Hay personas que lo tienen todo en
la vida para ser felices. Tienen familia, un buen trabajo, amigos, pero igual se
sienten inseguras para enfrenar nuevos desafíos.
Esta falta de confianza en sí mismo es muy común y se debe a que la
autoestima no está determinada por lo que somos, sino cómo llegamos a ser lo que
somos.
Es producto de toda la historia personal. Y además, esta autoestima es frágil
y requiere de un estímulo constante, tanto interno como externo -del entorno-,
para que se mantenga firme.
La autoestima es subjetiva. Depende fundamentalmente lo que uno siente y
piensa de sí mismo y de lo que uno cree que los otros sienten y piensan de uno.
Está relacionada con el mundo emocional, con nuestros valores y nuestros
proyectos de vida. Depende de la capacidad de amarse y de amar; de querer y de
sentirse querido.El amor está ligado a la autoestima.
Este sentimiento determinará la seguridad de ser capaces de desarrollar
durante la vida. Se va construyendo desde que se nace, donde el cariño de los
padres es fundamental para generar confianza y seguridad.
Luego la vida será una sucesión de tensiones, donde el afecto de quienes nos
rodean es importantísimo para sentirnos con la fuerza suficiente para seguir
adelante y aprender.
Afortunadamente siempre es tiempo de amar a los demás, de cultivar este
sentimiento, y así mejorar nuestra autoestima.
Haz como los pájaros: comienza el
día cantando. La música es alimento para el espíritu.Canta cualquier cosa, canta
desafinando, pero canta.Cantar dilata los pulmones y abre el alma para todo lo
bueno que la Vida le ofrece.Si insistes en no cantar, por lo menos escucha mucha
música y déjate llevar por ella.
Ríete de la vida, ríete de los problemas, ríete de ti mismo.La gente comienza
a ser feliz cuando es capaz de reírse de sí misma.Ríete de las cosas buenas que
te suceden.Ríete abiertamente para que todos se puedan contagiar de tu
alegría.No te dejes abatir por los problemas.Si procuras convencerte de que
estás bien, vas a terminar convenciéndote de que realmente lo estás, y cuando
menos lo pienses te vas a sentir realmente bien.
El buen humor, así como el mal humor, se contagian.¿Cual de ellos vas a
escoger?.Si estás de buen humor, las personas a tu alrededor también lo estarán
y eso te dará mas fuerza.
Leé cosas positivas. Leé buenos libros, leé poesía, porque la poesía es el
arte de aceitar el alma. Leé romances, historias de amor, o cualquier cosa que
haga reavivar tu sentimientos mas íntimos, mas puros.
Practica algún deporte. El peso de la cabeza es muy grande y tiene que ser
contrabalanceado con algo! Además te vas a sentir bien dispuesto, mas animado,
mas joven.
Encara tus obligaciones con satisfacción. Es maravilloso disfrutar de lo que
se hace. Pon amor en todo lo que está a tu alcance. Cuando te propongas hacer
algo, ¡métete de cabeza! No dejes escapar las oportunidades que la vida te
ofrece, ellas no vuelven. No eres tú que está pasando, son las oportunidades que
dejaste ir. Ninguna barrera es infranqueable si estás dispuesto a luchar contra
ella.
Si tus propósitos son positivos, nada podrá detenerlos.No dejes que tus
problemas se acumulen, resuélvelos lo antes posible. Habla, conversa, explica,
discute, perdona: lo que mata es el silencio, el rencor. Exterioriza todo, deja
que las personas sepan que las estimas, las amas, que las necesitas, y
principalmente en familia.
¡AMAR NO ES VERGÜENZA, por el contrario, ES LINDO!..Vuelve a las cosas puras,
dedícate a la naturaleza. Cultiva tu interior y ella hará que brote belleza de
todos tus poros.
Hoy me he levantado preguntándome si
podría identificar algunas de las causas por las que nuestra sociedad actual
padece de tantos males como el consumismo, la violencia, la drogadicción...
