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El fóbico compulsivo

Esta historia comenzó un día cualquiera, no viene al caso. Fue un día cualquiera de hace un tiempo atrás. Bastante atrás. Ya no lo recuerdo con precisión.

  
Comenzó cuando una amiga me dijo que tenía un amigo para presentarme. Yo estaba justo entre la debacle de mi hermanastro y Nando. En ese momento quería estar con alguien que no fuera ninguno de ellos dos. Mi mente no estaba para elegir. Por eso cuando mi amiga, en su rol de Celestina, me comentó que su amigo era un amor, empecé a evaluar la posibilidad.

-Dale, salí con él. Es buena persona, se divorció hace poco, tiene hijos, es escritor y humorista. Te va a hacer reír mucho.

Creo que ese final augurando risa, fue lo que me incitó a decirle, “bueno, dale”. Todo fue vía Facebook, seguramente el tipo vio mis fotos, como yo vi las de él. Gordito, cara simpática, no era el galán de la tele, pero a esta altura de mi vida, lo que menos busco son galanes.

En ese momento quedamos en salir un domingo. Ya saben que siempre me regalan entradas, soy la que siempre tiene entradas gratis, y entonces le pregunté si quería ir a ver una obra. Todo ok, ya para esta altura estábamos conectados vía email, nunca nos hablamos por teléfono.

Ese domingo, en el que íbamos a vernos por primera vez, me levanté y me fui a desayunar al cafecito de la esquina de mi casa, como casi todos los domingos. Té con leche fría y tostadas en pan blanco con mermelada y queso crema. Un ritual que adoro y me hace feliz. Leí los diarios, y me pase como dos horas allí. Ni se me ocurrió ver mi BlackBerry y leer mis emails. Cuando regresé a casa tampoco, tipo 3 y media recién chequeé mi correo. Y ahí leí un subject muy raro.

“Alerta roja”. No tardé ni dos segundos en descubrir que el peligro venía unido a su nombre. Y no tardé otros dos segundos más en darme cuenta de que la alerta venía porque no podía ir a la cita. Me estaba cancelando y yo con las entradas en la mano.

El argumento: “tengo mucho trabajo y no voy a llegar”. La disculpa: “me gusta dar la cara pasáme tu celular así te llamo”. La verdad, me pareció una excusa un poco boluda, porque perder dos horas de tu vida en un teatro, no creo que haga que te atrases toda la semana. Pero, bueno cada uno sabe sus horarios, sus temas y sus problemas. Así que muy polite le pasé mi celular y le dije que estaba todo ok, no sin pensar, “este tipo ni vio nunca que tenía todos mis números de teléfono en mi firma de email”.

¿Ustedes me llamaron? Él tampoco.

Obvio que le escribí a su amiga, diciéndole quién me había mandado. Su amiga me dijo, 'qué boludo'. Y todo quedó allí. Pasó un año, o un poco más. Y jamás esperé que me vuelva a hablar, sin embargo, como bien saben, los hombres pueden ser tan impredecibles.

Yo ya me había olvidado de la historia, del tipo, y de la “alerta roja”. Lo pasado pisado, enterrado. Pero fui a una fiesta y lo vi. Fue un segundo pero él también me vio. Me hice la boluda, él supongo que también. Y nada, seguí charlando con la gente con quien estaba. Era un evento multitudinario, así que ese cruce de miradas, sólo duró una milésima de segundos.

A los dos días recibo un email de mi amiga, contándome que había comido con él y le había dicho que quería conectarme de nuevo, que la primera vez estaba mal con el tema de su separación, y que no estaba para darme la bola necesaria, y bla, bla, bla. La verdad leí el email y lo primero que pensé, “me habrá visto comestible”. Pero, no dije nada. La verdad no sabía si darle una segunda oportunidad, pero vieron cómo soy. Por qué no darla pensé. Y se la di, “dale que me escriba”.

Y ahí arrancó la second chance.

Me escribió a la semana al Facebook, obvio yo ya lo había borrado, así que me mandó un privado, pidiéndome disculpas porque ese fin de semana no podía salir, pero que me invitada a comer el otro, que el jueves o viernes me llamaba para arreglar. “Todo ok, llamáme y arreglamos”, le contesté. Y él remató, con el fatídico “te llamo”. Esta vez, lo juro, yo estaba con cero expectativas, porque él ya estaba navegando en esa zona gris, donde intuimos que algo no es lo que tiene que ser. Es más, eso ya lo intuía en el mismo momento que dije: “Ma sí, que me vuelva a hablar”.

Para darle un cierre corto, les cuento que jamás volvió a llamar, escribir, o excusarse. Se borró del mapa. Y yo pensando, quién entiende a los hombres, quién le pidió volver, quién puede aparecer después de casi un año, pedirle a una amiga que interceda, invitar a salir, y luego volver al ostracismo más ridículo.

Si lo tuvieran enfrente, le pondría un sello en la frente, que diga “fóbico, compulsivo, archivar”. Y otro a mí, que diga: “el “ma sí”, siempre es el prólogo de un mal final”.

Publicadas por MALiZiA

a la/s 10:57 PM

Link: http://vidamalizia.blogspot.com/search/label/Vida%20Malizia

Fuente: http://vidamalizia.blogspot.com


Publicado por ALFRE306 el 8 de Julio, 2012, 12:40 | Comentar | Referencias (0)

El fóbico compulsivo

Esta historia comenzó un día cualquiera, no viene al caso. Fue un día cualquiera de hace un tiempo atrás. Bastante atrás. Ya no lo recuerdo con precisión.

  
Comenzó cuando una amiga me dijo que tenía un amigo para presentarme. Yo estaba justo entre la debacle de mi hermanastro y Nando. En ese momento quería estar con alguien que no fuera ninguno de ellos dos. Mi mente no estaba para elegir. Por eso cuando mi amiga, en su rol de Celestina, me comentó que su amigo era un amor, empecé a evaluar la posibilidad.

-Dale, salí con él. Es buena persona, se divorció hace poco, tiene hijos, es escritor y humorista. Te va a hacer reír mucho.

Creo que ese final augurando risa, fue lo que me incitó a decirle, “bueno, dale”. Todo fue vía Facebook, seguramente el tipo vio mis fotos, como yo vi las de él. Gordito, cara simpática, no era el galán de la tele, pero a esta altura de mi vida, lo que menos busco son galanes.

En ese momento quedamos en salir un domingo. Ya saben que siempre me regalan entradas, soy la que siempre tiene entradas gratis, y entonces le pregunté si quería ir a ver una obra. Todo ok, ya para esta altura estábamos conectados vía email, nunca nos hablamos por teléfono.

Ese domingo, en el que íbamos a vernos por primera vez, me levanté y me fui a desayunar al cafecito de la esquina de mi casa, como casi todos los domingos. Té con leche fría y tostadas en pan blanco con mermelada y queso crema. Un ritual que adoro y me hace feliz. Leí los diarios, y me pase como dos horas allí. Ni se me ocurrió ver mi BlackBerry y leer mis emails. Cuando regresé a casa tampoco, tipo 3 y media recién chequeé mi correo. Y ahí leí un subject muy raro.

“Alerta roja”. No tardé ni dos segundos en descubrir que el peligro venía unido a su nombre. Y no tardé otros dos segundos más en darme cuenta de que la alerta venía porque no podía ir a la cita. Me estaba cancelando y yo con las entradas en la mano.

El argumento: “tengo mucho trabajo y no voy a llegar”. La disculpa: “me gusta dar la cara pasáme tu celular así te llamo”. La verdad, me pareció una excusa un poco boluda, porque perder dos horas de tu vida en un teatro, no creo que haga que te atrases toda la semana. Pero, bueno cada uno sabe sus horarios, sus temas y sus problemas. Así que muy polite le pasé mi celular y le dije que estaba todo ok, no sin pensar, “este tipo ni vio nunca que tenía todos mis números de teléfono en mi firma de email”.

¿Ustedes me llamaron? Él tampoco.

Obvio que le escribí a su amiga, diciéndole quién me había mandado. Su amiga me dijo, 'qué boludo'. Y todo quedó allí. Pasó un año, o un poco más. Y jamás esperé que me vuelva a hablar, sin embargo, como bien saben, los hombres pueden ser tan impredecibles.

Yo ya me había olvidado de la historia, del tipo, y de la “alerta roja”. Lo pasado pisado, enterrado. Pero fui a una fiesta y lo vi. Fue un segundo pero él también me vio. Me hice la boluda, él supongo que también. Y nada, seguí charlando con la gente con quien estaba. Era un evento multitudinario, así que ese cruce de miradas, sólo duró una milésima de segundos.

