ANTORCHA
UN MENSAJE CRISTIANO Y ECUMENICO.....

¡Bienvenido a mi blog!

Inicio

Mi Perfil

Calendario
<<   Diciembre 2016    
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  
Apúntate
Suscríbete al blog

Categorías
General (189) Sindicar categoría
Derechos Humanos (16) Sindicar categoría
Diálogo interreligioso (7) Sindicar categoría
Familia y Sociedad (34) Sindicar categoría
Archivo
Diciembre 2016 (9)
Noviembre 2016 (32)
Octubre 2016 (19)
Julio 2012 (2)
Mayo 2012 (2)
Marzo 2012 (1)
Febrero 2012 (2)
Enero 2012 (1)
Diciembre 2011 (1)
Octubre 2011 (1)
Septiembre 2011 (3)
Agosto 2011 (2)
Julio 2011 (3)
Mayo 2011 (4)
Abril 2011 (4)
Marzo 2011 (2)
Febrero 2011 (4)
Enero 2011 (5)
Diciembre 2010 (3)
Noviembre 2010 (4)
Octubre 2010 (5)
Septiembre 2010 (4)
Agosto 2010 (4)
Julio 2010 (3)
Junio 2010 (4)
Mayo 2010 (5)
Abril 2010 (5)
Marzo 2010 (4)
Febrero 2010 (4)
Enero 2010 (4)
Diciembre 2009 (6)
Noviembre 2009 (7)
Octubre 2009 (11)
Septiembre 2009 (15)
Agosto 2009 (19)
Abril 2009 (3)
Marzo 2009 (1)
Febrero 2009 (1)
Enero 2009 (6)
Diciembre 2008 (2)
Noviembre 2008 (5)
Octubre 2008 (4)
Septiembre 2008 (4)
Agosto 2008 (2)
Julio 2008 (4)
Junio 2008 (4)
Mayo 2008 (6)
Sindicación
Artículos
Comentarios
Enlaces
Blog DE FREDY
eGrupos
EL HERALDO
EL NUEVO RINCON DE FREDY
LA VIDA POSITIVA
MERCABÁ
MIRA VOS - VIDEOS
NOTICIAS DE LA NASA
Padre MARIO
PARA REFLEXIONAR
SAN ROQUE RCC - Mensajeros de la Paz
ZoomBlog
 

En este momento de mi vida...¿qué espero?

El hombre está vivo mientras espera, mientras en su corazón está viva la esperanza.


Por: SS Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net



¡Queridos hermanos y hermanas!

En el Adviento, la Iglesia inicia un nuevo Año Litúrgico, un nuevo camino de fe que, por una parte, hace memoria del acontecimiento de Jesucristo, y por otra, se abre a su cumplimiento final. Es precisamente desde esta doble perspectiva de donde vive el Tiempo de Adviento, mirando tanto a la primera venida del Hijo de Dios, cuando nació de la Virgen María, como a su vuelta gloriosa, cuando vendrá a “juzgar a vivos y muertos”, como decimos en el Credo.

Sobre este sugestivo tema de la “espera” quisiera ahora detenerme brevemente, porque se trata de un aspecto profundamente humano, en el que la fe se convierte, por así decirlo, en un todo con nuestra carne y nuestro corazón.

La espera, el esperar es una dimensión que atraviesa toda nuestra existencia personal, familiar y social. La espera está presente en mil situaciones, desde las más pequeñas y banales hasta las más importantes, que nos implican totalmente y en lo profundo. Pensemos, entre estas, en la espera de un hijo por parte de dos esposos; a la de un pariente o de un amigo que viene a visitarnos de lejos; pensemos, para un joven, en la espera del éxito en un examen decisivo, o de una entrevista de trabajo; en las relaciones afectivas, en la espera del encuentro con la persona amada, de la respuesta a una carta, o de la acogida de un perdón...

Se podría decir que el hombre está vivo mientras espera, mientras en su corazón está viva la esperanza. Y al hombre se le reconoce por sus esperas: nuestra “estatura” moral y espiritual se puede medir por lo que esperamos, por aquello en lo que esperamos.

Cada uno de nosotros, por tanto, especialmente en este Tiempo que nos prepara a la Navidad, puede preguntarse: yo, ¿qué espero? ¿A qué, en este momento de mi vida, está dirigido mi corazón? Y esta misma pregunta se puede plantear a nivel de familia, de comunidad, de nación. ¿Qué es lo que esperamos, juntos? ¿Qué une nuestras aspiraciones, qué las acomuna?

En el tiempo precedente al nacimiento de Jesús, era fortísima en Israel la espera del Mesías, es decir, de un Consagrado, descendiente del rey David, que habría finalmente liberado al pueblo de toda esclavitud moral y política e instaurado el Reino de Dios. Pero nadie habría nunca imaginado que el Mesías pudiese nacer de una joven humilde como era María, prometida del justo José. Ni siquiera ella lo habría esperado nunca, pero en su corazón la espera del Salvador era tan grande, su fe y su esperanza eran tan ardientes, que Él pudo encontrar en ella una madre digna. Del resto, Dios mismo la había preparado, antes de los siglos.

Hay una misteriosa correspondencia entre la espera de Dios y la de María, la criatura “llena de gracia”, totalmente transparente al designio de amor del Altísimo. Aprendamos de Ella, Mujer del Adviento, a gestionar los gestos cotidianos con un espíritu nuevo, con el sentimiento de una espera profunda, que solo la venida de Dios puede colmar.


Palabras del Papa Benedicto XVI pronunciadas el domingo a mediodía, durante el rezo del Ángelus, el domingo 28 de noviembre de 2010 en la Plaza de San Pedro.

Publicado por ALFRE306 el 9 de Diciembre, 2016, 9:10 | Comentar | Referencias (0)

Educar en la sobriedad.

No nos dejemos deslumbrar por el consumismo que se nos ofrece en esta época

Estamos en Adviento y con esto nos viene la oportunidad de hacer como una limpieza de nuestro corazón para prepararlo y estar listos para el verdadero acontecimiento


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



@Tips de una mamá de 5 hijos

Ya estamos en diciembre y prácticamente se nos acaba el año y con esto se acerca cada vez más la época navideña.

Si lo vemos sólo con los ojos del mundo podemos decir que viene la época de los regalos y las fiestas pero en realidad debemos también pensar que estamos en Adviento y con esto nos viene la oportunidad de hacer como una limpieza de nuestro corazón para prepararlo y estar listos para el verdadero acontecimiento que se celebra en diciembre que es el cumpleaños de Jesús.

Cuando vienen visitas a casa, lo primero que hacemos es arreglarla, sacudir, barrer y trapear para que todo esté reluciente para nuestros invitados. Pues lo mismo debemos hacer en nuestro corazón para recibir al Rey de Reyes.

Estoy segura que nuestros hijos no siempre tienen claro todo esto ya que es muy fácil que se dejen envolver por los encantos que la sociedad nos propone en las compras y regalos de todo tipo, pero es nuestra labor como padres de familia orientar a nuestros hijos para que éste año le den el sentido correcto a ésta época, aquí les dejo 5 Tips para vivir en una verdadera sobriedad como nos lo pide el tiempo de Adviento.



 

PRIMERO. PRIMERO DEBEMOS TENERLO CLARO NOSOTROS.

Es muy fácil que nos perdamos en la dinámica que la sociedad consumista nos va marcando pero es muy importante que nosotros tengamos muy claro el sentido trascendente de ésta época para que después lo podamos transmitir a nuestros hijos.

En mi familia es algo que ya hemos trabajado mucho pero aun con todo, de pronto algunos de mis hijos me dicen que por que nosotros no salimos de vacaciones a la nieve o por que sus amigos van y vienen y compran cosas caras.

Mi respuesta siempre es la misma, porque ellos no tienen un lugar en donde recibir a Jesús y por lo mismo necesitan comprar cosas para ver si con eso pueden suplir que Jesús no pueda quedarse en su corazón.

Debemos inculcar en nuestros pequeños la necesidad de tener a Jesús en su corazón de ésta forma les ayudamos a buscar siempre tener el corazón digno de tan alto e importante huésped.

Pero como siempre les digo, no podemos pedirles a nuestros hijos algo que no tengamos primero nosotros aplicado a nuestras vidas. Por eso es importante que nosotros también entremos en la dinámica de preparar nuestro corazón.

 

SEGUNDO. CADA DOMINGO TENEMOS UNA NUEVA OPORTUNIDAD.