¿Qué hace falta? ¿Cómo podremos contribuir aunque sólo fuese en un miligramo
a la curación de un medio social desgarrado y enfermo por tantos males y
desdichas?
¿Será acaso que hemos olvidado que vivimos en una relación con los demás, que
aunque a veces nos parezca innecesaria, nos hace ser lo que somos?
¿Qué ha pasado con la generosidad?
Veo en nuestra actual sociedad como, de manera inconsciente, colocamos la
comodidad, el dinero y la imagen como los valores supremos dentro de las
virtudes que todo ciudadano moderno debe de tener. ¿Y la generosidad, dónde
queda?
Esa capacidad dentro del corazón humano que nos despierta la necesidad de
ayudar a los demás, de entregar parte de nuestro tiempo a causas nobles, de
desprendernos de algunas cosas que atesoramos, pero que nunca usamos. ¿Será que
nuestra madre cultura nos está convenciendo de la importancia de la egolatría
como medio de figurar más en el teatro social?
En esta época nuestra, que exalta como valores supremos la comodidad, el
éxito personal y la riqueza material, la generosidad parece ser lo único que
verdaderamente vale la pena en esta vida.
El egocentrismo nos lleva a la infelicidad, aunque la sociedad actual nos
quiera persuadir de lo contrario. Cuando la atención se vuelca hacia el “Yo”, se
acaba haciendo un doble daño: a los demás mientras se les pasa por encima, y a
uno mismo, porque a la postre se queda solo.
Pero ¿Qué es la generosidad? Generosidad es pensar y actuar hacia los demás,
hacia fuera. No hacia adentro.
A pesar de la gran desvalorización de la sociedad, hay que decir que muchos
hombres y mujeres son ejemplos silenciosos de generosidad: la madre que hace de
comer, se arregla, limpia la casa y además se da tiempo para ir a trabajar; el
padre que duerme solo cinco o seis horas diarias para dar el sustento a sus
hijos; la juventud generosa que ayuda a sus amigos cuando tienen problemas.
Todos ellos son ejemplos que sin duda deberíamos seguir. Y estos actos de
generosidad son de verdad heroicos. Siempre es más fácil hacer un acto grandioso
por el cual nos admiren, que “simplemente” darnos a los demás sin obtener ningún
crédito. Y es que casi todos tendemos a buscar el propio brillo, la propia
satisfacción, el prevalecer sobre los demás y solemos evitar el dar nuestra luz
a los demás.
Dar sin esperar nada a cambio, entregar parte de tu vida, volcarse a los
demás, ayudar a los que lo necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es
generosidad. Y no es un valor pasado de moda. La generosidad es la llave que
abre la puerta de la amistad, es una semilla que siembra el amor, y puede ser la
luz que nos saque del oscurantismo materialista dentro del cual, muchos de
nosotros estamos viviendo en la más negra de las ignorancias.
El vivir con la conciencia de entrega a los demás, nos ayuda a descubrir lo
útiles que podemos ser en la vida de nuestros semejantes, alcanzado la verdadera
alegría y la íntima satisfacción del deber cumplido con nuestro interior.
Practicando la generosidad en silencio, sin reflectores y sin anuncios en los
medios sociales, es la única manera de que, no perdiendo su esencia, nos
proporcione paz interior.
Hay quienes son manipulados una y
otra vez, quienes repiten relaciones con distintos manipuladores -la madre, una
amiga, una pareja, un jefe-. 'Son personas que ofrecen siempre la fruta que el
manipulador desea', explica Graciela Chiale, socióloga y autora junto a la
psicóloga Gloria Husmann del libro Vidas sometidas (Del Nuevo Extremo).
Las especialistas sostienen que existe un patrón de personalidad de la
víctima (ver recuadro) que está asociado a su vulnerabilidad. De alguna manera,
los sometidos también necesitan lo que el manipulador les da, porque tienen
miedo, la autoestima baja y creen que deben esforzarse para ser aceptados y
dignos de ser amados.