A los dos días recibo un email de mi amiga, contándome que había comido con él y le había dicho que quería conectarme de nuevo, que la primera vez estaba mal con el tema de su separación, y que no estaba para darme la bola necesaria, y bla, bla, bla. La verdad leí el email y lo primero que pensé, “me habrá visto comestible”. Pero, no dije nada. La verdad no sabía si darle una segunda oportunidad, pero vieron cómo soy. Por qué no darla pensé. Y se la di, “dale que me escriba”.

Y ahí arrancó la second chance.

Me escribió a la semana al Facebook, obvio yo ya lo había borrado, así que me mandó un privado, pidiéndome disculpas porque ese fin de semana no podía salir, pero que me invitada a comer el otro, que el jueves o viernes me llamaba para arreglar. “Todo ok, llamáme y arreglamos”, le contesté. Y él remató, con el fatídico “te llamo”. Esta vez, lo juro, yo estaba con cero expectativas, porque él ya estaba navegando en esa zona gris, donde intuimos que algo no es lo que tiene que ser. Es más, eso ya lo intuía en el mismo momento que dije: “Ma sí, que me vuelva a hablar”.

Para darle un cierre corto, les cuento que jamás volvió a llamar, escribir, o excusarse. Se borró del mapa. Y yo pensando, quién entiende a los hombres, quién le pidió volver, quién puede aparecer después de casi un año, pedirle a una amiga que interceda, invitar a salir, y luego volver al ostracismo más ridículo.

Si lo tuvieran enfrente, le pondría un sello en la frente, que diga “fóbico, compulsivo, archivar”. Y otro a mí, que diga: “el “ma sí”, siempre es el prólogo de un mal final”.

Publicadas por MALiZiA

a la/s 10:57 PM

Link: http://vidamalizia.blogspot.com/search/label/Vida%20Malizia

Fuente: http://vidamalizia.blogspot.com


Publicado por ALFRE306 el 8 de Julio, 2012, 12:40 | Comentar | Referencias (0)

La sobreestimación personal, el lado vulnebrable de los poderosos

"La excesiva autoestima que provoca sentirse poderoso y admirado hace que quienes ocupan posiciones de poder caigan en un cierto "autismo" en relación con la realidad y con su entorno y escuchen sólo su propia voz"


  



Por Tesy De Biase | Para LA NACION

Psicología / Las fallas de la soberbia. Sábado 05 de mayo de 2012 | Publicado en edición impresa

Kennedy subestimó en Bahía de Cochinos una posible derrota. Foto: Archivo

'El poder puede actuar como una droga', sentencia Nathanael Fast, profesor de la Escuela de Negocios Marshall en la Universidad del Sur de California y autor de una investigación que desnudó un costado vulnerable de los poderosos: sobreestiman tanto sus capacidades que se zambullen en empresas imposibles. Sea en el campo que fuere el poder tiende a obturar el sentido de realidad y empujar decisiones erradas.

Fast y su equipo partieron del análisis de jugadas equivocadas en el mundo de los negocios. Una de ellas, la orquestada por el directivo de AOL Steve Case, para fusionar a esa empresa con la Time-Warner por 350.000 de dólares, lo que fue un estrepitoso fracaso y le costó el cargo. Entonces crearon seis experimentos para poner a prueba su hipótesis: el sentimiento subjetivo de poder es el motor de la sobreestimación personal y un exceso de autoconfianza, que en última instancia puede conducir a peligrosos errores. Una de sus experiencias, por ejemplo, consistió en otorgar a los participantes distintas dosis de poder y someterlos a una serie de preguntas; antes de responder debían apostar con dinero simbólico por su saber. Quienes se sentían más poderosos apostaban más, aunque al chequear los resultados comprobaron que sólo habían perdido dinero: sus conocimientos no eran un valor estrictamente objetivo, sino una apreciación personal montada sobre el poder con el que habían sido investidos.

'Nuestros resultados indican que sentirse poderoso exacerba la autoconfianza e inicia un círculo vicioso que se retroalimenta a sí mismo: las personas con exceso de confianza tienden a ocupar roles de poder y el sentimiento subjetivo de poder las hace sentir más autoconfiados', interpreta para LA NACION el autor principal del artículo, publicado en la actual edición de la revistaOrganizational Behavior and Human Decision Processes .

Sobreestimar el poder de las propias capacidades se convierte en un puente hacia potenciales pérdidas económicas si suceden en el mundo de los negocios, pero también pueden ser vidas humanas si implican conflictos bélicos, como sucedió en la Guerra de Malvinas.

'LOS INGLESES NO VAN A VENIR'

'Se subestiman las amenazas, se sobreestiman las virtudes propias, se degenera el debate interno en un ejercicio de falso consentimiento y se construye la ilusión de falso consenso. Si a la decisión o decisiones que se van a tomar se las enmarca en una gesta o marco referencial, al que se le atribuye una moralidad superior, se potencia todo lo señalado, con el agregado de una tendencia a asumir riesgos exagerados', comenta Orlando D'Adamo, titular de Psicología Política de la Universidad de Belgrano y autor del estudio 'Los procesos de toma de decisión en situaciones de conflicto: La Guerra de las Malvinas'.

D'Adamo analizó el conflicto entre la Argentina y Gran Bretaña con las herramientas creadas por el psicólogo estadounidense Irving Janis, de la Universidad de Yale, tras estudiar la decisión del presidente estadounidense John F. Kennedy de invadir Cuba en 1961.

La invasión de Bahía de Cochinos fue una operación militar de tropas cubanas exiliadas, entrenadas, financiados y dirigidas por la CIA. 'En las grabaciones que atestiguan las reuniones del gabinete de Kennedy, se escucha que los integrantes de este grupo dicen cosas como: «Vamos, los ponemos ahí, les damos cobertura aérea y, como los cubanos están mayoritariamente en contra de Castro, se va a sumar la gente, más los desertores, el ejército cubano esmalísimo, les ganamos enseguida?» A las pocas horas se rindieron. La acción acabó en fracaso en menos de 72 horas, tras ser completamente aplastada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.'

señaló varios síntomas que afectan a quienes tienen que tomar decisiones importantes en situaciones de estrés y presión: sensación de invulnerabilidad con tendencia a enamorarse del propio plan sin ver las dificultades y aspectos débiles, creer ciegamente en sus posibilidades de éxito y subestimar las probabilidades de fracaso. Suelen no aceptar opiniones disidentes y encerrarse en sí mismos', explica D'Adamo, y ejemplifica en las falsas teorías que construyó la dirigencia militar argentina en 1982: 'Los ingleses no van a venir, las Malvinas están muy lejos, nosotros muy cerca'. Y los ingleses pensaban que Galtieri no invadiría las islas sin un ultimátum y subestimaron exageradamente la capacidad de fuego militar argentino.

'La excesiva autoestima que provoca sentirse poderoso y admirado hace que quienes ocupan posiciones de poder caigan en un cierto 'autismo' en relación con la realidad y con su entorno y escuchen sólo su propia voz', agrega Virginia García Beaudoux, profesora de Psicología Política y Codirectora del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano.

'Suele traducirse en un creciente personalismo. Por lo general, este tipo de líderes prefieren tomar las decisiones en soledad o apenas rodeados por su círculo de colaboradores más fieles. Suelen comunicar sus decisiones una vez que las han elaborado y no las comparten mientras las elaboran. Desestiman las opiniones o voces disidentes, y sólo escuchan las que alimentan sus posiciones.'

FALTA DE CONTROL

'Los errores se dan porque se cree que hay control donde no lo hay, se cree que se conoce donde hay ignorancia, etcétera. La acumulación de poder, en este sentido, refuerza la idea de control [sobre los demás, sobre el entorno, sobre la competencia, etcétera] y, por lo tanto, intensifica estos procesos. En síntesis, yo diría que la ceguera es un problema generalizado de quienes toman decisiones que afectan a otros [políticos, grandes empresarios, etcétera] -opina el sociólogo Gastón Beltrán, investigador del Conicet y del Instituto Gino Germani, sobre el proceso de toma de decisión en las organizaciones-. Sin embargo, la ceguera se acrecienta cuanto mayor es el poder del actor de la decisión. Se acrecienta y, además, se hace más visible y riesgosa porque cuanto mayor es el poder, más es la gente que se ve afectada por sus decisiones.'

¿Cuáles son los mecanismos capaces de recortar este poder enceguecedor?

Nathanael Fast admite que, 'en general, es problemático señalarles las debilidades a los poderosos, ya que pueden responder con agresiones. Sin embargo -arriesga-, apuntar que cualquier decisión tiene pros y contras puede ayudarlos a ver las dos caras de todo tema. Es mejor para los poderosos ser conscientes de este problema e intencionalmente seleccionar dentro de su núcleo a quienes puedan sentirse libres de ofrecer críticas'.