El signo de la corona de adviento puede ser un gran aliado para trabajar durante la semana ya que el domingo encendemos una vela y con ella, debemos también hacer un propósito para mejorar nuestra vida personal y familiar. Cuando vemos esa vela encendida durante la semana nos recuerda que debemos trabajar para lograr nuestro propósito.

Cuando nuestros hijos son pequeños, podemos ayudarnos de material gráfico para que comprendan el proceso por el que estamos pasando.

Cuando eran pequeños mis hijos, les ponía un calendario de Adviento muy vistoso, a veces eran unos cajoncitos y otras veces unos sobres; pero siempre llevaban algunos propósitos sencillos para cada día de la semana, siempre de acuerdo a su edad. Cuando ellos lograban cumplir con el propósito, cambiaban el papelito del cajón o del sobre por una cuenta de su color para que el día de navidad pudiéramos ofrecerle a Jesús recién nacido un pequeño cofre con nuestros esfuerzos de las últimas semanas.

 

TERCERO. SOLO COMPRA SI VERDADERAMENTE TIENES PARA HACERLO.

Yo sé que es una tradición recibir y dar regalos en Navidad, pero debemos tener cuidado de no caer en la dinámica de consumismo en la que la sociedad nos invita a entrar.

Por ésta época ponen ofertas en productos muy atractivos para hacer regalos, pero podemos caer en la trampa de los pagos a meses sin intereses o podemos gastar nuestros ahorros en aras de una supuesta oferta “muy buena”.

Nuestros hijos observan todo y es muy bueno que vean desde pequeños que sólo compramos si tenemos para hacerlo, con esto los estamos educando en la sobriedad y en la austeridad; además de que aprenden de manera gráfica lo que es cuidar la economía familiar por encima de cumplir un gusto, muchas veces innecesario.

 

CUARTO. NO TODO LO QUE ESTÁ DE MODA ES LO MEJOR.

Aquí entramos a un tema muy polémico con nuestro hijos porque muchas veces ellos quieren tener todos los objetos de tecnología y videojuegos de última moda, los juguetes interactivos más caros, la ropa de marca más popular porque los demás lo hacen, pero es nuestra labor educar a nuestros hijos en la templanza y fortalecer su voluntad para que puedan entender y aceptar de buena gana que no todo lo que está de moda es lo que nos hace mejor.

También debemos ayudarlos dándoles una pequeña explicación de por que creemos que lo que nos piden no es lo que les conviene.

Para esto si están pequeños es necesario bajarnos a su nivel, verlos a los ojos y hablarles con palabras sencillas que ellos puedan entender.

Si ya están más grandes, es importante crear una atmósfera de confianza para que nos puedan escuchar. Con los adolescentes debemos tener cuidado porque al pasar por la etapa de tantos cambios puede generarse situaciones de chantaje y de incomprensión pero debemos ser muy firmes y podemos decirles que si verdaderamente desean tener algo, pueden hacer méritos para tenerlo.

¿Cómo es esto? Pues es muy sencillo, pueden ayudarnos a tirar la basura, recoger la mesa, lavar los trastes, barrer el patio, etc. Con estas acciones pueden irse ganando eso que tanto desean.

Mis hijos acaba de pasar por algo así, estuvieron juntando durante 2 años para un aparato de juego de video. Todo lo que les regalaron de cumpleaños lo juntaron; además trabajaron para tener más dinero porque se organizaron y realizaron algunas manualidades para vender en la familia y con los amigos. Todo lo que consiguieron lo juntaron también.

Por último, llegamos al acuerdo de que si hacían mas labores de las que les tocaba, juntarían puntos para obtener que nosotros les ayudáramos a terminar de juntar para su juego. Fue muy gratificante ver como mis hijos se esforzaron para obtener lo que querían y sobre todo que fue en equipo.

No se trata de sacarlos del mundo, se trata de ubicarlos en su realidad.

 

Y QUINTO. EL VERDADERO FESTEJADO ES JESÚS.

Por último es muy bueno tener claro qué se celebra en Navidad porque a veces parece que hacemos una fiesta de cumpleaños donde el festejado se queda fuera.

No está mal celebrar, darnos regalos, hacer fiesta pero es importante no perder de vista que todo debe ser para celebrar el nacimiento de nuestro Rey.

Con mis hijos hemos trabajado para que el protagonista de la fiesta sea Jesús, ¿cómo? Pues no olvidamos prender la última vela de la corona, además de dar gracias a Dios por la cena, por los dones y por nuestra familia; y por último ya cerca de la media noche tomamos al niño Jesús en brazos y cada uno lo arrulla un ratito para hacer latente y visible nuestra alegría y nuestra adoración a aquel pequeño que viene al mundo para salvarnos.

Queridos amigos, hoy los invito a trabajar durante estas semanas para erradicar de nuestras familias el consumismo y la moda y por el contrario, fomentar la templanza y sobre todo la sobriedad para estar listos para recibir al pequeño Jesús recién nacido en nuestros corazones y en nuestra familia.

 

Publicado por ALFRE306 el 8 de Diciembre, 2016, 9:02 | Comentar | Referencias (0)

El ecumenismo: principios, condiciones y práctica




















I. Noción de ecumenismo

El Decr. Unitatis redintegratio (=UR) explica así el "problema ecuménico": "única es la Iglesia fundada por Cristo Señor, aun cuando son muchas las comuniones cristianas que se presentan a los hombres como la herencia de Jesucristo" (UR 1). Esta división contradice la voluntad de Cristo; es un escándalo para el mundo y un serio obstáculo para la evangelización. Reconoce que el "movimiento ecuménico" está impulsado por el Espíritu Santo, y considera que el deseo de restablecer la unidad es una "divina vocación y gracia" (UR 1).

Se entiende por "movimiento ecuménico", "las actividades e iniciativas que, según las variadas necesidades de la Iglesia y las características de la época, se suscitan y se ordenan a favorecer la unidad de los cristianos" (UR 4/b). No se trata de un movimiento indefinido, sino que posee un objetivo -la plena unidad visible-, y unas maneras de actuación. El movimiento ecuménico se da entre las Iglesias y Comunidades cristianas como tales. Se participa en él desde la identidad confesional respectiva, aunque sea a título personal.

Con la palabra Ecumenismo se designa también una dimensión de la tarea salvífica de la Iglesia, en cuanto distinta de la dimensión "pastoral" entre los fieles católicos (misión ad intra) y de la "misionera" con los no cristianos (misión ad extra). La dimensión ecuménica de la Iglesia se refiere a la responsabilidad que la Iglesia tiene respecto de las comunidades cristianas separadas con vistas a alcanzar la unidad. Entre los cristianos propiamente no se "misiona" como entre los no cristianos para que se "conviertan": en cambio, se ofrece la fe plena y la perfecta incorporación visible; a los no cristianos, se les propone la fe que lleva a la conversión. El "diálogo ecuménico", de otra parte, se distingue por su naturaleza y finalidad del "diálogo interreligioso".

El Decr. exhorta a la participación de los católicos en el movimiento ecuménico (cfr. UR 4/a). Juan Pablo II ha afirmado el compromiso ecuménico irreversible de la Iglesia Católica, y afirma que es "un imperativo de la conciencia cristiana iluminada por la fe y guiada por la caridad" (US 8). Afecta a todos los cristianos. No se trata de una tarea para especialistas. Todos pueden y deben participar, ante todo por la oración, pidiendo al Señor por la unidad de los cristianos. Pero también desterrando modos de actuar que dañan la causa de la unidad, incluso aunque parezcan quedar limitados a la vida interna de la comunidad cristiana propia.

II. Los principios católicos del Ecumenismo

Existe un único movimiento ecuménico en el que cada Iglesia y Comunidad cristiana participa desde su propia identidad. No existe un "ecumenismo católico", sino unos principios católicos sobre el ecumenismo que versan sobre: 1) la unidad y unicidad de la Iglesia, 2) la valoración teológica de los demás comunidades cristianas, y 3) la comprensión del Ecumenismo a la luz de esos presupuestos.

1. La unidad y unicidad de la Iglesia

El Decr. conciliar parte del designio divino de unidad. La unidad es la finalidad de la encarnación, el objeto de la oración de Jesús y del mandato de la caridad; la unidad es el efecto de la Eucaristía, así como de la venida del Espíritu Santo, "por medio del cual (Jesús) llamó y congregó al pueblo de la Nueva Alianza, que es la Iglesia, en la unidad de la fe, de la esperanza y de la caridad" (UR 2).