También, explican, hay características típicas en quienes manipulan (ver
recuadro). Cuando se trata de una relación afectiva, es muy difícil detectarlo
antes de que se produzca el entrampamiento. 'Hay que tener el ojo muy avezado
para poder leer los antecedentes del manipulador', dice Husmann. 'Una de las
pautas es la victimización -prosigue-. Son personas que siempre han sido
«pobrecitos», o que vienen de relaciones en las que no tuvieron suerte.'
Para someter a su víctima, 'el manipulador teje una telaraña -afirma
Husmann-: En la primera etapa la seduce, y después la aísla de los terceros que
puedan señalarle algo de lo que sucede. Además, la descalifica y culpa. De esta
forma le quita la energía que necesita para evadirse de la situación, la
mantiene bajo un fuerte control y amenaza'.
Así, las víctimas llegan a dudar de sí mismas y piensan que exageran: '¿No
seré yo la que se imagina todo esto?'. Al no tener contacto con quienes podrían
ayudarlos a ver lo que ocurre, porque ya han sido aisladas, entran en una
vorágine de desencantos y dudas', dice Chiale.
Las mujeres también manipulan, pero desarrollaron formas más sutiles de
hacerlo, y es más común que sean los hombres quienes manipulan. Esto se apoya en
una sociedad que lo convalida. Porque tienen el poder económico, o por una
cuestión cultural -'el hombre manda'-.
El manipulador emplea la distorsión de la comunicación, o la falta de ésta.
Niega lo que la víctima le dijo, o le hace creer que entendió mal. Cuando
entiende en un sentido, le dice que es en otro, y siempre lo hace en su contra.
Es común que exprese frases como 'vos sabes lo que hiciste'; 'te dije,
cualquiera se hubiera dado cuenta'; 'yo no entiendo, y decís que sos tan
inteligente' o 'cómo podés hacer una pavada así'.
Según Husmann, la víctima es una gran ingenua, con mucho de omnipotente, que
cree que si se explica mejor será comprendida. Protesta por lo que tiene que
hacer, pero, aun a desgano, acata. No puede tener un 'no' asertivo. La persona
manipulada generalmente presenta síntomas psicosomáticos, advierte Chiale.
'Deambula por los consultorios en busca de diferentes soluciones, sin darse
cuenta del verdadero origen de su problema.'
Muchas investigaciones concluyeron que las personas sometidas a situaciones
de estrés por tiempo prolongado pueden sufrir enfermedades de distinto tipo,
incluso de gravedad.
'La manipulación es una epidemia social', aseguran. 'Existe una aceptación de
estas conductas nocivas en el entorno general', dice Chiale. Y agrega que la
manipulación también suele presentarse en el ámbito laboral, porque se la asocia
al éxito. 'Parecería que quien manipula detenta poder; de ahí que sean
frecuentes frases como «lo dio vuelta» o «lo manejó».'
Para Husmann, la manipulación ya no es cuestionada, sino valorada: 'Vemos
programas de televisión donde se producen situaciones en las que se trata de
lograr el enfrentamiento; ya no se respeta la voluntad, ni el estado de ánimo
individual'.
La persona manipulada tiene tres opciones frente a esta situación: se adapta,
migra o muere. No se trata de la adaptación 'saludable' que todo ser vivo tiene,
sino de una sobreadaptación. Acepta cualquier cosa, aun en contra de su
beneficio y de su naturaleza. Son las personas que siempre están dispuestas a
hacer de todo con tal de ser queridas. Se van amoldando, y se dan cuenta cuando
ya están inmersas en la situación.
Migrar requiere un arduo proceso interno para no caer en manos de otro
manipulador. Cuando el distanciamiento físico no es posible por el tipo de
vínculo, como en la relación madre-hija, la solución es huir del campo de
batalla donde se enfrentan. La víctima debe correrse de esa 'sobreadaptación'.