La doctora García Beaudoux propone en el nivel sociopolítico 'el respeto a rajatabla por el equilibrio de poderes'. En el nivel personal, 'que los líderes estén muy atentos y conscientes de que son proclives a caer en este tipo de excesos y, por tanto, que tengan la habilidad de formar equipos de colaboradores lo más plurales que sea posible, en donde el disenso se incentive y se fomente como una virtud y no, en cambio, que se castigue como una deslealtad'..

LA NACION




Publicado por ALFRE306 el 5 de Mayo, 2012, 11:39 | Referencias (0)

La sobreestimación personal, el lado vulnebrable de los poderosos

"La excesiva autoestima que provoca sentirse poderoso y admirado hace que quienes ocupan posiciones de poder caigan en un cierto "autismo" en relación con la realidad y con su entorno y escuchen sólo su propia voz"


  



Por Tesy De Biase | Para LA NACION

Psicología / Las fallas de la soberbia. Sábado 05 de mayo de 2012 | Publicado en edición impresa

Kennedy subestimó en Bahía de Cochinos una posible derrota. Foto: Archivo

'El poder puede actuar como una droga', sentencia Nathanael Fast, profesor de la Escuela de Negocios Marshall en la Universidad del Sur de California y autor de una investigación que desnudó un costado vulnerable de los poderosos: sobreestiman tanto sus capacidades que se zambullen en empresas imposibles. Sea en el campo que fuere el poder tiende a obturar el sentido de realidad y empujar decisiones erradas.

Fast y su equipo partieron del análisis de jugadas equivocadas en el mundo de los negocios. Una de ellas, la orquestada por el directivo de AOL Steve Case, para fusionar a esa empresa con la Time-Warner por 350.000 de dólares, lo que fue un estrepitoso fracaso y le costó el cargo. Entonces crearon seis experimentos para poner a prueba su hipótesis: el sentimiento subjetivo de poder es el motor de la sobreestimación personal y un exceso de autoconfianza, que en última instancia puede conducir a peligrosos errores. Una de sus experiencias, por ejemplo, consistió en otorgar a los participantes distintas dosis de poder y someterlos a una serie de preguntas; antes de responder debían apostar con dinero simbólico por su saber. Quienes se sentían más poderosos apostaban más, aunque al chequear los resultados comprobaron que sólo habían perdido dinero: sus conocimientos no eran un valor estrictamente objetivo, sino una apreciación personal montada sobre el poder con el que habían sido investidos.

'Nuestros resultados indican que sentirse poderoso exacerba la autoconfianza e inicia un círculo vicioso que se retroalimenta a sí mismo: las personas con exceso de confianza tienden a ocupar roles de poder y el sentimiento subjetivo de poder las hace sentir más autoconfiados', interpreta para LA NACION el autor principal del artículo, publicado en la actual edición de la revistaOrganizational Behavior and Human Decision Processes .

Sobreestimar el poder de las propias capacidades se convierte en un puente hacia potenciales pérdidas económicas si suceden en el mundo de los negocios, pero también pueden ser vidas humanas si implican conflictos bélicos, como sucedió en la Guerra de Malvinas.

'LOS INGLESES NO VAN A VENIR'

'Se subestiman las amenazas, se sobreestiman las virtudes propias, se degenera el debate interno en un ejercicio de falso consentimiento y se construye la ilusión de falso consenso. Si a la decisión o decisiones que se van a tomar se las enmarca en una gesta o marco referencial, al que se le atribuye una moralidad superior, se potencia todo lo señalado, con el agregado de una tendencia a asumir riesgos exagerados', comenta Orlando D'Adamo, titular de Psicología Política de la Universidad de Belgrano y autor del estudio 'Los procesos de toma de decisión en situaciones de conflicto: La Guerra de las Malvinas'.

D'Adamo analizó el conflicto entre la Argentina y Gran Bretaña con las herramientas creadas por el psicólogo estadounidense Irving Janis, de la Universidad de Yale, tras estudiar la decisión del presidente estadounidense John F. Kennedy de invadir Cuba en 1961.

La invasión de Bahía de Cochinos fue una operación militar de tropas cubanas exiliadas, entrenadas, financiados y dirigidas por la CIA. 'En las grabaciones que atestiguan las reuniones del gabinete de Kennedy, se escucha que los integrantes de este grupo dicen cosas como: «Vamos, los ponemos ahí, les damos cobertura aérea y, como los cubanos están mayoritariamente en contra de Castro, se va a sumar la gente, más los desertores, el ejército cubano esmalísimo, les ganamos enseguida?» A las pocas horas se rindieron. La acción acabó en fracaso en menos de 72 horas, tras ser completamente aplastada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.'

señaló varios síntomas que afectan a quienes tienen que tomar decisiones importantes en situaciones de estrés y presión: sensación de invulnerabilidad con tendencia a enamorarse del propio plan sin ver las dificultades y aspectos débiles, creer ciegamente en sus posibilidades de éxito y subestimar las probabilidades de fracaso. Suelen no aceptar opiniones disidentes y encerrarse en sí mismos', explica D'Adamo, y ejemplifica en las falsas teorías que construyó la dirigencia militar argentina en 1982: 'Los ingleses no van a venir, las Malvinas están muy lejos, nosotros muy cerca'. Y los ingleses pensaban que Galtieri no invadiría las islas sin un ultimátum y subestimaron exageradamente la capacidad de fuego militar argentino.

'La excesiva autoestima que provoca sentirse poderoso y admirado hace que quienes ocupan posiciones de poder caigan en un cierto 'autismo' en relación con la realidad y con su entorno y escuchen sólo su propia voz', agrega Virginia García Beaudoux, profesora de Psicología Política y Codirectora del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano.

'Suele traducirse en un creciente personalismo. Por lo general, este tipo de líderes prefieren tomar las decisiones en soledad o apenas rodeados por su círculo de colaboradores más fieles. Suelen comunicar sus decisiones una vez que las han elaborado y no las comparten mientras las elaboran. Desestiman las opiniones o voces disidentes, y sólo escuchan las que alimentan sus posiciones.'

FALTA DE CONTROL

'Los errores se dan porque se cree que hay control donde no lo hay, se cree que se conoce donde hay ignorancia, etcétera. La acumulación de poder, en este sentido, refuerza la idea de control [sobre los demás, sobre el entorno, sobre la competencia, etcétera] y, por lo tanto, intensifica estos procesos. En síntesis, yo diría que la ceguera es un problema generalizado de quienes toman decisiones que afectan a otros [políticos, grandes empresarios, etcétera] -opina el sociólogo Gastón Beltrán, investigador del Conicet y del Instituto Gino Germani, sobre el proceso de toma de decisión en las organizaciones-. Sin embargo, la ceguera se acrecienta cuanto mayor es el poder del actor de la decisión. Se acrecienta y, además, se hace más visible y riesgosa porque cuanto mayor es el poder, más es la gente que se ve afectada por sus decisiones.'

¿Cuáles son los mecanismos capaces de recortar este poder enceguecedor?

Nathanael Fast admite que, 'en general, es problemático señalarles las debilidades a los poderosos, ya que pueden responder con agresiones. Sin embargo -arriesga-, apuntar que cualquier decisión tiene pros y contras puede ayudarlos a ver las dos caras de todo tema. Es mejor para los poderosos ser conscientes de este problema e intencionalmente seleccionar dentro de su núcleo a quienes puedan sentirse libres de ofrecer críticas'.

La doctora García Beaudoux propone en el nivel sociopolítico 'el respeto a rajatabla por el equilibrio de poderes'. En el nivel personal, 'que los líderes estén muy atentos y conscientes de que son proclives a caer en este tipo de excesos y, por tanto, que tengan la habilidad de formar equipos de colaboradores lo más plurales que sea posible, en donde el disenso se incentive y se fomente como una virtud y no, en cambio, que se castigue como una deslealtad'..

LA NACION




Publicado por ALFRE306 el 5 de Mayo, 2012, 11:39 | Referencias (0)

Generación Z, los hijos de la posmodernidad

Nacieron en pleno auge del mercado del consumo. Son los hijos de la Generación X. Su relación permanente con la tecnología es su marca registrada. Pesimistas en la política y optimistas en la generación de sus propios proyectos solidarios. El futuro ya llegó, la Generación Z está entre nosotros

  
  Omar Romano Sforza

www.vidapositiva.com

Foto: Marc van der Aa

Madrid, 3 de marzo 2012

Estos jóvenes nacieron entre 1995 y 2004, y hoy son quienes marcan tendencia. Representan la proyección en el trabajo, la política, la educación y la tecnología, entre las diversas áreas que conforman la vida social. Atravesados por la globalización, la caída de las instituciones tradicionales, el desprestigio de la política y el prestigio de la acción social desde los ámbitos no gubernamentales, la Generación Z cree más en el “si mismo” que en el contexto o entorno. Dignos hijos de su época, estos jóvenes han tomado lo que el mundo adulto les inculcó.