Dios mismo ha dado a la Iglesia -continúa el Decreto- principios invisibles de unidad (el Espíritu Santo que habita en los creyentes, uniéndolos a Cristo y, por El, al Padre); y también principios visibles (la confesión de la misma fe, la celebración de los "sacramentos de la fe", y el ministerio apostólico). El Colegio de los Doce es el depositario de la misión apostólica; de entre los Apóstoles, destacó a Pedro, al que Jesús confía un ministerio particular (cfr. UR 2). El Decreto considera a continuación el momento sucesorio enraizado en la voluntad de Jesús: "Jesucristo quiere que por medio de los Apóstoles y de sus sucesores, esto es, los Obispos con su Cabeza, el sucesor de Pedro, por la fiel predicación del Evangelio y por la administración de los sacramentos, así como por el gobierno en el amor, operando el Espíritu Santo, crezca su pueblo; y perfecciona así la comunión de éste en la unidad" (UR 2). Termina aludiendo a la raíz trinitaria, fuente y modelo de la unidad.

Estas afirmaciones se mueven en el marco de la "eclesiología de comunión", es decir, consideran la Iglesia como un todo orgánico de lazos espirituales (fe, esperanza, caridad), y de vínculos visibles (profesión de fe, economía sacramental, ministerio pastoral), cuya realización culmina en el Misterio eucarístico, signo y causa de la unidad de la Iglesia.

a) La unidad y sus rupturas

Por fuertes que sean estos principios de unidad, la flaqueza humana ha contrariado el designio divino, "a veces no sin culpa de ambas partes" (UR 3). Sin embargo, la Iglesia una no se ha disgregado en fragmentos varios. "La Iglesia católica afirma que, durante los dos mil años de su historia, ha permanecido en la unidad con todos los bienes de los que Dios quiere dotar a su Iglesia, y esto a pesar de las crisis con frecuencia graves que la han sacudido, las faltas de fidelidad de algunos de sus ministros y los errores que cotidianamente cometen sus miembros" (Juan Pablo II, Enc. Ut unum sint, 1; =US).

Es éste un principio decisivo: la Iglesia de Jesucristo "establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica" (Const. dogm. Lumen gentium, 8).

b) La Iglesia de Jesucristo subsiste en la Iglesia Católica. Grados en la comunión

Con la expresión "subsistit in" el Concilio ha querido honrar la realidad cristiana que existe en los demás Iglesias y comunidades, a la vez que afirma ser ella la presencia plena de la Iglesia de Jesucristo en la tierra. Esos "elementos de santidad y verdad" (elementa seu bona Ecclesiae) se hallan presentes "fuera del recinto visible de la Iglesia Católica" (UR 3), y permiten hablar de verdadera comunión entre los cristianos, aunque imperfecta. "La Iglesia se reconoce unida por muchas razones con quienes, estando bautizados, se honran con el nombre de cristianos, pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro". "En efecto -dirá Juan Pablo II- los elementos de santificación y de verdad presentes en las demás Comunidades cristianas, en grado diverso unas y otras, constituyen la base objetiva de la comunión existente, aunque imperfecta, entre ellas y la Iglesia católica. En la medida en que estos elementos se encuentran en las demás Comunidades cristianas, la única Iglesia de Cristo tiene una presencia operante en ellas" (US 11).

c) Los elementos o "bona Ecclesiae"

El Decreto enumera algunos de estos bienes de santidad y de verdad: "hay muchos [cristianos] que honran la Sagrada Escritura como norma de fe y de vida, muestran un sincero celo religioso, creen con amor en Dios Padre todopoderoso y en Cristo, Hijo de Dios Salvador; están sellados con el bautismo, por el que se unen a Cristo, y además aceptan o reciben otros sacramentos en sus propias Iglesias o comunidades eclesiásticas. Muchos de entre ellos poseen el episcopado, celebran la sagrada Eucaristía y fomentan la piedad hacia la Virgen, Madre de Dios".

Los bienes de santidad y verdad en ellos existentes son ya verdaderos elementos de comunión: "la Palabra de Dios escrita -sigue diciendo el Decreto-, la vida de la gracia, la fe, la esperanza y la caridad, y otros dones interiores del Espíritu Santo y los elementos visibles: todas estas realidades, que provienen de Cristo y a El conducen, pertenecen por derecho a la única Iglesia de Cristo". "Provienen de Cristo y a El conducen": cuando son genuinamente vividos despliegan el dinamismo hacia la unidad plena.

Lumen gentium n. 15 añade todavía "la comunión de oraciones y otros beneficios espirituales, e incluso cierta verdadera unión en el Espíritu Santo, ya que El ejerce en ellos su virtud santificadora con los dones y gracias y algunos de entre ellos los fortaleció hasta la efusión de la sangre". Esta alusión a los mártires, como patrimonio común de todos los cristianos, viene desarrollada en la Encíclica Ut unum sint: "la comunión no plena de nuestras comunidades está en verdad cimentada sólidamente, si bien de modo invisible, en la comunión plena de los santos, es decir, de aquellos que al final de una existencia fiel a la gracia están en comunión con Cristo glorioso. Estos santos proceden de todas las Iglesias y Comunidades eclesiales, que les abrieron la entrada en la comunión de la salvación" (US 84).

Juan Pablo II (en US 12) subraya la afirmación de UR 15 sobre celebración de la Eucaristía en las Iglesias ortodoxas, y recogida en la Carta Communionis notio: "Esta comunión existe especialmente con las Iglesias orientales ortodoxas, las cuales, aunque separadas de la Sede de Pedro, permanecen unidas a la Iglesia Católica mediante estrechísimos vínculos, como son la sucesión apostólica y la Eucaristía válida, y merecen por eso el título de Iglesias particulares (cfr. UR 14 y 15). En efecto, "con la celebración de la Eucaristía del Señor en cada una de estas Iglesias, la Iglesia de Dios es edificada y crece" (UR 15), ya que en toda válida celebración de la Eucaristía se hace verdaderamente presente la Iglesia una, santa, católica y apostólica" (n. 17).

2. La situación de los demás cristianos

El Decreto (n. 3), partiendo de esos principios, se fija, primero, en los cristianos que ahora nacen en esas Iglesias y comunidades. Estos: 1. no tienen culpa de la separación pasada; 2. la fe y el bautismo les incorpora a Cristo y, por tanto, a la Iglesia, aunque esta comunión no sea plena por razones diversas; 3. son auténticos cristianos, amados por la Iglesia y reconocidos como hermanos. Pero el Concilio también considera la función de las Iglesias y comunidades cristianas en cuanto tales en el misterio de la salvación.

a) Las Iglesias y comunidades cristianas...

En efecto, los bienes de salvación alcanzan a los cristianos precisamente en cuanto miembros de sus respectivos grupos. Son esas Iglesias y comunidades cristianas como tales las que, aun padeciendo deficiencias según el sentir católico, "de ninguna manera están desprovistas de sentido y valor en el misterio de la salvación. Porque el Espíritu de Cristo no rehúsa servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de gracia y de verdad que fue confiada a la Iglesia católica" (n. 3). El fundamento de este valor salvífico no se halla en estas comunidades en cuanto separadas, sino en cuanto son partícipes de la única economía salvífica. La razón estriba -como decía la Relatio conciliar a estas palabras del Decreto- en "que los elementos de la única Iglesia de Jesucristo conservados en ellas pertenecen a la economía de la salvación". "La única Iglesia de Jesucristo, está presente y actúa en ellas, si bien de manera imperfecta..., sirviéndose de los elementos eclesiales en ellos conservados".

Refiriéndose a estos principios, dice Juan Pablo II: "Se trata de textos ecuménicos de máxima importancia. Fuera de la comunidad católica no existe el vacío eclesial. Muchos elementos de gran valor (eximia), que en la Iglesia católica son parte de la plenitud de los medios de salvación y de los dones de gracia que constituyen la Iglesia, se encuentran también en las otras Comunidades cristianas" (US 13).

b) ...separadas

Esa valoración no ignora lo que todavía separa: "Sin embargo, los hermanos separados de nosotros, ya individualmente, ya sus Comunidades e Iglesias, no disfrutan de aquella unidad que Jesucristo quiso dar a todos aquellos que regeneró y convivificó para un solo cuerpo y una vida nueva, que la Sagrada Escritura y la venerable Tradición de la Iglesia confiesan. Porque únicamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es el auxilio general de la salvación, puede alcanzarse la total plenitud de los medios de salvación. Creemos que el Señor encomendó todos los bienes de la Nueva Alianza a un único Colegio apostólico, al que Pedro preside, para constituir el único Cuerpo de Cristo en la tierra, al cual es necesario que se incorporen plenamente todos los que de algún modo pertenecen ya al Pueblo de Dios" (UR 3).