Eso genera en el manipulador desconcierto y enojo, pero con el tiempo suelen
aceptar el cambio. Es probable que el manipulador intente seducir a su víctima
para recuperarla y, en ocasiones, dejarla más tarde, ya que por sus
características narcisistas no soportaría que lo abandonasen. Entonces, es común
que busque otra persona para someter. Puede que haga grandes esfuerzos para
cambiar, pero por lo general no consigue un cambio auténtico porque, en el
fondo, siente que no está mal lo que hace: 'Si yo te hice esto es porque
vos...', se justifican.
El quiebre de la relación, puede llegar a través de terapias o de personas
que ayuden. Otras veces ocurre a raíz de enfermedades, o por la explosión
violenta de la propia víctima, producida por la violencia exacerbada del
manipulador. Puede apartarse también cuando siente que llegaría a matar.
Pero la víctima, dicen las autoras, tiene que vencer a su propio depredador
interno, que la sabotea, porque sólo así puede vencer al depredador externo.
Manipulado y manipulador tienen la misma carencia con diferentes formas de
resolución, según con quién se hayan identificado en la infancia: 'El
manipulador que por primera vez obtiene el éxito por doblegar a alguien, y el
manipulado al que al portarse bien le hacen un mimo. Los dos lo incorporan como
patrón', asegura Chiale.
El manipulador adopta distintos disfraces; los más comunes son: el seductor,
que hace estragos con las parejas; el culto, que menciona nombres de libros o
películas y pretende hacer quedar al otro como ignorante; el autoritario, que es
el más fácil de detectar; el simpático, que hace sentir mal y después dice que
es broma, y los que utilizan la enfermedad.
Es cierto, explica Hussman, que existe una corresponsabilidad por parte de la
víctima porque abrió la puerta para que entrara el manipulador. El miedo de
perder la estabilidad económica, es uno de los problemas principales: 'Te vas a
morir de hambre, te van a comer los piojos', es de las frases que más repiten.
'Hay casos paradigmáticos de mujeres de muy buen pasar económico que soportan
maltrato físico y no pueden salir de ese círculo porque no quieren perder esa
posición', dice.
Por lo general, el manipulador proyecta una imagen que no coincide con la
realidad. Por eso, cuando la víctima se anima a contarle a la familia o a los
amigos, ellos se sorprenden; es común que le digan 'pero si te adora...', 'si es
divino...'. Las madres suelen decirles a sus hijas: 'Perfecto no hay nadie;
siempre hay que aguantar algo'. Y esas respuestas confunden más.
¿Qué hacer para terminar con estas relaciones enfermas? Las especialistas
dicen que la víctima debe tomar conciencia de su corresponsabilidad, lo que
implica reconocer su propia vulnerabilidad para no caer en manos de otro
manipulador. Fortalecer la autoestima y la inseguridad, e identificar
concesiones y negaciones recurrentes como errores propios. Tomar conciencia de
las cosas que puede enfrentar sola para pasar del miedo que paraliza al miedo
que cuida.
Lo importante es saber que las trampas que se abren para que entre el enemigo
pueden cerrarse.
Por Claudia Nobilo
CÓMO RECONOCER LOS SIGNOS PARA NO CAER EN LA TRAMPA
Las personas vulnerables:
• Son sobreadaptadas.
• Sienten miedo de ofender, desagradar, herir al otro.
• Tienen temor de dejar de ser amadas.
• Adoptan una actitud de sumisión por miedo al rechazo.
• Sienten que se desmoronan anímicamente con facilidad.
• Su temor a equivocarse se manifiesta en una indecisión crónica.
• No confían en sí mismas. Están pendientes de la aprobación de las personas
de su entorno.
• Son excesivamente confiadas en las capacidades de los otros.
• Les cuesta mucho negarse a una petición.
• Son excesivamente autocríticas; tienden a culpabilizarse.
• Viven en un estado crónico de insatisfacción consigo mismas.
• Suelen ser detallistas y proclives a un excesivo perfeccionismo.
• Tienen dificultades para poner límites.