La Generación Z es consecuencia directa de su contexto histórico: la llamada posmodernidad. Período signado por la supremacía del individuo por sobre lo colectivo. Los valores de la época se encuadran en el ideal de la libertad individual: realización personal, relaciones sociales acotadas y funcionales y el respeto absoluto a las decisiones y actos del ser uno mismo. En este marco, la posibilidad de crítica o hasta de coincidencia se ve limitada ante la exaltación continua del ego. Entonces, ¿cuál es el saldo de una generación socializada en el marco de estos valores? “En un mundo digitalizado en el que se va instalando el poder de las nuevas tecnologías el adolescente fomenta la comunicación interpersonal a través de cyberintermediarios, tecnificando la naturaleza socioconstruida de sus vínculos”, explica el sociólogo español Manuel Castells en su libro “La era de la información”.

Los integrantes de la Generación Z también son conocidos como “nativos digitales” ya que fueron educados desde su más temprana edad en la tecnología. Su cotidianeidad está atravesada por Internet, teléfonos celulares inteligentes, reproductores de MP3 y sofisticadas consolas de video juegos. Su relación con la tecnología va más allá de su uso en si mismo. Las redes sociales se han convertido en el vehículo protagonista para las relaciones interpersonales de estos jóvenes. El autor de Amor Líquido, Zygmunt Bauman, brinda un claro panorama del contacto social en la Generación Z: “ Hablan de conexiones, conectarse o estar conectado. En vez de parejas prefieren hablar de redes ¿Qué ventaja conlleva hablar de “conexiones” en vez de relaciones? Las conexiones son relaciones virtuales. A diferencia de las verdaderas relaciones son de fácil acceso y salida”.

Un signo de esta generación también es la enorme cantidad de amigos que reúnen en redes sociales como Facebook y Twiteer. La mayoría de ellos son absolutos desconocidos o bien son contactos a los que jamás han visto personalmente. Su relación con ellos es absolutamente virtual. Sobre este punto, Bauman destaca que esta tendencia en la “cantidad” es inseparable de la calidad o bien de su ausencia. “Cuando la calidad no da el sostén, tendemos a buscar remedio en la cantidad. Si se cree que el compromiso no tiene sentido y las relaciones ya no son confiables y difícilmente duren, la facilidad que ofrece el descompromiso y la ruptura a voluntad no reducen los riesgos, pero los distribuyen de manera diferente”, explica el autor.

Se ha rutinizado y naturalizado el hecho de creer y ser uno mismo como ideal supremo. Entonces la individualización de los valores permite, sin generar conflicto alguno, que el prójimo se devalúe. La relación con el otro será placentera y satisfactoria mientras no contradiga o avasalle el espacio personal. Pero no sólo se egos supremos se trata la cuestión. Ellos nacieron bajo la mirada escéptica sobre el ámbito político y la fuerte caída de las instituciones tradicionales, pero supieron resignificar el descreimiento en acción. Las nuevas generaciones son hoy protagonistas en la creación de Organizaciones No Gubernamentales o participan activamente en causas solidarias, ya sea de manera presencial o a través de campañas vía Internet. Saben reunirse y establecer objetivos comunes si encuentran una razón para ayudar a quien lo necesita.

Hijos de la posmodernidad, la globalización, el mercado de consumo y la tecnología, la llamada Generación Z está creando nuevas pautas en las relaciones humanas y forjando sus propios valores. El futuro para ellos, ya llegó.

www.vidapositiva.com


Publicado por ALFRE306 el 3 de Marzo, 2012, 20:14 | Referencias (0)

Claves para volver a enamorarte de tu pareja

Una vez que el flechazo pasó, ese Superman que conociste no es más que un hombre de carne y hueso, con virtudes y defectos. La clave es reencontrarte con su mejor costado y convertirse en compañeros de aventuras; ¿te pasó?

  
Por Nuria Docampo Feijóo

Fotos de Paula Teller

Producción de Lulu Biaus

Este Día de los Enamorados, en lugar de sólo gastar plata en algún regalo, podríamos dedicarlo a hacer una revisión profunda de nuestra relación amorosa. Al principio, cuando nos enamoramos, sentíamos que nuestro hombre era Superman: bello, inteligente, único, con superpoderes. Con el paso del tiempo y la rutina, ese hombre perfecto, Superman, que todo lo hacía bien, por momentos se transforma en un Clark Kent aburrido, con panza, que nunca hace nada bien. ¿Cómo pasamos de un enamoramiento profundo a una decepción fulminante? La propuesta es ahondar en nuestros sentimientos y quizás, al final de este nota, tengamos ganas de reencontrarnos con ese socio de aventuras que elegimos y que seguimos amando.

Un amor de película

Helen Fisher, antropóloga y profesora, se dedicó toda la vida a investigar el amor y las relaciones humanas. Ella explica muy claramente cómo, al principio, cuando apenas nos enamoramos, nos enfocamos en todo lo bueno de la persona. 'No vemos nada más que sus cualidades, y las vemos exacerbadas. Es producto de la dopamina, un neurotransmisor que actúa en nuestro cerebro generando una sensación de entusiasmo absoluto: vemos todo lo que el objeto amado hace como algo absolutamente increíble. Cuando estamos enamoradas, enfocamos toda nuestra atención en esa persona, la 'agrandamos', creemos que es lo mejor del mundo y nos sentimos llenas de energía. Estamos en plena sensación de euforia. Esta forma de vivir el enamoramiento tiene que ver con el darwinismo, con la evolución de la especie: juntar a dos personas tan fuertemente que puedan procrear.'

Uf, ¿así que la culpa la tienen las hormonas? Bueno, un poco, pero también es cierto que muchas cosas de ese hombre aun hoy en día nos siguen encantando. El tema es que podamos reencontrarnos con ellas. Volver a valorar sus virtudes, 'reenamorarnos' cada día. Y, sobre todo, saber que apostar a una pareja va más allá de los estados de euforia: es un compromiso que hay que cultivar y por el que vale la pena trabajar.

De Superman a Clark Kent

¿Qué pasó? Estábamos felices, radiantes, enamoradas. Nos animamos a la convivencia, algunas al casamiento y hasta a tener hijos. Y no sabemos cómo, casi de un día para el otro, nuestro superhéroe ¡parece un sapo! ¿Él cambió? ¿O simplemente fue que nosotras cambiamos nuestra visión y bajamos del pedestal de la adrenalina al mundo de los reclamos y la insatisfacción? Los eruditos se inclinan por la segunda versión, que es que nosotras dejamos de sentir ese éxtasis enceguecedor (más aun si el objetivo 'procreación' ya ha sido cumplido).

Y sí, hora de admitirlo: las mujeres somos complicadas. ¿No nos pasa lo mismo con un par de zapatos? Los vemos, los deseamos, nos quema por dentro, no aguantamos más, queremos ir a comprarlos y cuando los tenemos, los usamos encandiladas una, dos, ¿tres veces? Después, confesemos, ¡nos olvidamos de que los tenemos!

Porque, en el mundo de las emociones, lo 'seguro' no nos motiva. Nos mueve más aquello que no tenemos, las ilusiones que anhelamos y que van cambiando todo el tiempo. ¡Amaba los zapatos, pero ahora que los tengo, ya está, me aburrí de nuevo!

Por suerte, el hombre que elegimos es mucho más que un par de zapatos y merece que nos demos cuenta de que aún hay mucho por recorrer. Que en aquellos momentos de supuesta 'rutina' podemos volver a sentir aleteos en el estómago. Pero primero: manos a la obra.

Los Superpoderosos

Una vez que nos damos cuenta de que uno de los problemas es nuestra manera de ver las cosas, se puede hilar más fino. En las relaciones, solemos pasar de un estado de sentirnos mujeres superpoderosas que trabajan, crían hijos y están divinas a las peores de todas: feas, sin gracia, que necesitan ayuda, agotadas e irascibles.

Con nuestro hombre nos pasa lo mismo: un día lo vemos brillar en su trabajo, convertirse en un Superman al que todos admiran y aplauden. Inmediatamente, en lugar de admirarlo como cuando nos enamoramos, pensamos que está saliendo con alguna de la oficina, porque está demasiado radiante. Al otro día, en casa, lo vemos con sus pantuflas y pijama, buscando desesperadamente el abridor de la cerveza (que está en el mismo cajón de siempre, pero que él no encuentra nunca), y lo odiamos. Clark Kent versión Homero Simpson, ¡patético!

