y la tacharon de inútil, perezosa e
indigna de ocupar un sitio en el firmamento.
Las estrellas están para alegrar el cielo, y ¿de qué sirve una estrella que
ni siquiera se sabe que existe?
La pequeña estrella escuchaba todos los reproches que le dirigían sus
hermanas, y algo se le ocurrió mientras hablaban, y lo dijo al final:
«¿Quién sabe?», dijo parpadeando suavemente, «a lo mejor yo también estoy
contribuyendo, a mi manera, al progreso y bienestar de hombres y mujeres en la
lejana tierra. Es verdad que no me conocen, pero ellos no son tontos, y sus
cálculos les dicen que para explicar el curso de otras estrellas y cuerpos
celestes que conocen, tiene que haber todavía alguna otra estrella que con su
atracción gravitatoria explique las desviaciones en los caminos de las demás.
Por eso continúan estudiando y observando y buscando, y con ello avanza su
ciencia y continúa despierto su interés».
Las otras estrellas se habían callado mientras hablaba, y ella tomó ánimos
con su silencio y añadió algo al final que hizo pensar a todas:
«No es que yo quiera anteponerme a nadie, y tenéis mucho mérito todas con lo
que habéis hecho por los hombres y mujeres de la tierra; pero creo que yo
también les estoy prestando un servicio importante: que sepan que aún les queda
algo por descubrir».
Bello mensaje.
Aún nos quedan estrellas por descubrir.
Aún quedan cielos por explorar y aventuras por emprender.
Gentileza, Marian
Benedit |
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Publicado en General el 3 de Enero, 2009, 16:37
por ALFRE306
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Dr. Carmelo
Vázquez | Carmelo Vázquez es Catedrático de
Psicopatología en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de
Madrid (UCM).
Se licenció en dicha Universidad en 1981 con Premio Extraordinario Fin de
carrera, y se doctoró tres años después.
Entre 1984 y 1986 completó una estancia postdoctoral con beca Fulbright en la
Northwestern University (Illinois, EE.UU.), en colaboración con Lauren B. Alloy.
En 1989 ganó la plaza de Profesor Titular en la UCM, y la cátedra en 2005.
En 1997 obtuvo el Premio de la European Association of Psychological
Assessment al psicólogo europeo menor de 40 años con la trayectoria más
distinguida de “Contribuciones científicas y profesionales a la Evaluación
Psicológica como ciencia y como profesión”.
También fue galardonado en 2002 con el Primer Premio Nacional de la Obra
Social de Caja Madrid por su trabajo 'Los límites de la Exclusión social', junto
con M. Muñoz y J. J. Vázquez de la UCM.
A lo largo de su amplia trayectoria ha investigado y publicado en
colaboración con Manuel Muñoz, Pau Pérez Sales, Mª Dolores Avia y Gonzalo
Hervás, entre otros.
En los últimos años se ha implicado en el movimiento de la Psicología
positiva, sobre el cual ha organizado cursos y participado en conferencias.
Aldaz, J.A. y Vázquez, C. (1996). Esquizofrenia: fundamentos psicológicos y
psiquiátricos de la rehabilitación. Siglo XXI de España: Madrid.
Avia, M.D. y Vázquez, C. (1998). Optimismo inteligente. Psicología de las
emociones positivas. (Prefacio de Martin Seligman). Madrid: Alianza Editorial.
Vázquez, C. y Muñoz, M. (2002). Entrevista diagnóstica en salud mental:
Adultos. Madrid: Síntesis.
Vázquez, C. (2003). Técnicas cognitivas de intervención clínica. Madrid:
Síntesis.
Muñoz, M. y Vázquez, C. (2003). Los límites de la exclusión: estudio sobre
factores económicos, psicosociales y de salud que afectan a las personas sin
hogar en Madrid. Tempora: Madrid.
La Psicología Positiva:
La Psicología Positiva surgió hace algunos años gracias al impulso decisivo
del Prof. Martin Seligman de la Universidad de Pennsylvania. Este enfoque se
caracteriza por estudiar los aspectos más positivos del ser humano.
Entre sus objetivos están el estudio de las bases psicológicas del bienestar
y la felicidad, los rasgos que nos permiten superar con éxito situaciones
vitales difíciles, o la aplicación de estrategias efectivas para potenciar
cualidades positivas como el optimismo, la satisfacción vital o las emociones
positivas en nuestras vidas.
Esta página es fruto de la colaboración entre el Prof. Martin
Seligman-director del Centro de Psicologí¬a Positiva de la Universidad de
Pennsylvania y fundador de la Psicologí¬a Positiva- y el Instituto de Psicología
Positiva, dirigido por el Prof. Carmelo Vázquez, Catedrático de la Universidad
Complutense de Madrid.
El objetivo de esta página es ofrecer una amplia variedad de recursos a todas
las personas de habla hispana interesadas en este campo.
Entre otros recursos, en esta página podrá realizar una amplia variedad de
test de Psicologí¬a Positiva y comprobar sus resultados instantáneamente de
forma totalmente gratuita. De esta forma, estará además colaborando en la
investigación intercultural sobre la nueva psicologí¬a del bienestar.
Esta página está disponible actualmente en tres idiomas -Inglés, Chino y
Español-, aunque en un futuro próximo será también traducida al Francés, al Ruso
y a las lenguas escandinavas entre otras.
En conjunto, hay más de 700.000 usuarios registrados alrededor del mundo. Le
invitamos a participar y a aprovechar todos los recursos que aquí se ofrecen.
http://spanish.authentichappiness.org/Default.aspx
Informa Vida Positiva.com
(Madrid) |
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