Las personas que manipulan:
• Pueden ser sutiles o francamente impositivas.
• Apelan a la descalificación, la culpa, la vergüenza y el miedo.
• Recurren al silencio, la distorsión o la negación de la comunicación.
• La agresión encubierta está contenida en su conducta.
• En casos extremos pueden llegar incluso a la violencia física.
Ya estamos acabando diciembre. 2009
se nos va, entramos en una nueva década. Parece que fue ayer el cambio de
milenio, el efecto 2000 y ya han pasado prácticamente diez años.
Diciembre es el mes de las celebraciones con amigos y familiares. A fin de
año solemos hacer balance de nuestra vida y de lo que nos ha ocurrido en estos
últimos doce meses. Procuramos fijarnos buenos propósitos para el año que
empieza: haré ejercicio, dedicaré más tiempo a la familia, aprenderé idiomas....
Pero al final, si lo analizamos fríamente, no hemos cumplido la mayoría de
las metas que nos propusimos el año anterior.
Esto se debe, por una parte, a nuestra falta de voluntad, y por otra, a que
no somos dueños de nuestro Destino.
Creo que es absurdo pedir que se cumplan nuestros deseos para el año próximo,
porque no siempre aquello que queremos es lo que más nos conviene.
Por más que planifiquemos, organicemos y estructuremos el futuro, la Vida nos
llevará por donde nos toque ir. No decidimos cuándo y dónde vamos a nacer,
normalmente tampoco decidimos cuándo abandonaremos este mundo, pero sí decidimos
la actitud que adoptar ante los acontecimientos de esta vida.
Podemos elegir libremente entre la luz -tener una actitud de servicio hacia
los demás y estar abiertos a lo que sucede- o la oscuridad: buscar con egoísmo
nuestro beneficio personal y obcecarnos en que se cumpla el destino que hemos
diseñado.
Hay una frase que me llama mucho la atención: 'Lo que acaba en mí, acaba
conmigo'.
Yo le pido tres cosas al año que va a comenzar:
La primera, que sepa aceptar con confianza todo aquello que me vendrá, por
raro y extraño que parezca, ya que formará parte de mi camino.
La segunda, que sepa distinguir las señales del camino, que me indicarán lo
que realmente me está pidiendo la Vida.
Y la tercera, que mi presencia dé luz a mi alrededor.
La navidad es una de las fiestas más
importantes del Cristianismo, junto con la Pascua y Pentecostés, que celebra el
nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre por
la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y
la Iglesia Ortodoxa Rumana; y el 7 de enero en otras Iglesias Ortodoxas, ya que
no aceptaron la reforma hecha al calendario juliano, para pasar a nuestro
calendario actual, llamado gregoriano, del nombre de su reformador, el Sumo
Pontífice Gregorio XIII.
Aunque para algunos historiadores la celebración de la Navidad histórica
debería situarse en primavera (entre abril y mayo), y para otros, siguiendo el
relato de Lucas 2:8, que indica que la noche del nacimiento de Jesús, los
pastores cuidaban los rebaños al aire libre y que el cielo estaba lleno de
estrellas, es poco probable que este acontecimiento hubiera ocurrido en el
invierno del hemisferio norte. La Iglesia cristiana mantiene el 25 de diciembre
como fecha convencional, puesto que en la primavera u otoño la Iglesia celebra
la Pascua.
En Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad a
unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre aunque
parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde diez años antes.
Los primeros cristianos celebraban principalmente la Epifanía, cuando los
Reyes Magos visitaron al Niño Jesús. Esto todavía se celebra en Argentina,
Armenia, España, Perú, Paraguay, Puerto Rico, República Dominicana, México,
Colombia, Uruguay, Venezuela y Chile. Para las Iglesias Orientales la Epifanía
es más importante que la Natividad, ya que es ese día cuando se da a conocer al
mundo, en la persona de los extranjeros.
Algunas tradiciones de la Navidad, particularmente las de Escandinavia,
tienen su origen en la celebración germánica de Yule, como son el árbol de
Navidad. Allí la Navidad se conoce como Yule.