Conclusión: cuando es el hombre de carne y hueso con defectos, no lo queremos. Cuando es Superman, tampoco lo queremos porque es superpoderoso y vuela lejos de casa.

Para colmo, nosotras tampoco somos una cosa o la otra, pero, internamente, nos creemos mucho más fuertes de lo que en verdad somos. Y eso nos da una ilusión de que tenemos todo bajo control (¡con lo que nos gusta el control!). ¡Cuidado! La verdad es que necesitamos lo mismo que Superman y que Clark Kent: sentir que nos valoran y que nos quieren más allá de lo que hacemos bien o mal...

Diálogos cruzados

Con la vorágine de la vida, nos vamos mareando y perdiendo el foco de lo verdaderamente importante. En la pareja, generalmente, terminamos teniendo diálogos cruzados. Una superpoderosa le habla a Homero Simpson y lo critica, le reclama, lo vuelve loco. Su Superman le habla a la parte débil nuestra, que siente que ya no puede más y ve a Superman en un pedestal, exitoso, que ignora las dificultades domésticas, señalando lo que se debería hacer con esto y lo otro. O a veces se trata de dos superhéroes sosteniendo un diálogo de locos sobre quién tiene el superpoder más grande. O de dos pobrecitos angustiados: Homero Simpson con crisis existencial y Andrea del Boca en su novela más lacrimógena.

Pocas veces hablamos desde lo que de verdad somos y nos vemos tal cual somos. Nos cuesta sincerarnos. El primer ejercicio que podemos poner en práctica es hablar de lo que nos duele. Es mágico: nos humaniza frente al otro, nos desnuda y genera ternura. Es importante entonces observar estos diálogos cruzados, evitarlos o, al menos, darnos cuenta de qué están conversando estos 'personajes'. Que nuestra verdadera esencia está en otra parte y que debemos mostrársela a nuestra pareja lo más honestamente que podamos. Es el primer paso hacia convertir nuestra relación en algo más sólido y tangible, dejando el mundo de fantasías para la pantalla de TV.

Recuperando la motivación

Stephanie Ortigue realizó investigaciones de lo que llamó 'neurociencia social del amor'. Por medio de imágenes del cerebro obtenidas por resonancia magnética, estudió a personas enamoradas mientras pensaban en el ser amado. Uno de los resultados que arrojó el estudio es que con el amor pasional (así lo llama ella) se encienden áreas del cerebro relacionadas con la autoestima y la imagen corporal. Esto demuestra el mecanismo biológico del enamoramiento: nos da entusiasmo y nos hace sentir más lindas, más fuertes e importantes; nos sube la autoestima. Sin dudas es atractivo, adictivo y lo extrañamos cuando no está. Pero lo cierto es que no dura. Lo que dura, a largo plazo, es quedarnos junto con la persona que elegimos, construyendo una vida juntos.

En The Social Animal, su autor, David Brooks, refuerza la misma idea: que el enamoramiento es un gran 'motivador' para formar una familia, mantenerla, cuidarla, introducirla en sociedad y sacrificar otras motivaciones que compiten con esa, como la libertad, la falta de preocupaciones, el seguir explorando, viajando, cambiando de trabajo, etc. Nuestro gran desafío es seguir generándonos a nosotras mismas esa motivación: seguir construyendo el vínculo con un entusiasmo más constante.

Viéndonos tal cual somos

Lo cierto es que los sentimientos que nos unieron en un primer momento no siguen todos vigentes. Nuestra vida (y la de él) tiene ahora muchos más focos: desde llevar una casa de a dos adelante, los hijos, nuevos desafíos personales...

Sin embargo, y, por suerte, ese compañero tiene muchos más matices para nosotras que aquel Superman de brillantes colores que nos hacía sentir la protagonista de una película romántica. Tiene más matices porque ahora es más real, y todo lo construido entre los dos es mucho más sólido que el 'enamoramiento'. El vínculo ocupó el espacio que antes tenía la deliciosa ilusión. Como vimos anteriormente, ese estado de adrenalina y éxtasis que funcionaba como una droga nos ayudó a motivarnos a formar la pareja. Pero ahora es momento de que nosotras tomemos el toro por las astas y sigamos adelante con ladrillos, cemento, cal y arena.

Lo primero que podemos hacer es cambiar el foco: observar a ese hombre como si recién lo conociéramos, valorar sus virtudes.

Pocas veces comprendemos que ese hombre, lejos de las caricaturas, es el que se levanta a la noche y calma al bebé que llora, es el que lleva a los chicos al colegio antes de ir a trabajar, es el que habla con el mecánico que nos quería cobrar tan caro. Pocas veces nos damos cuenta de que los estándares de vida que pretendemos satisfacer son demasiado altos y que ambos en esta pareja hacemos lo mejor que podemos. Es momento de transformarnos.

Realidad mata ilusión

Nuestro cerebro sigue jugándonos malas pasadas. Parte de nuestra naturaleza humana tiene que ver con eso: descubrir los juegos en los que nos vamos enredando mental y emocionalmente. Suele suceder con el fenómeno de la 'familiarización': no registramos lo que tenemos. Como la rutina, el día a día es agradable, dejamos de prestar le atención. El cerebro está más preparado para registrar lo feo o lo nuevo, pero no lo cálido, lo familiar, lo cotidiano. Ese estado de alerta mental que nos ayuda a sobrevivir en el día a día tiene un costo muy alto porque no nos deja ver todas nuestras conquistas diarias. En lugar de seguir esperando lo que Superman no nos puede dar, en lugar de seguir reclamándole a Clark Kent que sea Dios, tenemos que hacer foco en las pequeñas cosas que sí tenemos. Nuestra casa, nuestros hijos, nuestras plantas, nuestro trabajo, nuestro novio o marido que nos regala flores de sorpresa o que nos invita al cine y nos da la mano cuando se apaga la luz.

En nuestra verdadera realidad (no en nuestro relato mental, en esos cuentitos divinos que nos contamos), la tarea del vivir lo cotidiano sí es heroica. Es mucho más heroica que una tira de superhéroes. No podemos seguir creyendo que la felicidad es algo que nos va a traer un hada madrina. La felicidad no es un derecho que podamos reclamar como niños malcriados. Es un deber que debemos producir y darnos a nosotros mismos como adultos responsables.

Contigo pan, queso, cebolla y mucho más

Ya está dicho, entonces: aprovechemos esta fecha romántica para apreciar y agradecer lo que ya tenemos, para empezar a dar en lugar de reclamar, para revalorizar lo cotidiano y lo mundano. Aprovechemos para unir dentro de nosotras ese enamoramiento inicial al amor del compromiso. Construyamos cada día nuestra pareja y nuestra felicidad.

Hugh Prather, bautizado el 'Khalil Gibrán de Occidente' por la revista Newsweek, escribe sabiamente en su libro Hay un lugar donde no estás solo: 'El amor sólo pide ser admitido. ¿He de dar la bienvenida a un sentimiento de aprecio por lo que has visto en mí, por cuán inesperadamente has seguido reapareciendo, por cuán frecuentemente has buscado contacto y por cuán gentilmente me has tratado? ¿O acaso hay algo que deseo que hagas primero? Si comprendiera que todo esto es lo que se requiere para reconocer el amor que ya siento, y que me haría dejar de necesitar cualquier cosa de ti, ¿sería capaz de dar ese paso tan pequeño?'.

¿Somos capaces de dar ese pequeño paso en pos del hombre que elegimos, en pos del vínculo que construimos? ¡Adelante! Como cuando éramos chicas, un piecito adelante del otro: ¡pan.... queso! ¡Pan.... queso! ¡Y feliz San Valentín!

Películas para 'reenamorarte'

Un casamiento inolvidable, dirigida por Alessandro D'Alatri. Una pareja que decide casarse tiene que enfrentarse con varios obstáculos, entre ellos, las opiniones familiares.

El último beso (ojo, la versión original italiana), de Gabriele Muccino. Muchas historias de amor que se entrecruzan y nos dejan reflexionando.

Cinco veces dos, dirigida por François Ozon. Retrata cinco momentos distintos en una pareja.

El cambio (título original en inglés: The Shift): se puede ver en Youtube. De estilo documental y ficción, participa el Dr. Wayne Dyer.

Experta consultada: Licenciada Inés Dates, psicóloga.

Link: http://www.revistaohlala.com/1447403-volve-a-enamorarte

Fuente: http://www.revistaohlala.com/


Publicado por ALFRE306 el 11 de Febrero, 2012, 12:06 | Referencias (0)

Claves para volver a enamorarte de tu pareja

Una vez que el flechazo pasó, ese Superman que conociste no es más que un hombre de carne y hueso, con virtudes y defectos. La clave es reencontrarte con su mejor costado y convertirse en compañeros de aventuras; ¿te pasó?