Juan Pablo II recoge esta convicción en sus palabras: "De acuerdo con la gran Tradición atestiguada por los Padres de Oriente y Occidente, la Iglesia católica cree que en el evento de Pentecostés Dios manifestó ya la Iglesia en su realidad escatológica, que El había preparado 'desde el tiempo de Abel el Justo'. Está ya dada. Por este motivo nosotros estamos ya en los últimos tiempos. Los elementos de esta Iglesia ya dada, existen, juntos en su plenitud, en la Iglesia católica y, sin esta plenitud, en las otras Comunidades" (US 14).

La Carta Communionis notio señala -en relación con la falta de comunión con el sucesor de Pedro-, "como la comunión con la Iglesia universal, representada por el Sucesor de Pedro, no es un complemento externo de la Iglesia particular, sino uno de sus constitutivos internos, la situación de aquellas venerables comunidades cristianas implica también una herida en su ser Iglesia particular. La herida es todavía más profunda en las comunidades eclesiales que no han conservado la sucesión apostólica y la Eucaristía válida" (n. 17).

Tenemos así los siguientes principios fundamentales para la comprensión católica del Ecumenismo:

1º La Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica romana (LG 8);

2º "Fuera de su recinto visible" (UR 3), hay verdaderos bienes de santidad y verdad ("elementa seu bona Ecclesiae");

3º Por estos bienes, las Iglesias y Comunidades son verdaderas mediaciones de salvación (es la única Iglesia de Cristo la que actúa por medio de esos "bienes" salvíficos);

4º No obstante, les falta la plenitud de los medios de salvación, y no han alcanzado la unidad visible querida por Cristo, por lo que se hallan en comunión imperfecta o no plena con la Iglesia Católica Romana.

5º Considerando los cristianos individualmente, el Decr. da contenido positivo al sustantivo "cristiano": la fe y el bautismo comunes son ya elementos de comunión cristiana real aunque imperfecta.

3. El Ecumenismo a la luz de estos principios

a. Conocimiento entre los cristianos

El Decr. señala algunas implicaciones de sus afirmaciones dogmáticas cuando se refiere, por ejemplo, a "los esfuerzos para eliminar palabras, juicios y acciones que no respondan, según la justicia y la verdad, a la condición de los hermanos separados, y que, por lo mismo, hacen más difíciles las relaciones mutuas con ellos" (UR 4/b). Juan Pablo II señala aquí que los cristianos no deben minusvalorar "el peso de las incomprensiones ancestrales que han heredado del pasado, de los malentendidos y prejuicios de los unos contra los otros. No pocas veces, además, la inercia, la indiferencia y un insuficiente conocimiento recíproco agravan estas situaciones" (US 2). Juan Pablo II ha querido contribuir p. ej., al conocimiento por parte de "los hijos de la Iglesia Católica de tradición latina" de la tradición oriental, con la Carta Orientale lumen (1995) sobre la riqueza litúrgica y espiritual del Oriente cristiano, y con la Enc. Slavorum apostoli (1985) y otros gestos importantes.

b. Diálogo especializado

El Concilio alude a las "reuniones de los cristianos de diversas Iglesias o Comunidades organizadas con espíritu religioso, el diálogo entablado entre peritos bien preparados, en el que cada uno explica con mayor profundidad la doctrina de su Comunión y presenta con claridad sus características" (UR 4/b). La finalidad de este diálogo viene descrito así: "Por medio de este diálogo, todos adquieren un conocimiento más auténtico y un aprecio más justo de la doctrina y de la vida de cada Comunión; (...) Finalmente todos examinan su fidelidad a la voluntad de Cristo sobre la Iglesia y, como es debido, emprenden animosamente la tarea de la renovación y de la reforma" (ibid.).

Las consecuencias de este diálogo son: la búsqueda del entendimiento, superando posibles equívocos fraguados en la historia; la percepción exacta de las divergencias, y de si realmente afectan a la fe o a la legítima diversidad en su explicación; la confrontación fiel con la voluntad de Cristo para su Iglesia, etc. "El diálogo ecuménico, -dice Juan Pablo II- que anima a las partes implicadas a interrogarse, comprenderse y explicarse recíprocamente, permite descubrimientos inesperados. Las polémicas y controversias intolerantes han transformado en afirmaciones incompatibles lo que de hecho era el resultado de dos intentos de escrutar la misma realidad, aunque desde dos perspectivas diversas. Es necesario hoy encontrar la fórmula que, expresando la realidad en su integridad, permita superar lecturas parciales y eliminar falsas interpretaciones" (US 38). El Papa abunda en este sentido positivo del diálogo: "Dialogando con franqueza, las Comunidades se ayudan a mirarse mutuamente unas a otras a la luz de la Tradición apostólica. Esto las lleva a preguntarse si verdaderamente expresan de manera adecuada todo lo que el Espíritu ha transmitido por medio de los Apóstoles" (US 16).

c. Integridad en la exposición de la fe católica

El Decreto considera la exposición íntegra de la fe católica como una condición para el diálogo respetuoso y sincero: "Es de todo punto necesario que se exponga claramente la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo, que daña a la pureza de la doctrina católica y oscurece su genuino y definido sentido" (UR 11).

Pero, a la vez, el modo de exponer la doctrina ("que debe distinguirse con sumo cuidado del depósito mismo de la fe", UR 6) no debe provocar dificultades innecesarias: "La manera y el sistema de exponer la fe católica no debe convertirse, en modo alguno, en obstáculo para el diálogo con los hermanos" y, en sentido positivo: "la fe católica hay que exponerla con mayor profundidad y con mayor exactitud, con una forma y un lenguaje que la haga realmente comprensible a los hermanos separados" (UR 11).

d. La "jerarquía de verdades"

El Decr. habla en ese contexto de la "jerarquía de verdades" en la articulación de la fe cristiana: "en el diálogo ecuménico, los teólogos católicos, afianzados en la doctrina de la Iglesia, al investigar con los hermanos separados sobre los divinos misterios, deben proceder con amor a la verdad, con caridad y con humildad. Al comparar las doctrinas, recuerden que existe un orden o 'jerarquía" en las verdades de la doctrina católica, ya que es diverso el enlace (nexus) de tales verdades con el fundamento de la fe cristiana" (UR 11; US 37).

No se trata de que unas verdades sean "más verdaderas" que otras, o que existan verdades fundamentales de la fe, y otras "secundarias", sino que en la exposición de la fe ha de tenerse en cuenta que los aspectos particulares están orgánicamente vinculados ("nexus mysteriorum": cfr. Conc. Vaticano I) con los núcleos de la fe: por ej., las afirmaciones sobre santa María se comprenden desde su condición de Madre de Jesucristo, Dios y hombre verdadero; el misterio de la Iglesia se entiende desde las misiones del Hijo y del Espíritu Santo; etc. La exposición de la fe aspira a mostrar, además, la armonía y proporciones debidas de cada aspecto dentro del conjunto del Misterio. Así, por seguir con el ejemplo, sería una visión deformada de la fe una exposición sobre la Iglesia centrada casi exclusivamente en la jerarquía, etc.

e. La Iglesia Católica y las escisiones

El Concilio dice que las rupturas de la unidad también afectan -de otra manera: no a su esse constitutivo- a la Iglesia Católica: "las divisiones de los cristianos impiden que la Iglesia realice la plenitud de catolicidad que le es propia en aquellos hijos que, incorporados a ella ciertamente por el bautismo, están, sin embargo, separados de su plena comunión. Incluso le resulta bastante más difícil a la misma Iglesia expresar la plenitud de la catolicidad bajo todos los aspectos en la realidad de la vida" (UR 4). La ruptura de la unidad -abunda la Carta Communionis notio-, "comporta también para la Iglesia Católica, (&), una herida en cuanto obstáculo para la realización plena de su universalidad en la historia" (n. 17).