Para el catolicismo la Navidad no solo es un día de fiesta, sino una
temporada de fiestas, y de la misma forma que la Pascua, contiene un tiempo de
preparación, llamado Adviento, que inicia cuatro domingos antes del 25 de
diciembre.
Es costumbre que se celebren varias misas en Navidad, con distinto contenido
según su horario. Así, la noche anterior (Nochebuena) aunque sea domingo, se
reza la famosa Misa de Gallo o Misa de Medianoche; en algunos lugares hay
incluso una Misa de la Aurora que se celebra precisamente al amanecer del 25 de
Diciembre. Y la Misa de Mediodía, en la que es costumbre que antes o después de
ella, el Papa dé un mensaje de Navidad a todos los fieles del mundo, este
mensaje es conocido como Urbi et Orbi .
Las Iglesias Orientales por no aceptar el calendario propuesto por el papa
Gregorio XIII, aun usan el calendario juliano y por lo tanto la Navidad la
celebran el 25 de diciembre pero que, según el calendario gregoriano, es 7 de
enero. Aunque la Iglesia Armenia la celebra el 6 de enero, junto con la
Epifanía.
En Belén, ciudad de nacimiento de Jesucristo, la Navidad se celebra dos
veces. Pues la Basílica de la Natividad es administrada por la Iglesia Católica
que celebra Navidad el 25 de diciembre; y la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén que
la celebra el 6 de enero.
En esa iglesia hay una caverna subterránea con un altar sobre el lugar en el
que según la tradición nació Jesús. El punto exacto está marcado por un agujero
en medio de una estrella de plata de 14 puntas rodeada por lámparas de plata.
Aunque hasta el siglo XIX algunas Iglesias protestantes dejaron de celebrar
Navidad, para desligarse del Catolicismo, la mayoría, comenzando por Lutero,
continuaron celebrándola el 25 de diciembre. En Estados Unidos compartieron la
Navidad católicos y protestantes desde 1607, año en que se celebró por primera
vez esa fiesta en Norteamérica.
La Navidad es celebrada por la mayoría de los cristianos, aunque algunos
consideran que, al no indicar en la Biblia la fecha del nacimiento de Jesucristo
ni ordenar celebrarla, no hay razón para celebrar o crear una fiesta por ese
motivo. Así también muchos protestantes creen que la Navidad no debe ser motivo
de disputas por no seguir las viejas tradiciones de la Iglesia Católica o por
saber la fecha exacta del nacimiento de Jesús. La Navidad debe ser una fiesta
únicamente para recordar el nacimiento de Cristo, dato que sí se menciona en la
Biblia, y por lo cual merece la pena recordarlo y celebrarlo.
Aparte del origen cristiano de la Navidad, esta fiesta ha ido mezclando su
carácter religioso con la tradición de convivencia familiar, debido en gran
medida a la popularidad de esta celebración y a la mercadotecnia.
Es desde el siglo XIX cuando la Navidad empieza a afianzarse con el carácter
que tiene hoy día, pues en ese siglo se popularizó la costumbre del intercambio
de regalos; se creó a Santa Claus y regalar tarjetas de Navidad. Costumbres que
con el tiempo la mercadotecnia ,en especial la norteamericana, aprovecharía para
expandir la Navidad por el mundo dándole un carácter distinto al religioso, y
con temas que poco o nada tienen que ver con la tradicional celebración
navideña.
Un individuo que no sabía cómo hacer
para sentirse dentro de una comunidad , en la cual le costaba ver el amor entre
los hermanos porque veía las características particulares de cada uno y eran muy
distintos como para ser los unos para los otros.
Entonces se sentó a orar pidiéndole al Señor, que le mostrara la forma de
amar a su comunidad.
Luego de un tiempo y en el anhelo de recibir la respuesta del Señor, se
encontró con un hombre que miraba un grupo de piedras de diferentes tipos, una
de cemento, otros de rubí, otras de plata, otras de arcilla, muy distintas entre
sí; y el hombre le preguntó, ' ¿Qué ve Ud. Amigo mío?'.