  
Por Nuria Docampo Feijóo

Fotos de Paula Teller

Producción de Lulu Biaus

Este Día de los Enamorados, en lugar de sólo gastar plata en algún regalo, podríamos dedicarlo a hacer una revisión profunda de nuestra relación amorosa. Al principio, cuando nos enamoramos, sentíamos que nuestro hombre era Superman: bello, inteligente, único, con superpoderes. Con el paso del tiempo y la rutina, ese hombre perfecto, Superman, que todo lo hacía bien, por momentos se transforma en un Clark Kent aburrido, con panza, que nunca hace nada bien. ¿Cómo pasamos de un enamoramiento profundo a una decepción fulminante? La propuesta es ahondar en nuestros sentimientos y quizás, al final de este nota, tengamos ganas de reencontrarnos con ese socio de aventuras que elegimos y que seguimos amando.

Un amor de película

Helen Fisher, antropóloga y profesora, se dedicó toda la vida a investigar el amor y las relaciones humanas. Ella explica muy claramente cómo, al principio, cuando apenas nos enamoramos, nos enfocamos en todo lo bueno de la persona. 'No vemos nada más que sus cualidades, y las vemos exacerbadas. Es producto de la dopamina, un neurotransmisor que actúa en nuestro cerebro generando una sensación de entusiasmo absoluto: vemos todo lo que el objeto amado hace como algo absolutamente increíble. Cuando estamos enamoradas, enfocamos toda nuestra atención en esa persona, la 'agrandamos', creemos que es lo mejor del mundo y nos sentimos llenas de energía. Estamos en plena sensación de euforia. Esta forma de vivir el enamoramiento tiene que ver con el darwinismo, con la evolución de la especie: juntar a dos personas tan fuertemente que puedan procrear.'

Uf, ¿así que la culpa la tienen las hormonas? Bueno, un poco, pero también es cierto que muchas cosas de ese hombre aun hoy en día nos siguen encantando. El tema es que podamos reencontrarnos con ellas. Volver a valorar sus virtudes, 'reenamorarnos' cada día. Y, sobre todo, saber que apostar a una pareja va más allá de los estados de euforia: es un compromiso que hay que cultivar y por el que vale la pena trabajar.

De Superman a Clark Kent

¿Qué pasó? Estábamos felices, radiantes, enamoradas. Nos animamos a la convivencia, algunas al casamiento y hasta a tener hijos. Y no sabemos cómo, casi de un día para el otro, nuestro superhéroe ¡parece un sapo! ¿Él cambió? ¿O simplemente fue que nosotras cambiamos nuestra visión y bajamos del pedestal de la adrenalina al mundo de los reclamos y la insatisfacción? Los eruditos se inclinan por la segunda versión, que es que nosotras dejamos de sentir ese éxtasis enceguecedor (más aun si el objetivo 'procreación' ya ha sido cumplido).

Y sí, hora de admitirlo: las mujeres somos complicadas. ¿No nos pasa lo mismo con un par de zapatos? Los vemos, los deseamos, nos quema por dentro, no aguantamos más, queremos ir a comprarlos y cuando los tenemos, los usamos encandiladas una, dos, ¿tres veces? Después, confesemos, ¡nos olvidamos de que los tenemos!

Porque, en el mundo de las emociones, lo 'seguro' no nos motiva. Nos mueve más aquello que no tenemos, las ilusiones que anhelamos y que van cambiando todo el tiempo. ¡Amaba los zapatos, pero ahora que los tengo, ya está, me aburrí de nuevo!

Por suerte, el hombre que elegimos es mucho más que un par de zapatos y merece que nos demos cuenta de que aún hay mucho por recorrer. Que en aquellos momentos de supuesta 'rutina' podemos volver a sentir aleteos en el estómago. Pero primero: manos a la obra.

Los Superpoderosos

Una vez que nos damos cuenta de que uno de los problemas es nuestra manera de ver las cosas, se puede hilar más fino. En las relaciones, solemos pasar de un estado de sentirnos mujeres superpoderosas que trabajan, crían hijos y están divinas a las peores de todas: feas, sin gracia, que necesitan ayuda, agotadas e irascibles.

Con nuestro hombre nos pasa lo mismo: un día lo vemos brillar en su trabajo, convertirse en un Superman al que todos admiran y aplauden. Inmediatamente, en lugar de admirarlo como cuando nos enamoramos, pensamos que está saliendo con alguna de la oficina, porque está demasiado radiante. Al otro día, en casa, lo vemos con sus pantuflas y pijama, buscando desesperadamente el abridor de la cerveza (que está en el mismo cajón de siempre, pero que él no encuentra nunca), y lo odiamos. Clark Kent versión Homero Simpson, ¡patético!

Conclusión: cuando es el hombre de carne y hueso con defectos, no lo queremos. Cuando es Superman, tampoco lo queremos porque es superpoderoso y vuela lejos de casa.

Para colmo, nosotras tampoco somos una cosa o la otra, pero, internamente, nos creemos mucho más fuertes de lo que en verdad somos. Y eso nos da una ilusión de que tenemos todo bajo control (¡con lo que nos gusta el control!). ¡Cuidado! La verdad es que necesitamos lo mismo que Superman y que Clark Kent: sentir que nos valoran y que nos quieren más allá de lo que hacemos bien o mal...

Diálogos cruzados

Con la vorágine de la vida, nos vamos mareando y perdiendo el foco de lo verdaderamente importante. En la pareja, generalmente, terminamos teniendo diálogos cruzados. Una superpoderosa le habla a Homero Simpson y lo critica, le reclama, lo vuelve loco. Su Superman le habla a la parte débil nuestra, que siente que ya no puede más y ve a Superman en un pedestal, exitoso, que ignora las dificultades domésticas, señalando lo que se debería hacer con esto y lo otro. O a veces se trata de dos superhéroes sosteniendo un diálogo de locos sobre quién tiene el superpoder más grande. O de dos pobrecitos angustiados: Homero Simpson con crisis existencial y Andrea del Boca en su novela más lacrimógena.

Pocas veces hablamos desde lo que de verdad somos y nos vemos tal cual somos. Nos cuesta sincerarnos. El primer ejercicio que podemos poner en práctica es hablar de lo que nos duele. Es mágico: nos humaniza frente al otro, nos desnuda y genera ternura. Es importante entonces observar estos diálogos cruzados, evitarlos o, al menos, darnos cuenta de qué están conversando estos 'personajes'. Que nuestra verdadera esencia está en otra parte y que debemos mostrársela a nuestra pareja lo más honestamente que podamos. Es el primer paso hacia convertir nuestra relación en algo más sólido y tangible, dejando el mundo de fantasías para la pantalla de TV.

Recuperando la motivación

Stephanie Ortigue realizó investigaciones de lo que llamó 'neurociencia social del amor'. Por medio de imágenes del cerebro obtenidas por resonancia magnética, estudió a personas enamoradas mientras pensaban en el ser amado. Uno de los resultados que arrojó el estudio es que con el amor pasional (así lo llama ella) se encienden áreas del cerebro relacionadas con la autoestima y la imagen corporal. Esto demuestra el mecanismo biológico del enamoramiento: nos da entusiasmo y nos hace sentir más lindas, más fuertes e importantes; nos sube la autoestima. Sin dudas es atractivo, adictivo y lo extrañamos cuando no está. Pero lo cierto es que no dura. Lo que dura, a largo plazo, es quedarnos junto con la persona que elegimos, construyendo una vida juntos.

En The Social Animal, su autor, David Brooks, refuerza la misma idea: que el enamoramiento es un gran 'motivador' para formar una familia, mantenerla, cuidarla, introducirla en sociedad y sacrificar otras motivaciones que compiten con esa, como la libertad, la falta de preocupaciones, el seguir explorando, viajando, cambiando de trabajo, etc. Nuestro gran desafío es seguir generándonos a nosotras mismas esa motivación: seguir construyendo el vínculo con un entusiasmo más constante.

Viéndonos tal cual somos

Lo cierto es que los sentimientos que nos unieron en un primer momento no siguen todos vigentes. Nuestra vida (y la de él) tiene ahora muchos más focos: desde llevar una casa de a dos adelante, los hijos, nuevos desafíos personales...

Sin embargo, y, por suerte, ese compañero tiene muchos más matices para nosotras que aquel Superman de brillantes colores que nos hacía sentir la protagonista de una película romántica. Tiene más matices porque ahora es más real, y todo lo construido entre los dos es mucho más sólido que el 'enamoramiento'. El vínculo ocupó el espacio que antes tenía la deliciosa ilusión. Como vimos anteriormente, ese estado de adrenalina y éxtasis que funcionaba como una droga nos ayudó a motivarnos a formar la pareja. Pero ahora es momento de que nosotras tomemos el toro por las astas y sigamos adelante con ladrillos, cemento, cal y arena.