Si "catolicidad" es la capacidad de la fe y de la Iglesia de asumir la legítima diversidad humana, y encarnarse en la variedad de naciones y culturas, entonces las rupturas impiden la "expresión histórica" de esa capacidad. Juan Pablo II gusta de repetir, por ej., que la Iglesia tiene que respirar "con los dos pulmones", en referencia al Oriente y Occidente cristianos. En otro sentido, el cristiano no católico, debería encontrar y vivir en la Iglesia Católica lo verdaderamente evangélico que haya en su comunidad; la Iglesia ha de acoger todo aquello que, en consonancia con el Evangelio y la disposición del Señor, pertenece a su "catolicidad".

f. La reconciliación en la plena comunión católica

El "trabajo de preparación y reconciliación de todos aquellos que desean la plena comunión católica" se distingue de la actividad ecuménica. En efecto, "se diferencia por su naturaleza de la labor ecuménica; no hay, sin embargo, oposición alguna, puesto que ambas proceden del admirable designio de Dios" (UR 4). Se mueven en órdenes diversos. El Ecumenismo se dirige a las Comunidades como tales, y busca la perfecta unión institucional: su fin es "el restablecimiento de la plena unidad visible de todos los bautizados" (US 77). La tarea de "preparación y reconciliación en la plena comunión católica" afecta a la conciencia individual y a la libertad religiosa. Tal proceso responde también al designio divino, y es obra del Espíritu Santo. Es una grave deformación del ecumenismo despreciar o evitar las conversiones individuales, por estimarlas contrarias a la obra ecuménica; y, a la vez, el ecumenismo no es una táctica para conseguir conversiones con mayor facilidad. Ambas tareas son distintas.

Para la recepción en la Iglesia Católica de un bautizado válidamente existe una fórmula específica en el Ritual de la Iniciación cristiana de Adultos.

III. Condiciones para el ecumenismo

Tras exponer los principios dogmáticos, UR 4 enumera algunas condiciones espirituales y pastorales del ecumenismo.

1. La renovación institucional. "(los fieles católicos) deben examinar con sinceridad lo que hay que renovar y hacer en la misma Familia Católica para que su vida dé un testimonio más fiel y patente de la doctrina e instituciones recibidas de Cristo a través de los Apóstoles".

2. La santidad personal. "Aunque la Iglesia Católica posea toda la verdad revelada por Dios y todos los medios de gracia, sus fieles no viven de estos bienes con el fervor que corresponde, de modo que el rostro de la Iglesia tiene menos esplendor a los ojos de los hermanos separados... Por esta razón, todos los católicos deben tender hacia la perfección cristiana, y cada uno, según su condición, contribuir con su esfuerzo a que la Iglesia... se purifique y renueve cada día".

3. La unidad y diversidad. "En la Iglesia, si se guarda la unidad en lo necesario, todos conservarán la debida libertad, correspondiente al cometido confiado a cada uno, tanto en las diversas formas de la vida espiritual y de la disciplina como en la diversidad de los ritos litúrgicos e, incluso, en la elaboración teológica de la verdad revelada; y guardarán en todo la caridad. Obrando de este modo, manifestarán cada día con mayor plenitud la verdadera catolicidad y apostolicidad de la Iglesia".

4. La admiración. "Es necesario que los católicos reconozcan y aprecien con alegría los bienes auténticamente cristianos, procedentes del patrimonio común, que se encuentren en poder de los hermanos separados...: debemos admirar a Dios en sus obras. Y no puede pasarse por alto que todo cuanto realiza la gracia del Espíritu Santo en los hermanos separados puede contribuir a nuestra edificación".

IV. La práctica del ecumenismo

1. Renovación de la Iglesia y ecumenismo espiritual.- Según el Decreto (nn. 7 y 8) es necesaria la renovación en la Iglesia que "consiste esencialmente en un aumento de la fidelidad de la Iglesia a su propia vocación" (n. 6). Además, "no se da verdadero ecumenismo sin conversión interior. Los anhelos de unidad nacen y maduran a partir de la renovación espiritual, de la abnegación de sí mismo y de la efusión generosa de la caridad. Recuerden todos los fieles católicos que contribuirán -más aún, realizarán- tanto más la unión de los cristianos cuanto más se esfuercen en llevar una vida más pura con arreglo al Evangelio" (n. 7). En el 8 se trata de la oración común de los católicos con los demás cristianos: "La conversión interior y la santidad de vida junto con la oración privada y pública por la unión de los cristianos deben considerarse como el alma de todo el movimiento ecuménico".

2. Formación ecuménica, mutuo conocimiento y colaboración entre cristianos.- El n. 10 del Decreto afirma que la Teología y la Catequesis han de estar orientadas por auténtico espíritu ecuménico. Sobre este aspecto el Cons. Pont. para la Unidad de los Cristianos ha publicado un importante documento para la formación teológica: "La dimensión ecuménica en la formación de quienes trabajan en el ministerio pastoral" (1995).

En la tarea del mutuo conocimiento el Concilio señala dos formas: el estudio "de la doctrina y de la historia, de la vida espiritual y cultural, de la psicología religiosa y de la cultura propia de los hermanos separados" (n. 9); y el diálogo entre teólogos "a condición de que quienes participan en él bajo la vigilancia de los obispos sean realmente peritos" (n. 9).

La colaboración con los demás cristianos es la acción conjunta en el campo del testimonio ante el mundo de los vínculos que ya unen a pesar de las separaciones. Además, "con esta colaboración, todos los que creen en Cristo pueden aprender fácilmente a conocerse mejor y a apreciarse más unos a otros y a preparar el camino que conduce a la unidad de los cristianos" (n. 12).

3. La communicatio in sacris.- Se trata de un tema que no puede exponerse aquí con detalle. Recordemos sólo los principios que establece el Decreto n. 8: "En ciertas circunstancias especiales, como sucede cuando se ordenan oraciones 'por la unidad', y en las asambleas ecumenistas es lícito, más aún, es de desear que los católicos se unan en la oración con los hermanos separados". Asunto distinto es la comunicatio in sacris sacramental: "no es lícito considerar la comunicación en las funciones sagradas como medio que pueda usarse indiscriminadamente para restablecer la unidad de los cristianos. Esta comunicación depende, sobre todo, de dos principios: de la significación de la unidad de la Iglesia y de la participación en los medios de la gracia. La significación de la unidad prohíbe de ordinario la comunicación. La consecución de la gracia algunas veces la recomienda".

Estos dos principios están concretados en lo relativo a los sacramentos de la Penitencia, Eucaristía y Unción de los enfermos en el Código de Derecho Canónico, c. 844, y en el "Directorio para la aplicación de principios y normas sobre el Ecumenismo" (1993). También se trata en este documento de las normas relativas a la celebración de los matrimonios mixtos.

V. Declaraciones conjuntas de la Iglesia católica y otras Iglesias y confesiones cristianas

Tras la clausura del Conc. Vaticano II se constituyeron Comisiones oficiales de diálogo teológico entre la Iglesia Católica y otras Iglesias (Iglesias Ortodoxas, Comunión Anglicana, Federación Luterana Mundial, Alianza Reformada Mundial, etc.). Los documentos redactados por las Comisiones están publicados en las lenguas más importantes(1). Estas Comisiones suelen establecer una agenda de temas doctrinales, sobre los que tratan posteriormente, y así llegan a unos acuerdos que remiten a las respectivas autoridades para su eventual aprobación, con la que alcanzan autoridad eclesial.

Esa aprobación ha sucedido hasta el momento -en el caso de los diálogos de la Iglesia Católica- sólo con un documento. Se trata de la "Declaración común sobre la doctrina de la justificación por la fe", firmada el 31 de octubre de 1999 por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica en la ciudad de Augsburg. Declara que esa doctrina contenida en esa Declaración común no cae bajo las condenas doctrinales de las Confesiones de fe luteranas ni del Concilio de Trento, que se mantienen vigentes para el tenor de las doctrinas condenadas(2).

Otros documentos firmados por las autoridades eclesiales son algunas Declaraciones cristológicas con las Antiguas Iglesias Orientales (las llamadas "precalcedonianas"). Como se sabe, estas Iglesias se separaron con motivo de la doctrina cristológica de los Concilios de Efeso (Iglesia asiria del Oriente) y de Calcedonia (coptos, antioquenos, armenios, etíopes). Con la Iglesia copta-ortodoxa existe la "Declaración común" de Pablo VI y Shenuda III (1973), y la "Fórmula Cristológica común" (1988). Con la Iglesia siria ortodoxa, la "Declaración común" de Pablo VI y Mar Ignacio Jacobo III (1971), y la "Declaración cristológica común" de Juan Pablo II y Mar Ignatius Zakka I Iwas (1984). Con la Iglesia armenia apostólica., la "Declaración común" de Juan Pablo II y Karekine I (1996). En fin, con la Iglesia asiria de oriente, la "Declaración cristológica común" de Juan Pablo II y Mar Dinkha IV (1994)(3).