Él le respondió: 'Un grupo de piedras'.
Y ¿Qué aprecia en ellas?. '
Veo que hay unas muy bonitas que hay que cuidar, otras que hay que limpiar y
otras que yo botaría'.
Y el hombre le respondió: ' Muy buena apreciación particular de lo que tengo,
venga mañana y le mostraré lo que yo veo'.
Al día siguiente regresa el individuo y se encuentra un hermoso mural de
Cristo resucitado realizado con todas las piedras que él había clasificado según
su parecer y el hombre que realizó el mural le dijo: 'Yo veía este gran mural y
entraba en una profunda reflexión de cuáles eran las piedras que usaría y decidí
iniciarlo sin sacar ninguna y cuando lo terminé, me di cuenta que necesitaba
cada una de ellas y que ahora, si quito alguna de las piedras, el mural estará
incompleto'.
'Esto me iluminó dos cosas: Una, que el valor particular de cada una de ellas
según mi parecer, no es el mismo valor que le da Dios a ellas; y en segundo
lugar, si yo fuera una de estas piedras que forman el cuerpo de Cristo, para que
yo me vea bien en este mural, sólo tendría que quedarme en el sitio que me
corresponde, porque de lo contrario, no sería la figura exacta de lo que el
autor quería.'
El individuo se marchó con una nueva enseñanza y con una nueva forma de orar:
'Señor, muéstrame cual es mi misión y sobre todo, enséñame a amarte en cada uno
de mis hermanos'.
Es suma mente importante reconocer nuestro valor comunitario, que somos parte
de una sociedad que debe mejorar, que debe aportar individuos que enseñen el
arte de amar y del servicio; este puedes ser tu.
“Que esta Navidad, hermanos,
traiga para nosotros la fuerza de voluntad para hacer el bien y para caminar por
la senda que el Señor nos ha trazado. Que nos de la fuerza también para soportar
los dolores y las pruebas. Que nos de la fuerza para comunicar al Señor a todos
aquellos que están a nuestro alrededor” (Homilía del Padre Mario, 25 diciembre
de 1989).
Estimado Amigo/a de la Obra del Padre Mario:
Desde hace varios años funciona en la Obra la Plaza de Artes y Oficios, donde
anualmente unos 300 jóvenes se capacitan en varios oficios, entre ellos el de
panadero y pastelero.
A fin de ayudarlos a mejorar su inserción laboral, este año realizamos un
emprendimiento productivo para la elaboración de panes dulces artesanales de
alta calidad y buen precio.
Te ofrecemos comprar un pan dulce navideño para vos y tu familia o para tu
empresa: de esa manera estarás apoyando a jóvenes que buscan insertarse en el
mundo laboral.
Desde ya, muchas gracias por acompañarnos una vez más!!
Equipo de la Plaza de Artes y Oficios Obra del Padre Mario Pantaleo
La entrega se realizará a domicilio, dentro de los 10 días de pedido.
Disponemos de reparto en la ciudad de Buenos Aires y gran Buenos Aires. A los
amigos que viven más lejos se lo enviamos a modo de comunicación o por si
quieren reenviarlo a otros amigos suyos.
En la que expresen, directamente a Él, las necesidades y
agradecimientos de los miembros de su familia.
Muy queridos amigos y visitantes de
Catholic.net:
Ya estamos en el tiempo de Adviento, tiempo en el que la
Iglesia se prepara para celebrar el Nacimiento de Nuestro Salvador.
El festejo de la Navidad siempre ha sido, por tradición,
además de una fiesta religiosa, un momento de unión familiar, de perdón y de
buenos deseos para todas las personas.
Tristemente el materialismo y el consumismo reinantes en
el mundo han desvirtuado el verdadero sentido de la fiesta y la han convertido
solamente en una oportunidad comercial, privando a las familias de recibir
todas las gracias que el recuerdo del nacimiento del Niño Dios les podría traer
a sus vidas.