Lo primero que podemos hacer es cambiar el foco: observar a ese hombre como si recién lo conociéramos, valorar sus virtudes.

Pocas veces comprendemos que ese hombre, lejos de las caricaturas, es el que se levanta a la noche y calma al bebé que llora, es el que lleva a los chicos al colegio antes de ir a trabajar, es el que habla con el mecánico que nos quería cobrar tan caro. Pocas veces nos damos cuenta de que los estándares de vida que pretendemos satisfacer son demasiado altos y que ambos en esta pareja hacemos lo mejor que podemos. Es momento de transformarnos.

Realidad mata ilusión

Nuestro cerebro sigue jugándonos malas pasadas. Parte de nuestra naturaleza humana tiene que ver con eso: descubrir los juegos en los que nos vamos enredando mental y emocionalmente. Suele suceder con el fenómeno de la 'familiarización': no registramos lo que tenemos. Como la rutina, el día a día es agradable, dejamos de prestar le atención. El cerebro está más preparado para registrar lo feo o lo nuevo, pero no lo cálido, lo familiar, lo cotidiano. Ese estado de alerta mental que nos ayuda a sobrevivir en el día a día tiene un costo muy alto porque no nos deja ver todas nuestras conquistas diarias. En lugar de seguir esperando lo que Superman no nos puede dar, en lugar de seguir reclamándole a Clark Kent que sea Dios, tenemos que hacer foco en las pequeñas cosas que sí tenemos. Nuestra casa, nuestros hijos, nuestras plantas, nuestro trabajo, nuestro novio o marido que nos regala flores de sorpresa o que nos invita al cine y nos da la mano cuando se apaga la luz.

En nuestra verdadera realidad (no en nuestro relato mental, en esos cuentitos divinos que nos contamos), la tarea del vivir lo cotidiano sí es heroica. Es mucho más heroica que una tira de superhéroes. No podemos seguir creyendo que la felicidad es algo que nos va a traer un hada madrina. La felicidad no es un derecho que podamos reclamar como niños malcriados. Es un deber que debemos producir y darnos a nosotros mismos como adultos responsables.

Contigo pan, queso, cebolla y mucho más

Ya está dicho, entonces: aprovechemos esta fecha romántica para apreciar y agradecer lo que ya tenemos, para empezar a dar en lugar de reclamar, para revalorizar lo cotidiano y lo mundano. Aprovechemos para unir dentro de nosotras ese enamoramiento inicial al amor del compromiso. Construyamos cada día nuestra pareja y nuestra felicidad.

Hugh Prather, bautizado el 'Khalil Gibrán de Occidente' por la revista Newsweek, escribe sabiamente en su libro Hay un lugar donde no estás solo: 'El amor sólo pide ser admitido. ¿He de dar la bienvenida a un sentimiento de aprecio por lo que has visto en mí, por cuán inesperadamente has seguido reapareciendo, por cuán frecuentemente has buscado contacto y por cuán gentilmente me has tratado? ¿O acaso hay algo que deseo que hagas primero? Si comprendiera que todo esto es lo que se requiere para reconocer el amor que ya siento, y que me haría dejar de necesitar cualquier cosa de ti, ¿sería capaz de dar ese paso tan pequeño?'.

¿Somos capaces de dar ese pequeño paso en pos del hombre que elegimos, en pos del vínculo que construimos? ¡Adelante! Como cuando éramos chicas, un piecito adelante del otro: ¡pan.... queso! ¡Pan.... queso! ¡Y feliz San Valentín!

Películas para 'reenamorarte'

Un casamiento inolvidable, dirigida por Alessandro D'Alatri. Una pareja que decide casarse tiene que enfrentarse con varios obstáculos, entre ellos, las opiniones familiares.

El último beso (ojo, la versión original italiana), de Gabriele Muccino. Muchas historias de amor que se entrecruzan y nos dejan reflexionando.

Cinco veces dos, dirigida por François Ozon. Retrata cinco momentos distintos en una pareja.

El cambio (título original en inglés: The Shift): se puede ver en Youtube. De estilo documental y ficción, participa el Dr. Wayne Dyer.

Experta consultada: Licenciada Inés Dates, psicóloga.

Link: http://www.revistaohlala.com/1447403-volve-a-enamorarte

Fuente: http://www.revistaohlala.com/


Publicado por ALFRE306 el 11 de Febrero, 2012, 12:06 | Referencias (0)

PARRAVICINI PROFECIAS DEVELADAS. Los secretos de la hora 12

Nuevo libro de Brad Hunter
  
Cada psicografia de Solari Parravicini contiene un mensaje a ser develado y el descifrar su contenido, fue el desafío asumido por el autor.

Los Tiempos Finales profetizados, ya están aquí. Terremotos, huracanes, tsunamis, crisis sociales, políticas y financieras; los anuncios sobre la hora de las horas señalan que la humanidad alcanzó el fin de un ciclo profetizado por todas las culturas ancestrales, videntes y religiones.

El gran profeta argentino nos dejó una gran cantidad de advertencias y visiones del futuro para que sepamos ver los aciertos y errores de nuestro transitar por el camino evolutivo.

Solari Parravicini retrató con pasmosa exactitud los acontecimientos más relevantes, tanto de la historia conocida , como de la oculta y la desconocida.

Parravicini Profecias Develadas es un documento que nos descifra los secretos y mensajes detrás de la obra psicográficas del gran visionario del futuro. El estudio de su legado nos permite comprender en minucioso detalle el aporte de información que nos puede servir para intentar revertir todo aquello negativo profetizado y dar cumplimiento a lo positivo y esperanzador. Grandes y gloriosos tiempos nos aguardan una vez transitada la gran prueba.

Argentina y el Cono Sur Latinoamericano esperan por el despertar del Hombre Nuevo. Este trabajo sin lugar a dudas es un libro que ofrece todas las respuestas a los interrogantes detrás de la fascinante obra de Benjamín Solari Parravicini.

Brad Hunter

Publicado por ALFRE306 el 17 de Enero, 2012, 12:38 | Referencias (0)

No te olvides de lo grande que fuiste de niño

Es hora, de acordarnos del niño que fuimos para ser el adulto que queremos ser. Nunca es tarde para volver a imaginar y hacer

  
Eugenia Plano

www.vidapositiva.com La vida cotidiana nos ocupa, abruma , nos agobia. Y así se acumulan las horas, los días, los meses y los años casi sin darnos cuenta dejamos de soñar. Cuando nos vamos convirtiendo en adultos, adormecemos la capacidad de imaginar qué queremos ser. Consideramos que ya somos. Creemos que las esperanzas son el patrimonio de la infancia.

¿Te acordás aquellos enormes momentos en los que sentado en el patio de tu casa pensabas en lo que ibas a ser cuándo seas grande? Soñabás con ser mamá o papá, médico, veterinario, astronauta, músico, un héroe que salvaba al planeta de un peligro inminente o presidente. Grandes anhelos que tu imaginación convertía en realidad ¿Cómo? Con una capa cambiabas al mundo. Con un maletín viejo ibas al trabajo. Con tu mascota te ibas de aventura a tierras desconocidas. Con una varita convertías lo insulso en lo grandioso.

Así, de simple y conmovedor un niño convierte lo gris en maravilloso. La sencillez con la que elaboran su entorno es absolutamente, poética. Hoy para experimentar un instante de aquella ilusión debemos recurrir a la memoria.Pero, si en la infancia fuimos quienes soñamos con ser los protagonistas de un mundo mejor, ¿por qué cuando alcanzamos la edad para hacerlo no podemos llevarlo a cabo?

Los refutadotes de la esperanza tienen argumentos aparentemente tan racionales como válidos: no tenemos la misma realidad, las obligaciones no dejan espacio para los sueños de la niñez, nos damos cuenta que el mundo es un lugar en el cual hay que sobrevivir, no hay tiempo para llevar a cabo lo pendiente. Y así, podemos reproducir millones de argumentos que seguramente, aparecen como ciertos.

Pero, cabe realizar una pregunta a este tipo de refutaciones de los sueños:

¿No hay en el mundo millones de niños que sufren carencias familiares, educativas, alimentarias y de todo tipo y no dejan de soñar? Hagan la prueba, si hay una constante en los niños es que con sus sufrimientos y dolores a cuestas, siguen imaginando y luchando por su mundo mejor. Proyectan en sus juegos la familia que les gustaría tener, la profesión de sus sueños o simplemente, imaginan mirando a las estrellas que un día ellos podrán cambiar el mundo, uno distinto al que les tocó en suerte.