Nota bibliográfica

Consejo Pont. para la Unidad de los Cristianos

"Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo" (1993)

"La dimensión ecuménica en la formación de quienes trabajan en el ministerio pastoral" (1995)

Teología

P.. Rodríguez, Iglesia y Ecumenismo, Rialp, Madrid 1979

G. Thils, El decreto sobre Ecumenismo, Desclée de Brouwer, Bilbao 1968

Documentación

A. González Montes, Enchiridion oecumenicum, 2 vols. Salamanca 1986/1993

K. Algermissen, Iglesia Católica y Confesiones cristianas, Rialp, Madrid 1964

Notas

1. En español están publicados en A. González Montes, Enchiridion Oecumenicum, 2 vol., Salamanca 1986/1993. Desde 1993 los documentos de las Comisiones pueden encontrarse en la revista "Diálogo Ecuménico", de Salamanca.

2. Para mayor información vid. J. R. Villar La declaración común luterano-católica sobre la doctrina de la justificación, en "Scripta Theologica" 32 (2000) pp. 101-129.

3. Para mayor información vid. J. R. Villar, El diálogo teológico católico/ortodoxo oriental, en A. González Montes (dir.), Las Iglesias Orientales, BAC, Madrid 2000.


Publicado por ALFRE306 el 7 de Diciembre, 2016, 8:48 | Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Hablar y callar a tiempo

Salvador Ignacio Reding Vidaña (Conoze.com) nos ofrece un interesante texto sobre el saber decir.


Por: Salvador Ignacio Reding Vidaña | Fuente: Conoze.com



En general, se educa a la gente a que es mejor callar que hablar, que «en boca cerrada no entran moscas», o en lenguaje folclórico: «calladito te ves más bonito». No tiene que ser así.

Dicen también que uno se arrepiente más de lo que dice que de lo que calla, y en general es cierto, cuando lo dicho se hace bajo presión del enojo, la ira o la desesperación, por ejemplo. En esas ocasiones, las personas tienden a decir cosas de las que después se arrepienten, sobre todo cuando ofenden a otros o les faltan al respeto. También en esos casos altamente emocionales, las personas tienden a revelar cosas que no debieron decir, como revelar confidencias.

Pero la petición de callarse y no decir cosas que pueden ser incómodas, comprometedoras o indebidas tiene y debe tener límites. Una mala interpretación de la diplomacia en las relaciones políticas es que se debe ser «políticamente correcto», esto es no incomodar al adversario o a otros personajes del medio político. Pero no tiene tampoco que ser así.

Por ejemplo, cuando los partidarios de la muerte, esos que defienden el aborto provocado defienden sus posiciones, se supone que los defensores de la vida deben ser... prudentes, y no decir nada que los moleste o lo ponga en entredicho.

Lo mismo pasa cuando los partidarios del libertinaje sexual expresan sus dislates, no quieren que los defensores del orden en el manejo de la sexualidad hablen. Esto no es aceptable, aunque las mentes torcidas digan que es políticamente incorrecto replicar a esas personas.

Jesús fue políticamente incorrecto, en ese sentido. En lugar de evitar la confrontación con aquellos que lo atacaban y murmuraban a sus espaldas, les dijo cosas como ¡sepulcros blanqueados!

Pero dejando los temas políticos y de liderazgo aparte, en la vida diaria se presentan muchas ocasiones en que una persona se pregunta si debe decir algo o callar. Sin duda que, con las emociones bajo control, hay muchas cosas que en su momento deben decirse y no se dicen. En este sentido hay también un dicho popular: más vale una vez colorado que cien (o mil) descolorido.

Una queja, un reclamo a tiempo, por ejemplo, evitan problemas posteriores. Igual una llamada de atención a quien mal se porta, en el sentido que sea; no debe callarse. A veces pensamos que, para no molestar —o hasta enfurecer— a alguien, es mejor dejar las cosas para una mejor ocasión, la cual normalmente no vuelve a presentarse.

Una opinión diferente de la que se expresa en una conversación, en una reunión de trabajo o de familia, puede parecer incómoda para otros, y la gente se la guarda, a sabiendas de que tiene razón y que su parecer es mejor o evita problemas posteriores, sobre todo al discutir acciones a tomar.

Lo mismo pasa cuando se desea hacer una pregunta difícil, incómoda, pero cuya respuesta nos es importante. La persona calla, por temor, debilidad o errónea prudencia, y puede sufrir luego las consecuencias de no haber conocido la respuesta.

Se pierde también la oportunidad quizá de tener ya no una respuesta mala, penosa, sino al contrario, reconfortante, tranquilizadora.

Cuando hacemos esto no hay duda que en muchas ocasiones, ya a destiempo, pensamos que debimos haber dicho lo que callamos. Demasiado tarde. Podemos llegar al extremo de dolernos de no haber dicho algo importante a quien ya está muerto o alejado por siempre.

Debemos reflexionar sobre la conveniencia de que, en muchas ocasiones, hay que olvidarnos del principio de lo políticamente correcto, y ser política, o familiar o amistosamente incorrectos.

A veces se debe confrontar a otros en temas o decisiones importantes o hasta trascendentales, pero resulta que «no me gustan las discusiones». Callar entonces es un error, tanto si resulta luego que teníamos la razón o no.

Cuántas veces, por no haber dicho perdón, lo siento, en el momento adecuado, las personas se arrepienten de haberlo dejado pasar. En estos casos, la soberbia (ese amor propio mal entendido y exagerado) nos impide decir a quien hemos dañado, material o afectivamente, que reconocemos el error y estamos arrepentidos.

Así, cuando pensemos que es el momento de decir o preguntar algo importante, que pueda afectar desde asuntos nimios pero útiles hasta vitales, debemos hablar. Claro que no debe alguien dejarse llevar por un arrebato temperamental, sobre todo cuando bajo sus efectos se lastima a otros, pero sí se debe hablar cuando es el momento, y la posibilidad de arrepentirse de haberlo dicho será muy relativa.

«Sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar y retirarse a tiempo» escribió Renato Leduc. Pues bien, igualmente es válido «a tiempo hablar y callarse a tiempo». Y esos tiempos, hay que aprender a reconocerlos.

Publicado por ALFRE306 el 6 de Diciembre, 2016, 8:39 | Referencias (0)

Clase transexual grabada en colegio: «Hay niñas con pene"


Clase transexual grabada en colegio: «Hay niñas con pene, la ciencia no puede saber si soy hombre»




"Este año todo el colegio va a tratar la mejora de la convivencia, atendiendo a la diversidad", explicaba ante unos padres el director de un colegio público de una ciudad del sur de Madrid el pasado 26 de noviembre.  

Y con esa motivación (convivencia, diversidad...) se trajo a unos psicólogos activistas de un lobby de ideología de género, la Fundación Daniela. Entre ellos, Leo, transexual, con barba y voz masculina (productos de un tratamiento) pese a su genética femenina.

Primero dieron una charla a los niños de 10 y 11 años, en horario escolar, sin presencia de padres. Después impartieron la charla para padres, en la que estuvieron presentes, con discreción, los periodistas que grabaron este audio.

Estos 6 minutos publicados ahora en La Contra TV 
resumen una hora y media de doctrina que los mismos activistas reconocen que no es científica. 

Lo que explican a los niños

Ellos insisten en que es un tema para hablar con menores: a los niños les cuentan que "hay niñas con pene y niños con vulva" y que cada niño sabe cuál es su identidad de género hacia los 4 años. 

"Trabajamos con menores trans y sus familias, y la idea que os lanzamos es que no hay cuerpos de chicos y cuerpos de chicas", predica Leo a los padres que acuden a la charla.

"Una persona es chico o chica en base a como se identifica. Existen chicos con vulva y chicas con pene. Lo que pasa es que esto no se nos cuenta". 


P.J.G./ReL

2 diciembre 2016


VER TEXTO COMPLETO:  http://www.religionenlibertad.com/clase-transexual-grabada-colegio-hay-ninas-con-pene-ciencia-53515.htm

Publicado por ALFRE306 el 5 de Diciembre, 2016, 8:32 | Referencias (0)

El derecho de todos de acceso a los recursos

El Santo Padre recibe a los empresarios participantes del Fortune-Time Global Forum sobre el tema: “El desafío del siglo XXI: crear un nuevo pacto social”.