Por esta razón y por todos los ataques que está
recibiendo la familia hoy en día, hemos querido organizar desde Catholic.net,
juntamente con el Centro Notre Dame de Jerusalén y varios conventos y casas de
religiosos, una Novena de Navidad para rezar por las Familias (ver texto aquí) y una intención especial en la Santa
Misa la noche del 24 de diciembre celebrada en Jerusalén y en otras partes del
mundo por sacerdotes amigos de Catholic.net que se han sumado a nuestra
iniciativa.
Quiero invitarlos a aprovechar esta oportunidad, enviando
su Carta al Niño Dios, en la que le expresen, directamente a Él, las
necesidades de los miembros de su familia.
Sus peticiones serán puestas a los pies de Nuestro Señor
durante los nueve días previos a la Navidad y en la Santa Misa en la capilla de
Notre Dame de Jerusalén en la noche del 24 de diciembre.
Las oraciones y las misas son gratuitas, pero si están
interesados en recibir en su correo un certificado de la misa que se celebrará
en el Centro Notre Dame en Jerusalén, para ofrecerlo de regalo a su familia el
día de Navidad, puede solicitarlo a un costo de $10 usd. Lo recaudado por este
medio será utilizado para el mantenimiento y actualización de nuestro portal.
Para enviar su carta al Niño Dios y estar en nuestras
oraciones aún cuando no quieran el certificado, deben hacer
click aquí
Que Dios los bendiga hoy y siempre.
Lucrecia Rego de Planas Dirección General Catholic.net
Dedicamos toda nuestra vida a
entrenar nuestra mente: adquirimos conocimientos y nos enseñan a pensar, pero en
el territorio emocional, en cambio, somos todos autodidactas, en mayor o menor
medida.
Hay quien considera las emociones como obstáculos que interfieren en nuestra
dimensión racional.
La Ecología Emocional sostiene que no es así y que las emociones son un
lenguaje distinto y complementario.
Una mente inteligente pero desconectada de las emociones construiría mapas de
decisión equivocados y peligrosos.
Las emociones dan color al paisaje y sirven para orientarnos en el mundo: nos
indican si la ruta que hemos elegido es adaptativa o destructiva.
1º Principio de la autonomía personal. 'Ayúdate a ti mismo y los demás te
ayudarán'.
2º Principio de la prevención de dependencias. 'No hagas por los demás
aquello que ellos pueden hacer por sí mismos.
3º Principio del boomerang. 'Todo lo que haces a los demás, también te lo
haces a ti'
4º Principio del reconocimiento de la individualidad y la diferencia. 'No
hagas a los demás aquello que quieres para ti. Pueden tener gustos diferentes'.
5º Principio de la moralidad natural. 'No hagas a los demás aquello que no
quieres que te hagan a ti'.
6º Principio de la auto-aplicación previa. 'No podrás hacer y dar a los demás
aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo'
7º Principio de la limpieza relacional. 'Tener el deber de hacer limpieza de
las relaciones que son ficticias, insanas y no nos dejan crecer como personas'.
No somos responsables de lo que sentimos (las emociones no se eligen ni se
planifican) pero sí de aquello que hacemos con lo que sentimos. Lo que importa
es cómo se gestionan, lo que se hace con ellas. Escogemos nuestra actitud y
nuestra conducta. 'Pensar que algo nos será dado sin que hagamos algo por ello y
quejarnos por no recibirlo, contribuye a la contaminación emocional'.
No busquemos la excusa de nuestras emociones que nos perjudican o perjudican
a los demás en los hechos de los otros. Busquemos la causa, siempre, dentro de
nosotros mismos, porque ninguna emoción de ningún ser puede tener acción en
nosotros si nosotros estamos protegidos por el escudo del Amor y vibramos en esa
sintonía.
Vos elegís qué deseas reflejar a tu entorno y eso mismo recibirás.