Entonces, con realidades ajenas, difíciles y hasta crueles millones de niños sueñan ¿Cuál es nuestra excusa hoy? Somos adultos y por ello somos capaces a través del sacrificio, el trabajo y el empeño de poder soñar y poco a poco concretar aquello que nos propusimos en el pasado, en el presente o queremos para el futuro.

Los chicos no eligen, nosotros ya somos responsables de poder revertir aquello con lo que no estamos de acuerdo, construir los vínculos que deseamos o trabajar para cambiar nuestra realidad.

VP.com


Publicado por ALFRE306 el 3 de Diciembre, 2011, 18:36 | Referencias (0)

La huella que dejó Jobs atraviesa el mundo entero

Fue homenajeado por seguidores, jefes de Estado y competidores

  
Por Silvia Pisani | LA NACION

Viernes 07 de octubre de 2011

WASHINGTON.- Si lo estuviese viendo, Steve Jobs estaría sorprendido. La muerte del fundador de Apple, celebrado en el Olimpo tecnológico como 'el hombre que les cambió la vida a millones de personas', provocó el primer lamento fúnebre de la era Twitter , con un espasmo que recorrió el mundo a golpe de computadora y se reprodujo sin límite en las redes sociales, a las que su genio contribuyó a moldear.

Transversal, la reacción alcanzó por igual a jefes de Estado y a adolescentes con tabletas informáticas iPad; movió a intelectuales y conmovió a titanes de la industria, que sufrieron en carne propia el golpe de competir con el genio informático, que murió anteayer, a los 56 años, en su casa de California.

Lo compararon con Kennedy, con los Beatles, con Luther King. El presidente Barack Obama; el líder de Microsoft, Bill Gates, y el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, lo llenaron de elogios.

En la región se sumaron al tributo el presidente de México, Felipe Calderón, y Cristina Kirchner. 'Jobs era una de esas personas que a una le hubiese gustado conocer porque son cabezas importantes', dijo la mandataria argentina. 'Casi todos tenemos en casa algo que él inventó', comentó la premier australiana, Julia Gillard.

Enorme, colectivo y vertiginoso, el primer funeral de Jobs fue informático. Corrió por los meandros de Twitter y de Facebook , donde millones de personas de todo el mundo parecieron tener algo que decir.

Fue una ceremonia a golpe de Internet en honor al hombre que diseñó los más celebrados instrumentos para servirse de ella y comunicarse.'Steve fue uno de los más grandes innovadores estadounidenses: con valor para pensar distinto, audacia para creer que podía cambiar el mundo y talento para hacerlo', sintetizó Obama.

'Hizo de la tecnología algo excitante y elegante. Revolucionó la animación, metió las computadoras en nuestros bolsillos y, con ello, hizo que todas nuestras vidas sean ahora completamente móviles', dijo, por su parte, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

'El salvó la industria musical porque con [el sitio] Napster todo el mundo estaba compartiendo archivos; lo que Steve Jobs hizo con iTunes fue monetizar la industria, él les quitó el negocio a las compañías de discos e hizo dinero con ello', afirmó, a su vez, el experimentado productor musical Mark Kamins, a quien se le atribuye haber descubierto a Madonna.

'Fue un hombre especial, alguien que me enseñó a pensar mejor', dijo Chris Travis en el local de Apple de Bethesda, a 15 minutos de la Casa Blanca. Igual que otros negocios de la empresa, se convirtió en espontáneo escenario para que los admiradores evocaran al innovador tecnológico.

Con velas, flores y manzanas -el emblema de la empresa- el rito se repitió en todo el mundo. Una conmoción multiplicada en el contagio que sólo puede generar esa inagotable capacidad para repetir mensajes que tiene la Red. Internet se transformó ayer en el vehículo de un experimento planetario por el cual, más que transmitir dolor, muchos celebraron la elección de un paradigma.

'No podría haber mayor homenaje al éxito de Steve que el hecho de que gran parte del mundo conoció su muerte en un dispositivo que él inventó', corroboró Obama.

En el homenaje a Jobs, ayer se consagró, más que sus inventos, a la figura y la atrapante historia del hombre que fue capaz de dar vuelta el infortunio en el que nació para coronarse como el referente del 'hacer las cosas bien' en el campo informático y, encima, tener éxito a escala planetaria. Fue un fenomenal proceso de conexión entre almas, sobre todo, si se tiene en cuenta que transcurrió en el -para muchos- incomprensible lenguaje de la computación.

'Esto es como cuando murió [el ex Beatle] John Lennon, o [el ex presidente norteamericano] John Kennedy, o [el líder de los derechos civiles] Martin Luther King', sostuvo, cuando la ola apenas empezaba, el cofundador de Apple, Steve Wozniak.La comparación erró, sin embargo, en lo más evidente: las tres muertes que citó fueron repentinas y producto de un asesinato.

La de Jobs, en cambio, fue algo que él mismo les contó a sus seguidores, a quienes les anunció lo irreversible de su enfermedad, un cáncer de páncreas, descubierto hace más de siete años. Aun así, eso no obvió el estremecimiento colectivo que generó.

Ayer, el video más descargado en YouTube fue el del discurso de Jobs ante los graduados de la Universidad de Stanford, en 2005, en el que, justamente, habla de la muerte como inspiradora de vida. Es un mensaje fuerte en el que invita a los estudiantes a perseguir sus sueños y a vivir su vida sin imitar a nadie más.

'Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no escuchar a tu corazón', sostuvo en esa ocasión.'Steve murió pacíficamente rodeado por sus seres queridos', indicaron sus parientes en un comunicado emitido en San Francisco.

'En su vida pública, él fue conocido como un visionario; en su vida privada, él celebraba a su familia', añadió el texto. Jobs dejó a su esposa, Laurene, y cuatro hijos. 'Estamos agradecidos a la cantidad de personas que compartieron sus deseos y rezos en el último año de la enfermedad. Una página de Internet será puesta a disposición de quienes quieran ofrecer tributos y recuerdos.'

Otros gigantes tecnológicos, como Google, Sony, Samsung y Microsoft, hicieron a un lado rivalidades para recordar al hombre detrás de los icónicos productos que definen su generación: el iPod, el iPhone y la iPad. 'Gracias por mostrar que lo que construyes puede cambiar el mundo', escribió el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg.

'El mundo ha perdido a una de las mentes más visionarias de nuestro tiempo. Steve Jobs nos deja un ejemplo de lucha, inspiración y creatividad', sostuvo -en su cuenta de Twitter- el presidente mexicano, Felipe Calderón, el primero en la región en reaccionar ante lo sucedido.

'Gente como Steve Jobs cambia el mundo', dijo en su cuenta de Twitter el presidente ruso, Dimitri Medvedev, que el año pasado, durante su visita a Estados Unidos, recibió un iPhone de manos de Jobs.

'Mis sinceras condolencias a sus vecinos y quienes apreciaron su inteligencia y su talento', agregó el mandatario ruso.

Anoche, la evocación seguía. Apple, en tanto, aseguró que el futuro de la empresa está garantizado, aun sin su mentor.

LOS ÉXITOS DE APPLE

• 1984 :Macintosh

Fue la primera computadora personal que se comercializó exitosamente. El equipo marcó una tendencia en el mundo de la informática con una interfaz basada en íconos y ventanas

• 1998:iMac

Steve Jobs regresó a Apple en 1996 y dos años más tarde lanzó al mercado la computadora iMac. Su diseño novedoso de formas sinuosas y transparencias la convirtió en un objeto de deseo para los tecnófilos

• 2001 :iPod

Aunque no fue el primer reproductor de MP3, el iPod representó toda una revolución para la industria musical y se convirtió en el gadget de una generación. Su éxito le allanó el camino a iTunes, la tienda de ventas de Apple, al iPhone y a la iPad

LOS FRACASOS

• 1989:Computadora NeXT

Luego de ser despedido de Apple, en 1985, Steve Jobs creó una nueva compañía llamada NeXT. Aunque las computadoras NeXT eran muy avanzadas para su época, no tuvieron éxito comercial debido a su alto costo

• 1998 :Puck mouse

Pese a que la iMac fue un suceso, el mouse que la acompañó fue un fracaso. Los usuarios criticaron su diseño poco práctico. En 2000, el puck mouse se sustituyó por otro producto más ergonómico

• 2007 Apple TV

El dispositivo con conexión Wi-Fi para ver una amplia selección de programas y películas a través del televisor o de otros monitores compatibles no terminó de convencer a los usuarios. Era caro y complicado de instalar

LA NACION


Publicado por ALFRE306 el 8 de Octubre, 2011, 20:19 | Referencias (0)

 

 

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