El Papa Francisco en la Sala Clementina  -  © Osservatore Romano

El Papa Francisco en la Sala Clementina - © Osservatore Romano

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Cuando ignoramos el grito de “muchos de nuestros hermanos y hermanas en todas las partes del mundo” no solo les negamos sus derechos y los valores que hemos recibido de Dios, sino que también rechazamos su sabiduría y les impedimos ofrecer al mundo sus talentos, sus tradiciones y sus culturas. Así lo ha asegurado el papa Francisco, explicando además que estos comportamientos aumentan el sufrimientos de los pobres y de los marginados, y nosotros mismos “nos convertimos en más pobres, no solo materialmente, sino moral y espiritualmente”.

El Pontífice ha recibido esta mañana a los empresarios participantes del Fortune-Time Global Forum sobre el tema: “El desafío del siglo XXI: crear un nuevo pacto social”. Un tema –ha asegurado el Papa en su discurso– realmente oportuno y que mira la necesidad urgente de modelos económicos más inclusivos y justos. Asimismo, ha indicado que ahora se requiere no un nuevo acuerdo social en abstracto, sino “ideas concretas” y “una acción eficaz que sea ventajosa para todos y comience a responder a la problemas acuciantes de nuestros días”.

Por otro lado,  ha querido dar las gracias a los presentes por lo que están haciendo para “promover la centralidad y la dignidad de la persona humana dentro de las instituciones y de los modelos económicos” y por “atraer la atención sobre la llaga de los pobres y de los refugiados” que son a menudo olvidados por la sociedad.

También ha subrayado que el mundo de hoy está marcado por grandes inquietudes. La desigualdad entre los pueblos –ha lamentado el Papa– continúa creciendo y muchas comunidades son directamente golpeadas por la guerra y la pobreza o de la salida forzada de migrantes y refugiados.  La gente quiere “hacer escuchar su voz y expresar las propias preocupaciones y miedos”, ha señalado.

Sin embargo, ha asegurado el Papa, cuando reconocemos finalmente el mal en medio de nosotros, “podemos tratar de sanarlo aplicando el cuidado justo”. De este modo, ha reconocido a los participantes del congreso que su presencia demuestra que “reconocen los problemas que están delante y la necesidad de actuar con decisión”.

Esta estrategia de renovación y esperanza requiere “una conversión institucional y personal”, “un cambio del corazón que confiere el primado a las más profundas expresiones de nuestra común humanidad, de nuestras culturas, de nuestras convicciones religiosas y  de nuestras tradiciones”.

De lo que estamos hablando, ha especificado Francisco,  no son “número que hay que cuadrar” sino “el bien común de la humanidad”, “el derecho de cada persona para acceder a los recursos de este mundo” y “tener las mismas oportunidades para realizar las propias potencialidades”.

La renovación, la purificación y el reforzamiento de “sólidos modelos económicos” depende, ha explicado el Santo Padre, de nuestra conversión personal y generosidad hacia los necesitados.

Finalmente, ha animado a los presentes a buscar “caminos cada vez más creativos para transformar las instituciones y las estructuras económicas” de forma que sepan responder a las necesidades de hoy y estén al servicio de la persona humana, especialmente de los marginados y excluidos.

Publicado por ALFRE306 el 4 de Diciembre, 2016, 8:31 | Referencias (0)

Unesco declara que el Yoga es patrimonio inmaterial de la humanidad

Ante este anuncio, conviene ir más allá de los beneficios que se le achacan a su practica. Es necesario discernir de qué se trata realmente,


Por: n/a | Fuente: R.I.E.S. (Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas) // Catholic.net



El yoga ha sido inscrito el  1 de diciembre de 2016, en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, tal como ha anunciado la Unesco. Según leemos en La Información, la decisión fue tomada por la undécima asamblea de la Unesco reunida desde el 28 de noviembre al 2 de diciembre en Adís Abeba (Etiopía).

“La filosofía subyacente a la antigua práctica del yoga en India ha influido en numerosos aspectos de la sociedad de ese país, que van desde la salud y la medicina hasta la educación y las artes”, indicó la organización con sede en París. “Basado en la unificación de la mente, el cuerpo y el alma, la práctica del yoga mejora “el bienestar mental, físico y espiritual de las personas”, agregó la Unesco.

La víspera, la Unesco declaró la rumba cubana, el merengue dominicano y las Fallas de Valencia Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El festival de El Callao de Venezuela y la charrería de México también podrían entrar en esta prestigiosa lista representativa de diferentes tipos de patrimonio vivo.

Efectos en la salud humana

Aseguran que el yoga tiene efectos positivos sobre la depresión leve y los problemas de sueño, incluso en ausencia de medicación, así como la esquizofrenia y el TDAH en pacientes que siguen tratamiento farmacológico, según una revisión de la relación de esta práctica en trastornos psiquiátricos, publicada en Frontiers in Psychiatry.

Así, los autores de la revisión han explicado que su objetivo era el de comprobar los beneficios de esta práctica sobre determinadas enfermedades, tal y como se había considerado hasta el momento.



De este modo, un estudio recogía que el yoga influye en elementos clave del cuerpo humano que desempeñan un papel importante en la salud mental, de manera similar a los antidepresivos y la psicoterapia. Mientras, otra investigación revelaba que este tipo de ejercicio afecta a los neurotransmisores, la inflamación, el estrés oxidativo, los lípidos, y factores de crecimiento.

Para uno de los autores del estudio, el doctor P. Murali Doraiswamy, profesor de Psiquiatría y Medicina en la Duke University Medical Center, situada en Estados Unidos, todas estas evidencias científicas apoyan la práctica de este tipo de ejercicio.

Una mirada en profundidad

Ante este anuncio, conviene ir más allá de los beneficios que se le achacan a la práctica del yoga y es necesario discernir de qué se trata realmente, como han repetido algunos autores en varios artículos en los que, en estos últimos años, han contribuido a la discusión sobre el tema.

En su artículo “Yoga y Cristianismo, ¿son compatibles?”, Joel S. Peters explica que “no puedo negar que el yoga produce efectos físicos en la gente, pero sospecho que sus efectos espirituales deben ser más sutiles y por ende más esquivos de identificar. Téngase en cuenta que los seres humanos somos espíritus encarnados, de modo que cuando nos involucramos en una actividad espiritual ella debe naturalmente producir algún tipo de resultado”.

James Manjackal, en el artículo "¿Por qué el Yoga, en la filosofía y en la práctica, es incompatible con el Cristianismo?" afirma: "El yoga es incompatible con la espiritualidad cristiana porque es panteísta (al decir "Dios es todo y todo es Dios"), y sostiene que existe una realidad única y todo lo demás es ilusión o Maya. Si sólo existe una realidad y todo lo demás es ilusorio, no puede haber ninguna relación ni amor".

Hay que tener en cuenta que el yoga, como en general la religiosidad hindú, cae en la desvalorización del trabajo en el mundo y de las realidades sociales, en la despreocupación total de la promoción humana y socio-cultural propia y de los demás, así como en la creencia en la reencarnación de las almas y en la reducción del perfeccionamiento humano al autodominio sin oración ni apenas resquicio para la intervención de la gracia divina.

¿Tiene la iglesia católica algo que decir formalmente sobre el yoga?

»Sí. En la Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, de 1989 (de ahora en adelante: “Aspectos”), la Congregación para la Doctrina de la Fe se centra en varias prácticas espirituales orientales y en su inclusión en la vida espiritual de los cristianos. En una nota al pie de página en el número 2, Aspectos afirma específicamente que "Con la expresión ‘métodos orientales’ se entienden métodos inspirados en el Hinduismo y el Budismo, como el ‘Zen’, la ‘meditación trascendental’ o el ‘Yoga’. De modo que claramente, el magisterio tiene en su mente al yoga al afrontar la cuestión de los cristianos que utilizan prácticas espirituales orientales.

»No obstante que este documento no condena expresamente al yoga, recomienda repetidamente prudencia en el uso de prácticas espirituales, meditativas o místicas que estén desprovistas de un contexto claramente cristiano. Por ejemplo, el número 12 afirma: "estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de método, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo".

»También afirma que los aspectos corporales (como, por ejemplo, las posturas en el yoga) pueden afectar nuestra espiritualidad: "La experiencia humana demuestra que la posición y la actitud del cuerpo no dejan de tener influencia sobre el recogimiento y la disposición del espíritu. Esto constituye un dato al que han prestado atención algunos escritores espirituales del Oriente y del Occidente cristiano". (#26)

¿Y los beneficios de la salud del yoga?

Pero ¿no es posible lograr los beneficios corporales del yoga dejando de lado los aspectos religiosos? Esta pregunta es engañosa y revela cierta ignorancia por parte de quien la formula. Es engañosa porque presupone que puede plantearse una dicotomía entre las posturas físicas del yoga y su espiritualidad subyacente; revela ignorancia porque el cristiano practicante que la pregunta, muy probablemente no ha investigado previamente al yoga. Si lo hubiese hecho, debería haberse dado cuenta que es, en su verdadera naturaleza, una práctica de la religión hindú.

Por último, cabe destacar que bajo la pantalla del yoga actúan muchos grupos sectarios que aprovechan la popularidad de la técnica para el proselitismo, la captación y la generación de dependencia y de procesos de abuso psicológico en sus adeptos.


La idea central de este artículo es de autoría P. Luis Santamaría, miembro de la RIES (Institución aliada a Catholic.net).  El texto fue editado para adecuarlo a la línea editorial y al contenido de Catholic.net

 

Publicado por ALFRE306 el 3 de Diciembre, 2016, 10:55 | Referencias (0)

Rezar para que no existan más niños soldados

El video está en youtube

El video del Papa con las intenciones de oración del mes de diciembre

El video del Papa con las intenciones de oración del mes de diciembre


(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha dado sus intenciones de oración para el mes de diciembre:

La intención universal del apostolado de la oración es: “Para que en ninguna parte del mundo existan niños soldados”.

En el video el Santo Padre desea que “en ninguna parte del mundo exista esta forma de esclavitud”. Y lamenta que “en este mundo, que ha desarrollado las tecnologías más sofisticadas, se venden armas que terminan en las manos de niños soldados”.

La intención mensual es para la Red Mundial de Oración del Papa y el video es realizado mensualmente por La Machi Comunicación para Buenas Causas. Es posible verlo en youtube.

Publicado por ALFRE306 el 2 de Diciembre, 2016, 8:40 | Referencias (0)

Paternidad Responsable

La paternidad responsable, es un tema poco comprendido, que puede confundirse con el control natal


Por: Rosario Laris MD, PhD. | Fuente: Sexo Seguro, A.C.



La paternidad responsable, es un tema poco comprendido, que puede confundirse con el control natal, lo cual es un error, pues este nada tiene que ver con la paternidad de una manera responsable.

 

La paternidad responsable es el privilegio y  la obligación de los esposos de decidir con amor el número y espaciamiento de sus hijos utilizando un medio que les permita expresar su amor de manera completa durante las relaciones sexuales.

 

La paternidad responsable no un derecho; pues los hijos son un don, un regalo de la vida. El matrimonio le abre espacio a los esposo para poder vivir la sexualidad con el compromiso y la fidelidad para toda la vida, es decir como esta merece; y como consecuencia de la entrega de amor en una relación sexual es que puede llegar una nueva vida, es decir un hijo; pero esto no confiere a los esposos el derecho a tener hijos, pues los niños son personas y no objetos.



 

Vivir la paternidad responsable es una obligación de los esposos, pues los hijos tienen derecho a tener padres y por tanto los padres se obligan ante los hijos, aquí está la gran responsabilidad que tienen los esposos ante la transmisión de la vida.

 

La decisión de cuantos hijos tener, y el espaciamiento de estos es únicamente de los esposos, ya que ellos son los principales educadores y formadores de sus hijos.

 

La paternidad responsable significa vivir la sexualidad con el respeto que debe tenerse del cónyuge y de la naturaleza humana. 

 

La entrega de amor dentro de una relación sexual entre esposos implica la aceptación total, que ambos se aceptan como son, con su cuerpo, emociones, pensamientos y espíritu, incluyendo su fertilidad. Sería mentira decir con el cuerpo te amo, y te acepto completamente, pero dejar fuera la fertilidad, como si esta fuera algo ajeno, algo malo.

 

Es así que la paternidad responsable invita a vivir la sexualidad entre esposos con entrega total,  y esto se puede lograr identificando los días fértiles de los no fértiles del ciclo menstrual de la mujer; y así en caso de querer postergar la llegada de un hijo, poder vivir la sexualidad con entrega total en los días no fértiles.

 

A diferencia de la paternidad responsable, el control natal implica la inspección, intervención o el dominio de la fertilidad. Visto de esta manera en el control natal no son los esposos quienes deciden libremente el número de hijos que desean tener o el método utilizado, sino es alguien más quien toma estas decisiones. Generalmente en los programas de control natal se pretende tener un dominio sobre los índices de fertilidad de una población, sin importar el respeto hacia la persona, al bien integral del matrimonio y a la familia.

 

Así mismo, el control natal no procura el bien mayor de una sociedad, es decir fortalecer el matrimonio; que los padres de familia tengan una mejor relación y que ambos hombre y mujer sean corresponsables de su sexualidad.

 

Para más datos sobre este y otros temas de Bioética y sexualidad, visítanos en:

Web page: www.sexoseguro.org

Twitter: @sexoseguro

Facebook: www.facebook.com/sxseguro

 

Y te invitamos a suscribirte a nuestro canal de youtube:

www.youtube.com/sexosegurovideos

Publicado por ALFRE306 el 1 de Diciembre, 2016, 8:36 | Referencias (0)

Debemos animarnos a ser líderes

El bien que podemos hacer cuando superamos la timidez, la apatía y la indecisión, y nos esforzamos por enseñar a las gentes a pensar de modo preciso y vivir de forma creativa es impresionante.


Por: D. Alfonso López Quintás | Fuente: Universidad Complutense





El bien que podemos hacer cuando superamos la timidez, la apatía y la indecisión, y nos esforzamos por enseñar a las gentes a pensar de modo preciso y vivir de forma creativa es impresionante. ¿"Qué puedo hacer yo, pobre de mí -piensan no pocos educadores-, ante la avalancha de una forma de manipulación sistemática y poderosa?"

Puedes hacer -le contestaría de buen grado- una labor decisiva: ofrecer, aquí o allí, claves de interpretación de la vida. No todos pueden promulgar leyes, hablar por radio o televisión, dar clases, conferencias y cursos, pero a nadie le está vedado en su vida cotidiana encender pequeñas luces que marquen el camino a seguir.

Si se hace con cierta preparación y de forma decidida, se realiza una labor de liderazgo sumamente valiosa. Los que somos, por ejemplo, profesores y vemos que exalumnos nuestros están ya trasmitiendo a sus discípulos las claves de orientación que hemos alumbrado en sus mentes sabemos que estamos ante un tipo de fuego que consume la ignorancia, supera los prejuicios, ilumina las mentes y las abre a horizontes de madurez humana y plenitud.

Esta labor promocionante de vida humana auténtica está al alcance de todos, en una medida u otra. Llevarla a cabo es sumamente fecundo para los demás y para nosotros mismos. Constituye una fuente de satisfacción que puede liberarnos de temibles frustraciones y otorgarnos una valiosa autoestima.

Es importante que nos convenzamos de que podemos ser líderes y de que nuestro liderazgo será sin duda decisivo para muchas personas e incluso para la sociedad entera.

Tal convicción nos dará energía para prepararnos cada vez más. No hay que inhibirse por temor a no disponer de suficiente preparación. Es posible que, al principio, no dispongamos todavía de los recursos necesarios para iniciar una actividad en gran escala y orientar a jóvenes, padres y educadores. Pero podemos comenzar con un grupo de amigos o colegas a trabajar diversos materiales.

Este esfuerzo en común perfeccionará nuestro conocimiento de los contenidos, afinará nuestra sensibilidad para las cuestiones decisivas, incrementará nuestra facilidad de expresión.

A poco que perseveremos en esa tarea, nos encontraremos pronto dotados de una capacidad que antes no sospechábamos.
Hay padres y profesores que desean realizar una labor educativa con niños y jóvenes, y lamentan no tener una mayor formación.

Tal lamentación es justa, pero se transforma en nefasta si bloquea la decisión de consagrar algún tiempo a prepararse.
 

Publicado por ALFRE306 el 30 de Noviembre, 2016, 8:38 | Referencias (0)

 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com